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APUDEPA

Madrid. El Ayuntamiento derriba una casa histórica y blasonada de su propiedad, en Embajadores, 18.

Madrid. El Ayuntamiento derriba una casa histórica y blasonada de su propiedad, en Embajadores, 18.

Madrid. El Ayuntamiento derriba una casa histórica y blasonada de su propiedad, en Embajadores, 18.

La actual corporación municipal no quiere ni esperar al nuevo Plan General, y ya está derribando el caserío histórico sin miramientos, en el Centro y en barrios históricos como Chamberí. La protección de esta magnífica casa (parcial) era baja para su categoría, singularidad tipológica y antigüedad, y debía afectar sólo a la portada, escudo y elementos de fachada. Su uso está definido como equipamiento básico, y la opacidad municipal no ofrece datos de los motivos ni intenciones de este acelerado derribo.

Vean la interesante reflexión de Alvaro Bonet en el blog Madrid, Ciudadanía y Patrimonio.  A. Bonet ha hecho interesante reflexión sobre esta casa de propiedad municipal, que enciende la alarma hacia lo que pueda pasar con otras propiedades municipales parecidas como es el caso de Corredera, 20 - Barco, 39 (enlace)

Apudepa denuncia que el derribo de la casa de San Pedro el Viejo se ha realizado sin la autorización de Patrimonio

Apudepa denuncia que el derribo de la casa de San Pedro el Viejo se ha realizado sin la autorización de Patrimonio

NOTA DE PRENSA

Apudepa denuncia que el derribo de la casa de San Pedro el Viejo ha comenzado sin la autorización de Patrimonio

Apudepa recuerda que, además, la Dirección General de Patrimonio está obligada por Ley a suspender el derribo por el plazo de dos meses

Apudepa ha tenido conocimiento del inicio del derribo de la casa San Salvador y plaza de San Pedro que se encuentra protegida por diversas catalogaciones. Tras haber conocido el comienzo de los trabajos, Apudepa se puso de inmediato en contacto tanto del Ayuntamiento de Huesca como de la Dirección General de Patrimonio Cultural. Todas las fuentes han reconocido que los trabajos no cuentan con autorización de la Comisión Provincial de Patrimonio de Huesca, con lo que se incumple flagrantemente lo dispuesto por la Ley 3/1999 del Patrimonio Cultural Aragonés. Por ello, Apudepa ha solicitado nuevamente la paralización a ambas administraciones.

El edificio que se está derribando es uno de los más interesantes ejemplos de la arquitectura popular oscense, de los que ya quedan pocos habida cuenta del maltrato sistemático al que se ha sometido en las últimas décadas al patrimonio arquitectónico de Huesca. Apudepa recuerda que el edificio cuenta con una triple catalogación. Desde 1971 por formar parte destacada del centro histórico del Conjunto de Interés Cultural de la Ciudad de Huesca, por formar parte del entorno de protección del Bien de Interés Cultural de San Pedro el Viejo y, por último, por estar incluido en el Catálogo de Edificios de Interés del Plan General de Ordenación Urbana. Lamentablemente, este proyecto del Ayuntamiento de Huesca demuestra el poco respeto que las administraciones sienten por el patrimonio y por el cumplimiento de la Ley.

Dado que la Asociación coincide en que es necesario garantizar la seguridad de las personas, Apudepa insta al apuntalamiento de la casa, de manera que puedan adoptarse seguidamente las decisiones tendentes a la conservación del inmueble, haciendo uso de los instrumentos que para ese fin establece la Ley Urbanística. Apudepa recuerda que el edificio, además de catalogado municipalmente e integrante del BIC de la ciudad de Huesca, está en el entorno del BIC de San Pedro el Viejo, por lo que cualquier obra sobre él está supeditada a la autorización de la Comisión de Patrimonio, según lo dispuesto por la Ley, sin que quepan excusas ni autorizaciones verbales.

