Facebook Twitter Google +1     Admin

Rafael Chirbes: Crematorio

20080815215253-crematorio.jpg

El 6/4/2008 publicaba El País una crítica literaria basada en la novea  de Chirbes, Crematorio, premio de la Crítica,  un alegato sobre la especulación inmobiliaria en el levante español, enorme gangrena que corrompe allá por donde pasa y en urbanismo asola a nuestro patrimonio arquitectónico, en especial (ver crítica de El País)

Chirbes nos ofrece un panorama terrible: la corrupción como savia que recorre todo el cuerpo de una sociedad en la que la destrucción del paisaje adquiere valor de símbolo. A desencanto y carroña. A eso huele Crematorio (Anagrama).  El autor está sorprendido por el premio porque se trata de una obra especialmente dura, un apocalipsis ambientado en la costa mediterránea por el que circulan especuladores inmobiliarios. En Crematoria asistimos a la reconstrucción de la historia personal de varios personajes que están directamente asociados a la historia de terror urbanístico en el levante español. Idas y venidas, triunfos y fracasos, de varias generaciones sin ninguna referencia ideológica, espiritual o, incluso, sentimental.

Y para que vayan haciéndose idea un pequeño texto de Chirbes, sacado del blog de Enrique:

"Hace milenios que se destruye esta tierra. No queda ni un rincón que no haya sido violado. Mira aquí mismo, dentro de Misent. No hay más que leer los periódicos. Durante una obra, destruyen una villa romana, destruyen un hamán almohade, una muralla califal, han destruido media docena de fonduks (al parecer, dicen los periódicos, ésta fue una ciudad comercial en el siglo XII: contactos con Alejandría, con Túnez, con Sicilia). Eso dicen los periódicos que hacemos los constructores. Como si el hamán o la muralla califal no hubieran destruido la muralla o el templo que los precedió. ¿Cuál es el extracto en el que reside la verdad?, ¿en cuál debería la humanidad haberse detenido para ser auténtica? El ruso, con su hiperactividad de insomne: esta mañana tenía los ojos pastosos, olía a alcohol, y a ese destilado agrio que deja en el sudor la cocaína, se notaba que aún no se había acostado. He pensado que seguramente sigue en sus tráficos con Guillén. Y también que capitalismo y cocaína tienen algo en común. Construcción y cocaína tienen mucho en común, además de algunas cuentas corrientes engordadas deprisa. La hiperactividad, el empeño por luchar contra el tiempo. Capitalismo y cocaína, este frenético no parar" (Chirbes, Crematorio).

Los libros de Chirbes están llenos de revolucionarios que querían cambiar la Historia y terminaron cambiando de chalet. Si no vendieron su alma es porque no tenían. "Tenemos el alma de nuestro tiempo. El alma de Balzac, por ejemplo, eran ocho mil libras de renta". A Chirbes el pasado le interesa "como bumerán": mirar atrás para volver al presente.

 

15/08/2008 21:54. apudepa #. Noticias

Comentarios > Ir a formulario

apudepa

gravatar.commoisés

La verdad es que el libro me ha fascinado,sobre todo por las palabras e ideas que los personajes repiten o reproducen, las cuáles han sido extraídas de artículos periodísticos, textos literarios, etc. tal como el mismo autor reconoce al final de la obra.Es una auténtica reflexión filosófica sobre la vida misma y las cosas que nos rodean ahora o nos han rodeado en épocas pasadas(y tal vez futuras).Por eso, me gustaría saber que otra(s) obra(s) del mismo autor o de otros autores sigue(n) la misma línea y/o pauta que Crematorio, para así poder adquirirla(s). Confío con toda seguridad que habrá más de un lector en la red que lleve a sus espaldas muchas más horas de lectura que yo para recomendármela(s)
Gracias por adelantado. Saludos.
P.D.: Si alguien conoce el e-mail del autor, me haría muy feliz dándomelo, pues me gustaría felicitarle personalmente

Fecha: 27/10/2008 21:35.


gravatar.commoises

Este es mi e-mail:
ibenaro@wanadoo.es

Fecha: 27/10/2008 22:08.


Añadir un comentario



No será mostrado.



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris