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Opinión

Lenguas aragonesas, patrimonio de Aragón. "El desprecio de la Expo a la fabla", por Victoria Trigo

Las lenguas aragonesas son uno de los mayores patrimonios de Aragón (y de España). Es, sin duda, asunto complejo. Pero conviene recordarlo. Una cosa es que la Expo no lo utilece y otra que asegure que es una lengua muerta. Reproducimos a continuación un interesante artículo de Victoria Trigo.
El desprecio de la Expo a la fabla

La última sorpresa negativa que me ha deparado la Expo, ha sido el chusco y burdo desprecio que han mostrado hacia la fabla. Sencillamente, en respuesta al Ligallo de Fablans, han manifestado que el aragonés es una lengua muerta y que, por tanto, no se utilizará. En mejorable castellano, literalmente han contestado: “En el recinto de la muestra Expo 2008 no se va proceder a rotular ni informar en Aragonés. El Aragonés no es una lengua viva, la cual no se emplea a día de hoy en nuestra sociedad”

Quien haya dicho semejante barbaridad, ha sintetizado perfectamente tanto su ignorancia como su nulo interés por dar acogida a una importante parcela de la realidad cultural de Aragón. Si organizar concursos literarios en aragonés, elaborar diccionarios, publicar libros, impartir cursos, realizar tareas de investigación y difusión de una lengua, servirse de ella como vehículo de comunicación y estar reclamando al gobierno autónomo una ley que trate debidamente la pluralidad lingüística de esta comunidad, no es señal de existir, ya dirán los egregios organizadores del discutible –discutible pero intocable- acuático evento, qué entienden ellos por el estado de vida o de muerte de una lengua.

Sólo encuentro como atenuante para esta respuesta, que la Expo se da en el contexto de una sociedad fácilmente manipulable –no podría ser en otro ámbito-, con la sensibilidad al servicio de grandes titulares y donde el aragonesismo sigue confundiéndose con las baturradas más zafias. Vamos, para que me entiendan, algo así como lo que para desgracia de los ríos y de los ecologistas sin dobleces, les ha sucedido a los padres de la Expo, que se les ha pasado de vueltas la hormigonera y han creído que el desarrollo sostenible era destripar el Ebro para jugar a los cruceros, clavarnos un azud, depilar las riberas, alicatar el meandro y llenarlo de pabellones.

Mª. Victoria Trigo Bello

 

Pizarro, Iglesias, Gran Scala y "la derecha más dura y radical"

Pizarro, Iglesias, Gran Scala y  "la  derecha más dura y radical"

M. Pizarro y M. Iglesias. Foto Heraldo de Aragón 19/1/2008

No pensábamos decir nada, pero unas recientes palabras de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, nos anima finalmente a añadir algunas consideraciones al estelar “fichaje” de Manuel Pizarro por el Partido Popular de cara a las elecciones generales. Y es que Pizarro no es persona ajena a la gestión del patrimonio natural y cultural aragonés y, desde luego, de la ordenación del territorio. Baste recordar que durante su mandato al frente de Ibercaja, la institución adquirió alguno de sus más destacados Goya, como el boceto para el Coreto del Pilar, “Adoración del Nombre de Dios por los ángeles”.

La Vicepresidenta ha dicho hoy que con Manuel Pizarro “el PP toma el rumbo de la derecha más dura y radical”, haciendo hincapié en que “toda” su trayectoria ha estado vinculada a la defensa de las empresas y “los intereses privados”, concluyendo que no es “rentable” para la defensa de lo público y de la “mayoría” de los ciudadanos. Estas palabras de la vicepresidenta son interesantes por cuanto nos dan medida de la posición ideológica del Gobierno de Aragón, que ha mantenido con Pizarro una conocida relación de amistad y compromiso. Según ha informado “El Periódico de Aragón” Iglesias y Biel mantienen una relación de íntima amistad (ayer mismo el número 2 del PP reconoció sentir por el presidente aragonés “un afecto que todo el mundo conoce”). En octubre de 2007, apenas unos meses atrás, Pizarro y el Gobierno de Aragón anunciaron un futuro conjunto “de colaboración”, estando en el horizonte el asesoramiento de Pizarro en “los grandes proyectos estratégicos” de Aragón. Los elogios entre Gobierno de Aragón y el número 2 del PP han sido continuos. Tanto, que fue Pizarro quien presentó al presidente Iglesias en el Foro Nueva Economía en Madrid en 2005.

