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El ejemplo de otras ciudades: Hechos y no palabras

El ejemplo de otras ciudades: Hechos y no palabras

Ante la aparición de restos arqueológicos de interés, las ciudades reaccionan de formas muy diversas. Algunas, como nuestra querida Zaragoza, se asusta sobremanera, como si cualquier “piedra” en su camino constituyera una amenaza intolerable a “su” progreso. Otras, más pragmáticas, más cultas, ven en cualquier resto una oportunidad única para “dinamizar” el estado social, económico y cultural del lugar del hallazgo. Las menos se preocupan únicamente de proteger su cultura y su pasado, sin reparar en los seguros beneficios futuros de la conservación de sus restos.

Imágenes extraídas de la página web www.tv3.cat/elborn.

Las obras de construcción de la gran Biblioteca Provincial de Barcelona, que iba a instalarse en el Mercado del Born, dieron a conocer la existencia de importantes restos medievales de la ciudad, ruinas del barrio de la Ribera arrasado por Felipe V con motivo de la Guerra de Sucesión. Barcelona supo ver enseguida que, sin poseer valores artísticos excepcionales, esas ruinas iban a ser un revulsivo para esa zona de la ciudad y que, por la envergadura histórica de los restos, el documento no podía destruirse ni ocultarse, que debía ser mostrado a los ciudadanos para que pudieran comprender la historia de su ciudad. La presión de entidades y ciudadanos hizo posible, pues, que las ruinas del Born se conserven para la ciudad y que la tan ansiada Biblioteca Provincial se construya en un edificio de nueva planta en otro solar. En definitiva, la suma, en vez de la resta.

Zaragoza, sin embargo, no aprende que las huellas de su ser pasado exigen mostrarse al ciudadano para convertirse en una ciudad culta. Destruyó los restos romanos de la plaza del Pilar para construir un aparcamiento y ocultó los restos de uno de los yacimientos musulmanes más importantes de España, en Independencia. Solo ciertas actuaciones sobre algunos restos romanos fundamentales han sido acertadas. En los últimos tiempos han aparecido unos restos que nos enseñan cómo fue el Arrabal a lo largo de los siglos. La Diputación General y el Ayuntamiento, muy lejos de reaccionar como las comunidades cultas, se han apresurado a redactar proyectos que ocultan para siempre los restos del Convento de San Lázaro y que solo mantienen a la vista escasos restos del conjunto, perdiendo así éste su coherencia monumental y documental. Ojalá el Arrabal sepa comprender el valor que posee. Ojalá podamos aprender de otras ciudades. APUDEPA apuesta por ello.

APUDEPA, “consternada” por el “entierro” de los restos del Convento de San Lázaro

APUDEPA, “consternada” por el “entierro” de los restos del Convento de San Lázaro

Fotografía extraída de la página web www.aragondigital.es

La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, APUDEPA, ha recibido con absoluta preocupación las declaraciones del Director General de Patrimonio Cultural, Jaime Vicente Redón, y del Consejero de Infraestructuras del Ayuntamiento de Zaragoza, Antonio Becerril, según las cuales se ha llegado a un acuerdo para enterrar para siempre los restos del histórico convento de San Lázaro.

La propuesta de una plaza para “recrear” lo que se entierra debajo ha sido calificada por la Asociación como “despropósito histórico” propio de “la cultura del simulacro y la banalidad”. “¿Si los restos ya existen y tienen siglos de historia, por qué ‘recrearlos’ sobre una plaza?” se preguntan desde APUDEPA. “Lo que hay que hacer es escuchar a los técnicos, científicos e historiadores, para que, ante la trascendencia de los restos hallados, sean ellos, y no los políticos, quienes decidan”. “Zaragoza no puede volver a sacrificar su pasado, como hizo destruyendo los restos de la plaza del Pilar y enterrando el barrio musulmán de Independencia. Hay que tener altura de miras y saber sacrificar, por una vez, otros proyectos”. La Asociación recuerda que en otras ciudades, ante casos similares, se han tomado medidas drásticas, como, por ejemplo “el descarte del proyecto para el Born en Barcelona debido a la aparición de restos menos antiguos que los del Balcón de San Lázaro”.

