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APUDEPA

Nos alegramos. Nos apenamos. Nos indignamos.

Nos alegramos. Nos apenamos. Nos indignamos.

 

Imagen en El País. Nos alegramos de que los papeles que jamás debieron salir de Cataluña vuelvan ahora desde Salamanca a manos de sus legítimos dueños.

 

Nos apenamos de que los papeles de otras instituciones y autonomías no regresen de la misma manera que lo hacen los catalanes, solamente por no tener votos para investiduras y presupuestos generales.

 

Nos indignamos ante la bajeza de las instituciones que tanto los han reclamado y que ahora niegan el retorno de los bienes que pertenecen a Barbastro-Monzón o al Monasterio de Sijena (este último también “botín de guerra”) con el mismo argumento (unidad de colección) contra el que tanto han luchado.

 

 

La ciudad perdida, por Jordi Borja

Nuestras ciudades han sufrido y sufren el acoso al "espacio público", que supone la negación misma de la ciudad. No existe planificación seria. El diario El País en su edición catalana de 22 de diciembre de 2008 publica este artículo que se puede aplicar totalmente a Aragón: La ciudad perdida, por Jordi Borja.

El arquitecto David Mangin acaba de recibir el Premio Nacional de Urbanismo de Francia y declara: "La ciudad sólo es sostenible, duradera, si posee la capacidad permanente de adaptarse, de evolucionar. Y sólo es posible si es una ciudad transversal, de mezcla, abierta..., pero el espacio público hoy está fuertemente amenazado. Lo que predomina ahora son los espacios uniformes, sin vida urbana de las periferias, y las áreas de enclave, cerradas, especializadas, en la ciudad compacta, lo que aún llamamos ciudad aunque cada vez lo es menos. La ciudad con historia no representa más que el 5% de las zonas urbanas francesas...".

Recientemente, se presentó el Anuario Territorial de Catalunya correspondiente a 2007. Una gran obra que elabora cada año la Societat Catalana d’Ordenació del Territori del Institut d’Estudis Catalans, con el apoyo de la Generalitat y la Diputación de Barcelona. Se analizan los 200 casos más relevantes de transformaciones y proyectos territoriales y no se obvian los impactos negativos que las acciones y omisiones de los actores públicos y privados han producido sobre un territorio cada vez más mal urbanizado. Se incluye el debate público y la resistencia de los actores ciudadanos, lo que demuestra que el país tiene un gran potencial crítico y capacidad de elaborar propuestas alternativas o por lo menos exigencias que forman parte de la ciudadanía de nuestra época.

La Introducción al Anuario, a cargo de Josep María Llop, ex responsable de Urbanismo de Lleida y de Barcelona, tiene la virtud de explicar las causas de este proceso disolutorio de la ciudad que denuncia David Mangin. La absurda y culposa expansión inmobiliaria (los promotores recibieron en estos años del boom créditos por valores de más de 50.000 millones de euros) ha multiplicado tanto la banalización de las periferias como los enclaves en la ciudad compacta. Es la negación de la ciudad, de su capacidad de progreso. La evolución resulta como es sabido de la selección natural y del juego entre el azar y la necesidad, y también, como dice Marcoulis citado por Llop, de la simbiosis, de las relaciones contradictorias y complementarias entre elementos o actores distintos. En la ciudad se dan en teoría estos tres factores pero la urbanización actual, negando el tercero también reduce la eficacia de los otros dos.

El planeamiento municipal y regional se ha mostrado impotente y ha faltado una intervención pública sistemática y eficaz sobre el suelo urbanizable o con vocación de serlo, el factor clave del proceso urbano. A pesar de que el 73% del suelo está teóricamente planificado, la capacidad de gestión es débil frente al dinamismo del mercado. La conflictividad territorial que han desarrollado plataformas múltiples en ámbitos locales es todo lo contrario de una patología social como a veces creen los responsables políticos: en muchos casos ha frenado o reducido los impactos negativos de lo que la misma Cámara de la construcción ha denominado "urbanismo especulativo". Un urbanismo que ha contado con la complicidad de los proyectos de la extensión de la red viaria que de facto han favorecido la expansión de la urbanización difusa.

