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APUDEPA

Charla: "Infraestructuras hidráulicas en la Edad Media" en Luna

Charla: "Infraestructuras hidráulicas en la Edad Media" en Luna

Charla: "Infraestructuras hidráulicas en la Edad Media"

Cuándo
sábado, 26 de junio, 18:00 – 19:30 GMT+02:00
Dónde
Molino de agua de Luna
Organiza 
Asociación Banzo Azcón de Luna.

La Edad Media aragonesa fue un periodo de extraordinario interés: no sólo se conquistaron las tierras que hoy conforman nuestra comunidad, sino que se pusieron en explotación mediante unos sistemas de repoblación de enorme originalidad y unos métodos de cultivo que modificaron el espacio agrícola. Entre ellos se encuentran las infraestructuras de regadío y los molinos: gracias a ellos el Valle de los Arbas vivieron una transformación radical. Tierras antes incultas y boscosas se repoblaron y labraron para obtener cereales y viñedos. Concejos, entidades eclesiásticas –entre ellas y especialmente las Órdenes Militares – y gentes particulares dotaron a sus campos de regadío y construyeron molinos donde molturar la cosecha. Gracias a este proceso en las Cinco Villas cristalizó un sistema de producción y una sociedad con rasgos propios y diferenciados, una zona donde la infanzonía y los privilegios se combinaron con una rica economía agropecuaria que constituirá la seña de identidad de la comarca.


Ponente:

Elena Piedrafita nació y estudió en Zaragoza, doctorándose por esta Universidad en 1992. El año 2000 la IFC publicó su Tesis con el título “Las Cinco Villas en la Edad Media (siglos XI al XIII)”. En 2005 coordinó junto con Esteban Sarasa y Eliseo Serrano el Congreso de Historia “Las Cinco Villas aragonesas en la Europa de los siglos XII y XIII” celebrado en Ejea. Además de ello ha colaborado asiduamente con el Centro de Estudios Cinco Villas en su revista Suessetania. También ha publicado dos guías, una sobre Cinco Villas Orientales, y la relativa a esta comarca publicada por Prames en la colección Rutas CAI.  Es profesora de instituto desde hace 25 años, y en la actualidad imparte clases en el IES Tiempos Modernos de Zaragoza.

 

APUDEPA celebra que haya proyecto para el Fleta pero pide estudiar el impacto de la transformación de la sección

APUDEPA celebra que haya proyecto para el Fleta pero pide estudiar el impacto de la transformación de la sección

La Asociación pide también participación de la sociedad en el desarrollo del proyecto.

El Teatro Fleta vuelve a tener una imagen, al menos, que incluye la conservación de su gran sala y de sus espacios secundarios. APUDEPA, a falta de conocer los detalles, celebra esto y felicita a todos los que han colaborado estos años en su lucha contra el derribo del edificio que ahora se rehabilitará.

La Asociación celebra que el Gobierno de Aragón presente ahora tan triunfalmente la “puesta en valor del patrimonio arquitectónico” que representa el Teatro Fleta, después de tanto tiempo pretendiendo su derribo.

APUDEPA valora positivamente la voluntad de mantener los rasgos espaciales principales del edificio. En todo caso, la Asociación considera que la bondad del proyecto presentado se conocerá en el desarrollo del mismo, pues resulta fundamental una gran delicadeza técnica en lo que respecta a las cuestiones constructivas y estructurales, cruciales para recuperar la arquitectura de Yarza.

Dada que una de las premisas del concurso era el mantenimiento de la expresiva y sumamente característica sección del Fleta, APUDEPA pide que se estudie en el desarrollo del proyecto ese nuevo volumen que emerge sobre la cubierta principal, desfigurando la sección longitudinal, debido principalmente a la sobrecarga de usos planteada nuevamente por el concurso del Gobierno de Aragón, como reiteradamente ha denunciado esta Asociación.

Por todo ello, APUDEPA solicita a la Diputación General que se abra una ronda de contactos, de cara al desarrollo del proyecto, con todos los sectores implicados: audiovisuales, teatrales, universitarios y patrimoniales.