Mientras Pizarro bendice, asesora y representa la política económica y de desarrollo territorial del Gobierno de Aragón, la presidenta asegura que el empresario “representa a la derecha más dura y radical”. Así pues, Pizarro representa, a la vez, la política del Gobierno de Aragón y a la derecha más dura y radical (palabras de la vicepresidenta)…

Pizarro ha sido, con la venia del Gobierno de Aragón (que no debía conocer la opinión de Fernández de la Vega), representante de los intereses de la Comunidad en tan sensibles órganos para el patrimonio cultural y natural como el Patronato del Parque Nacional de Ordesa y Monteperdido y la Fundación Santa María de Albarracín, o el Patronato de la Biblioteca Nacional (a instancias, por cierto, de Carmen Calvo).

Pero a lo que íbamos y a lo que aquí nos trae. Porque conviene recordar (máxime con la luz que arroja la vicepresidenta) algo que ahora nadie parece querer recordar: Manuel Pizarro fue, según publicó “Heraldo de Aragón” en 20 de diciembre de 2007, el hombre escogido por el Gobierno de Aragón como pieza clave para el desarrollo en Monegros de Gran Scala. Su papel, fundamental, fue (al menos el confesado) tener informado al presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy. Se da así la circunstancia de que, mientras muchos Consejeros del Gobierno y líderes del PSOE desconocían el proyecto de Monegros, Manuel Pizarro fraguaba (por encargo del Gobierno de Aragón) el necesario apoyo del PP nacional por encima del líder aragonés Gustavo Alcalde (desconocedor, también, de la iniciativa). Recordemos que, según la vicepresidenta, toda la trayectoria de Pizarro se vincula “a la defensa de las empresas y los intereses privados”. Queda, con estos datos, suficientemente probada la sintonía en la concepción política y económica de Pizarro y Gobierno de Aragón. Todo lo cual consignamos con el sano ánimo de desentrañar los “quienes” y los “ques” que se esconden tras Gran Scala.

PD: Pizarro ha prometido, en un gesto sin precedentes, no hacer campaña en Aragón porque, de lo contrario, “sería un ingrato”. Saquen sus propias conclusiones.

Jose Luís Díez Ripollés y 200 penalistas más, contra la corrupción urbanística.

Jose Luís Díez Ripollés y 200 penalistas más, contra  la corrupción urbanística.

Foto El País de D. Jose Luis Díez Ripollés

Conscientes de que las instalaciones de Gran Scala en Aragón pueden conllevar grandes operaciones inmobiliarias en nuestra comunidad, como está viniendo a ocurrir durante décadas y en los últimos años, Apudepa ha recogido esta interesante entrevista con D. José Luis Ripollés, catedrático de Derecho Penal, publicada ayer en El País, 5/12/2007. Corrupción, participación de la administración, justicia lentas, blanqueo de capitales, control negligente de procuradores y notarios, y más cosas se exponen en esta interesante entrevista. Por cierto, algunos nos preguntamos ¿para cuándo la rehabilitación de la vivienda tradicional en vez de construir tanto de una forma tan insostenible? Y quede bien claro que rehabilitar no es vaciar lo edificios y dejar un mudo paredón descontextualizado. Es mucho más rentable social y económicamente mantener adecuadamente nuestras viviendas antiguas pero es evidente que fuerzas poderosas se oponen a esta perspectiva social.

"EL FRAUDE NO SERIA POSIBLE SIN LA TOLERANCIA DE NOTARIOS Y REGISTRADORES". Entrevista

El catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Málaga y director del Instituto Andaluz de Criminología, José Luis Díez Ripollés, forma parte de una comisión del Grupo de Estudios de Política Criminal que, en los próximos meses, elaborará propuestas concretas de reformas legales para prevenir la corrupción urbanística.

Este experto considera que el urbanismo ha generado enormes beneficios "que han logrado condicionar decisiones de las Administraciones o motivarlas a participar en las ganancias" sin considerar el interés general en términos "de calidad de vida o defensa del medio ambiente". El catedrático propone que el Estado o las autonomías ejerzan las competencias de disciplina urbanística cuando los ayuntamientos se nieguen a hacerlo, conducta muy extendida que considera "un gran fraude político".

