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Aragón está en venta ¿quién da más?

Aragón está en venta ¿quién da más?

Foto de la página de presentación del parque temático de la Warner Bros. Madrid. ¿Qué les parece la horterada? Es tal cual

Lean, lean. El martes APUDEPA celebra Consejo de Dirección y tomará las decisiones oportunas. Publicado en el diario ABC en su edición de hoy. MANUEL TRILLO. ZARAGOZA. Promotores británicos planean una ciudad del ocio en Aragón como diez Port Aventura. Un grupo de inversores extranjeros tiene planeado levantar en Aragón, en la desértica comarca de Los Monegros, una macrociudad del ocio de 2.000 hectáreas, equivalente a más de diez veces la superficie del parque temático Port Aventura. El proyecto del complejo, que temporalmente lleva por nombre Gran Scala, procede de la joint venture británica International Leisure Development, cuyos principales accionistas son Aristocrat Technologies y UFA Insurance y que prevé invertir nada menos que 17.000 millones de euros, según anunció un portavoz, Christian Colus, en la Convención Anual de la Asociación Internacional de Parques de Atracciones celebrada en los últimos días en Orlando (EE.UU.).

En el transcurso de ese encuentro, intervinieron los promotores de Spyland, uno de los de los parques temáticos que se incluirían en la ciudad del ocio aragonesa. Según explicaron, tras no haber conseguido construirlo en Dubai ni en Francia, planean hacerlo en España a finales del año que viene, para lo que ya han reunido una financiación de 120 millones de euros. «Esto es incluso mejor. Nos encontramos inmersos en un gran proyecto. Tendremos más visitantes», dijo el jueves Didier Rancher, coordinador general de Spyland, que lleva trabajando en el proyecto más de una década, tal como recogió la agencia Reuters. Las atracciones de este parque, que serán sólo una parte de esas 2.000 hectáreas dedicadas al entretenimiento cerca de Zaragoza, girarán en torno a la temática del espionaje.

Según Rancher, los planes para construir Spyland no salieron adelante en Dubai por una moratoria del Gobierno en cuanto a la construcción de nuevos proyectos inmobiliarios ni en Valence, Francia, debido a la cautela de los inversores ante las condiciones políticas y económicas durante el periodo electoral galo. España ofrece menores costes de desarrollo, un gobierno cooperante y sueldos más bajos que Francia o Dubai, dijo.

Rancher espera que la primera fase de Spyland cueste 190 millones de euros e incluya un casino-hotel y dos zonas dentro del parque temático. Todo el parque tendrá cinco o seis zonas y costará entorno a 300 millones de euros, dijo. La compañía busca socios que contribuyan con coches de lujo, instrumentos de alta tecnología y cualquier otro tipo de parafernalia relacionada con el tema del espionaje.

Aunque aún no se han concretado el lugar exacto de su ubicación, fuentes oficiales del Gobierno de Aragón confirmaron ayer a ABC que se prevé que sea en la zona de Los Monegros, una de las mayores áreas desérticas de Europa.

El Ejecutivo aragonés -cuyo consejero de Industria, Arturo Aliaga, participó en la convención de Orlando- lleva un año en conversaciones con los promotores de Gran Scala. Estas fuentes destacan la envergadura del proyecto, cuya inversión triplica el Presupuesto de la Comunidad para 2008. Únicamente se ha pedido de la Administración aragonesa que dé facilidades, algo a lo que está dispuesta, ya que ve en esta ciudad del ocio una gran oportunidad. El Gobierno central también está al corriente.

La gran extensión territorial, las buenas comunicaciones y las condiciones del clima son, según las autoridades autonómicas, las claves de la apuesta de ILD por instalar el macrocomplejo en la Comunidad, una iniciativa que va «en serio», recalcan.