APUDEPA, por último, no entiende que la Diputación General declare desierto el tercer premio y, en cambio, conceda dos accésits a arquitectos zaragozanos a los que suele adjudicar importantes proyectos, Olano y Mendo y Pérez Latorre. La Asociación denuncia firmemente que la Diputación General regale en concepto de accésit 12 000 euros al arquitecto José Manuel Pérez Latorre, a quien el Departamento ha adjudicado proyectos directamente. La Asociación considera una auténtica tomadura de pelo, y un acto de gran indignidad, que un arquitecto que ha pedido insisistentemente el derribo del Fleta se lleve 12 000 en concepto de accésit a costa de la final conservación del mismo.

 

APUDEPA, 15 de junio de 2010. 

EL PAISAJE, LA INDUSTRIA Y EL SILENCIO DE LOS CORDEROS

EL PAISAJE, LA INDUSTRIA Y EL SILENCIO DE LOS CORDEROS

Paisaje de La Muela (Zaragoza)

Interesante artículo sobre el impacto en el paisaje de las intervenciones humanas,

El Paisaje, la industria y el silencio de los corderos

A PROPÓSITO DE LOS PROYECTOS EÓLICOS INDUSTRIALES EN LOZÈRE

Todas las cosas

próximas o lejanas

De modo oculto

están ligadas unas a otras

por una fuerza inmortal

De suerte que no podéis coger una flor

sin molestar a una estrella.

        Francis Thompson (1859-1907)

 09/06/2010

El problema del paisaje ha surgido algunas veces relacionado con los parques eólicos industriales instalados en “zonas” naturales, pero casi nunca ha sido tratado a fondo, al revés de lo sucedido con otros argumentos, basados en cifras, técnicos u económicos. Este elocuente mutismo es estrictamente contemporáneo. En otras épocas, la belleza de los lugares no fue ese detalle sin importancia que la sociedad industrial liquidaría después, y nunca faltaron oradores y escritores para defenderlo.

La belleza de un paisaje natural ¿posee un valor esencial o secundario? Si es secundario, ¿a qué valor está subordinada? Dicho de otra manera, ¿por qué se prevé la implantación de parques eólicos industriales? ¿Es que son la respuesta mejor adaptada a las cuestiones que pretenden revolver o se trata más bien de uno de los resultados de la sinrazón del mercado y de su huida hacia delante?

“Desde hace unos años, una violenta protesta se eleva en todos los pueblos civilizados contra la indiferencia con la que los ingenieros, industriales y comerciantes degradan, mutilan o arrasan los parajes más bellos y más apreciados. En Bélgica, en Inglaterra, en Estados Unidos, se fundan sociedades para combatir esa nueva especie de vandalismo.”

Así se expresaba, en 1903, Charles Beauquier, no obstante ser diputado radical de izquierda y progresista. A comienzos del último siglo, todavía no era ni absurdo ni incongruente para un político el preocuparse por la belleza del paisaje. Éste se encargaba de la “defensa de las bellezas naturales de nuestro país” y quería que cualquier afrenta al “gusto” y al “sentido común” fuese sancionada. Durante un tiempo fue presidente de la Sociedad para la Protección de los Paisajes de Francia. Seis años más tarde, el secretario de dicha sociedad, P. A. Changeur, se preguntaba él también “si debiera permitirse al desarrollo industrial la destrucción sin medida de todas los encantos de la naturaleza y de la historia en los países de una civilización antigua y magnífica.” En aquella época que recordaba aún a Virgilio, se sabía que la defensa del encanto de la naturaleza y la de la civilización no eran antinómicas, sino todo lo contrario.

Antaño, dejando aparte su belleza, el paisaje había sido el horizonte que de vez en cuando daba a los humanos la serena certidumbre de un tiempo en el que la vida siempre tuvo una base, espiritual y materializada, permanente y sólida, más allá de la existencia pasajera. Esa es la emoción que los pintores paisajistas restituyeron en sus obras maestras desde el siglo XVIII. Esa es la perennidad de la belleza y de la fecundidad de la tierra que celebraba Emile Guillaumin, campesino y autor de los admirables “Cuadros Campestres” (1901-1931),

“Insensiblemente, pensando en el gran drama eterno del destino, me invade una dulcísima melancolía. Hace cien años, el vallecillo debía tener más o menos el mismo aspecto; (...) Y todo cuanto conformaba la vida animada del cuadro en aquella época, las personas, los animales domésticos, los cantarines alados, han vuelto desde hace tiempo a la nada del sueño eterno (...) Cien años más... y todos cuantos viven, animales o gente, habrán desaparecido de la escena terrestre, pero el vallecillo tendrá el mismo aspecto. Otros lo cultivarán, alimentará a otros seres; habrán otros cantores y admiradores... Por siempre y para siempre...”