Ahora, en el marco de la crisis económica global, ha llegado una oportunidad de respuesta a la misma desde la Catalunya-ciutat. Enfrentar la disolución de la ciudad y sus impactos sociales y ambientales, la regulación del mercado inmobiliario, la falta de una política de reforzamiento de centralidades y compacidades urbanas en todo el territorio, el modelo de comunicaciones que requiere este urbanismo integrador, la gestión del planeamiento a escala supramunicipal. Los objetivos territoriales vinculados a la generación de empleo y al desarrollo de actividades endógenas pueden ser una respuesta positiva a la crisis si son capaces no de reproducir sino que demuestran que son capaces de reducir el salvajismo capitalista actual. La miseria intelectual de la política española no permite hacerse esperanzas pero, en cambio, debieran estimular al Gobierno catalán a tomar iniciativas innovadoras.

La intervención pública se apoya en tres instrumentos principales: la normativa, la inversión y la capacidad de definir planes y proyectos, que incluyen normas y actuaciones propias y algo más, una voluntad política práctica que orienta la acción del conjunto de actores públicos y privados. La normativa existe, la actual legislación urbanística permite una fuerte intervención del sector público, tanto en el planeamiento como en la gestión. La capacidad de inversión, no sólo directa, también mediante la obtención de recursos, ya sean monetarios (plusvalías), cesiones de suelo, etcétera. El punto débil es el planeamiento que existe pero faltan las instituciones adecuadas a los desafíos del territorio y también una concepción renovada del planeamiento, más estratégico que regulador, entendido como un medio para desarrollar proyectos y no como la autoridad superior que aprueba o rechaza hipotéticas iniciativas públicas o privadas.

La nueva organización del territorio que anunciaba el Estatuto (el anterior y el actual) no solamente no se ha desarrollado, sino que tampoco se ha planteado mediante conceptos operativos. El planeamiento más importante es el de escala municipal, lo cual en un país con más de 900 municipios, la mitad de los cuales no llega a 500 habitantes y más del 80% no alcanzan los 5.000, es insostenible. Las "veguerías" (¿por qué no llamarlas "regiones", que no suena tan anacrónico y que ya se utilizó en los años republicanos?) no parece que vayan a ser la solución. No tanto por su ámbito, más adecuado al planeamiento, como por su concepción administrativista, delegación de los departamentos y relación bilateral con los municipios.

Nos falta un motor innovador, un referente para el conjunto del territorio. El silencio de Barcelona es estruendoso. Encerrada en su término municipal, sin un proyecto de futuro y sin ambición de capital, su gobierno, al optar por una ficticia proximidad, sólo ha conseguido alejarse de Cataluña.

 

 

APUDEPA denuncia que el Gobierno de Aragón ha adjudicado contratos por un valor superior a un millón doscientos mil euros sin publicación en los Boletines Oficiales

APUDEPA denuncia que el Gobierno de Aragón ha adjudicado contratos por un valor superior a un millón doscientos mil euros sin publicación en los Boletines Oficiales

Lovis Corinth, Fragmento del infierno (obra expuesta en "Goya y el mundo moderno"). La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, APUDEPA, ha podido comprobar que el Gobierno de Aragón ha procedido en los últimos meses a la adjudicación de contratos por un valor superior a un millón doscientos mil euros (más de 200 millones de pesetas) sin pasar el filtro de la publicación en ningún Boletín Oficial, lo que ha imposibilitado la pública concurrencia y la publicidad, en detrimento de la posibilidad de presentar ofertas.

Las Administraciones Públicas están obligadas a publicar la licitación y la adjudicación de los contratos de tan importantes cuantías, según lo dispuesto en la Ley 30/2007, de 30 de octubre, de Contratos del Sector Público. Pese a tratarse de contratos que se tramitan por el procedimiento “concurrencia general”, el Gobierno de Aragón se está escudando, al parecer, en la creación de su Fundación “Goya en Aragón”, poder adjudicador que en la práctica es el mismo Gobierno de Aragón, pues su capital es enteramente público. Se trata, a todas luces, de una grave irregularidad que debe de ser explicada de inmediato.