El balneario de Panticosa, modelo del mal uso del Conjunto de Interés Cultural

El balneario de Panticosa, modelo del mal uso del Conjunto de Interés Cultural

En nuevo complejo hotelero en construcción. Lo que se privatiza ya no es de dominio público y lo que se tira, siendo ya una actuación irreversible, es por tanto irrecuperable. Así que el antiguo y conocido balneario de uso público de Panticosa, en la provincia de Huesca, está de saldo y eso que está protegido por estar declarado Conjunto de Interés Cultural. Claramente, no se ha respetado la legislación, se ha trasgredido la normativa y de ahí esa privatización avara y modernizadora sin tiento ni media aunque intervengan prestigiosas figuras como Rafael Moneo y Álvaro Siza. Una vez más, comprobamos que el dinero lo puede casi todo.

Lo que más perplejos nos deja es el cinismo que permite el dinero. Mientras se cargan con dolo los tradicionales edificios usan las antiguas sillas tonet, ornamentadas con dibujos de art decó, en la brasearía del nuevo hotel Continental (antes Mediodía). Es el uso más despiadado que se hace de los bienes muebles también catalogados con el Conjunto Histórico, porque hay que darle ese toque de caché que el dinero aprecia porque al final sólo lo diferente identifica y da glamur y categoría. A los mismos directivos no les preocupó tirar a los contenedores miles de documentos con los historiales de las personas que habían pasado por el balneario durante tantos años, tal y como se denunció en julio del 2005

Ahora entonamos el mea culpa porque Apudepa tenía que haber dicho algo desde el primer momento y no lo hizo. No lo hizo, lamentablemente, por falta de tiempo, de recursos, de voluntarios. No siempre se llega a todo lo que se pretende. Aún debe de quedar algún edificio entrañable, como la Casa de Baños, según fotografía portada por Heraldo de Aragón en su artículo del 11/11/2007 “El nuevo Panticosa. El Avance del gran “resort”.

Si Vds. quieren saber cómo se va a mantener este gran complejo lúdico hotelero de alto nivel les invitamos a estas páginas en las que se hacen referencia cursos de inglés personalizados que tienen como sede Panticosa resort. Vd. elige el “one to one” y paga 2.490 E. por seis días y si selecciona el personalizado (2/3 por grupo) 1970 E. Son tarifas para el 2007. No estamos haciendo propaganda, es evidente, simplemente comentamos cómo se mueve este “mundo de ensueño y eficacia”.

Miren por otro lado como se anuncia “Visiting Spain” . Aquí se dice textualmente, “Un nuevo paquete turístico acortará el tiempo existente entre la Estación de Esquí de Panticosa y diferentes puntos de España, Portugal y Madrid, Valencia, La Coruña y Lisboa. Tres empresas oscenses, Pyrenair, Panticosa Resort y la Estación de Esquí de Panticosa, del grupo Aramón, se han aliado para crear este producto, que hasta el momento es único en España. Para el director general de Pyrenair, Jaime Laliena, el proyecto es “eminentemente turístico” ya que se pretende “acercar el Pirineo a los grandes centros emisores de turistas”.

Y ahora nosotros subrayamos que la mitad del capital de Aramón es del Gobierno de Aragón, capital público, miren Vds. dónde va parte de nuestros impuestos. Claro que ellos todo lo justifican con eso de que crean puestos de trabajo. El fin no justifica los medios. Hay otras maneras de gestionar el medio ambiente y el patrimonio cultural.

Los arquitectos son de Venus

Los arquitectos son de Venus

Por su interés, les presentamos el artículo de Luis Fernández Galiano, arquitecto, publicado por el diario El País en su edición de 15 de noviembre de 2007. Si nos lo permiten, desde APUDEPA añadimos que, coincidentes con el marco general que plantea Fernández Galiano, esta Asociación siempre ha tenido claro que el proyecto arquitectónico (entiéndase bien) del Espacio Goya no es tanto un proyecto Herzog-De Meuron cuanto un proyecto Almunia-Vázquez Así ha salido... (Hay otros nombres: Iglesias, Beltrán, Borras y otros que no citaremos por "falta de pruebas"). De la misma forma que el desastre Fleta fue un proyecto Callizo. Los políticos son de Marte, los arquitectos de Venus. Los constructores y demás empresarios probablemente de Jupiter. Pero ¿Y los cómplices? ¿de dónde son los complices? Los arquitectos son de Venus. Por Luis Fernández Galiano.