Al estar impregnados de tal sensibilidad, algunos presintieron aquello a lo que nos llevaría la revolución mercantil e industrial. Ruskin fue uno de los que, a modo de advertencia, escribía: “Una nación no es digna de la tierra y del paisaje que ha merecido más que cuando, mediante todos sus actos y todas sus artes, los vuelve más bellos para sus hijos...” Era una noble definición del deber de perennidad. Y aún habría que citar in extenso la carta que, repleta de potente cólera, Montalembert escribía, en 1861, a Victor Hugo: “En ninguna otra parte más que en Francia el vandalismo reina solo y sin freno (...) Tiemblo ante la idea de lo que cada día agujerea, barre o desfigura (...) es como si una tierra fuese conquistada por invasores que quisieran borrar hasta las menores huellas de las generaciones que la habitaron. Como si quisieren convencerse de que el mundo había nacido ayer y se acabaría mañana, de tanta prisa como se dan en destruir todo aquello que parezca sobrepasar la vida de un hombre.”

Hoy en día, cuando ese mismo vandalismo se extiende ostensiblemente, con indecencia, por todo el territorio, partiendo de las necrópolis y alrededor de los grandes ejes viarios y los grandes corredores aéreos que las conectan, un contemporáneo ha dicho muy apropósito: “A paisaje malsano, sociedad malsana” (Yves Luginbhul). El paisaje es un revelador de nuestros comportamientos, el despiadado índice del estado de salud espiritual y social de los seres humanos: “Allá donde el suelo ha sido desfigurado, donde toda poesía ha desaparecido del paisaje, la imaginación se extingue, las mentes se empobrecen, la rutina y el servilismo se apoderan del alma y la preparan para el sopor y la muerte.” (Eliseo Reclus).

¿Y qué clase de testimonio nos da ese diario de Montpellier, como no sea el de ese empobrecimiento de la mente, cuando nos hace saber que a principios del año próximo la célebre calle de la Universidad será transformada durante un día en pista de esquí, con nieve y confeti quizás? ¡Una especie de “Playa de París” cercana al mar! (No hay que llevarse las manos a la cabeza si nuestros escolares fallan en geografía puesto que es un asignatura cada vez más compleja. Tampoco entendieron lo que eran “granjas” eólicas...) Cuando uno está al tanto de la progresión exponencial de esa clase de estúpidas iniciativas, aunque muy concretas, del tipo más variado, comprende que para perpetuar este excitante “modo de vida”, el sistema devorador e insaciable necesita en efecto una considerable cantidad de recursos energéticos. Se necesitarán cada vez más centrales nucleares, más pozos de petróleo, más centrales térmicas, de carbón, más parques eólicos y demás energías renovables –la garantía ecológica obliga— para alimentar todo lo que se apoya en lo artificial, en el negocio, el capricho de masas pasmadas y domesticadas o la decadencia suicida...

Desde que estoy en este mundo he visto desaparecer a dos caseríos vecinos, asistido a la hemorragia y a la desertificación de los campos, de los que parece olvidado que fueron el primer lugar de la retaguardia de la sociedad –y de toda civilización—que haya querido perdurar. En cambio, he visto entrar pasivamente a la Lozère --en el sentido del silencio de los corderos—en la modernidad, con sus supermercados, sus tags, su alta producción de comadreos, su autopista, su rave... sus parques eólicos industriales... Pero lo que no tendremos es un Stevenson, miniaturizado en un chip y montado en un quad, que nos haga soñar con sus relatos de viajes...

