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XIV Encuentro de Asociaciones Jacobeas del Ebro en Vilalba dels Arcs, Tarragona: Homenaje a Juan María Ferrer Figueras, In Memoriam

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Del XIV Encuentro, dedicado casi en exclusiva a Juan Ferrer fallecido el 11 de enero del presente año, alma mater de la recuperación del Camio Jacobeo del Ebro, destacaremos dos propuestas:

Gloria Pérez, representante por Calahorra de la Rioja, informó que esta Comuniad está preparando el expediente de incoación de Bien de Interés Cultural para todo el tramo de la Rioja, una gran noticia que nos congratula y que tendremos que imitar en el resto de las Comunidades.

Las XV Jornadas, 2015,  se desarrollarámn en la ribera Alta del Ebro, en Pedrola, con motivo de la Edición del Quijote y la ruta jacobea descrita por el valle del Ebro, por Alcalá, la Insula Barataria (Segunda parte). 

***

A lo largo de la mañana  hubo muchas y emotivas intervenciones en memoria de Juan Ferrer. Ahora transcribimos estas páginas,como un testimonio más de su dilatada e inquebrantable labor a  favor de la cultura y en particular del Camino Jacobeo del Ebro-Camì de San Jaume:

 

Juan María Ferrer Figueras y el Camino Jacobeo del Ebro. Una visión personal

Buenos días señoras y señores. Agradezco mucho la invitación cursada por  mis amigos de la Asociación Jacobea del Ebro, como oportunidad para homenajear a nuestro querido amigo en común, Juan Ferrer Figueras, fallecido el 11  de enero del presente año. Es un deber y un consuelo,  recordarle desde esta tribuna, el salón de actos de la Casa de laCcultura de Vilalba del Arcs, pueblo al que tanto amaba, lugar de su casa pairal. Me alegra mucho que estemos ahora  rindiéndole homenaje. Justo es citar una mención especial a su hijo Joaquín Ferrer, colaborador imprescindible de Juan María en los últimos años.

Estas líneas ya las redacté  cuando me planteó la conferencia el presidente del Centro de Estudios Comarcales de Caspe.  Násicamente es la misma charla introduciendo un  añadido alusivo a unas palabras de Tomás Moro en su texto de Utopía.

Tuve claro desde el primer momento  que aceptaba el ofrecimiento por el cariño personal a Juan María Ferrer y como reconocimiento a la  ejemplar labor cultural ejercida por él a lo largo de los últimos 18 años, 1996,  fecha en que nos conocimos y que  coincide con la fundación de Apudepa, Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, de la que formaba, y formo,  parte activa,   y de la que fue socio fundador y colaborador Juan María Ferrer. El siempre  puso mucho interés para que acudiésemos a las reuniones jacobeas que en distintas poblaciones del eje del Ebro se venían celebrando anualmente  por esas fechas y en concreto a la reunión de Tortosa celebrada en  1998, "fecha simbólica" de la fundación de  AJEBRO, Asociación Jacobea del Ebro en Aragón, a la que luego aludiré.

También tuve claro que mi glosa solo podía ir referida a mi trato personal con él a lo largo de estos 18 años, siempre vinculado  al Camino Jacobeo del Ebro, de ahí el título,  “Juan María Mª Ferrer Figueras y el Camino Jacobeo del Ebro. Una visión personal”.  Por tanto, nada puedo aportar de otras  facetas suyas, sin duda de mucho interés, y en años anteriores a las fechas indicadas, 1996-2014, aspectos  que espero puedan verse reflejados en otros textos que se leen aquí y en las intervenciones de los asistentes al acto.

Después de este preámbulo, cabe advertir también que mi EXPOSICIÓN TIENE DOS PARTES: la primera relativa A SU PERSONA,  CUALIDADES Y VIRTUDES  que he ido observando a través de mis encuentros con él en el Camino Jacobeo del Ebro, y la segunda irá acompañada de unas IMÁGENES que tratan de atestiguar lo que digo en esta presentación. Siempre voy con una cámara, y aunque no haga buenas fotografías, le doy al "clic", así que vamos a tener testimonios visuales que estoy segura van a  ser de su interés. 