Los políticos son de Marte, los arquitectos de Venus. Parafraseando al neoconservador Robert Kagan, que en Poder y debilidad explicaba en esos términos las divergencias entre estadounidenses y europeos, los actuales conflictos entre políticos y arquitectos en España -del despido de Juan Navarro Baldeweg en Madrid o el pleito de Santiago Calatrava en Bilbao a la investigación parlamentaria del proyecto del norteamericano Peter Eisenman en Santiago de Compostela- podrían atribuirse a la diferente posición de cada grupo en el teatro de sombras de la representación social. Mientras los políticos forcejean por el poder mediante campañas esmaltadas de vocabulario bélico, los arquitectos habitan un paraíso amniótico de belleza sensual y seducción simbólica. Cuando estos universos paralelos se encuentran, la arquitectura deviene el reposo del guerrero, el objeto de deseo del político entregado al desordenado apetito de la cupiditas aedificatoria, o el sueño húmedo del estadista empeñado en dejar tanta huella en la geografía como en la historia. Pero el paraíso del poder político y el poder del paraíso arquitectónico son trenes que se cruzan en la noche, y sólo en raras ocasiones la voluntad del político y la imaginación del arquitecto entran en resonancia para levantar monumentos memorables: el Chandigarh de Le Corbusier no existiría sin el Pandit Nehru, como la Brasilia de Óscar Niemeyer no puede separarse de Juscelino Kubitschek, o como el propio Guggenheim de Frank Gehry no hubiera llegado a tomar forma sin la luz verde de Xabier Arzalluz.

En cualquier caso, hacen falta dos para bailar un tango, y la historia de la arquitectura del pasado siglo está pespunteada con los nombres de patronos y clientes que supieron trenzar el paso con sus arquitectos. Muchos fueron magnates con sensibilidad cultural o deseo de reconocimiento, y así aparecen el Edgar Kaufmann o la Hilla Rebay de Frank Lloyd Wright, la Phyllis Lambert de Mies van der Rohe, el Paul Mellon de Louis Kahn o la Dominique de Menil de Renzo Piano, corresponsables de muchas de las obras maestras del siglo en Estados Unidos. En Europa, sin embargo, el protagonismo de la iniciativa pública fue significativamente mayor, y los políticos adquieren tanta relevancia como para poder hablar de la Roma de Mussolini o el París de Mitterrand, trazando un arco que se extiende desde las utopías totalitarias -Hitler o Stalin, pero también el primer Franco o el último Ceausescu- hasta los grandes proyectos urbanos de las democracias. Estas nupcias profanas entre el arquitecto y el político alcanzan hoy los confines del planeta, y la Rusia de Vladímir Putin o el Kazajistán de Nursultán Nazarbáyev compiten con los emiratos del Golfo o el Pekín olímpico en manifestar a través de las obras emblemáticas su pujanza económica, barnizando sus regímenes autocráticos con el espectáculo de la celebridad arquitectónica.

A decir verdad, los arquitectos que levantan los hitos equívocos del auge oriental son los mismos que recientemente se reunían con Nicolas Sarkozy en el palacio del Elíseo para componer la foto de familia de una presidencia francesa capaz de promover reformas radicales mientras selecciona un dream team de constructores que asegure su lugar en la historia. Tal coincidencia no debería causar demasiada sorpresa, porque en estos tiempos de ideologías débiles los arquitectos han hecho de la realpolitik su religión, y son raros los casos en que rehúsan un encargo por motivos políticos o razones éticas. Incluso en etapas históricas más polarizadas, los grandes maestros han procurado adaptarse a la temperatura del momento, y al igual que Mies realizó un monumento a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo con la hoz y el martillo para después procurar agradar a los nazis diseñando un pabellón con la cruz gamada, Le Corbusier intentó ser el arquitecto del régimen colaboracionista del mariscal Pétain para, tras la guerra, acabar construyendo la Unité d'Habitation bajo los auspicios del primer Gobierno del general De Gaulle. Con estos antecedentes, los devaneos de nuestras estrellas arquitectónicas parecen casi pecados veniales, si ésta es la consideración que nos merece la actual situación de los derechos humanos o las libertades democráticas en China, las ex repúblicas soviéticas o los emiratos del Golfo.