El proyecto de Charles Beauquier y de sus amigos consistía en “alcanzar un acuerdo sensato entre las necesidades del progreso en marcha y el gusto por la naturaleza.” ¿Es posible imaginarse a un Prometeo lleno de humildad y sensatez? En 1903 la sociedad industrial ya había arrancado y nada ni nadie, hasta hoy, ha podido frenar su fulgurante avance, llevado a cabo en nombre del Progreso. Del envenenamiento y empobrecimiento de los biotopos a los niveles constantemente rebasados de la hiperurbanización forzosa, de la desaparición de lo sagrado a la fusión del Ártico, de las masacres de las guerras mundiales a la liquidación de las clases campesinas, de las manipulaciones genéticas al desarraigo de los pueblos, comunidades e individuos, el balance es, globalmente abrumador. El homo economicus produce demasiada energía y malgasta también demasiada con el único fin de mantener una riqueza artificial y un “modo de vida” totalmente sintético y urbano.

¿Y por culpa de “eso”, por ese resultado, el macizo de la Gardille, nuestros paisajes, el de la Lozère o cualquier otro han de correr al sacrificio? No queremos parques eólicos, ni cualquier otra cosa, en nuestras montañas. Y a la espera de poder embellecer otra vez todo lo que ha de ser saqueado en un accidente de la historia...

por MNEMOSYNE

Jean-Pierre Courty

Diciembre de 2006

Denuncia del parlamentario Daniel Cohn-Bendit contra la política hipócrita

Denuncia del parlamentario Daniel Cohn-Bendit contra la política hipócrita

Apudepa recomienda la visión de la reciente intervención de Daniel Cohn-Bendit, los Verdes,  en el parlamento europeo sobre la ayuda económica a Grecia y la hipocresía del Consejo de Europa (mayo del 2010). Son 8 minutos de aire fresco y estamos ya tan poco acostumbrados a intervenciones como ésta. Pinchar aquí

¡Felicitaciones al Sr. Daniel Cohn-Bendit. Personas como Vd. nos hace volver a creer en la humanidad solidaria!


España: las condenas por corrupción urbanística se disparan

España: las condenas por corrupción urbanística se disparan

La Fiscalía de Medio Ambiente* denuncia la desidia de los ayuntamientos y pide mayor seguridad jurídica a los tribunales

*Fiscalía de Medio Ambiente, Urbanismo y Patrimonio Histórico

Mateo Bailín. Madrid 04.06.10

En España, ayuntamiento sigue siendo sinónimo de corrupción urbanística. Pese a que la crisis inmobiliaria ha secado la fuente de la que bebían los entes municipales, a través de la gestión del suelo urbanizable, la Justicia no ha dejado de mirar con lupa estas operaciones. De hecho, las condenas por delitos medioambientales vinculados a la ordenación del territorio se han disparado y alcanzaron su techo histórico en 2009. El aumento en un solo año fue del 28%, al pasar de 301 a 386 sanciones, la mayoría de ellas impuestas en municipios costeros, con Andalucía a la cabeza.

El incremento de las condenas por delitos urbanísticos recoge la siembra del ingente volumen de procesos judiciales que actualmente instruyen los tribunales españoles en esta materia. El año pasado había 1.737 casos en trámite y otros 1.729 en fase de diligencias previas, el paso anterior a la judicialización del asunto, según datos de la Fiscalía de Medio Ambiente.

Aunque hubo sanciones a particulares, la mayor parte de las condenas escondía intereses espurios de lo que se ha venido a denominar «autoridades municipales». Se trata de alcaldes, concejales de urbanismo, técnicos municipales, promotores o arquitectos cuyo nombre aparece ligado a la especulación inmobiliaria y al incumplimiento de las normativas urbanísticas con un único fin: el enriquecimiento ilícito. Las cifras justifican por sí solas el espacio que ocupan en los medios de comunicación las condenas a cargos públicos.

Los delitos más comunes en estas tramas de corrupción son la prevaricación urbanística, la prevaricación genérica, la omisión del deber de perseguir delitos o la falsedad en documento oficial. La Fiscalía especializada destaca la complejidad de perseguir estos tipos delictivos habida cuenta de su singularidad: los órganos que deberían controlar estos excesos son los propios ayuntamientos, que tienen la obligación de hacer las veces de «policía urbanística», como ente que gestiona la recalificación de su propio suelo urbano.