Además de su lentitud, Díez Ripollés se queja de la resistencia de los jueces a acordar medidas cautelares que prevengan daños irreparables, como por ejemplo el tener que demoler una urbanización ilegal ya ocupada por personas que desconocían esas circunstancias cuando compraron sus viviendas. A la pregunta de si el actual Código Penal es suficiente, responde: "Hacen falta penas de prisión más elevadas para los delitos urbanísticos, contra la Administración y de blanqueo de capitales porque en estos momentos muestran defectos técnicos sorprendentes que los desactivan". "Sin contar con un control negligente, cuando no tolerante, de los notarios y registradores, que, si no actúan legalmente deben dejar ser funcionarios de arancel", este grado de corrupción no sería posible, afirma. A los bancos les demanda mayor colaboración en la lucha contra el blanqueo de capitales.

En esa misma página puede consultarse "2oo penalistas exigen demoliciones y penas más duras contra la corrupción"

Propuestas para sanear el urbanismo:

- Demolición obligatoria de construcciones ilegales en caso de delito para "restaurar la situación inicial dañada".

- Disolución "sin vacilar" de ayuntamientos corruptos.

- Controles para evitar la "connivencia, complacencia o negligencia" de notarios y registradores de la propiedad.

- Preferencia en los juzgados para los procesos urbanísticos más trascendentes.

- Castigar como prevaricación el voto o informe favorable a planes manifiestamente ilegales.

- Elevación de las penas para los delitos urbanísticos.

 

Los arquitectos son de Venus

Los arquitectos son de Venus

Por su interés, les presentamos el artículo de Luis Fernández Galiano, arquitecto, publicado por el diario El País en su edición de 15 de noviembre de 2007. Si nos lo permiten, desde APUDEPA añadimos que, coincidentes con el marco general que plantea Fernández Galiano, esta Asociación siempre ha tenido claro que el proyecto arquitectónico (entiéndase bien) del Espacio Goya no es tanto un proyecto Herzog-De Meuron cuanto un proyecto Almunia-Vázquez Así ha salido... (Hay otros nombres: Iglesias, Beltrán, Borras y otros que no citaremos por "falta de pruebas"). De la misma forma que el desastre Fleta fue un proyecto Callizo. Los políticos son de Marte, los arquitectos de Venus. Los constructores y demás empresarios probablemente de Jupiter. Pero ¿Y los cómplices? ¿de dónde son los complices? Los arquitectos son de Venus. Por Luis Fernández Galiano.

Los políticos son de Marte, los arquitectos de Venus. Parafraseando al neoconservador Robert Kagan, que en Poder y debilidad explicaba en esos términos las divergencias entre estadounidenses y europeos, los actuales conflictos entre políticos y arquitectos en España -del despido de Juan Navarro Baldeweg en Madrid o el pleito de Santiago Calatrava en Bilbao a la investigación parlamentaria del proyecto del norteamericano Peter Eisenman en Santiago de Compostela- podrían atribuirse a la diferente posición de cada grupo en el teatro de sombras de la representación social. Mientras los políticos forcejean por el poder mediante campañas esmaltadas de vocabulario bélico, los arquitectos habitan un paraíso amniótico de belleza sensual y seducción simbólica. Cuando estos universos paralelos se encuentran, la arquitectura deviene el reposo del guerrero, el objeto de deseo del político entregado al desordenado apetito de la cupiditas aedificatoria, o el sueño húmedo del estadista empeñado en dejar tanta huella en la geografía como en la historia. Pero el paraíso del poder político y el poder del paraíso arquitectónico son trenes que se cruzan en la noche, y sólo en raras ocasiones la voluntad del político y la imaginación del arquitecto entran en resonancia para levantar monumentos memorables: el Chandigarh de Le Corbusier no existiría sin el Pandit Nehru, como la Brasilia de Óscar Niemeyer no puede separarse de Juscelino Kubitschek, o como el propio Guggenheim de Frank Gehry no hubiera llegado a tomar forma sin la luz verde de Xabier Arzalluz.