Los contratos que hemos conocido se refieren a la celebración de la Exposición “Goya y el Mundo Moderno” y han sido tramitados por el procedimiento de urgencia pese a que la exposición está programada desde hace años. Se trata de 5 contratos que, en total, han sido adjudicados por un importe superior al 1.200.000 euros.

La Asociación denuncia que la Fundación “Goya en Aragón” no es otra cosa que un mecanismo para burlar el control parlamentario, político y ciudadano sobre las actividades del Gobierno en relación con Goya y su famoso “Espacio”. APUDEPA ya ha denunciado en otras ocasiones que la financiación de la Fundación se produce fundamentalmente por la aportación gubernamental de importantes cantidades en forma de “subvenciones” a entidades privadas.

Asimismo, APUDEPA pide explicaciones sobre los nombramientos desarrollados por la Fundación Goya en Aragón y sobre los criterios en los que se han basado.

 

APUDEPA, 18 de diciembre de 2008

 

El Fondo Estatal de Inversión Local o la demostración de la deriva española

El Fondo Estatal de Inversión Local o la demostración de la deriva española

Sea por la crisis, sea por las navidades, lo cierto es que los españoles nos hemos comido sin masticar (permítasenos la expresión) una de las noticias más llamativas y más indignantes de los últimos tiempos: la aprobación por el Consejo de Ministros del Fondo Estatal de Inversión Local.

Ante la lluvia de millones que nuestras necesitadas administraciones locales han recibido de pronto, quizá reflexionar un poco sobre el fondo económico de esta medida y su relación con el sistema urbanístico español les resulte de aguafiestas. Lejos de cuestionar la iniciativa, todos los partidos políticos (a excepción de Unión, Progreso y Democracia, que casualmente todavía no tiene representantes municipales) y los colectivos sociales se han puesto a hacer cuentas para ver qué actuaciones se pueden financiar con cargo al milagroso Fondo. Cosas de la contingencia, sin duda.

De todos es sabido que a los Ayuntamientos españoles se les ha mantenido en los últimos años una financiación precaria que no ha permitido en muchos casos la realización de proyectos necesarios y urgentes. La supresión del Impuesto de Actividades Económicas (que casualmente seguía en el tiempo a la reforma de la Ley liberalizadora de Suelo) vino a agudizar la situación y dejó sobre la mesa una evidencia: que había poderes interesados en estrangular financieramente a los Ayuntamientos. ¿Por qué? Porque convenía que los munícipes se lanzasen desesperados a la aventura de vías “extrapresupuestarias” de financiación, que pasaban todas ellas por la explotación de su patrimonio público de suelo. Hemos visto así como nuestros núcleos de población aceleraban exponencialmente el ritmo expansivo que ya existía previamente. Mientras los cascos históricos y los barrios se deterioraban a pasos agigantados, las nuevas zonas periféricas residenciales se multiplicaban imparablemente, sembrando el paisaje español, como habrán podido comprobar, de grúas y excavadoras. Todo ello para alimentar un monstruo: el del negocio de la construcción y de la promoción inmobiliaria, que poco a poco fue tomando, como ahora se demuestra, las riendas de la economía del Estado. ¿Por qué no actuó entonces el Gobierno de España? ¿Por qué permitió en épocas de “bonanza” que los ayuntamientos sobrevivieran sin financiación, realizando sus proyectos a costa del desequilibrio social, demográfico, medioambiental y cultural de su paisaje y de su territorio? ¿Acaso no era esa una crisis mayor que la que actualmente vivimos? O mejor dicho ¿Acaso no era esa la misma crisis que ahora padecemos? Uno sólo se empacha tras grandes comilonas. Tomen un dato significativo: en marzo de 2005 el Gobierno de España anunciaba una medida extraordinaria. El vicepresidente económico y el ministro de Administraciones Públicas habían acordado destinar 120 millones adicionales a los ayuntamientos para compensar la pérdida de la recaudación proveniente del IAE. ¡120 frente a los 8000 que ahora el Gobierno reparte como aguinaldo navideño!

