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Tesoros urbanos de anteayer. El caso de Canalejas en Madrid.

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Ayer día 8 de febrero venía en el diario  El País un artículo de interés  en Vida&artes,  Tesoros Urbanos de anteayer”. De las farolas y demás mobiliario urbano, con el que comenzó el artículo de Anatxu Zabalbeascoa, se pasó a lo que se puede entender como el meollo de la cuestión, es decir, el patrimonio y su relación con el  negocio urbano, la conocida especulación urbanística vinculada a la cultura, en este caso representada por edificios de interés arquitectónico habitualmente  muy bien posicionado en el plano urbano de nuestras ciudades, gran pecado que se paga a golpe de piqueta.  Dejar fachadas y destrozar los interiores es casi tan atroz como derribar todo. Es una forma insana de un lavado de cara que desde luego manejan con soltura ayuntamientos voraces.

 

En el artículo las palabras de Alberto Tellería  definen perfectamente el asunto relacionado con el futuro centro comercial de Canalejas, cerca de la Puerta del Sol en Madrid, un complejo comercial que se sitúa sobre una antigua propiedad del banco Santander vendida en los últimos años con pingües ganancias.

“Sin embargo, el arquitecto Alberto Tellería, especialista en historia, defiende que el 99% de los edificios antiguos sigue en uso sin necesidad de destruir sus valores patrimoniales. “La necesidad de reformar no obedece habitualmente a la obsolescencia de los inmuebles sino a criterios especulativos”, opina. Y pone como ejemplo, precisamente, a ese futuro complejo Canalejas en el corazón de Madrid. Explica que tras la mudanza al extrarradio de las sedes bancarias que ocupaban esos edificios “tocaba recoger las plusvalías generadas por la revalorización de los solares del centro urbano”. Y que “ya antes de que estallase la burbuja inmobiliaria el banco de Santander negoció la venta de la manzana partiendo de un plan mucho más proteccionista que el actual [realizado por Rafael de la Hoz]”. Sin embargo, cuando esa operación se truncó, “como el banco no quería renunciar al valor que había asignado al conjunto, removió Roma con Santiago para que le permitiesen remodelar la manzana, añadiendo plantas y destrozando el interior”. Hace un año, el Santander vendió ese patrimonio por 215 millones de euros al grupo Villar Mir. Obtuvo una plusvalía de 85 millones de euros pero sacrificó una colección irrepetible de vidrieras, mostradores, columnas, puertas y rejas”.

También acertadísimas son las palabras de Vicente Patón, presidente de la Asociación “Madrid Ciudadanía y Patrimonio”: "asistimos a una hipertrofia y abducción del poder político sobre la autoridad de los técnicos de la administración, cada vez más relegados y sustituidos en sus niveles altos por asesores, o peones del partido gobernante, a veces sin el menor conocimiento de su tema”.  

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09/02/2014 21:24. apudepa #. Noticias

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