 Por otro lado, cabe advertir que tengo especial deseo de  no acudir a tópicos, a frases "hechas" sobre su persona,  sino que lo que voy a intentar es  trasmitirles una cierta  REFLEXIÓN sobre un MODELO DE VIDA que entiendo estaba amparado en la FRATERNIDAD UNIVERSAL expresada en el peregrinaje jacobeo por tierras del valle del Ebro, dicho de otro modo,  en la búsqueda de EL BIEN COMÚN.

En tiempos tan convulsos socialmente como los que nos toca vivir se agradece enormemente su modelo de vida, del que hay mucho que aprender,  diatralmente opuesto a la corrupción y a la especulación, al fraude y  a la mordida, tan de moda en ciertos estamentos públicos y privados en la España actual.

Ya he dicho que su vehículo era la CULTURA, Juan María Ferrer ERA UN PEREGRINO DE LA CULTURA, y de ahí  van a derivar ciertas virtudes que atesoraba y que ejercía con sencillez, cotidianidad y cierta utopía.  Ahí, entiendo que radica, desde mi humilde parecer,  el fundamento de la grandeza de  Juan María Ferrer, su entrega a CAUSAS NOBLES, todo ello, insisto, con constante dedicación, lejos de alharacas oficiales. Cierto es que su labor  ha calado y   despertado admiración y respeto entre todos nosotros. Buena muestra son los homenajes que están recibiendo.

 Entiendo que ese enorme trabajo realizado día a día a favor de la cultura por Juan María Ferrer  ha sido una labor que sitúo en el ejercicio de un desprendido,  honesto y singular  VOLUNTARIADO.

Ejercer el voluntariado es colaborar en algo sin ánimo de lucro, como  aportación a favor de  la sociedad,  y esa es una labor innegable que atribuyo sin fisuras  a Juan María Ferrer.  El ejercicio cultural personal  desde Casa Coll en Vilalba del Arcs y en paralelo formando parte activa en diversos colectivos y asociaciones que Juan María  de forma encomiable, y hábil,  fue vinculando al Camino Jacobeo del Ebro.

Desde el punto de vista histórico y caminero El Camino Jacobeo del Ebro es un trabajo colectivo de muchos años,  relacionado con la recuperación de la memoria histórica a través de los vestigios acumulados y en paralelo de la recuperación de las antiguas vías de comunicación, y  entre ellas la de la peregrinación,  vinculadas al valle del Ebro y al Mediterráneo.

Con respecto a Aragón, para esta labor Juan María Ferrer  se apoyó en dos asociaciones zaragozanas:  la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Zaragoza,  que tanto años ha presidido  José Ramón Barranco, aquí presente, amigo personal de J.M. Ferrer, entidad de la que formaba parte Juan María Ferrer (esta asociación  tomó la responsabilidad de la señalítica del tramo jacobeo  aragonés)  y,  en estrecha colaboración con la anterior,  la Asociación del  Camino Jacobeo del Ebro (AJEBRO), presidida por la profesora Carmen Morte, que también se encuentra entre nosotros, asociación nacida desde el ámbito universitario,  gira en torno  al estudio histórico, siendo este un hecho fundamental para que prosperase con el tiempo el camino jacobeo del Ebro.  Este estado de cosas, ha supuesto durante años un continuo contacto de Juan Mª Ferrer con  todos nosotros a través de reuniones,  cartas y más modernamente correos electrónicos, a cuya tecnología se incorporó ayudado por su hijo Joaquín.

Juan María Ferrer no conocía la pereza, se desplazaba con suma facilidad y su portentosa capacidad de trabajo le hacía estar continuamente haciendo propuestas, en una palabra, espoleándonos, en el sentido más noble de la palabra ¡Cuánto escribía Juan María Ferrer!

Quiero nombrar también la amistad entre Juan María Ferrer y Manuel Bonastre,  y la buena labor de enlace y apoyo logístico desarrollada por Bonastre en  Caspe, especialmente  en las tres etapas  consecutivas de Fabara a Escatrón, los tramos de mayor dificultad desde el punto de vista topográfico debido a la moderna configuración del embalse de Mequinenza,   afectando a los municipios de Escatrón, Chiprana, Caspe, Nonaspe y Mequinenza, todos ellos  situados en la vía jacobea aragonesa. A este respecto, les quiero contar una simpática anécdota relacionada con Juan María Ferrer, y  con su hijo Joaquín, cuando nos acompañaban en la ruta de señalización que realizábamos Fortunato Lasheras, Víctor Nievas, Manuel Bonastre,  Aurelio Clavería y la que se dirige a Vds.,  allá por los años 2000-2001. Pues bien,  recuerdo que  en plena subida de la sierra de Val de Fabara, situada entre Fabara y Caspe,  las ruedas del coche que conducía Juan María se quedaron atascadas "en medio de la nada". El coche no  arrancaba ni para adelante ni para atrás.  Por fortuna a lo lejos divisamos a un agricultor, le  hicimos señales y nos  vino a socorrer.  Aunque parezca extraño, no eran tiempos todavía del uso de los teléfonos móviles.