No convenía entonces molestar al monstruo que ha ido engullendo el paisaje español y que ha aumentado las desigualdades entre ciudadanos. Porque con autonomía financiera, muchos municipios quizá no se habrían lanzado a las garras de la expansión incontrolada, en perjuicio del coste de sus servicios, de la consolidación de sus núcleos y del precio de su suelo.

De un día para otro, sin embargo, cuando algunos planes inmobiliarios (que no todos) han quedado paralizados por los efectos de la crisis económica, el Gobierno reparte 8000 millones de euros con la intención confesada de “estimular la economía” y asegurar los puestos de empleo. Es decir: recapitalizar a las empresas constructoras e inmobiliarias para que en alguna medida puedan proseguir con su labor devoradora. Es el fin último al que obedece la creación del Fondo Estatal de Inversión Local, como podemos comprobar fácilmente. En primer lugar porque el Real Decreto-ley 9/2008 por el que se crea el Fondo es suficientemente claro:

“En este contexto de intenso deterioro de las condiciones financieras y económicas, el Gobierno ha decidido poner en marcha diversas medidas extraordinarias de impulso a la actividad económica y al empleo que pasan a sumarse a otras ya contenidas en el marco general del Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo, activado en los últimos meses como respuesta a la presente crisis. (…) En concreto, con esta medida el Gobierno trata de favorecer aquellas inversiones que contribuyan a dinamizar a corto plazo la actividad económico, incidiendo directamente en la creación de empleo, al tiempo que reforzar la capitalización de los municipios. (…) Por tanto, la naturaleza de los proyectos que son objeto de esta medida extraordinaria comportará el empleo de trabajadores y la movilización de recursos que, en gran medida, procederán de los excedentes a que ha dado lugar el ajuste tan brusco en el sector de la construcción que nuestra economía está experimentando. Lógicamente, cabe esperar que este Fondo favorezca, asimismo, la viabilidad y el empleo de pequeñas y medianas empresas que centran sus actividades en áreas anexas a la construcción, como los servicios de ingeniería, arquitectura, logística, así como la producción y movilización de materiales, maquinaria y equipamiento diverso”.

Los detalles del Decreto acaban de aclarar el panorama: pese a la cifra astronómica, no se trata de ninguna medida gubernamental de mejora de la financiación municipal (una medida que el largo plazo agradecería) puesto que la “inyección” extrapresupuestaria se limita a la actual contingencia: al año 2009. Tanto es así, que el Gobierno obliga al gasto de este dineral en el año próximo y no permite que con él se paguen obras que ya están presupuestadas. Así lo explicita el artículo 3 del Real Decreto-ley: “Las obras objeto de los contratos deben ser de nueva planificación y de ejecución inmediata”. Poco importa si el dinero es necesario, ahora y para un año, para mejorar el bienestar ciudadano. No hay ninguna intención en este decreto de reflexionar sobre el problema español de fondo. Existe simplemente una atención a las contingencias de las empresas constructoras que, de paso, servirá para el aumento del empleo y para la realización de algunas obras necesarias en los municipios.

Resulta realmente escandaloso que una cifra tan elevada se comprometa para proyectos que se han de elaborar en un mes y ejecutar en un año, atentando contra la calidad necesaria de las actuaciones municipales. Nos consta que en los ayuntamientos españoles, los técnicos no duermen  estos días intentando encontrar proyectos en los cajones que les permitan no “desaprovechar” la lluvia de millones. En un foro internacional sobre centros históricos y patrimonio cultural al que tuvieron la oportunidad de acudir miembros de APUDEPA, el jefe de la oficina urbanística del ayuntamiento de una hermosa capital autonómica decía textualmente lo siguiente: “Después de no tener dinero para nada, de pronto hemos recibido millones de euros de las administraciones autonómicas y del Estado. A mí me da vergüenza. Es dinero que se va a malgastar. Ahora nos sobra. Lo podemos regalar. Y lo tenemos que gastar en un año”. Coincidían con él el resto de técnicos municipales presentes.

Tamaña falta de planificación implicará, a no dudarlo, grandes tensiones a corto y medio plazo en nuestras ciudades. ¡Qué no se hubiera podido hacer en los últimos ocho años con un Fondo Estatal de Inversión Local de 8000 millones de euros a gastar en proyectos redactados planificadamente y gastados racionalmente! ¡Cuántas aberraciones urbanísticas nos hubiéramos ahorrado!