La Asociación ha calificado de “esnob” el proyecto municipal para “recrear ruinas que existen y que quieren enterrar” y pide a la mayoría del Ayuntamiento de Zaragoza que imponga al equipo de Gobierno la total musealización de los restos, “como se hace en cualquier ciudad culta”.

APUDEPA, 18 de julio de 2007

Guadalaviar (Teruel): IV Jornadas de Estudios sobre Trashumancia

Guadalaviar (Teruel): IV Jornadas de Estudios sobre Trashumancia

Guadalavier, Teruel,  trípticio del Museo de la Trashumancia, Casa Grande  (Villar d el Cobo)y grupo de asistentes, Val de Tablao   y perros de pastoreo

Los pasados días 11 y 12 de julio tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Teruel y el Museo de la Trashumancia de Guadalaviar las "IV Jornadas de Estudio de Trashumancia: Etnografía y cultura pastoril".

Apudepa estuvo allí y desea felicitar al profesor José Luis Castán, director de las Jornadas, y a todos los ponentes y participantes por el alto y didáctico nivel de sus exposiciones y la excelente acogida que tuvimos los que nos acercamos por esas altas tierras de la Sierra de Albarracín en los Montes Universales.

Las sesiones científicas fueron acompañadas por una interesantísima visita al Museo de Trashumancia de Guadalaviar, donde su director, Javier Martínez, nos explicó deliciosamente las características de este Museo. Entre un bello paraje de bosque de pinares, visitamos “in situ” la reconstrucción de un torruzo, habitación autóctona pastoril, y las antiguas salinas en Val de Tablao. Las jornadas se acompañaban, en ese mismo fin de semana, con la presencia de pastores de Mongolia (Asia) en la “habitual” visita que desde hace siete años realizan pastores del todo el mundo a este singular rincón aragonés. Todavía en Guadalaviar unos quince pastores y sus rebaños siguen realizando anualmente la trashumancia, en un largo caminar entre Guadalaviar y La Carolina en Jaén (unos 20 días).

Dado que en la visita del Museo se hizo referencia a la “Casa Grande” de Villar del Cobo, donde pudimos contemplar una excelente fotografía de esta singular construcción aragonesa, la que fue casa de Trashumancia de la comunidad de Albarracín, nos acercamos a dicha localidad. El interesantísimo edificio, enorme, se encuentra en parte bien conservado y en un 40% derruido pero con algunos muros perimetrales. Este caserón debería estar catalogado por el Ayuntamiento de Villar del Cobo y pertenecer al Censo General del Patrimonio Aragonés. Se intentó que fuese sede del Museo de Trashumancia pero no pudo ser. El problema ahora es que el resto del edificio está en peligro, según informaba ayer Heraldo de Aragón en sus Breves de ayer, día 18 de julio:

Obras en la “Casa Grande del Villar del Cobo.

El Ayuntamiento de Villar del Cobo ha adjudicado a la empresa “Hermanos Valero” la segunda fase del proyecto de la construcción de un apartahotel en la “Casa Grande”. Se trata de una casona típica de la comunidad de Albarracín con influencias castellanas y aragonesas. El proyecto consiste en la rehabilitación, ampliación y forjado del edificio manteniendo la fachada principal del siglo XVIII. En la primera fase se llevó a cabo el movimiento de tierras y canalización. El Instituto Aragonés de Fomento ha concedido una subvención de 120.000 euros para la segunda fase”.

Apudepa se va a poner en contacto con el Ayuntamiento y con el director del Museo para solicitar más datos sobre esta inquietante información en prensa. Precisamente, hace muy pocos días venía también en Heraldo una reseña de unas Jornadas realizadas en Albarracín sobre Conservación del Paisaje donde su director, Martín Almagro, reclamaba mayor esmero en la mayor protección de estos singulares espacios y sus edificios, muchas veces maltratados.