 Como por mi parte ya he establecido una cronología concreta de mi amistad con Juan María Ferrer, desde 1996 a 2014, es evidente que le he llegado a conocer en su última etapa de vida, es decir, a los 66 o 67 años prolongando nuestra amistad, y actividad relativa al camino jacobeo del Ebro casi hasta  los 85 años de edad que había cumplido antes de su fallecimiento. La última vez que nos vimos fue en Zaragoza tras la cita realizada a Carmen Morte, Juan Barranco, y a mí. Joaquín, su hijo, le acompañaba. Estaban levantando el hermoso piso de la calle don Jaime que visitamos.  

Pues bien, mi testimonio personal es que Juan María Mª Ferrer ha ejercido un VOLUNTARIADO ENVIDIABLE, por muchos factores: ni la edad le ha arredrado, ni la enfermedad tampoco, el párkinson, que llevó con enorme y admirable dignidad, sorprendiéndonos a veces con mejorías en su estado de salud, lo  que le permitía abandonar la silla de ruedas. Desde luego su capacidad intelectual  la mantuvo de forma admirable  y de ahí el vigor continúo de sus ideas.

Por lo que a mí respecta entiendo que  Juan María Ferrer es un MODELO a tener muy presente, a IMITAR,  en cuanto a que ni la edad ni la enfermedad le ha hecho renunciar a sus ideales, más bien todo lo contrario, pues el  FUE SUPERANDO LAS ADVERSIDADES DE LA VIDA  APOYÁNDOSE EN LA CULTURA Y EN EL VOLUNTARIADO, todo ello unido a una fe religiosa inquebrantable. El mismo día del funeral de su hija María, enterrada  el año pasado en Vilalba del Arcs, todavía joven, tuve constancia palpable de cómo Juan María Ferrer intentaba superar el dolor arropándose en su familia y en sus amigos,  y también en los proyectos en marcha para el Camino Jacobeo del Ebro. Desde mi punto de vista, la ADVERSIDAD LA CONVIRTIÓ EN VIRTUD.

 Juan, en definitiva, a su vejez, no solo no se convirtió en "plomo",  en una carga, para su familia, para la sociedad, sino que, todo lo contrario, siendo  la cultura su eje vehicular como peregrino de la vida, nos regaló a manos llenas sus saberes, APOYADO, ENTRE OTRAS VIRTUDES Y CUALIDADES,  EN SU CREATIVIDAD, TRABAJO CONSTANTE, GENEROSIDAD, TESÓN Y HUMILDAD. TENÍA ADEMÁS UN ESPÍRITU CONCILIADOR, obviando lo que pudiese resultar conflictivo y realzando las ideas y proyectos que nos eran comunes.  Cierto es que no se arredraba defendiendo sus ideas,  llegando a defender con vehemente ahínco sus puntos de vista,  como tendremos ocasión de ver en las imágenes proyectadas del Encuentro de Gerona en el año 2010.  ES JUSTO QUE LE ESTEMOS MUY AGRADECIDOS PORQUE ES UN MODELO IMITAR. Si me oyese ahora pienso que sonreiría con cierto aire benévolo y escéptico,   y por  su sincera y sentida humildad  no se reconocería y  me contestaría ¿Yo? Por mi parte  le rebatiría: Tú, sí, Juan María, necesitamos personas de bien como tú para que este país, esta comunidad,  resuelva los  graves problemas que nos acucian.