Moratoria

Algunas fiscalías provinciales ya usan como documento marco para sus investigaciones el denominado ’Informe Auken’, elaborado por una europarlamentaria danesa en 2009 con la colaboración de plataformas y ciudadanos españoles. El informe no vinculante pedía a las autoridades locales la moratoria de los planes de ordenación urbana que hayan sido reformados sin respetar los criterios medioambientales y criticaba la «excesiva influencia» de los promotores inmobiliarios en las decisiones de las corporaciones.

Precisamente, la Fiscalía de Medio Ambiente denuncia la falta de colaboración de los ayuntamientos y menciona que en lugares como Valencia, Sevilla, Las Palmas o Murcia los principales denunciantes son las gerencias municipales de Urbanismo, los grupos ecologistas, las fuerzas del orden y ciudadanos particulares, lo que genera un mensaje de «impunidad», admite el Ministerio Público.

Otra preocupación creciente es la «inseguridad jurídica y la incertidumbre» que generan algunas decisiones de tribunales en un mismo territorio y ante un delito similar. Ocurre sobre todo en sentencias condenatorias que determinan la demolición de una vivienda que ha sido construida de forma ilegal o el levantamiento de casas prefabricadas en lugares no urbanizables, según denuncia el órgano acusador.

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Véase también ENTREVISTA. JOAQUÍN BAÑOS,  Fiscal coordinador de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio:

"Habría que quitar las competencias de urbanismo a los ayuntamientos"

 

 

"Malos usos" por Carlos Bitrián

"Malos usos" por Carlos Bitrián

 

Artículo publicado por Heraldo de Aragón en su edición de 30 de mayo de 2010.

El Boletín Oficial de Aragón publicó en su edición de 18 de marzo de 2010 la convocatoria del concurso de proyectos para el Teatro Fleta. Este anuncio tiene de positivo la constatación del abandono por parte de la Diputación General del proyecto de derribo del edificio catalogado, tras la larga y costosa lucha contra la piqueta en la que APUDEPA ha estado al frente.

En esta ocasión el concurso contempla el obligado respeto a la ficha catalográfica del Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza. La alegría de quienes hemos defendido la conservación del Fleta, sin embargo, se ve matizada por la amenaza de nuevos despropósitos. Sorprende y preocupa mucho que las bases de un concurso de proyectos de rehabilitación no incluyan, entre los criterios de valoración de los trabajos, el respeto y la adecuación a las características originales del edificio a rehabilitar. También es triste que (habida cuenta de que el proyecto inicial para el teatro fracasó, entre otras cosas, por una nula previsión de usos adecuados al edificio) se siga careciendo de un plan de funcionamiento del Fleta que sea riguroso y respetuoso con su espacio. Esto puede suponer de nuevo graves problemas para el edificio y para su uso cotidiano. Sin posibilidad de ampliación, el Teatro Fleta no puede albergar la sede de 4 importantes instituciones(el Centro Dramático de Aragón, la Filmoteca de Zaragoza, la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión, y Aragón Audiovisual) si realmente se aspira a la excelencia de su servicio público. Sirva la comparación de algunos datos: mientras que la nueva Filmoteca de Cataluña en Barcelona cuenta con una superficie construida superior a los 7000 m2, el programa de necesidades del concurso contempla para la Filmoteca de Zaragoza menos de 600 m2, más unos espacios compartidos con el resto de instituciones que rondan los 1000 m2. Entre otras cosas, esto supone desechar la persistente aspiración de la filmoteca zaragozana de reunir en una única sede el conjunto de sus instalaciones. Será imposible, pues, dotar a la sede de las proyecciones de la Filmoteca de un archivo básico, de una buena biblioteca especializada, de espacios para talleres y otras actividades asociadas.

No parece sensato saturar con excesivos usos un edificio que posee menos de 6000 m2(a los que ahora se pretenden sumar unos 3000 más)si se tiene en cuenta que un funcionamiento exigente de cualquiera de las 4 instituciones requeriría ya de por sí, al menos, todo el espacio del Fleta. Los Teatros del Canal, en Madrid, cuentan con más de 35 000 m2, mientras al Teatro público de Aragón se le asignan (además de los 5000 m2 asociados a la gran sala compartida) solamente unos 150 m2 (!) de espacio propio. ¿Es tan superficial el proyecto del Centro Dramático de Aragón que no requiere ni talleres para las producciones propias, ni grandes almacenes, ni espacios para cursos, ni salas de estudio y de creación dramática, ni biblioteca, ni archivo, ni varias salas de ensayo independientes, ni salas de lectura dramatizada?