En cualquier caso, hacen falta dos para bailar un tango, y la historia de la arquitectura del pasado siglo está pespunteada con los nombres de patronos y clientes que supieron trenzar el paso con sus arquitectos. Muchos fueron magnates con sensibilidad cultural o deseo de reconocimiento, y así aparecen el Edgar Kaufmann o la Hilla Rebay de Frank Lloyd Wright, la Phyllis Lambert de Mies van der Rohe, el Paul Mellon de Louis Kahn o la Dominique de Menil de Renzo Piano, corresponsables de muchas de las obras maestras del siglo en Estados Unidos. En Europa, sin embargo, el protagonismo de la iniciativa pública fue significativamente mayor, y los políticos adquieren tanta relevancia como para poder hablar de la Roma de Mussolini o el París de Mitterrand, trazando un arco que se extiende desde las utopías totalitarias -Hitler o Stalin, pero también el primer Franco o el último Ceausescu- hasta los grandes proyectos urbanos de las democracias. Estas nupcias profanas entre el arquitecto y el político alcanzan hoy los confines del planeta, y la Rusia de Vladímir Putin o el Kazajistán de Nursultán Nazarbáyev compiten con los emiratos del Golfo o el Pekín olímpico en manifestar a través de las obras emblemáticas su pujanza económica, barnizando sus regímenes autocráticos con el espectáculo de la celebridad arquitectónica.

A decir verdad, los arquitectos que levantan los hitos equívocos del auge oriental son los mismos que recientemente se reunían con Nicolas Sarkozy en el palacio del Elíseo para componer la foto de familia de una presidencia francesa capaz de promover reformas radicales mientras selecciona un dream team de constructores que asegure su lugar en la historia. Tal coincidencia no debería causar demasiada sorpresa, porque en estos tiempos de ideologías débiles los arquitectos han hecho de la realpolitik su religión, y son raros los casos en que rehúsan un encargo por motivos políticos o razones éticas. Incluso en etapas históricas más polarizadas, los grandes maestros han procurado adaptarse a la temperatura del momento, y al igual que Mies realizó un monumento a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo con la hoz y el martillo para después procurar agradar a los nazis diseñando un pabellón con la cruz gamada, Le Corbusier intentó ser el arquitecto del régimen colaboracionista del mariscal Pétain para, tras la guerra, acabar construyendo la Unité d'Habitation bajo los auspicios del primer Gobierno del general De Gaulle. Con estos antecedentes, los devaneos de nuestras estrellas arquitectónicas parecen casi pecados veniales, si ésta es la consideración que nos merece la actual situación de los derechos humanos o las libertades democráticas en China, las ex repúblicas soviéticas o los emiratos del Golfo.

La élite de los arquitectos muestra hoy tan escaso apego a las coloraciones ideológicas como los futbolistas profesionales a las camisetas de sus clubes; se ofrece al mejor postor, y su integridad se refugia en la exigencia artística. El caso Calatrava lo ilustra mejor que cualquier otro: cuando su Valencia natal giró hacia la derecha durante la primera mitad de los años noventa, el arquitecto no tuvo dificultad en modificar su colosal proyecto para la Ciudad de las Artes y las Ciencias -sustituyendo una titánica torre por el actual auditorio- para acomodarlo a las prioridades del nuevo poder político; pero cuando el mismo Ayuntamiento peneuvista de Bilbao que le encargó la pasarela de Uribitarte autoriza el desafortunado ensamble de otra diseñada por Arata Isozaki, Calatrava recurre a los tribunales reclamando respeto a su propiedad intelectual. Socialistas o populares, tanto da: las formas escultóricas del valenciano pueden ponerse al servicio (y representar la gestión) de los unos o los otros, de la misma manera que fueron el emblema tanto de la Expo de Lisboa como de los Juegos Olímpicos de Atenas; sin embargo, una barandilla mal articulada es un casus belli, una ofensa artística que transforma a los arquitectos venusinos en litigantes marcianos y belicosos.

Menos explicación tienen los últimos desencuentros madrileños y gallegos. En la capital, el Teatro del Canal fue un proyecto promovido por Alberto Ruiz-Gallardón que Esperanza Aguirre heredó con desafecto; en lugar de apropiárselo a beneficio de inventario modificando algún elemento del programa -como es la cínica pero eficaz práctica habitual-, la presidenta regional ha preferido dejar la obra en vía muerta, confiando quizá en que se marchiten las ambiciones melódicas y escénicas de su predecesor, y atropellando de paso a un arquitecto ensimismado, que cruza la calle de la política sin acordarse de mirar. Y en Santiago de Compostela, la derrota electoral de Manuel Fraga dejó a medio construir la obra por la que probablemente querría ser recordado, la Ciudad de la Cultura de Galicia, y sus sucesores en la Xunta deshojan hamletianamente una margarita que sólo puede llevarles a hacer suyo el complejo y llevarlo a término, con las enmiendas y alteraciones que proceda, porque el fracaso o el éxito del proyecto no pertenece ya al veterano político de Villalba, sino a los que hoy ocupan los despachos del Pazo de Raxoi. El Parlamento de Escocia también llevó a cabo una investigación sobre su propia sede, diseñada por el prematuramente desaparecido Enric Miralles, y la censura del desbordamiento presupuestario no impidió a la obra obtener el más prestigioso galardón británico -el Premio Stirling- y convertirse en un símbolo del auge escocés, como sin duda ocurrirá en Galicia con la Ciudad de la Cultura si sus responsables saben llevarla a buen puerto.