Zaragoza, a 15 de julio del 2013

Resolución temporal de la DGA a favor de Averly

Resolución temporal de la DGA a favor de Averly

Cubilete vertiendo fierro fundido en el interior de la factoría de Averly, a finales del siglo XX, con numerosos moldes para fabricar piezas.Foto: MARIANO CANDIAL / CARLOS BLÁZQUEZ. Publicada por el Periódico de Aragón

NOTA DE PRENSA

Apudepa valora positivamente la gestión de la Dirección General y apoya la prórroga, pero advierte de que es necesaria la protección integral del bien

La Diputación General informa a Apudepa de la prórroga por un mes de la suspensión cautelar del derribo de Averly

La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, Apudepa, ha recibido hoy una notificación de la Diputación General mediante la cual se informa de la decisión de la Dirección General de Patrimonio Cultural de prorrogar por el plazo de un mes la suspensión cautelar del derribo de Averly y de cualquier obra o actividad que pudiera perjudicar la integridad del conjunto. La Diputación General suma así un mes más a los dos que se concedió para estudiar detenidamente la solicitud presentada por Apudepa, que fue refrendada por tres informes técnicos realizados por los máximos especialistas en Averly y en el patrimonio industrial de nuestra Comunidad Autónoma.

En su resolución, la Diputación General afirma que "dada la complejidad que está suponiendo la elaboración del informe técnico que permita tomar una decisión sobre la factoría Averly, y en aras de conocer todos los elementos susceptibles de protección de la fundición, es necesaria la ampliación del plazo previsto en el artículo 17 de la Ley del Patrimonio Cultural Aragonés". Apudepa comprende la complejidad de documentar un tan vasto y rico conjunto y valora positivamente la gestión realizada por la Diputación General. La Asociación desea indicar, con todo, que no son solamente elementos aislados los que son susceptibles de protección, sino el conjunto en su totalidad, tal y como han señalado los dictámenes encargados por esta Asociación a doctores independientes y externos a ella. Por eso, Apudepa confía en que finalmente la Diputación General sea sensible tanto al clamor popular como al de los expertos y conceda la consideración de Bien de Interés Cultural que le corresponde por Ley al mejor ejemplo de patrimonio industrial que existe en Aragón.

Apudepa, 5 de julio de 2013.

 Enlace a El Periódico de Aragón

Averly y la ciudad del bien común

Averly y la ciudad del bien común

Artículo de Carlos Bitrián, presidente de Apudepa, publicado por Heraldo de Aragón en su edición de 3 de julio de 2013. Imagen tomada de la página web de la empresa.