La élite de los arquitectos muestra hoy tan escaso apego a las coloraciones ideológicas como los futbolistas profesionales a las camisetas de sus clubes; se ofrece al mejor postor, y su integridad se refugia en la exigencia artística. El caso Calatrava lo ilustra mejor que cualquier otro: cuando su Valencia natal giró hacia la derecha durante la primera mitad de los años noventa, el arquitecto no tuvo dificultad en modificar su colosal proyecto para la Ciudad de las Artes y las Ciencias -sustituyendo una titánica torre por el actual auditorio- para acomodarlo a las prioridades del nuevo poder político; pero cuando el mismo Ayuntamiento peneuvista de Bilbao que le encargó la pasarela de Uribitarte autoriza el desafortunado ensamble de otra diseñada por Arata Isozaki, Calatrava recurre a los tribunales reclamando respeto a su propiedad intelectual. Socialistas o populares, tanto da: las formas escultóricas del valenciano pueden ponerse al servicio (y representar la gestión) de los unos o los otros, de la misma manera que fueron el emblema tanto de la Expo de Lisboa como de los Juegos Olímpicos de Atenas; sin embargo, una barandilla mal articulada es un casus belli, una ofensa artística que transforma a los arquitectos venusinos en litigantes marcianos y belicosos.

Menos explicación tienen los últimos desencuentros madrileños y gallegos. En la capital, el Teatro del Canal fue un proyecto promovido por Alberto Ruiz-Gallardón que Esperanza Aguirre heredó con desafecto; en lugar de apropiárselo a beneficio de inventario modificando algún elemento del programa -como es la cínica pero eficaz práctica habitual-, la presidenta regional ha preferido dejar la obra en vía muerta, confiando quizá en que se marchiten las ambiciones melódicas y escénicas de su predecesor, y atropellando de paso a un arquitecto ensimismado, que cruza la calle de la política sin acordarse de mirar. Y en Santiago de Compostela, la derrota electoral de Manuel Fraga dejó a medio construir la obra por la que probablemente querría ser recordado, la Ciudad de la Cultura de Galicia, y sus sucesores en la Xunta deshojan hamletianamente una margarita que sólo puede llevarles a hacer suyo el complejo y llevarlo a término, con las enmiendas y alteraciones que proceda, porque el fracaso o el éxito del proyecto no pertenece ya al veterano político de Villalba, sino a los que hoy ocupan los despachos del Pazo de Raxoi. El Parlamento de Escocia también llevó a cabo una investigación sobre su propia sede, diseñada por el prematuramente desaparecido Enric Miralles, y la censura del desbordamiento presupuestario no impidió a la obra obtener el más prestigioso galardón británico -el Premio Stirling- y convertirse en un símbolo del auge escocés, como sin duda ocurrirá en Galicia con la Ciudad de la Cultura si sus responsables saben llevarla a buen puerto.

Todas las grandes obras son polémicas, y todas sobrepasan los límites de los periodos legislativos, corriendo el riesgo de las mudanzas políticas. La Barcelona olímpica o la Expo de Sevilla, el Guggenheim o el Prado, las estaciones del AVE o la nueva generación de aeropuertos: ninguna de las realizaciones que han transformado el territorio y la imagen del país se ha ejecutado sin ásperos enfrentamientos políticos y mediáticos. Pero los arquitectos son de Venus, carecen por entero de poder, y sólo pueden aspirar a sobrevivir en el campo de Agramante del conflicto partidario si los contendientes los respetan como a la Cruz Roja, y aún así siempre estarán expuestos a una bala perdida. Los políticos de Marte, sucumban o no a la seducción de la arquitectura, deberían entender que no es necesario disparar sobre el pianista, que está ahí para interpretar la canción que se le solicite. El arquitecto construye los sueños del sultán, pero es sólo un eunuco de su harén. Aunque también es cierto que, acaso cegado por su proximidad al poder, con frecuencia imagina estar levantando una obra propia, y olvida que se alquila para soñar los sueños de otros: como en la pieza de Arrabal, y contra toda evidencia, cada mañana espera que el emperador de Asiria se ofrezca como desayuno.