Si alguien ha tenido la tentación de pensar que este Fondo beneficiará al maltrecho patrimonio español, desengáñese. Se beneficiará solamente una parte: aquél que ya contaba con proyectos seriamente elaborados. El resto no solamente no se beneficiará, sino que sufrirá notablemente. El artículo 3.6 del Real Decreto dispone que son obras financiables con cargo al fondo “las de conservación del patrimonio municipal y protección y conservación del patrimonio histórico del municipio”. Pero, como reiteradamente hemos dicho desde APUDEPA y desde este Blog, si hay algo que redunda a favor de la conservación del patrimonio, más que el dinero, es la racionalidad y la planificación. Gastar al buen tuntún es claramente contraproducente para la conservación del patrimonio cultural. El patrimonio necesita de proyectos serios, largamente madurados, reflexionados y debatidos. Proyectos que surjan de análisis históricos, artísticos, constructivos y arqueológicos profundos y de la discusión interdisciplinaria. Justo lo que, evidentemente, un mes de plazo no permite.

Y aún cabe señalar otro efecto perverso: de todos es conocido que la loca dinámica urbanística de estos últimos años ha hecho proliferar la corrupción en nuestras administraciones, especialmente en las locales y las autonómicas. ¿Están preparados nuestros municipios, tras estos años de locura, para recibir grandes cantidades de dinero a gastar en un solo ejercicio? ¿Cuánto dinero no se desviará, de una forma u otra, en los innumerables procesos de contratación que se fomentan? ¿Será el Gobierno capaz de controlar euro por euro semejante intensidad en el movimiento municipal de capital?

Es evidente que la crisis del sistema que se ha alimentado hasta el momento genera contingencias dramáticas en la sociedad, fundamentalmente manifestadas en la pérdida del empleo de miles de ciudadanos. ¿No es momento de pensar en otros sistemas de sostenimiento del empleo que no pasen por la construcción y el urbanismo desaforados? España necesita personas que cuiden de personas, tal y como ponen de manifiesto las innumerables quejas ante la financiación deficiente de la Ley de Dependencia. ¿Por qué no se fomentan dignamente estos empleos, que son igual de productivos y mucho menos contaminantes y mucho más eficientes para el bienestar de las personas? La Universidad española necesita de más puestos de trabajo que acaben con su precariedad actual. ¿Por qué no se ofertan más plazas para el personal docente e investigador dependiente del sistema público, fortaleciendo así el desarrollo, la transmisión y la creación del conocimiento? ¿Por qué no se afianza la economía productiva desde el control público?

En suma, desde nuestro punto de vista, el Fondo Estatal de Inversión Local forma parte de una huída hacia delante de las administraciones públicas y es fruto exclusivamente (lo prueba el hecho de que se produzca en este momento y no anteriormente) del afán de mantener el ritmo constructor español, supliendo así a las necesarias reformas estructurales que España (su patrimonio, su paisaje, su territorio) y el bienestar de sus ciudadanos necesitan.

 

La Diputación General insulta a las Cortes publicando en internet información que niega a los diputados

La Diputación General insulta a las Cortes publicando en internet información que niega a los diputados

Les recomendamos vivamente que lean los artículos que la diputada Nieves Ibeas, portavoz de Cultura de Chunta Aragonesista en las Cortes de Aragón, ha escrito en su Blog. Es momento de recordar que el trabajo constante de Ibeas ha permitido descubrir episodios tan turbios como el de las conversaciones con las monjas fallecidas. Tras seguir estos últimos años concienzudamente el trabajo desempeñado por las Cortes de Aragón al respecto, podemos concluir (desde nuestro total apartidismo) que Ibeas es la diputada (incluyendo a los miembros del Gobierno) más ocupada y preocupada por el patrimonio cultural aragonés. Próximamente ampliaremos más datos sobre la Fundación Goya en Aragón…

 

Un ejemplo de la relación entre legalidad y urbanismo

Hemos  leído este artículo de Fernando Santiago en EL PAIS de hoy 15 de diciembre de 2008, y nos ha parecido interesante ponerlo aquí  para reflexionar sobre la legalidad y su aplicación en asuntos urbanísticos. Además de actuaciones de particulares, en obra nueva o de rehabilitación, obran de forma parecida muchas constructoras y, lo que es más grave,  la propia administración.