¿Y acaso no sería más beneficioso para el programa público audiovisual que la sede de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión se situara en sus instalaciones del Actur, que poseen todavía capacidad de ampliación?

Tal es la descoordinación administrativa y la falta de planificación de la Diputación General, que el Plan Director 2.0 del programa Aragón Audiovisual prevé la creación del Centro Aragonés de Cinematografía Digital y de la Filmoteca de Aragón pese a que el Departamento de Cultura (que se encarga del proyecto para el Fleta) no ha previsto tales usos para el teatro y acaba de responder a una pregunta parlamentaria que Cultura “no tiene atribuidas competencias en el Plan Director 2.0 del programa Aragón Audiovisual” (!). ¿Va a ubicar el Gobierno el Centro de Cinematografía Digital y la Filmoteca de Aragón también en el Fleta pese a no preverlo el programa de usos, o prevé dispersar en diferentes edificios la sede de Aragón Audiovisual? Quizás no haya motivo para la ’alarma’ y los planes sean, como de costumbre, solamente propaganda.

Ha llegado el momento clave de dar la nueva forma al Teatro Fleta, respetando la configuración espacial del edificio catalogado y sus elementos estructurales y constructivos. Esta nueva forma debe corresponder a un programa de usos riguroso que no limite el desarrollo futuro de las actividades artísticas. Dar ahora una forma equivocada debido a voluntades políticas que han demostrado gran falta de previsión y muy poco rigor tendrá muchos costes en el futuro, hará sufrir a la arquitectura del Fleta y será perjudicial para el servicio que deben prestar las instituciones que acoja, que se verán condenadas a no desarrollarse y a mantener un bajo rendimiento. Es necesario un buen proyecto arquitectónico que parta de un buen proyecto de usos.

Quizás le fuera mejor al Gobierno si escuchara las voces de la sociedad civil y de los profesionales independientes. APUDEPA, además de insistir en la importancia de una previsora adecuación de los usos, viene pidiendo insistentemente desde 2006 la adopción de medidas urgentes para evitar daños en las estructuras arquitectónicas del Teatro Fleta. En enero de 2007, la Asociación alertó al Gobierno de Aragón de que la paralización de las obras amenazaba “el mantenimiento de la desprotegida estructura”. “Reanudar las obras es urgente”, ha repetido insistentemente la Asociación a la sociedad y a las instituciones, “porque el Teatro Fleta sufre a la intemperie”. Recientemente hemos conocido que un informe encargado por el Gobierno en mayo de 2007, oculto hasta ahora, confirmaba los daños producidos “debido a la falta de protección contra la intemperie de los elementos de hormigón preexistente, una vez desprovistos de los recubrimientos originales”. El 23 de abril de 2008 APUDEPA insistía en que “cualquier deterioro que se produzca en los elementos arquitectónicos del Fleta se deberá a la negligencia de la administración que no acaba las obras que ha comenzado en un edificio catalogado”. A la luz de los informes oficiales, que confirman aquello de que tanto se alertó, es hora de reclamar nuevamente la asunción de responsabilidades.

Los malos usos de la administración en relación con el patrimonio, de los que la gestión de la transformación del Teatro Fleta es corolario, amenazan gravemente la conservación real del legado cultural. La falta de conocimientos, la imposición de usos incompatibles con la naturaleza de los bienes, la sumisión a intereses privados, el sacrificio de los aspectos constructivos y materiales en aras de brillantes apariencias, el silencio de expertos oficiales y el servilismo de “asesores”, la opacidad de la gestión, la falta de participación y el desprecio a las aportaciones de la ciudadanía son moneda corriente en la práctica de nuestras instituciones.

Ojalá la defensa de la conservación del Teatro Fleta pueda ya dar paso a los fastos inaugurales presididos por quienes pretendieron derribarlo, a sus campañas de propaganda institucional, a las monografías encargadas a los mejores expertos, a las exposiciones diligentemente comisariadas y a las revistas de bellas fotos y textos candorosos.