APUDEPA demanda explicaciones por la posible destrucción de parte de los restos del “Convento de San Lázaro”

APUDEPA demanda explicaciones por la posible destrucción de parte de los restos del “Convento de San Lázaro”

La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, APUDEPA, ha presentado hoy ante la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Diputación General de Aragón un escrito por el que se demandan explicaciones ante la posible destrucción de parte de las criptas del histórico “Convento de San Lázaro”. En este sentido, el concejal del Ayuntamiento de Zaragoza, Domingo Buesa, ha dicho “tener constancia de que ya se ha destruido parte de una cripta”. Ante la gravedad de los hechos, la Asociación considera “que el Director General de Patrimonio Cultural y la Consejera de Educación, Cultura y Deporte, deberían ofrecer públicas explicaciones”.

La realidad es que APUDEPA “ha podido comprobar sobre el terreno que, con toda seguridad, los importantísimos restos hallados en las riberas del Ebro tienen su continuación en parcelas privadas en que ya se están construyendo viviendas o se construirán en un futuro”. APUDEPA solicita información a la Dirección General de Patrimonio sobre los restos hallados concretamente en el solar de la empresa Sacyr-Vallehermoso y las posibles medidas adoptadas al respecto. “Sería una auténtica tragedia para el patrimonio cultural que se hubiese permitido la destrucción de cualquier resto perteneciente a las edificaciones religiosas del Arrabal”.

APUDEPA, considera que el entorno del balcón de San Lázaro de la capital aragonesa “es una de las zonas de mayor potencial arqueológico y cultural”, lo que puede ayudar de forma extraordinaria a la “dinamización” de esa zona de la margen izquierda. Por ello pide a las diferentes administraciones implicadas, (Ayuntamiento de Zaragoza, Diputación General de Aragón) y a la empresa pública Expoagua, que las obras en el Balcón de San Lázaro “primen la conservación de tan importante patrimonio cultural”. APUDEPA considera que, en el marco del bicentenario de la destrucción de Zaragoza, “ha de ser la comunidad científica, en base a criterios estrictamente científicos, quien guíe las actuaciones en el Balcón de San Lázaro. No solo se trata de conservar los restos sino de hacerlos visitables, ya que no se entendería que los zaragozanos no pudiéramos disfrutar de la visita a tan impresionantes testimonios de la historia de nuestra ciudad”.

APUDEPA, 17 de julio de 2007

Vueltas que da la vida...

Vueltas que da la vida...

El logotipo de la SGAE aquí publicado ha sido extraído de su página web sin consultar a su autor...

Hace casi un año, un día de San Lorenzo, las personas preocupadas por el futuro del Teatro Fleta nos despertábamos con una sorpresa tan preocupante como enigmática: 16 autores aragoneses unían sus voces contra APUDEPA para pedir el derribo del Gran Teatro Fleta y permitir así a la SGAE levantar un nuevo edificio a su medida. Uno de los pasajes más sorprendentes, más allá de las continuas confusiones (“Rincón de Goya” por “anfiteatro del Rincón de Goya”, “arquitectura modernista” por “arquitectura moderna”), era el siguiente:

“Hace unas semanas, el cineasta aragonés José Luis Borau rememoraba ante algunos de nosotros sus años mozos, cuando asistía a las sesiones del recién inaugurado Fleta, y más allá de nostalgias, recordaba que era una sala barata (hoy diríamos cutre), además de fea. No nos engañemos: la fachada del Fleta no es una obra deslumbrante como la Casa Milá de Barcelona, o como otros edificios modernistas que todavía existen en Zaragoza (por cierto: el Área de Urbanismo no pone pegas a la demolición del Rincón de Goya, también teóricamente protegido)”.

Algunos nos hacíamos cruces de cómo una persona como José Luis Borau, reputada, sensible, amante del cinema, podía colaborar en el “complot contra el Fleta”, una de las salas de mayor historia de su ciudad. Casi un año después, otra noticia llama de nuevo poderosamente nuestra atención:

El cineasta José Luis Borau, nuevo presidente de la SGAE

¿Qué me dicen? ¿Qué están sacando ustedes conclusiones?

¡Pero qué cabezas más retorcidas!