 “Demolición” por Fernando Santiago. Resulta insólito que personas que se hicieron sus casas de manera ilegal a sabiendas exijan ahora su legalización. Si ocurriera así sería una bofetada para quienes construyeron con todos los permisos y los papeles en regla. Un desaire a quienes cumplen la ley: es más barato y mejor hacer las cosas mal porque a la larga te lo arreglan. Si se generaliza esta salida es posible que nadie quiera pagar impuestos porque luego alguien lo va a perdonar. Nadie pida licencia de apertura si luego las van a conceder con carácter retroactivo. Conculcar la ley es fácil, barato y no tiene consecuencias. Cumplirla es de idiotas. Por si fuera poco, los infractores se ponen estupendos con las exigencias: que si han pasado cuatro años, que si no se pueden consentir los derribos, que los ayuntamientos tienen la obligación de arreglar calles, alcantarillado, recoger la basura, dar luz y agua. El infractor es osado porque sabe que al final gana.

La cuenta es más o menos así: una vivienda ilegal es un problema administrativo, 100 viviendas ilegales son un problema urbanístico, 1.000 viviendas ilegales son un problema político. Así que se da solución política, se mira para otro lado por la cantidad de funcionarios, notarios, arquitectos, aparejadores y constructores que colaboraron en el fraude y se busca el apoyo político de quienes han infringido la ley. Los que cumplen con la norma no crean plataformas, no se manifiestan, no cortan calles, no van a los plenos y no exigen. Simplemente cumplen con su deber. Lo que no hacen los alcaldes y concejales que legalizan o quieren legalizar las tropelías. Y si un alcalde quiere tirar alguna casa, son capaces de perseguirlo: habrase visto semejante desfachatez, querer que se cumpla la ley, como si fuera un servidor público. Es lo que se ha venido en llamar pragmatismo, que en el fondo no es más que calderilla política. El infractor es como el defraudador, como el delincuente: nunca tendrá suficiente y nunca apoyará gobiernos honrados. Por si fuera poco, la infracción urbanística es el caldo de cultivo de cualquier delito. Un fraude lleva a otro fraude. Y, además, desmoraliza a quien pide permisos, hace proyectos en regla, paga impuestos, cumple con las cargas urbanísticas que establece la normativa.

Como dijo Ángel Núñez, coordinador de los fiscales de Medio Ambiente de Andalucía, es necesario demoler lo ilegal para restituir el orden e impedir el efecto llamada. Si hoy legalizamos, mañana vendrán nuevas viviendas ilegales sean en pinares, en el dominio público marítimo terrestre, en cañadas o en zonas verdes. La gente ya sabe que en 10 o 15 años vendrá un político pragmático, de un partido o de otro, y lo resolverá todo. Los ciudadanos pagarán con sus impuestos lo que tenían que haber pagado los infractores. Los ilegales y los "terceros en su buena fe" tendrán papeles, calles asfaltadas, infraestructuras y se cruzarán como buenos vecinos con quienes han obrado bien desde el principio. Y no se notará la diferencia. Quizás una sonrisa de suficiencia en el listo de la clase, el que sabía que para qué cumplir la ley si al final todo se arregla. Y si alguien se permite el lujo de quejarse, saldrá el españolito indignado, el que pide que nadie se meta en sus asuntos. Es el español que no paga impuestos, el que se escaquea, el absentista, el que tiene invalidez pero trabaja en la economía sumergida. La España del chapú, de lo quiere sin IVA o con IVA, la del engaño y la picaresca, la del dinero negro, la del todo vale, la de la impunidad. De nada sirve tirar Montenmedio si en la provincia de Cádiz puede haber 50.000 viviendas ilegales. Por si fuera poco hay toda una economía sumergida dedicada a la construcción ilegal, empresas que saben hacer las cosas rápido y que saben que todo es un negocio. Esa España avanza a pasos agigantados. Los españoles decentes sólo tienen a sus conciencias porque sus gobiernos los han abandonado y los tribunales son indolentes.

