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"Malos usos" por Carlos Bitrián

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Artículo publicado por Heraldo de Aragón en su edición de 30 de mayo de 2010.

El Boletín Oficial de Aragón publicó en su edición de 18 de marzo de 2010 la convocatoria del concurso de proyectos para el Teatro Fleta. Este anuncio tiene de positivo la constatación del abandono por parte de la Diputación General del proyecto de derribo del edificio catalogado, tras la larga y costosa lucha contra la piqueta en la que APUDEPA ha estado al frente.

En esta ocasión el concurso contempla el obligado respeto a la ficha catalográfica del Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza. La alegría de quienes hemos defendido la conservación del Fleta, sin embargo, se ve matizada por la amenaza de nuevos despropósitos. Sorprende y preocupa mucho que las bases de un concurso de proyectos de rehabilitación no incluyan, entre los criterios de valoración de los trabajos, el respeto y la adecuación a las características originales del edificio a rehabilitar. También es triste que (habida cuenta de que el proyecto inicial para el teatro fracasó, entre otras cosas, por una nula previsión de usos adecuados al edificio) se siga careciendo de un plan de funcionamiento del Fleta que sea riguroso y respetuoso con su espacio. Esto puede suponer de nuevo graves problemas para el edificio y para su uso cotidiano. Sin posibilidad de ampliación, el Teatro Fleta no puede albergar la sede de 4 importantes instituciones(el Centro Dramático de Aragón, la Filmoteca de Zaragoza, la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión, y Aragón Audiovisual) si realmente se aspira a la excelencia de su servicio público. Sirva la comparación de algunos datos: mientras que la nueva Filmoteca de Cataluña en Barcelona cuenta con una superficie construida superior a los 7000 m2, el programa de necesidades del concurso contempla para la Filmoteca de Zaragoza menos de 600 m2, más unos espacios compartidos con el resto de instituciones que rondan los 1000 m2. Entre otras cosas, esto supone desechar la persistente aspiración de la filmoteca zaragozana de reunir en una única sede el conjunto de sus instalaciones. Será imposible, pues, dotar a la sede de las proyecciones de la Filmoteca de un archivo básico, de una buena biblioteca especializada, de espacios para talleres y otras actividades asociadas.

No parece sensato saturar con excesivos usos un edificio que posee menos de 6000 m2(a los que ahora se pretenden sumar unos 3000 más)si se tiene en cuenta que un funcionamiento exigente de cualquiera de las 4 instituciones requeriría ya de por sí, al menos, todo el espacio del Fleta. Los Teatros del Canal, en Madrid, cuentan con más de 35 000 m2, mientras al Teatro público de Aragón se le asignan (además de los 5000 m2 asociados a la gran sala compartida) solamente unos 150 m2 (!) de espacio propio. ¿Es tan superficial el proyecto del Centro Dramático de Aragón que no requiere ni talleres para las producciones propias, ni grandes almacenes, ni espacios para cursos, ni salas de estudio y de creación dramática, ni biblioteca, ni archivo, ni varias salas de ensayo independientes, ni salas de lectura dramatizada?

¿Y acaso no sería más beneficioso para el programa público audiovisual que la sede de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión se situara en sus instalaciones del Actur, que poseen todavía capacidad de ampliación?

Tal es la descoordinación administrativa y la falta de planificación de la Diputación General, que el Plan Director 2.0 del programa Aragón Audiovisual prevé la creación del Centro Aragonés de Cinematografía Digital y de la Filmoteca de Aragón pese a que el Departamento de Cultura (que se encarga del proyecto para el Fleta) no ha previsto tales usos para el teatro y acaba de responder a una pregunta parlamentaria que Cultura “no tiene atribuidas competencias en el Plan Director 2.0 del programa Aragón Audiovisual” (!). ¿Va a ubicar el Gobierno el Centro de Cinematografía Digital y la Filmoteca de Aragón también en el Fleta pese a no preverlo el programa de usos, o prevé dispersar en diferentes edificios la sede de Aragón Audiovisual? Quizás no haya motivo para la ’alarma’ y los planes sean, como de costumbre, solamente propaganda.

Ha llegado el momento clave de dar la nueva forma al Teatro Fleta, respetando la configuración espacial del edificio catalogado y sus elementos estructurales y constructivos. Esta nueva forma debe corresponder a un programa de usos riguroso que no limite el desarrollo futuro de las actividades artísticas. Dar ahora una forma equivocada debido a voluntades políticas que han demostrado gran falta de previsión y muy poco rigor tendrá muchos costes en el futuro, hará sufrir a la arquitectura del Fleta y será perjudicial para el servicio que deben prestar las instituciones que acoja, que se verán condenadas a no desarrollarse y a mantener un bajo rendimiento. Es necesario un buen proyecto arquitectónico que parta de un buen proyecto de usos.

Quizás le fuera mejor al Gobierno si escuchara las voces de la sociedad civil y de los profesionales independientes. APUDEPA, además de insistir en la importancia de una previsora adecuación de los usos, viene pidiendo insistentemente desde 2006 la adopción de medidas urgentes para evitar daños en las estructuras arquitectónicas del Teatro Fleta. En enero de 2007, la Asociación alertó al Gobierno de Aragón de que la paralización de las obras amenazaba “el mantenimiento de la desprotegida estructura”. “Reanudar las obras es urgente”, ha repetido insistentemente la Asociación a la sociedad y a las instituciones, “porque el Teatro Fleta sufre a la intemperie”. Recientemente hemos conocido que un informe encargado por el Gobierno en mayo de 2007, oculto hasta ahora, confirmaba los daños producidos “debido a la falta de protección contra la intemperie de los elementos de hormigón preexistente, una vez desprovistos de los recubrimientos originales”. El 23 de abril de 2008 APUDEPA insistía en que “cualquier deterioro que se produzca en los elementos arquitectónicos del Fleta se deberá a la negligencia de la administración que no acaba las obras que ha comenzado en un edificio catalogado”. A la luz de los informes oficiales, que confirman aquello de que tanto se alertó, es hora de reclamar nuevamente la asunción de responsabilidades.

Los malos usos de la administración en relación con el patrimonio, de los que la gestión de la transformación del Teatro Fleta es corolario, amenazan gravemente la conservación real del legado cultural. La falta de conocimientos, la imposición de usos incompatibles con la naturaleza de los bienes, la sumisión a intereses privados, el sacrificio de los aspectos constructivos y materiales en aras de brillantes apariencias, el silencio de expertos oficiales y el servilismo de “asesores”, la opacidad de la gestión, la falta de participación y el desprecio a las aportaciones de la ciudadanía son moneda corriente en la práctica de nuestras instituciones.

Ojalá la defensa de la conservación del Teatro Fleta pueda ya dar paso a los fastos inaugurales presididos por quienes pretendieron derribarlo, a sus campañas de propaganda institucional, a las monografías encargadas a los mejores expertos, a las exposiciones diligentemente comisariadas y a las revistas de bellas fotos y textos candorosos.

Lo importante ahora es que las obras en el Fleta respondan a un buen proyecto y que respeten escrupulosamente su soberbia arquitectura para que recupere las características tipológicas y espaciales que le permitan volver a servir a los ciudadanos a través de las artes escénicas y cinematográficas. Pese a todo, será bueno el día en que se oscurezca la cruda realidad y refulja de nuevo triunfante la ficción.   

Carlos Bitrián es arquitecto y miembro de la Junta de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (APUDEPA). 

 

31/05/2010 15:32. apudepa #. Patrimonio

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apudepa

Sara

Muy buen articulo. Me ha gustado.

Fecha: 31/05/2010 16:36.


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