Una Fundación entre dos aguas

Una Fundación entre dos aguas

Los últimos artículos del Blog de APUDEPA han suscitado mucho interés entre nuestros lectores, que debaten sobre la conveniencia de tomar posturas radicales en relación con la Exposición Internacional de 2008 y sus obras asociadas. Desde el Blog creemos que es un buen momento para abrir formalmente el debate, solicitando la opinión de todos los participantes y exponiendo, a grandes rasgos, la propia. Y todo esto viene a cuento de la celebración el pasado miércoles 7 de noviembre de una charla-debate sobre las actuaciones en el Ebro, sobre el dragado del río y sobre el Azud, moderada por Leandro del Moral, presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua. Los participantes, expertos del más alto nivel, expusieron, muy resumidamente (extractos de la crónica realizada por APUDEPA, no son frases textuales):

 

- Le llaman Plan de Recuperación de Riberas, pero básicamente es la urbanización del Ebro a su paso por Zaragoza. Andrés Ollero.

- El dragado produce una situación ecológicamente insostenible, y un río lo convertimos en otra cosa. Narcís Prat.

- Todo lo que produce son efectos negativos para el río. En esta EXPO se podrían haber hecho unas actuaciones extraordinarias sin afectar al Ebro, pero se está haciendo muy mal. Marta González de Tánago.

- Habría que definir que es lo legal y lo ilegal. Si ilegal es contrario a la ley, considero ilegales estas actuaciones. Abel Lacalle.

- La Expo no tiene expertos tiene “mercenarios” a sueldo para cumplir unos objetivos. De los primeros expertos que empezaron, eliminaron a los mas críticos. Francisco Comín.

 

Después de oír y leer estas frases, APUDEPA no puede seguir guardando silencio, pese a que nuestras palabras puedan contrariar a muchas personas que trabajan mucho y bien en defensa de nuestro patrimonio natural. La Fundación Nueva Cultura del Agua, a través de sus representantes, se ha mostrado de acuerdo con las afirmaciones antedichas. Pero mientras tanto, la Fundación es miembro participante de la Exposición en cuyo nombre se realizan semejantes actos y organiza el Pabellón de Iniciativas Ciudadanas Faro 2008. Desde el máximo respeto a su autonomía esta Asociación pide a don Leandro del Moral, y a todos los directivos de la Fundación Nueva Cultura del Agua, que si comparte las afirmaciones de los expertos antes citados, abandone la participación activa en la Expo 2008. Hemos de aclarar, pues, que desde nuestro punto de vista, la actuación de los directivos de la Fundación Nueva Cultura del Agua, incluido su presidente don Leandro del Moral, es absolutamente incoherente y ahonda en las dudas sobre la independencia de la FNCA.

 

Los socios de APUDEPA hemos mantenido posturas diversas en relación con la celebración de la Exposición Internacional de 2008. Por ello, en tanto que Asociación, APUDEPA no ha mantenido una actitud activa, respetando nuestra propia contradicción. Pero hemos considerado absolutamente incompatible nuestra participación en la Expo cuando en su nombre se lleva a cabo la destrucción del Teatro Fleta, de la Escuela de Artes, de los restos arqueológicos del Balcón de San Lázaro y de nuestro querido río Ebro, amén de otras actuaciones dudosas en edificios de las márgenes, en el propio meandro y en el Molino de San Lázaro.

 

APUDEPA está de acuerdo con la celebración de una Exposición Internacional en Zaragoza siempre que se desarrolle desde la racionalidad y para el bien común, sin que el aprovechamiento de nuestra tendencia sentimental dé lugar a más desequilibrios entre la mayoría de ciudadanos y el resto. Reconocemos la aportación “emocional” y arquitectónica de la Expo a nuestra ciudad, pero denunciamos su nula implicación ciudadana, su acción empresarial y mercantil, su esencia publicitaria y “logotiparia” y su justificación de algunos hechos bárbaros en relación con nuestro patrimonio cultural y natural.