Fronteras en el Poblenou, por Josep Maria Montaner

Fronteras en el Poblenou, por Josep Maria Montaner

Por su altísimo interés, publicamos a continuación el artículo de Josep Maria Montaner, catedrático de Composición Arquitectónica en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, publicado por el diario El País en su edición catalana de hoy. Desde APUDEPA, simplemente, nos gustaría añadir que, de llevarse a cabo los proyectos para la Escuela de Artes y gracias a la destacada labor de la Diputación General de Aragón, Zaragoza va a arrebatar a Barcelona el grandísimo honor de tener el peor edificio de Herzog & De Meuron.

Fronteras en el Poblenou, por Josep Maria Montaner (El País, edición Catalunya, 17 de julio de 2007)

La nuestra es una sociedad de fronteras. Posiblemente hace siglos que lo es, pero ahora son muy distintas. Hoy las fronteras parece que se desmaterialicen, pero en realidad se trasladan; en algunos casos se crean y refuerzan de manera muy manifiesta -como en los aeropuertos y otros sistemas de transporte rápido- o de manera muy dramática, como el gran muro que atraviesa y divide los territorios palestinos, la frontera entre México y Estados Unidos o el sistema de alambradas en Melilla. Y cada vez más son fronteras calientes, a punto de ser desbordadas. De ello trata con lucidez la exposición Fronteras en el CCCB, de visita imprescindible.

Al mismo tiempo se levantan fronteras absurdas, evitables e innecesarias como el Parc Central del Poblenou, proyectado por Jean Nouvel, uno de los mayores despropósitos de la Barcelona contemporánea. Está visto que estamos recogiendo los epígonos de grandes figuras: ya en ocasión de los Juegos Olímpicos recolectamos uno de los peores Álvaro Siza Vieira -la estación meteorológica de la Vila Olímpica-; tenemos el peor Herzog y de Meuron de la historia, la vergüenza discotequera del edificio Fórum; David Chipperfiel está llenando la ciudad de grandes cajas con sus paneles prefabricados de hormigón coloreado y sus agobiantes ventanas repetitivas, y estamos asistiendo, de manera impasible, a la decadencia de Jean Nouvel.

En París, a principios de los noventa, Nouvel realizó una obra modélica, la Fundación Cartier en el bulevar Raspail, que se levanta sobre una estructura liviana y está configurada por paneles de cristal para favorecer la visibilidad, juegos de transparencia y sensación de ligereza. Este parque barcelonés, en cambio, es un cultivo de barreras: unos muros de hormigón, hechos con encofrado de cañas, que hipócritamente se van a ir cubriendo de vegetación, con unos arcos que se dice están inspirados en Gaudí, aunque les falta su belleza, su razón estructural y sus valores simbólicos. No sólo se trata de una obra de mal gusto, que potencia la división y la fragmentación, sino que el parque incumple los criterios más básicos de seguridad, adecuación y comodidad para uso libre, igualitario y sin discriminación de género. Un parque ha de ser lo más abierto, accesible y visible posible; y lo absurdo es concebir un espacio público como recinto cerrado y amurallado, escondido y con poquísimas entradas.

Es absurdo porque al compartimentarlo se exageran la división y los límites de un parque que debería haber sido mayor y más unitario, sin tantas calles que lo atravesasen y con voluntad de infiltrarse en el recinto de Can Ricart. Y no es que Nouvel no lo haya pensado bien o se haya precipitado: ha realizado tres proyectos y, harto de que se le introdujeran tantos cambios, ha decidido no proyectar un parque, sino una serie de recintos, planteando un experimento para comprobar hasta dónde resiste la ciudadanía en un espacio de dominio y hasta dónde puede llevar pervertir los criterios razonables de un espacio público. Se plantea así una estrategia de la ocultación: se ocultan la central de recogida neumática y los servicios de mantenimiento con muros altísimos y taludes; se ocultan el parque con muros; se ocultan los muros con flores; en definitiva, se oculta el barrio con el parque. Con unos muros que hubiera estado mejor que albergasen la biblioteca que hace años reclaman los vecinos de Poblenou. Y una agresión al contexto que tiene un precedente en la violencia como otra obra de Nouvel, la Torre Agbar, se entrega con el espacio público que le rodea.