Persona de recia personalidad, amparado en un patrimonio generoso que tuvo que administrar con mucha sensatez para

conservarlo, Juan María Ferrer ejerció EL VOLUNTARIADO DESDE CASA COLL en sus residencias de Vilalba dels Arcs y  Gandesa (esta la heredó hace pocos años de su hermano Joaquín -persona educadísima que  me ofreció su hospitalidad peregrina-), situadas en la Tierra Alta en la provincia de Tarragona,  viviendas antiguas y de un notabilísimo interés histórico-artístico y arquitectónico, resultando la de Vilalba un  auténtico  Museo-Casa Coll,  no solo por la antigüedad de la misma y por las obras artísticas que atesora,  sino también por el agregado Museo Carlista que alberga en el último piso.  Su buen amigo Francisco, de cuya amistad Juan María se sentía orgulloso, le ayudó a la rehabilitación de sus vivienda habitual. De un encuentro jacobeo en Vilalba des Arcs, julio del 2009, veremos, a mi parecer, unas interesantísimas imágenes de Juan Mª Ferrer, tanto en el Encuentro mantenido en la Casa de la Cultura  como en  la recepción que nos ofreció  en su propia casa pairal resultando la casona en la actualidad un ejemplo de coherencia entre el pensamiento de su dueño y su labor práctica,  aplicada en este caso a la conservación y rehabilitación  del patrimonio histórico-artístico. En la   portada de su casa la iconografía jacobea es un sorprendente y coherente monumento en forja  al peregrinaje, figurando allí el bordón así como una sandalia y una bota de caminante, entre otros elementos, estando la vivienda, previa solicitud, abierta al visitante. También deseo alabar la encomiable labor restauradora que ha llevado a cabo en esto últimos años. Frente a tanta ruina de viviendas familiares Juan María Ferrer ha impulsado como pocos la recuperación de las suyas, tanto en Vilalba como en Gandesa, como ya he dicho. Todo ello es buena prueba de la excepcional visión conservadora del patrimonio familiar. Juan María Ferrer vivió volcado a favor de la cultura.

 En relación con lo que acabo de comentar Juan Mª Ferrer pertenece de lleno a la estirpe de los UTÓPICOS, protagonistas de la conocida obra de Tomás Moro, Utopía,  Lovaina 1516. Hablando de los oficios  comparaba el autor inglés  dos mentalidades: la de los “espíritu muelle” (son aquellos que no se interesan por mantener  su casa; así descuidada, se hundirá pronto y se precisará no menos dinero para construir  una nueva casa en otro lugar)   y la de los utópicos,  donde se practica  la  cultura del mantenimiento de la vivienda, exactamente lo que hizo José María con sus casas de Gandesa  y Vilalba des Arcs-.

 Por otro lado, la vinculación de Juan Ferrer con Aragón es innegable por cuanto también residía a temporadas en el citado  piso  de la calle don Jaime de Zaragoza. Además, durante muchos años ejerció de secretario en el ayuntamiento de Chiprana  y estuvo también muy vinculado a Caspe, núcleo desde donde entiendo empezó a impulsar su labor a favor del Camino Jacobeo del Ebro, siendo Juan María Bonastre su "discípulo" más incondicional. La Colegiata de Santa María la Mayor, del Pilar, y la devoción a San Indalecio en el barrio de la Muela, ermita y casa natal, que recoge la tradición, son huellas jacobeas de inestimable valor a las que él se sentía vinculado,  y también  a la ermita de Monserrat,  próxima al antiguo convento-castillo Sanjuanista.

Pues bien, desde Casa Coll, como digo,  Juan María Ferrer ejerció un singular voluntariado por cuanto el, a título personal,  fue el IMPULSOR DE LA RECUPERACIÓN DEL CAMINO JACOBEO DEL EBRO por Aragón, al parecer ya desde la década de 1980. En esos años, además,   estableció contactos   que  se acompañaron de  reuniones informales donde los representantes respectivos  de las principales ciudades jacobeas del Ebro, Tortosa, Gandesa, Caspe, Zaragoza, Alfaro-Calahorra, ejercieron la necesaria labor de enlace entre unos territorios y otros.  Mientras  el Camino Jacobeo del Ebro logró una alcance Mediterráneo por lo que se vio la necesidad de realizar reuniones anuales denominadas finalmente  "ENCUENTROS DE ASOCIACIONES JACOBEAS Y DEL MEDITERRÁNEO", celebrándose estas desde el año 2001. La última reunión en  Tortosa,  el año pasado, 2013, la  propuso  Juan María Ferrer en el Encuentro de Zaragoza del 2012, todo un símbolo de su actividad incansable  