Todas las grandes obras son polémicas, y todas sobrepasan los límites de los periodos legislativos, corriendo el riesgo de las mudanzas políticas. La Barcelona olímpica o la Expo de Sevilla, el Guggenheim o el Prado, las estaciones del AVE o la nueva generación de aeropuertos: ninguna de las realizaciones que han transformado el territorio y la imagen del país se ha ejecutado sin ásperos enfrentamientos políticos y mediáticos. Pero los arquitectos son de Venus, carecen por entero de poder, y sólo pueden aspirar a sobrevivir en el campo de Agramante del conflicto partidario si los contendientes los respetan como a la Cruz Roja, y aún así siempre estarán expuestos a una bala perdida. Los políticos de Marte, sucumban o no a la seducción de la arquitectura, deberían entender que no es necesario disparar sobre el pianista, que está ahí para interpretar la canción que se le solicite. El arquitecto construye los sueños del sultán, pero es sólo un eunuco de su harén. Aunque también es cierto que, acaso cegado por su proximidad al poder, con frecuencia imagina estar levantando una obra propia, y olvida que se alquila para soñar los sueños de otros: como en la pieza de Arrabal, y contra toda evidencia, cada mañana espera que el emperador de Asiria se ofrezca como desayuno.

Una Fundación entre dos aguas

Una Fundación entre dos aguas

Los últimos artículos del Blog de APUDEPA han suscitado mucho interés entre nuestros lectores, que debaten sobre la conveniencia de tomar posturas radicales en relación con la Exposición Internacional de 2008 y sus obras asociadas. Desde el Blog creemos que es un buen momento para abrir formalmente el debate, solicitando la opinión de todos los participantes y exponiendo, a grandes rasgos, la propia. Y todo esto viene a cuento de la celebración el pasado miércoles 7 de noviembre de una charla-debate sobre las actuaciones en el Ebro, sobre el dragado del río y sobre el Azud, moderada por Leandro del Moral, presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua. Los participantes, expertos del más alto nivel, expusieron, muy resumidamente (extractos de la crónica realizada por APUDEPA, no son frases textuales):

 

- Le llaman Plan de Recuperación de Riberas, pero básicamente es la urbanización del Ebro a su paso por Zaragoza. Andrés Ollero.

- El dragado produce una situación ecológicamente insostenible, y un río lo convertimos en otra cosa. Narcís Prat.

- Todo lo que produce son efectos negativos para el río. En esta EXPO se podrían haber hecho unas actuaciones extraordinarias sin afectar al Ebro, pero se está haciendo muy mal. Marta González de Tánago.

- Habría que definir que es lo legal y lo ilegal. Si ilegal es contrario a la ley, considero ilegales estas actuaciones. Abel Lacalle.

- La Expo no tiene expertos tiene “mercenarios” a sueldo para cumplir unos objetivos. De los primeros expertos que empezaron, eliminaron a los mas críticos. Francisco Comín.

 

Después de oír y leer estas frases, APUDEPA no puede seguir guardando silencio, pese a que nuestras palabras puedan contrariar a muchas personas que trabajan mucho y bien en defensa de nuestro patrimonio natural. La Fundación Nueva Cultura del Agua, a través de sus representantes, se ha mostrado de acuerdo con las afirmaciones antedichas. Pero mientras tanto, la Fundación es miembro participante de la Exposición en cuyo nombre se realizan semejantes actos y organiza el Pabellón de Iniciativas Ciudadanas Faro 2008. Desde el máximo respeto a su autonomía esta Asociación pide a don Leandro del Moral, y a todos los directivos de la Fundación Nueva Cultura del Agua, que si comparte las afirmaciones de los expertos antes citados, abandone la participación activa en la Expo 2008. Hemos de aclarar, pues, que desde nuestro punto de vista, la actuación de los directivos de la Fundación Nueva Cultura del Agua, incluido su presidente don Leandro del Moral, es absolutamente incoherente y ahonda en las dudas sobre la independencia de la FNCA.