Y una vez inaugurado, ¿cuánto tiempo va a durar antes de que se deban reparar estos errores? Ya se han tenido que cerrar por reformas, por deterioro y por mal funcionamiento, dos parques de la era olímpica, muy cerca del Parc Central: el de Glòries y el del Bosquet Encantat. ¿Cuántas veces se ha tenido que cerrar el Central Park de Nueva York en 150 años por problemas de funcionamiento? Si el problema es el deterioro físico, mal por haber realizado obras públicas con una vida útil de 15 años. Y si el problema son los defectos de diseño, ¿por qué no se ha aprendido de estos dos fracasos en casos tan cercanos?; ¿por qué no se valora la experiencia y calidad de nuestros paisajistas, que hace años proyectan unos magníficos parques metropolitanos? Véase la reciente monografía del Área Metropolitana de Barcelona/ Mancomunitat de Municipis titulado Espais metropolitans 2000-2004, con parques de Isabel Bennasar, Carlos Llinás, Claudi Aguiló, Jordi Enrich, Montserrat Periel y otros. Entonces, ¿por qué se ha promovido que Nouvel realice este parque tan impactante y, a la vez, antisocial?

La Ley de Barrios establece en su punto 6 el baremo de la igualdad de oportunidades, sin discriminación de género, en el acceso a los equipamientos y espacios públicos. Casi todos estos parques metropolitanos lo cumplen. El Parc Central del Poblenou, en cambio, es un ejemplo de todo lo que la ley quiere evitar: un espacio público de escasa visibilidad y accesibilidad. Estamos en una época en la que se está aprendiendo a diseñar espacios públicos en los que se tenga en cuenta a las mujeres, con lo cual las mejoras son para todos, desde los niños a los ancianos, unos lugares mas igualitarios y confiados.

Recreación de las murallas de los barrios cerrados, de los resorts y de las urbanizaciones, miniatura de los muros de Sharon en Palestina, el Parc Central del Poblenou se levanta como manifiesto del urbanismo del absurdo y del despilfarro, como provocación a un silencio cómplice que se produce en esta ciudad de nuevos ricos que, después de tantos prodigios, está ya definitivamente anestesiada.

 

LAS “MARAVILLAS” DE APUDEPA

LAS “MARAVILLAS” DE APUDEPA

"Heraldo de Aragón" ha tenido la deferencia de invitar a APUDEPA a manifestarse sobre cúales serían sus "7 maravillas de Aragón". En pleno fervor "maravilloso", la Junta de APUDEPA decidió que su lista tenía que estar dedicada a aquellas maravillas que pueden dejar de serlo si se continúa con planes actualmente vigentes. Nuestra lista, como Asociación de servicio público que somos, tenía que resultar útil. Heraldo publicó el artículo en su edición de 15 de julio de 2007.

Por nuestra parte, aquí presentamos la lista completa de APUDEPA.

 

LAS “MARAVILLAS” DE APUDEPA

Aragón está repleto de maravillas. Por ello, la confección de una lista de sus mejores tesoros es, sobre todo, una lista de renuncias. Las maravillas existen, pero también son creadas por ojos “maravillosos”. Una selección es también reflejo del que selecciona.

Para APUDEPA es necesario ampliar horizontes en la comprensión del patrimonio: ¿cómo decir que la Seo es más maravillosa que la iglesia de Torralba de Ribota? ¿cómo decir que el Pilar es más bello que la sala de doña Petronila del palacio real de Aragón en Huesca? ¿cómo decir que la torre del Salvador de Teruel es más preciosa que el ábside del convento dominico de Magallón? ¿Por qué guiarnos (visitantes, fama…)?

APUDEPA, Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, entre todas las maravillas de Aragón, ha confeccionado su lista con aquellas que, además de ser “maravillosas” están amenazadas. No cabe Aragón en siete espacios. Por ello, puestos a hacer una selección, la haremos útil. Pero no es un acto esnob. Es un acto de amor como el de la madre que, de entre todos sus hijos, abraza ahora con fuerza al que tremola.

Las 7 maravillas de Aragón

Estación de Canfranc: El tren del patrimonio.