Lo importante ahora es que las obras en el Fleta respondan a un buen proyecto y que respeten escrupulosamente su soberbia arquitectura para que recupere las características tipológicas y espaciales que le permitan volver a servir a los ciudadanos a través de las artes escénicas y cinematográficas. Pese a todo, será bueno el día en que se oscurezca la cruda realidad y refulja de nuevo triunfante la ficción.   

Carlos Bitrián es arquitecto y miembro de la Junta de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (APUDEPA). 

 

La Dirección General de Patrimonio Cultural se nos ha perdido (literalmente).

 

Las contestaciones administrativas, llenas de tecnicismos, referencias legalistas, números de informe, etc… son de todo menos un chiste. O al menos eso creíamos en Apudepa, que de chistes de la DGA sabemos un poco, cuando leímos la contestación que con fecha de 4 de Mayo, nos remitía el Servicio de “PREVNCIÓN Y PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL”.

Que España en general, y Aragón en particular, forma parte de ese chiste colectivo a la deriva también lo conocemos. Cuando lees algo así, primero esbozas una sonrisa, de oreja a oreja. Una vez meditado el texto, uno empieza a comprender muchas de las cosas que pasan a nuestro alrededor.

Todavía es más extraño que alguien que tiene competencias y responsabilidades en esto del patrimonio cultural (y lo pongo en minúsculas a sabiendas) tenga las santas narices de firmar una carta como esta.

¿Y qué ponía exactamente en la contestación dirigida a APUDEPA?, se estarán preguntando ustedes.

Pues a la petición de APUDEPA de incoar expediente para declarar BIC (Bien de Interés Cultural) la ermita de Santa María de Torm, en el lugar de Santorens (término municipal de Sopeira, Huesca), nuestra administración nos contestó lo siguiente:

“… han intentado hasta en tres ocasiones realizar la visita al inmueble cuya declaración se solicita para lo que se han puesto en contacto tanto con el Ayuntamiento de Sopeira como con el antiguo Guardia Forestal de Santorens, ya que la visita debe hacerse acompañados por alguien conocedor del camino que conduce a la ermita, puesto que éste no está indicado y, además, sólo una parte del mismo puede realizarse en vehículo todoterreno, debiéndose hacer el resto del trayecto a pie. Todo ello, sumado a la adversa climatología de los últimos meses, ha imposibilitado hasta el momento la realización de la visita a la ermita.”

Ya ven, no estaba indicado el camino verde que va a la ermita, y no se podía hacer en todoterreno “oficial”. Había que andar, ese fue el problema.

Ya sólo me queda por ver a nuestros directores generales, jefes de servicio, asesores, consejeros y presidentes dándonos una explicación desde un balcón del Pignatelli al más puro estilo Berlanga: "Vecinos Aragoneses, como representante vuestro que soy os  debo una explicación, y esa explicación que os debo, como representante vuestro que soy, os la voy a dar. Después de largas deliberaciones, estudios, fichas de inventario, mapas, cartografías, páginas web, asesorías, etc… supimos ubicar Huesca,  Sopeira y, gracias a un vecino que tomaba la fresca, Santorens. Pero teníamos un problema, y el problema que teníamos era que llovía. Y que  había que ir andando. He dicho.”

Ya saben ustedes, las  "inclemencias metereo-ilógicas”, que tienen esas cosas.

 

Víctor Manuel Guíu Aguilar,

APUDEPA

 

El pueblo de Jorcas, en Teruel, un modelo con la Fiesta del Árbol

El pueblo de Jorcas, en Teruel, un modelo con la Fiesta del Árbol

Jorcas desde la Pedriza, imagen de un zoquero

Apudepa se permite presentar este comunicado  del alcalde de Jorcas que por su interés colgamos en nuestro blog, una muestra de lo que un pequeñísimo pueblo aragonés de la provincia de Teruel puede hacer por su entorno natural, paisajístico, social y patrimonial. A todos los que han participado y disfrutado de  este programa nuestra enhorabuena más sincera.