 

Los socios de APUDEPA hemos mantenido posturas diversas en relación con la celebración de la Exposición Internacional de 2008. Por ello, en tanto que Asociación, APUDEPA no ha mantenido una actitud activa, respetando nuestra propia contradicción. Pero hemos considerado absolutamente incompatible nuestra participación en la Expo cuando en su nombre se lleva a cabo la destrucción del Teatro Fleta, de la Escuela de Artes, de los restos arqueológicos del Balcón de San Lázaro y de nuestro querido río Ebro, amén de otras actuaciones dudosas en edificios de las márgenes, en el propio meandro y en el Molino de San Lázaro.

 

APUDEPA está de acuerdo con la celebración de una Exposición Internacional en Zaragoza siempre que se desarrolle desde la racionalidad y para el bien común, sin que el aprovechamiento de nuestra tendencia sentimental dé lugar a más desequilibrios entre la mayoría de ciudadanos y el resto. Reconocemos la aportación “emocional” y arquitectónica de la Expo a nuestra ciudad, pero denunciamos su nula implicación ciudadana, su acción empresarial y mercantil, su esencia publicitaria y “logotiparia” y su justificación de algunos hechos bárbaros en relación con nuestro patrimonio cultural y natural.

 

En conclusión, APUDEPA puede soportar cierto grado de contradicción. Pero la rechaza cuando se acerca al cinismo. En nuestra opinión, Leandro del Moral debe de aclarar si comparte la moral del Meandro.

 

Dada la complejidad y lo apasionante del debate, pedimos que los comentarios sean hechos desde el respeto escrupuloso y la corrección en las formas. El debate está abierto. Opinen.

Emilo LLedó nos alumbra

Emilo LLedó nos alumbra

Foto “El País”. Edición de 11 de noviembre de 2007. Ante tanta vulgaridad que nos envuelve, Apudepa trae hoy a estas páginas una entrevista realizada por El País a Emilio Lledó, catedrático jubilado, profesor de Filosofía, que acaba de cumplir 80 años. En la época de la dictadura, Lledó fue un inmigrante de filosofía. Se fue a Alemania, a Heilderberg, con la maleta puesta, sin saber alemán.

Lledó, en una lección de dignidad y sabiduría, enlaza con temas que a todos nos incumben y algunos nos preocupan, la naturaleza, el urbanismo, que no se privatice todo. Como hombre de corazón joven, Lledó espeta: “Entender da mucha marcha”. Y además añade muchas cosas que a todos nos alumbran:” Que la neurona fluya, que no se reseque, que no se fanatice. La esperanza es que algo de lo que yo sueñe se cumpla. Y lo que sueño es una idea de la dignidad, de la decencia, cumplir unos ciertos ideales. Que la política no se dedique a privatizarlo todo. Declarar patrimonio de la humanidad la asesinada costa española, que fue hermosísima. Eso tiene que ver con la esperanza y el futuro. Yo no me imagino una esperanza acementada”. Él insiste en la protesta. “Porque si ya ni siquiera denunciamos, se nos acaba el derecho al pataleo. Hay que protestar. Y creo que hay cosas que calan a la larga en la vida de los seres humanos”. Las grandes urbanizaciones le enferman y así nos lo cuenta: “Y me enferma. Casi físicamente. Como las grandes urbanizaciones y como los incendios… Si quiero perder la alegría no tengo más que recorrer la costa española. Entonces pienso: ¿estos señores creerán en la bandera?, ¿en la bandera del patriotismo? ¿Exhiben la bandera y están matando el espacio común de una de las costas más bellas de Europa? La están asesinando. ¿Cómo es posible”? Y a renglón seguido, añade: “La política tendría que servir para que eso sea absolutamente imposible. Para impedir que lo público se convirtiera en privado. Toda política que sea incapaz de entender eso es una política falsa, falsificada y terrible. Porque la política es la organización de la vida en común, en el territorio común. Ése es el verdadero patriotismo. Yo abomino de las banderas que se levantan al tiempo que se hacen esas monstruosidades. Las banderas son un símbolo respetable, qué duda cabe. Pero debajo de las banderas se ocultan muchas maldades, muchas estupideces y egoísmo”.