Por ser uno de los edificios ferroviarios más importantes de Europa. Por el enorme valor de su arquitectura, de su exterior y de su interior, de su estructura de hormigón armado y metálica en cubierta. Por su cubierta de pizarra. Por pertenecer al imaginario colectivo. Por ser lazo de unión entre dos países. Por su papel simbólico en el Aragón moderno. Por estar amenazada por un proyecto poco riguroso que, de realizarse, acabará con muchos de sus valores.

Monasterio de Sijena: La arquitectura pura y el tesoro robado.

Por ser tal vez el monasterio más interesante y complejo de Aragón. Por la solidez de su arquitectura románica. Por la belleza inigualable del volumen de la cabecera de su iglesia. Por su magna portada. Por la pureza fascinante de su arquitectura desnuda. Por ser todo arquitectura. Por ser Panteón del rey Pedro II y de la reina doña Sancha y de las infantas Dulce y Leonor y sede provisional del archivo Real. Por su fragilidad. Por ser la víctima de un expolio. Por ser el símbolo de las aspiraciones de Aragón por recuperar todo su patrimonio robado o perdido.

Camino de Santiago: El hilo del collar de perlas.

Por ser el hilo de un collar de perlas a cuál más hermosa. Por ser la primera ruta cultural europea. Por su significación cultural, social y humana. Por saber cruzar pueblos, montañas y llanos. Por ser uno de los caminos más importantes del mundo. Por haber sido condenado a su desaparición parcial bajo las aguas del embalse de Yesa recrecido.

Sistema de traída de aguas de Teruel: La ansiedad por el agua.

Por constituir un complejo y audaz artificio diseñado para saciar la sed de Teruel. Por ser ejemplo extraordinario de la ingeniería civil aragonesa. Por simbolizar la relación entre el agua y Aragón. Por dar a luz el impresionante acueducto renacentista de los arcos. Por la maravillosa modestia que acompaña su sutil presencia en el territorio. Por lo que enseña en cuanto al valor de las “líneas del paisaje”. Por la desidia de quien lo mantiene en un estado agónico. Por su intento de resistir la ronda perimetral.

Conjunto de la Exposición Hispano-Francesa de 1908: La “maravilla” de lo útil.

Por una arquitectura que reivindica su función. Por un Museo de Aragón que es síntesis de su historia y su cultura. Por la arquitectura de Ricardo Magdalena. Por su estilo historicista, ecléctico, sintético de las arquitecturas y las tipologías civiles aragonesas. Por la arquitectura de Félix Navarro. Por saber ser una gran Escuela de Artes. Por haber permitido poner las Bellas Artes, durante un siglo, en las mejores condiciones, a disposición de todas las clases sociales. Por conmemorar los cien años del punto de inflexión de la historia reciente de la ciudad. Por ensalzar la arquitectura de ladrillo y el gran arte mudéjar aragonés. Por la insuperable belleza cotidiana de la Plaza de los Sitios. Por ser bello, bueno y útil. Por haberse ganado el amor de sus habitantes. Por querer sobrevivir a la iconolatría y a la idolatría.

Teatro Fleta: El sueño de la razón.

Por ser el botón de muestra de las “maravillas” de la arquitectura del siglo XX. Por ser, con la Estación de los Enlaces, una de las obras más interesantes de José de Yarza y del racionalismo aragonés y español. Por la configuración espacial de un interior valiente para la celebración del cine. Por ser símbolo del presente y del futuro. Por lo atrevido de su solución estructural. Por ser muestra de la fuerza de la sección en arquitectura. Por su interés urbanístico. Por resistir el paso de la incultura y la ignorancia. Por ser víctima de los intereses mercantiles.

El Pilar: La imagen de Aragón.

Por la extraordinaria belleza de su volumen. Por ser centro de devoción universal. Por desprender arte por sus cuatro costados. Por su coro, su retablo, su Virgen, su Cristo, sus Santos, sus Bayeus, sus Goyas, su González Velázquez… Por ser obra capital del barroco español. Por proteger la fascinante arquitectura de su Santa Capilla. Por la escultura de Ramírez de Arellano. Por Ventura Rodríguez. Por saber ser una síntesis coherente. Por ser la muestra del mimo de una tierra al patrimonio. Para que el Camino Jacobeo del Ebro vuelva a ser lo que fue. Para que sus cimientos resistan al azud.