Averly guarda en su nombre algún eco de comunidad utópica. O quizá solo sea que me lo sugiere el hecho de haberlo visto resistir milagrosamente en sus metálicas letras del portal de María Agustín durante los años más duros de la embestida inmobiliaria. El caso cierto es que la fundición ha logrado llegar hasta el presente como una bolsa de misterio en el corazón de la ciudad, tamizada por un frondoso arbolado y una pátina de antigüedad que parecían hacerla ajena a los fenómenos urbanos. Averly es, sin duda, uno de los conjuntos históricos clave de la época dorada de la industrialización aragonesa. Inexplicablemente (¿inexplicablemente?) este conjunto fabril, considerado de primer orden por el Plan Nacional del Patrimonio Industrial, no ha recibido más protección que una ridícula catalogación parcial. Si Averly pierde el interés de alguna manera es, precisamente, tomándolo por partes: el complejo forma una unidad orgánica en la que se mezcla cuanto responde al sistema productivo con los anhelos trascendentes de la pujante mentalidad industrial. A este respecto, la combinación de la sencillez funcionalista con cierto pintoresquismo burgués confiere al conjunto un atractivo especial. Los volúmenes se articulan armónicamente con los generosos espacios libres y los interiores se resuelven con racionalidad constructiva no exenta de sofisticación técnica. Su contenido es inseparable del continente: en buena medida, los talleres son la matriz del detalle del paisaje urbano de Zaragoza. Desde el siglo XIX, las calles, las plazas, los jardines y los parques de la ciudad encuentran su misterioso trasunto en el hermoso almacén donde se amontonan con caótica gracia los moldes de fuentes, esculturas, bancos, farolas y un sinfín de las más familiares piezas. El enorme interés de Averly es inseparable de su consideración como conjunto y tomarlo por partes es, en última instancia, destruirlo. Hace muy poco tiempo se ha conocido la compra del complejo por una inmobiliaria que se aprestó a anunciar el derribo de las naves para la construcción de 200 viviendas. Lo comunicó la misma semana en que llegaron nuevos datos sobre la situación del parque español de viviendas. El Colegio de Registradores ha informado de que el año pasado 30034 familias perdieron su hogar debido a las ejecuciones hipotecarias. La Fundación de las Cajas de Ahorros afirma, por su parte, que la demanda comercial de vivienda en España no podrá absorber el stock existente al menos hasta 2025, sin descartar una mayor lentitud en el proceso. Ante este estado de cosas ¿por qué ha de consentir la ciudad que le construyan más viviendas si no las necesita? La sociedad ha asimilado sumisa y acríticamente que el interés particular de una muy pequeña minoría puede determinar el proceso urbano. Se ha impuesto una interpretación del derecho a la propiedad privada que lo toma en realidad como un derecho a la acumulación ilimitada con fines especulativos. Comprendido con tamaño desprecio al bien común, el pretendido derecho a acaparar y especular socava gravemente el resto de los derechos humanos, como el derecho a la vivienda o a la cultura. De hecho, el proceso inmobiliario ha atacado fuertemente a la pequeña propiedad privada con el recurso permanente a los abusivos desahucios o a figuras como el agente urbanizador. Y, como se ha hecho creer que esa lógica es la única posible, las grandes promotoras se atreven a anunciar la destrucción del patrimonio para la construcción de más viviendas justo cuando más patentes son las consecuencias de la burbuja española, con una desorbitada tasa de paro, una deuda nacional por las nubes y una feroz política de empobrecimiento a través del recorte de derechos laborales y sociales. La sociedad tiene en sus manos la creación de una nueva lógica mucho más legítima que la que la empobrece y la arruina cultural y ambientalmente. Para comenzar, simplemente valdría llenar de efecto el hoy ahuecado artículo 128 de la Constitución, que dispone con claridad que "toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general". Resulta urgente trasladar a la ciudad esa supeditación constitucional de la riqueza nacional al bien común. Si fuese cierto que Averly contiene en su nombre algo de comunidad utópica, quizá la lucha por su defensa nos pueda inspirar principios generales para una nueva ciudad de espacio verdaderamente justo, libre y culto.

Carlos Bitrián es arquitecto y presidente de Apudepa

A la espera de la protección definitiva de Averly

A la espera de la protección definitiva de Averly

 

Apudepa confía que la Dirección General de Patrimonio cultural haga lo que se espera de su departamento: declarar la antigua factoría de Averly como Conjunto Histórico del patrimonio aragonés. Apudepa  lo ha solicitado desde comienzos de abril de este año y también lo ha hecho el TICCIH. Todos estamos a la espera y expectantes. Este miércoles día 26 de junio hay convocada UNA mesa redonda en el Colegio de  Arquitectos para hablar del tema, a las 20 horas. Allí estará el Gerente de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza, Carmelo Bosque Palacín,  ocasión apropiada para preguntarle muchas dudas. Necesario  es adelantar que la Gerencia de Urbanismo no se ha caracterizado hasta ahora por la protección del patrimonio histórico, ni mucho menos. Todo lo contrario. A resultas de ello tenemos ahora el problema que dilucidamos. Desde aquí nos preguntamos: ¿Por qué gerencia de urbanismo, o el departamento que corresponda, cambió la clasificación del suelo de la factoría de Averly de industrial a urbano en 1968? (PGOU de Larrodera)  Si se catalogó de forma ominosa esta apreciada arqueología industrial ¿por qué no se ha cambiado la clasificación del suelo de acuerdo a  criterios más actuales, debidos a la protección del patrimonio histórico e industrial a tenor de la legislación  y de los planes de protección vigentes? ¿Por qué se recalifican los terrenos sin justificción alguna? ¿Por qué la factoría cuenta en el 2013 tan solo con una singular ficha de catalogación del Ayuntamiento de Zaragoza que protege de forma parcial y ridícula  unos pocos elementos, es decir, la casa del propietario-director y la verja de entrada, lo que permite desproteger todo lo demás? Quede bien claro que de todo el conjunto lo que se protege solo es el jardín y la vivienda del director, como de Interés Arquitectónico B, lo que quiere decir en castellano que solo se conservarán de esa mínima parte del conjunto  “las fachadas, los cerramientos (¿?), la caja de escalera y la verja” (sic). Lo demás no le importa nada al ayuntamiento (enlace a la ficha ). ¡Santo cielo qué despropósito! La cosa es tan ridícula, tan de chusma cuartelaria,  que incluso en el proyecto actual hasta la casa del director se vacía  para hacer apartamentos y tener enfrente una torre de 16 alturas. Un horror imperdonable que permite al actual planeamiento urbanístico “el todo vale”,  su ausencia de sentido ético a favor del interés general.