 

 

Comida de Socios

Como todos los años, hoy día 13 de diciembre de 2008 hemos celebrado la Comida de fin de año de Socios. Antes de ir al restaurante, habíamos quedado a las 11,30 en el Paraninfo para visitar la magnífica exposición de Renau. A esa hora estábamos 6 intrépidos socios que hemos recorrido las salas analizando las obras, comentando cada uno diferentes aspectos y ha resultado agradable e interesante.

A las 14,30 hemos ido a comer a Casa Emilio, tradicional restaurante donde nos tratan bien. Hemos estado 19 comensales y a los cafés han venido otros 7 más, lo que es un éxito para los tiempos que corren.

El ambiente ha sido muy agradable, saludándonos, hablando…

De primer plato hemos tomado un consomé, con trocitos de jamón y huevo, muy adecuado para el gris y frío día que veíamos desde las ventanas. Después han sacado platos para picotear: jamón serrano, queso curado, langostinos, revuelto de huevo con champiñones…. Y para segundo plato hemos pedido ternasco la mayoría, y algún pescado. De postre un helado y cafés, con copa de cava.

Muy bueno todo. Con esta comida empieza mi periodo de engorde navideño.

Después de comer, Belén ha comentado algunas cosas: el libro “Zaragoza, la ciudad sumergida” de Eduardo Laborda; el libro de excursiones que han escrito las hermanas Grustán, otro libro de relatos de la DPZ, donde se han publicado relatos de algunos socios de Apudepa, y un libro gordo sobre “La bienal de restauración monumental 2006”, un interesante libro.

Después hemos comentado sobre los premios APUDEPA y Tocho. Se ha propuesto para el Premio al Conde de Bureta, por su preocupación por la recuperación del Palacio, y para el Tocho a Juan José Vázquez, Viceconsejero de Cultural,  y a Francisco Pellicer, jefe del Área Temática de Expo Zaragoza 2008, ex aequo, por sus actuaciones contra el patrimonio.

Han emitido diversas opiniones algunos miembros de Apudepa, puntualizando cuestiones, aportando información, ofreciendo otros puntos de vista, etc... Emilio Gastón analiza y sugiere estrategias de acción; Belén expone, con información de primera mano, la sangrante situación de Casa Tarín, un edificio interesantísimo que se pretende vaciar por dentro, algo claramente ilegal. El edificio es Bien de Interés Cultural.

Y después nos hemos despedido y ya nos hemos ido a casa. A la salida una fina lluvia caía sobre la ciudad de Zaragoza.

 

Presentación del libro, Zaragoza. La ciudad sumergida

Presentación del libro, Zaragoza. La ciudad sumergida

A las 19,30 de hoy, 10 de diciembre de 2008, se ha presentado en la Sala de AMBITO CULTURAL, del Corte Ingles de Independencia, el libro de Eduardo Laborda, “ZARAGOZA, LA CIUDAD SUMERGIDA”

Un grupo de socios de APUDEPA hemos acudido a la presentación. La tarde era bastante fresquita, con un cierzo helador, bueno para curar jamones, pero frío.
Al llegar a la Sala, me he quedado asombrado ¡Ya no había asientos! Un montón de gente llenaba ya la sala y una fila en peregrinación se dirigían hacia el estrado, donde Eduardo, con infinita paciencia, iba firmando los ejemplares que le llevaban. Como eran amigos, y tiene tantos, no es lo mismo firmar una dedicatoria a un amigo que a un comprador del libro que no conoces.. así que no paraba. Ha empezado el acto y se ha cortado la fila que proseguirá después ….. Y la gente seguía llegando y llenando la sala. Yo de pie apoyado en la pared, a duras penas veía a los de la tribuna.

En la tribuna están, de izquierda a derecha: Alfredo Saldaña, Victoria (de la editorial Onagro), Beatriz Lucea y Eduardo Laborda.