Junta de APUDEPA. Julio de 2007.

 

 

Artículo de Ricardo García Prats publicado por Heraldo de Aragón en su edición oscense de 14 de julio de 2007

Sobre el patrimonio histórico

Las cuestiones de conservación del patrimonio histórico han pasado a ser un tema de debate en nuestra sociedad, cosa que, sin duda, puede ayudar a que el legado de nuestros antepasados se conserve y se tenga conciencia de la necesidad de su preservación para las generaciones futuras. Estos días ha salido el tema a relucir en Huesca y Fraga.

En la primera, el alcalde Fernando Elboj ha ordenado el derribo inmediato del edificio del Coso Bajo denominado valleinclanianamente con el sugestivo nombre de Luces de Bohemia. Es una larga historia en la que ha intervenido la justicia y a la que por fin ya anuncia la inmobiliaria Masari que va a acometer inmediatamente el derribo. Aquí ha primado su seguridad sobre otras consideraciones. Después, cuando se construya un nuevo edificio ya se tendrán en cuenta cuestiones de volumen y otros asuntos para que el nuevo edificio quede integrado en la zona histórica de Huesca.

En el caso de Fraga el asunto afecta a uno de los edificios próximos a la iglesia de San Pedro, la llamada casa Dueso, que ya lleva abandona un largo tiempo. Apudepa (Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés) ha pedido al ayuntamiento fragatino que los inmuebles citados sean protegidos como monumentos de interés local. Se aduce que datan del siglo XVIII y que los propietarios lo quieren derruir para construir un nuevo edificio. La asociación alude a que esa es una de las mejores casas del siglo XVIII en Fraga. El edificio, a mi entender, no tiene el más mínimo interés. Si ustedes no lo conocen, observen la foto que salía en HERALDO DE ARAGÓN el pasado miércoles 11 de julio. Habla más que mil palabras. Como curiosidad les contaré que los dueños valoraban sobremanera dos balcones que daban a la calle de San José de Calasanz, de los que decían que datan de la época de los Reyes Católicos. No era otra cosa que la inclusión del “signo de la victoria” franquista entre los hierros del balcón, una afinidad ideológica que seguramente confundían con el signo del yugo y las flechas de los citados Reyes Católicos.

Desde que presidí, ya hace unos años, la Comisión de Patrimonio de esta provincia entendí que si de pretende conservar todo no se preserva nada y entonces se puede llegar a la destrucción irreversible. En Huesca y en Fraga, por citar las ciudades que han motivado el artículo, se ha cambiado ya la dinámica de abandono, han empezado a valorarse de nuevo los centros históricos, hay ayudas para la rehabilitación de edificios, los ayuntamientos y el Gobierno de Aragón han actuado en la salvaguarda de ciertos edificios, se han esponjado algunas zonas para permitir comodidades de la vida actual. Falta mucho por hacer pero se está en ello. En Huesca se ha actuado en el solar del antiguo Círculo Católico, se revitaliza así la zona de San Pedro; en Fraga se han rehabilitado la iglesia parroquial y el palacio Montcada, se han construido viviendas en la misma plaza, se ha actuado en el Paseo Barrón con el nuevo edificio municipal y con la ubicación de la sede comarcal del Gobierno de Aragón. La iniciativa privada ya va haciendo actuaciones de restauración y de nuevos edificios.

Todo lo demás es entorpecer. El anterior alcalde de Fraga, Vicente Juan, me hablaba de una operación urbanística para dignificar esa zona con la idea de hacer un gran espacio público, saneando todo el entorno. Me pareció una buena idea, que espero se materialice con la nueva corporación.

Este asunto de Apudepa me recuerda la oposición que hacían también hacia la rehabilitación de la estación de Canfranc para convertirla en un hotel. Y es que sin usos no hay restauración que aguante.

Ricardo García Prats