 

En conclusión, APUDEPA puede soportar cierto grado de contradicción. Pero la rechaza cuando se acerca al cinismo. En nuestra opinión, Leandro del Moral debe de aclarar si comparte la moral del Meandro.

 

Dada la complejidad y lo apasionante del debate, pedimos que los comentarios sean hechos desde el respeto escrupuloso y la corrección en las formas. El debate está abierto. Opinen.

Íberos en Aragón: más sobre manipulaciones tecnotemporales

Íberos en Aragón: más sobre manipulaciones tecnotemporales

Seguimos con admiración, y con un apasionamiento profundo, la revolución lógico-temporal emprendida por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte de la Diputación General. Tras conocer los planes de “inauguración retroactiva” del Departamento, mediante los cuales quiere inaugurarse el Espacio Goya dentro de hace 8 años (1999) (tendremos que ir acostumbrándonos a estas nuevas partículas lingüísticas paratemporales), conocemos ahora que el Consejo de los Íberos (no de los prerromanos, que a eso no hemos llegado, aunque podría pensarse en inaugurar el Centro de Interpretación para la Batalla de Segeda, aquí lo dejamos caer); que el Consejo de los Íberos, decíamos, se ha reunido ya dentro de 14 días. O que se reunirá hace unos días. Porque, tal y como nos informa (“hoy” 14 de noviembre de 2007) otra de las avanzadísimas webs de la Diputación General, el Consorcio se ha reunido ya en 28 de noviembre de 2007. Dada la trascendencia de los avances en materia temporal realizados por el Gobierno, proponemos la realización de un Seminario Internacional sobre la materia bajo el título “Metatiempo: compresiones y dilataciones temporales” que podría contar con la presencia de destacadas figuras de esa nueva rama del saber que se viene conociendo como manipulación-tecnotemporal, tales como Sarita Montiel o Marujita Díaz. Lo que les decimos, un prodigio.

Emilo LLedó nos alumbra

Emilo LLedó nos alumbra

Foto “El País”. Edición de 11 de noviembre de 2007. Ante tanta vulgaridad que nos envuelve, Apudepa trae hoy a estas páginas una entrevista realizada por El País a Emilio Lledó, catedrático jubilado, profesor de Filosofía, que acaba de cumplir 80 años. En la época de la dictadura, Lledó fue un inmigrante de filosofía. Se fue a Alemania, a Heilderberg, con la maleta puesta, sin saber alemán.

Lledó, en una lección de dignidad y sabiduría, enlaza con temas que a todos nos incumben y algunos nos preocupan, la naturaleza, el urbanismo, que no se privatice todo. Como hombre de corazón joven, Lledó espeta: “Entender da mucha marcha”. Y además añade muchas cosas que a todos nos alumbran:” Que la neurona fluya, que no se reseque, que no se fanatice. La esperanza es que algo de lo que yo sueñe se cumpla. Y lo que sueño es una idea de la dignidad, de la decencia, cumplir unos ciertos ideales. Que la política no se dedique a privatizarlo todo. Declarar patrimonio de la humanidad la asesinada costa española, que fue hermosísima. Eso tiene que ver con la esperanza y el futuro. Yo no me imagino una esperanza acementada”. Él insiste en la protesta. “Porque si ya ni siquiera denunciamos, se nos acaba el derecho al pataleo. Hay que protestar. Y creo que hay cosas que calan a la larga en la vida de los seres humanos”. Las grandes urbanizaciones le enferman y así nos lo cuenta: “Y me enferma. Casi físicamente. Como las grandes urbanizaciones y como los incendios… Si quiero perder la alegría no tengo más que recorrer la costa española. Entonces pienso: ¿estos señores creerán en la bandera?, ¿en la bandera del patriotismo? ¿Exhiben la bandera y están matando el espacio común de una de las costas más bellas de Europa? La están asesinando. ¿Cómo es posible”? Y a renglón seguido, añade: “La política tendría que servir para que eso sea absolutamente imposible. Para impedir que lo público se convirtiera en privado. Toda política que sea incapaz de entender eso es una política falsa, falsificada y terrible. Porque la política es la organización de la vida en común, en el territorio común. Ése es el verdadero patriotismo. Yo abomino de las banderas que se levantan al tiempo que se hacen esas monstruosidades. Las banderas son un símbolo respetable, qué duda cabe. Pero debajo de las banderas se ocultan muchas maldades, muchas estupideces y egoísmo”.