Añadamos ahora que no es en cualquier caso muy tranquilizador el artículo publicado por  Heraldo de Aragón este domingo, día 23 de junio,  “El Plan de Averly sigue a la espera de que patrimonio decida si protege la factoría”. No contiene su texto  la reflexión debida  a la arqueología industrial, o  cultura del industrialismo, término apropiado para la antigua factoría de Averly y a otros muchos bienes aragoneses, sino que el artículo se vuelca en el actual Plan Especial, desarrollo urbanístico de viejo cuño franquista, en contar cuántos pisos se hacen o se dejan de hacer, incluidos cierto errores cuando se  afirma: ”los promotores no tocan el edificio catalogado del paseo María Agustín, que con 660 m² repartidos en 3 plantas tendría capacidad para unas seis viviendas tras la correspondiente rehabilitación”. Que el periodista no se ha enterado bien es un hecho porque el edificio del director se vacía y lo que eran dos viviendas se transforman en  6 apartamentos, tan ricamente. ¿Acaso cuando se vacía un edificio se puede decir que no se toca? ¿Qué idea es esa de la rehabilitación del patrimonio cuando sirve más para destruirlo que otra cosa? ¿Hasta cuándo vamos a seguir con este estado de cosas e información?

Todo huele a especulación y dinero, pisos, y más pisos, tal y como denunciara hace 35 años el profesor, académico y restaurador Fernando Chueca Goitia, autor del libro “La destrucción del patrimonio urbanístico español” (1977). Chueca al hablar de Zaragoza no se anda en chiquitas y la  cataloga como una ciudad escasamente escrupulosa con la conservación de su patrimonio arquitectónico, situándola con un grado de deterioro urbanístico MUY GRAVE (véase texto más abajo). Seguimos igual o peor.

En fin, que no nos conformamos que se construyan pisos y más pisos superpuestos a la historia de esta factoría, puntera y pionera en el tema que nos ocupa. Averly no es un palimpsesto. Y la ciudad y nuestra memoria no lo soporta.  El valor de Averly es determinante en el panorama de la arqueología industrial española y como tal lo ha reconocido el Instituto del Patrimonio Cultural de España en la segunda fase del  Plan Nacional de Patrimonio Industrial del 2011 (enlace) donde aparece catalogado Averly como uno de los 100 ejemplares más relevantes del panorama español y que como tal debería gozar de la protección de Bien de Interés Cultural. Al respecto de este plan en su primera fase del 2002, escribía Miguel Ángel Álvarez Areces, presidente del TICCIH de España, en su ponencia sobre el Patrimonio Industrial en España  realizada para unas Jornadas del 2007 sobre Patrimonio Industrial y la Obra Pública en el Centro de Historias de Zaragoza: “no se tuvieron en cuenta asuntos claves, como era el caso de la propiedad y dominio de esos bienes, o bien su catalogación en los Ayuntamientos o Comunidades, teniendo que insistirse posteriormente en la necesidad de que administrativamente se incluyesen en Inventarios, se declarasen Bienes de Interés Cultural (BIC), o en todo caso figurasen en los catálogos urbanísticos de los municipios, que ya por lo menos garantizaban un discreto margen de salvaguarda. La financiación de los proyectos de rehabilitación del patrimonio industrial exige que la aplicación del llamado “uno por ciento cultural” (recursos que el Estado destina de cada obra de infraestructura y carreteras a los usos culturales) soporte los proyectos presentados para intervenciones eficaces y urgente” (enlace). Leído esto echen Vds. cuentas qué han hecho en estos seis años tanto el Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza como  el Gobierno de Aragón  a favor de la fábrica de Averly. De momento nada de nada. Hasta ahora han dejado  pasar el tiempo para que “todo suceda como siempre”, es decir, acaben los edificios derribados y los tesoros de los bienes muebles, piezas, materiales y archivos trasladados desubicándolos definitivamente. La empresa Brial -Briceño está cumpliendo este papel en el caso que nos ocupa. Y todo esto a pesar de que contamos  en Aragón con estupendos especialistas en la materia, así que todos andamos advertidos  a través de los enjundiosos estudios  de Javier Jiménez Zorzo, Agustín Sancho y Pilar Biel Ibañez, que para eso realizaron tesis doctorales, tesis de licenciatura y sesudas  investigaciones relacionadas directamente con el tema que nos ocupa  y con el patrimonio industrial aragonés. 