Entrevista publicada en El País 11/11/2007.

El Roto: estado de la cuestión

El Roto: estado de la cuestión

Luis Miguel nos alerta sobre la viñeta de El Roto publicada por el diario El País en su edición de 10 de noviembre de 2007. Toda una síntesis que, obviamente, no sólo concierne al patrimonio y la arquitectura. Enhorabuena por la lucidez.

Última hora: El Espacio Goya se inaugurará, al fin, a lo largo de 1999

Última hora: El Espacio Goya se inaugurará, al fin, a lo largo de 1999

La página web de la Diputación General de Aragón, en un nuevo alarde de buen trabajo informativo, de actualización trepidante y de seguimiento al minuto del patrimonio cultural aragonés, nos informa de que el Espacio Goya, pieza tan importante para nuestro sistema de museos, tiene prevista su inauguración a lo largo de 1999. Se concibe “a raíz del acuerdo global entre el Gobierno de Aragón e Ibercaja (…) como un centro de exposición e interpretación de la obra de este artista y su época, con especial énfasis en su periodo formativo, así como sus antecedentes y su influencia posterior en el Arte universal”.

Atención porque, según nos informa el Gobierno de Aragón en su actualizadísima web, el Espacio Goya se situará en la calle Costa, número 13, frente al Museo de Zaragoza, en un edificio propiedad de Ibercaja. Si no se lo creen, pueden verlo aquí:

www.aragob.es/edycul/patrimo/museos/espagoya.htm

Desde APUDEPA damos, ahora sí, nuestra más cordial enhorabuena al trabajo incansable del Departamento de Cultura. Nos parece que esta nueva política de “inauguraciones retroactivas” corresponde a una filosofía verdaderamente avanzada del pensamiento conceptual contemporáneo, basada sin duda en una cosmología posteinsteniana que consagra la curvatura del tiempo y la relatividad del espacio. Proponemos al Departamento de Cultura que lleve hasta sus últimas consecuencias esta nueva filosofía lógico-temporal y proceda a inaugurar, durante los 30 años pasados, todos los equipamientos culturales que hasta ahora se han quedado en insistentes promesas del Gobierno de Aragón. Avanzamos así un posible cronograma, de carácter meramente orientativo:

- En 1980 deberá inaugurarse la ampliación del Pablo Serrano.

- Debería de empezarse ya a construirse el Archivo General de Aragón para poder ser inaugurado en 1982, coincidiendo con la aprobación del Estatuto de Autonomía.

- Si se continúa con su rehabilitación, podría llegarse a la inauguración en 1986 del remodelado Teatro Fleta, celebrando su catalogación definitiva por el Ayuntamiento de Zaragoza.

- En 1992, para atraer a los turistas que se desplazan hasta Sevilla, proponemos la inauguración del Museo de Arte Contemporáneo de Aragón, lo que sería un detallazo porque lo inauguraría Emilio Eiroa.

- En 1995 podría inaugurarse de una vez la segunda fase del Centro de Arte y Naturaleza , para lo que podrían desplazarse a Huesca la ministra Alborch y el presidente González.

- 1999 está ya ocupado, pues es la fecha prevista para la inauguración del Espacio Goya.

- En el año 2000, para entrar al nuevo milenio, podría pensarse en inaugurar el Centro de las Artes Audiovisuales, tan prometido por la Consejería Almunia.

- En el 2002 podría inaugurarse la restauración del Monasterio de Sijena, abriendo la época de los monasterios, en que se inaugurarían las restauraciones del monasterio de Santa Fe, de la Cartuja de Monegros y del Desierto de Calanda.

Hemos de reconocer que desde APUDEPA hemos sido muy injustos con el actual equipo de Cultura. Arremetimos contra la Consejería por tener “en contrucción” la página del patrimonio cultural aragonés, cuando prometían su apertura a lo largo de los años 2003-2006. Ahora sabemos que, en realidad, dicha promesa es perfectamente posible y esperamos que a lo largo de 2004 o 2005 pueda inaugurarse con éxito.

Mientras tanto, vamos a intentar contactar con Iker Jiménez, pues un misterio se cierne sobre el Pignatelli. Nos dicen que hay una Consejería de Cultura, con gente que trabaja. Pero nosotros lo vemos todo paralizado ¿Existen? ¿Son acaso una promesa constante? ¿Dónde están? ¿A qué se dedican?

 

 

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