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Sr. Director:

Nos permitimos enviarle el Programa de Actos que tendrán lugar los próximos días 1 y 2 de mayo en la localidad de Jorcas con motivo de la Fiesta del Árbol dentro del programa Plantemos para el Planeta de Naciones Unidas y la declaración de 2010 como  Año Internacional de la Biodiversidad y del Acercamiento de Culturas.

 

BÉLGICA, MARRUECOS Y JORCAS UNIDOS POR LA NATURALEZA Y LA CULTURA.

 

El próximo día 1 de mayo, el pueblo de Jorcas va a  celebrar la  histórica Fiesta del Árbol, recuperada en dicho municipio desde hace tres años, con la plantación de árboles autóctonos en diversos espacios públicos de su término municipal.

El Ayuntamiento y vecinos estables y temporales de todas las edades, realizaron los dos últimos años la reforestación de parte de una parcela de 2 hectáreas propiedad del municipio con  2.000 plantones de los cuales sobreviven alrededor de un 80 %

Como en años anteriores, se ha contado con  la colaboración del  Servicio de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento que han aportado la mayoría de los plantones, así como particulares que han participado llevando árboles un poco más grandes para el pueblo.

Por su parte el Ayuntamiento ha comprado 600 metros de valla a fin de  proteger las plantas, y preparado convenientemente los terrenos donde se llevan a cabo dichas reforestaciones.

 

Este año de 2010, declarado Año Internacional de la Biodiversidad y Año Internacional del Acercamiento de las Culturas, nuestra pequeña localidad ha decidido sumarse al programa de Naciones Unidas,  "Plantemos para el Planeta" y mostrar que el Medio Natural es también una buena escuela para aprender la convivencia de culturas observando cómo especies vegetales existentes en muchos puntos de este planeta llegaron aquí, se asentaron, integraron y comparten el territorio en amigable y respetuosa armonía.

Además de la ya tradicional plantación en diversos puntos del término municipal, para recalcar ese doble valor, a las 13 h. de la mañana del día 1,  Jorcas inaugurará en las laderas de su antiguo "castillo" árabe, el Espacio Cultural Arbolado "Savias del Mundo" con la aportación del árbol donado por el Reino de Bélgica, que plantará el Ministro Consejero de la Embajada belga, Mr. François Dumont, llegado expresamente al pueblo por este motivo, junto a los de Teruel Existe y cinco más en honor a José Antonio Labordeta, Inmaculada Porcar, otras personas queridas y la primera familia de inmigrantes magrebíes asentada en el municipio, incrementándose cada año con otros árboles de diversos países que puedan crecer en nuestro clima y latitud.

            Acompañará también a D. Román Izquierdo, alcalde de Jorcas,  el Delegado de la Comisión de Cultura de la Comarca "Comunidad de Teruel".

 

A continuación degustaremos la paella elaborada por una parte de nuestros vecinos en el recinto comunitario del "pabellón" y tras la comida, seguirá la fiesta a la que están invitados cuantos pueblos cercanos deseen acudir.

Habrá un primer ratito de baile seguido de una interesante charla de nuestros amigos del Colectivo Sollavientos y Aguilar Natural sobre asuntos que pueden afectar gravemente a estos territorios.

Posteriormente y subvencionada por la Comarca Comunidad de Teruel, tendrá lugar la representación teatral de "El acusao" a cargo de la compañía Rompelanzas.

Tras ella, se entregarán los Diplomas de "Reforestadores del planeta" y veremos el "estreno" del audiovisual "La fiesta del Árbol" donde la acacia de la iglesia nos cuenta cómo llegó a Jorcas hace casi 80 años y, desde medianoche, baile para todos en la Nave.

 

Al día siguiente, 2 de mayo, quedan todos igualmente invitados al paseo fotográfico por la riera de Jorcas a partir de las 11 h. de la mañana para el que es muy conveniente, por no decir necesario, llevar cámara.

 

Con estos actos, el pueblo de Jorcas, sumándose a las iniciativas promovidas por UNESCO, inicia un amplio programa de actividades a desarrollar durante los meses de verano en torno a los temas internacionales de Biodiversidad y Acercamiento de Culturas.   

 

 

 Contacto: D. Román Izquierdo (Alcalde de Jorcas) Telf. Particular: 978 77 13 36 (mejor horario de contacto entre las 14 y las 15´30 horas)