A este respecto escribí para la segunda edición de la Guía del Camino Jacobeo de Ebro, redactada en el año 2010,  muy avanzada pero sin concluir (es en realidad una nueva Guía con respecto a las del 2004), "que durante estos años  nuestro incansable amigo Juan María Ferrer  ha sido el alma aglutinadora del proyecto, fomentando encuentros y debates. El primer  Encuentro de asociaciones jacobeas tuvo lugar en el  Monasterio de Montserrat (Barcelona, 2001);  el segundo  en  Alcañiz (Teruel, 2002); el tercero en Gandesa (Tarragona, 2003); el cuarto  en  Alfaro (La Rioja, 2004); el   quinto en  Borja (Zaragoza, 2005); el  sexto  en L´Hospitalet de Llobregat (Barcelona, 2006); el séptimo en Calahorra (La Rioja, 2007);  el  octavo en  Batea  (Tarragona, 2008);  el  IX en  Tarragona (2009) y el X encuentro de Castellón (2010), el onceavo en  Gerona (2011); el duodécimo en Zaragoza (2012) y el décimo tercero ya citado,  en Tortosa, celebrado el año pasado, 2013. En Tortosa Juan María Ferrer, muy afecto a Caspe,  propuso que en el 2014 se celebrase en la ciudad del Compromiso pero ciertos problemas internos ha  impedido  celebrarlo en Caspe, siendo  Barcelona la anfitriona del decimocuarto encuentro aunque ciertamente no se si se ha celebrado.   

Ente las APORTACIONES RELEVANTES al estudio del Camino jacobeo del Ebro realizadas por Juan María Ferrer destacaré la puesta en valor para el objeto de nuestro estudio de la ruta realizada por el rey Pedro IV el Ceremonio-so, partiendo de  Zaragoza hasta alcanzar Tortosa,  reflejada en el conocido manuscrito de  la Pia Almoina, escrito por el monje  Deudé, en el siglo XIV y publicado por Altisent en el siglo XX. Juan María Mª Ferrer, que ha estudiado la ruta del rey señaló cómo el monarca partía de  Zaragoza el día 25 de noviembre de 1381, pasaba por  Quinto el día 30; por la finca de “la Romana”, perteneciente al Real Monasterio Cisterciense de Nuestra Señora de Rueda  en Escatrón, el día 1 de diciembre;  por la localidad de  Escatrón el día 2; por Caspe el 3; por  Maella el 4; por Gandesa el 5 (allí dio limosna a la peregrina Doña Ramona), hasta alcanzar  Tortosa el día 20 de ese mes de diciembre. Obsérvese que sólo la etapa de Maella no coincide con el Camino Jacobeo propuesto, pero está probada la tradición secular caminera entre Tortosa-Gandesa-Batea y Fabara. A este respecto ha señalado el profesor  Ángel  Monlleó que resulta revelador que la ya citada Carta de Població de la Vall de Vatea de 1244 se refiere al camino vetulo de Favara; un camí, al dit de Joseph Alanyà, en el que encara se conserva un tros empedrat de l´antiga via ibero-romana. 

Juan María Ferrer nos dejó su legado en el camino jacobeo del Ebro, impulsando el desarrollo del territorio por medio de la cultura. Nosotros hemos tratado de seguirle, ahora hace falta que continuemos la promoción de estos años  y que la administración y el cabildo metropolitano de Zaragoza reconozcan la labor. De momento,  el ayuntamiento de Zaragoza ha señalizado el tránsito por la ciudad con conchas jacobeas de bronce. ¡Ha costado!, pero Juan María, te decimos:  Tú que estás en el cielo, ¡seguiremos caminando, imitando tu ejemplo, como los Convertidos detrás del apóstol Santiago!

 

                   MUCHAS GRACIAS POR SU ATENCIÓN     

Zaragoza-Vilalba dels Arcs, 28 de septiembre del 2014           

                           Belén Boloqui Larraya (AJEBRO-APUDEPA)

 

Por la tarde acudimos al cementerio de Vilalba donde está enterrado,  en un nicho con lápida marmórea y  una enorme cruz santiaguista. El era un caballero, un enamorado de las órdenes militares. 

17/10/2014 12:14. apudepa #. Asociacionismo

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