Entrevista publicada en El País 11/11/2007.

Nuevo Director General de Cultura, el clan de Huesca se afianza.

Nuevo Director General de Cultura, el clan de Huesca se afianza.

El perfil.

 

Ya tenemos nuevo Director General de Cultura, Ramón Miranda (Barbastro, 1957), alcalde de Graus por el PSOE entre 1983 y 1991 y desde 1995 hasta la actualidad. Como diputado provincial por Huesca ha presidido la Comisión de Desarrollo y Medio Ambiente y ha estado al frente del área de nuevas tecnologías, diseñó un modelo de servicios sociales para el medio rural y puso en marcha el grupo de Municipios Históricos del Pirineo. En la DGA ha colaborado como asesor técnico de educación y cultura en 1994 y 1995 y en el departamento de economía entre 1999 y 2003. Según datos aportados en Red Aragón, 31/10/ 2007, Ramón Miranda es un antiguo guerrista que en 1993, en medio de las batallas internas del PSOE aragonés, se quedó descolgado en los cargos en la Diputación de Huesca, presidida a la sazón por Marcelino Iglesias; fue asesor cultural de Ángela Abós y regresa ahora al organigrama cultural, una vez convertido al marcelinato, según señalan algunos expertos. Miranda lleva muchos años al frente de la Alcaldía de Graus y ahora ha sustituido a Pilar Navarrete que dirigirá el Instituto de Bibliotecas.

 

La entrevista. El Periódico de Aragón 11/11/2007

 

-Usted lidera una comisión de alcaldes de la zona oriental para impulsar la devolución de los bienes eclesiásticos por la diócesis de Lérida ¿Cómo ve ese problema desde su nuevo cargo?

--Hay que dejar claro es que esto es un conflicto interno de la Iglesia Católica, entre dos obispados y que es la Iglesia la que tiene la última palabra para resolverlo. Después, que ese tema no compete a mi dirección, sino a la de Patrimonio Cultural. Pero yo soy de la zona y sigo siendo miembro y portavoz de la comisión de alcaldes, por lo que estoy dispuesto a colaborar en lo que haga falta para solventar el conflicto y no en lo que sirva para encizañar las cosas entre dos comunidades autónomas.

--Usted ha trabajado en la línea de dejar que las fablas locales se desarrollen naturalmente y no tratar de uniformizarlas en una sola. ¿Cómo afrontará ahora el tema?

--Creo que la lengua es un instrumento de comunicación y de cultura. Perder una lengua es perder diversidad, al igual que pasa con las especies naturales. Ser de un territorio donde se habla el castellano, el catalán y después unas variedades del aragonés es una riqueza. Eso es lo que tenemos que preservar. Hay un proyecto de ley en marcha sobre el asunto.

--Una de sus tareas fue llevar las nuevas tecnologías a los núcleos del Pirineo donde no se podían enviar faxes, ni pagar con tarjeta, ni acceder a Internet. ¿Va a proyectar a todo Aragón la plena ciudadanía digital?

--La incorporación de las nuevas tecnologías en general a la sociedad y singularmente a la Administración y a las empresas es un reto fundamental. Esa es la revolución más importante que estamos viviendo. Por ello tenemos que plantearnos su utilización para optimizar cualquier recurso tanto empresarial como cultural. Puede ser un instrumento muy importante para reforzar las ofertas culturales y ponerlas en valor, no cabe duda.

--Diecinueve museos oscenses se pueden visitar ya con audioguías. Podría ser un ejemplo.

Veremos si eso es aplicable a todos los de Aragón. En Huesca no sólo pusimos audioguías sino que hay una web en la que se muestra una exposición virtual con sus temáticas y hay una colección de software con otras ofertas relacionadas con la cultura en el territorio. Eso engarza con que la cultura, además de un derecho de ciudadanía y una necesidad para la promoción de las personas, puede ser también un instrumento muy importante de desarrollo económico de un territorio.