El acto comienza con unas palabras de Victoria, de la editorial Onagro, en las que habla de Eduardo, que es un buen amigo, un magnífico y reconocido pintor y colaborador habitual con la editorial, donde ha hecho muchas portadas y colaboraciones, o ha llamado a conocidos para que elaboraran trabajos, una persona con un ánimo y un empuje tremendos, un personaje singular…

Toma la palabra Beatriz Lucea, historiadora del Arte y museóloga. Da las gracias a Eduardo por su amistad, por su entusiasmo, por que le iba haciendo partícipe de la gran aventura del libro, mostrándole los descubrimientos y cosas que iba haciendo…
Habla también del coleccionismo, que le interesa entender por qué colecciona la gente cosas, y de los diferentes coleccionistas que hay, y que cree que es la pieza la que elige al coleccionista y no al revés.

Alfredo Saldaña, escritor, profesor de la Universidad y poeta, comenta la profunda alegría que tiene de formar parte de la colección de amigos de Eduardo, que son muchos. Este es un libro donde nos vemos reflejados muchos de nosotros. Es un lujo de libro porque esta muy bien editado y maquetado.

Habla de unas palabras de Walter Benjamin sobre la historia escrita, que siempre se ha escrito la historia de los poderosos, pero que es necesario hacer un esfuerzo para escribir la historia de las miserias, de los varapalos, sufrimientos y alegrías de las clases mas olvidadas. Eduardo ha dedicado mucho esfuerzo a este libro, que está concebido como un ajuste de cuentas con la ciudad que le vio nacer, es un acto de amor hacia Zaragoza y una recuperación de unos personajes, unas historias, una época olvidada. Por el libro discurren sus profesores, los artistas que le formaron, los que conoció, algunos muy olvidados injustamente… como Marín Bagüés, Bayo, Luis Esteban, Manuel Navarro, Martínez Lafuente…
Habla de los artistas de su generación….., de su hermana Lola, de los lugares de aquella Zaragoza: el solar de Espoz y Mina, el Bonanza, el Plata, la Plaza de Santa Cruz, el Zaguán, el rastro del Mercado Central, tienda de Quiteria Martín…

Habla del gran esfuerzo que ha tenido que hacer Eduardo quitándole tiempo a los pinceles para escribir el libro, y que es un regalo que nos hace a todos, un sueño que se ha hecho realidad….
Luego habla Eduardo Laborda: (visiblemente emocionado) Después de estas palabras….-dice-…. estoy emocionado, ….no se que voy a decir……
Habla del libro, que es de los olvidados, de las personas que han desaparecido pero le han dejado huella, de sus amigos……… pero corta y dice:
-Prefiero hablar de los amigos que veo que han venido, ….
Y empieza a nombrar a sus amigos que ve delante, algunos compañeros de la infancia que reencuentra tras muchos años, de Iris, de Joaquín Ferrer, de Marina, de muchas personas….(nombra un montón de gente conocida)
El libro-dice- es una forma de recuperar ese pasado al que no le hicieron mucho caso, esa generación de artistas que siguen muy vivos…..
Habla de sus hermanos, su sobrino, de los que va viendo….. y acaba diciendo que los protagonistas de este acto somos nosotros. Da las gracias a todos los que le han ayudado en el libro, a los que le transmitieron informaciones, contado historias, a los periodistas que han difundido el libro y que es uno de los mas vendidos….
Cierra el acto Victoria, de la Editorial Onagro, diciendo que va a seguir firmando ejemplares Eduardo….
Una fila gigantesca se forma, con muchos amigos que van a que Eduardo les dedique el libro.
Ha sido un acto entrañable, cálido. Eduardo, además de ser un gran pintor y muchas cosas más, es una bellísima persona, con muchos amigos. El libro lo compré hace unos días y me lo leí en una sentada, es ameno y se lee muy bien, y más todavía si eres de Zaragoza, pasas de los cincuenta años, y te mueves en el mundillo artístico… Muchas cosas las has vivido en primera persona, casi te sientes actor, casi es la historia de mi generación, la historia de una ciudad y una época algo olvidada…. Por el libro pasan gentes que conozco. Después de leer el libro uno ama más a la Zaragoza sumergida y profunda que discurre en paralelo a la ciudad oficial, a la ciudad superficial….