--Usted creó una agrupación de municipios históricos en los Pirineos ¿Cabría una red aragonesa?

--Todas esas cosas son factibles y más con la aplicación de las nuevas tecnologías. A excepción de Zaragoza, que es una gran ciudad, el resto de Aragón es lo que conocemos como territorios interiores. Una de las virtualidades de las nuevas tecnologías es situar a los territorios interiores nuevamente en el mapa. En el siglo XX el desarrollo industrial ha producido un proceso de vaciado, no sólo de la gente sino también del paisaje, con sus connotaciones culturales.

--¿Puede reconducirse el proceso, a estas alturas?

--Si somos hábiles podremos resituar todo eso en el mapa y ofertarlo como una potencialidad magnífica. Tenemos un territorio muy diverso. Y gracias a ese vaciado se han conservado muchas cosas que, si no, a lo mejor habrían desaparecido. Eso lo podemos poner en valor, sin duda.

--¿Qué se puede hacer con los festivales?

--En este momento hay una gran oferta de festivales. Vamos a subrayar mucho el aspecto de la cooperación. Trataremos de sacar el máximo partido a las cosas que hacemos, desde el punto de vista social, pero también económico. La cultura no tiene que ser sólo un área de inversión y de gastos, sino también un generador de recursos para los territorios. Si tantas cosas que se hacen desde distintas instituciones somos capaces de ponerlas en común y sumar las sinergias, todo será más rentable.

--Hay dos grandes temas controvertidos en el departamento de Cultura al que usted se incorpora: El teatro Fleta y el Espacio Goya ¿Qué opinión tiene sobre ellos?

--Son temas que conozco muy por encima. Más quizá del momento en que fui asesor de la consejera Ángela Abós. Pero ahora estoy aterrizando y no los conozco en profundidad. Lo que sí sé es que entro a formar parte de un equipo que tiene una política definida en el sentido de que la cultura tiene que ser siempre innovadora, que no puede verse desde una sola óptica, sino que pertenece a un ámbito dinámico, en constante evolución.

--¿Por qué no deja la Alcaldía de Graus?

De momento yo la mantengo, pero no sé si por mucho tiempo. Veremos en unos meses. No estoy dispuesto a hacer más cosas de las que puedo hacer.

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Nuestra Experiencia.

 

Hace algunos años Apudepa, alertados por la Asociación de la Liga Ribagorzana, que presidía D. José María Auset, descendiente de D. Joaquín Costa, se puso en contacto con la alcaldía de Graus a fin plantear algunos temas referentes al patrimonio grausino, pueblo que ostenta la categoría de Conjunto Histórico. La Plaza Mayor tiene unos excepcionales palacios, Heredia, Bardaxí y Casa del Barón que no contaban con protección individual. Logramos que fuesen declarados Bienes Catalogados por la DGA pero el palacio de Heredia planteaba, casi en paralelo, una intervención de vaciamiento impropia a la categoría del edificio, aunque fuese a recuperar las interesantes pinturas de la fachada. Nunca hemos sabido que ha pasado con el interior de ese palacio, pero mucho nos tenemos que no se han respetado unos espacios que a todas luces eran de gran interés arquitectónico como ha reconocido la DGA.

 

La opinión.

 

Desde Apudepa entendemos que necesario la absoluta profesionalización en materia de gestión cultural, no políticos colocados en cultura. Que se elijan buenos técnicos independientes que asesoren y propongan en debida forma a quien deban de hacerlo.

 

Hemos leído la respuesta de Ramón Miranda a la pregunta del periodista en relación al Teatro Fleta y el espacio Goya. Es más que preocupante su respuesta.

El Roto: estado de la cuestión

El Roto: estado de la cuestión

Luis Miguel nos alerta sobre la viñeta de El Roto publicada por el diario El País en su edición de 10 de noviembre de 2007. Toda una síntesis que, obviamente, no sólo concierne al patrimonio y la arquitectura. Enhorabuena por la lucidez.