Los tres investigadores  han redactado desinteresadamente para Apudepa sus preceptivos informes  a favor de la conservación integral de Averly y su declaración de Bien de Interés Cultural. Los informes han sido elevados a la Dirección General de Patrimonio Cultural presidida por Javier Callizo, acompañando a la solicitud de BIC presentada por Apudepa a principios del mes de abril, en la categoría de Conjunto Histórico, para la antigua vivienda-factoría de Averly. Esperamos que ahora la Consejería de Cultura haga cambiar el rumbo.

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Texto de Chueca Goitia sobe Zaragoza

 

III 

Diagnóstico breve de las Destrucción de nuestras capitales 

ZARAGOZA 

"Capital del Reino de Aragón. Pudo haber llegado hasta nosotros como una ciudad excepcional y hoy es un ingrato y desarticulado organismo, bronco y desabrido.

La guerra de la Independencia fue la gran causante de la destrucción de Zaragoza, luego poco a poco la falta de luces y el exceso de egoísmo de los que la han regido.

El siglo XIX siempre discreto y respetuoso en el arte de diseñar ciudades planeó un paseo de la Independencia que todavía en fotografías antiguas tiene una gran prestancia y una ordenanza del mejor etilo. Todo lo ha destruido la codicia en pocos años. Todavía queda del siglo XIX la elegante calle Alfonso y poco más.

Zaragoza, ciudad de llanura y de huerta, tenía una bellísima silueta gracias a las agiles y numerosas torres mudéjares y barroca que sobresalía del caserío. Hoy los grandes bloques de altura lo han mancillado todo. ¡Hubiera sido tan fácil dejar la ciudad vieja rodeada por los Cosos en su atmósfera y ordenar unos ensanches desahogados y bien planificados!

Todo lo ha echado al traste la implacable especulación y el gusto vulgarísimo de las autoridades, los promotores y el coro de papanatas".

Grado de deterioro urbanístico: Muy grave

Índice: 7 (sobre 10)

San Mamés y nuestros recuerdos, [la memoria sentimental o el espacio depositario del tiempo], por Julián Marías.

San Mamés  y nuestros recuerdos,  [la memoria sentimental o el espacio depositario del tiempo], por Julián Marías.

 Imagen de Julián Marías en su blog, wordpress.com

Y si ayer escribíamos una nota de prensa en relación con la Memoria reivindicada por los abuelos de Villanueva de Jalón, el escritor Julián Marías suscribía parecida idea en su artículo semanal “San Mamés y nuestros recuerdos”, en la Zona Fantasma de El País Semanal,  23 de junio. Arranca Marías  con el centenario estadio del Atlético de Bilbao que sin oposición va a ser derribado  en breve, para proseguir con un análisis sobre los continuos derribos del  patrimonio histórico en Madrid, ciudad con nula conciencia cívica –añade-, capital donde en las últimas décadas han ido desapareciendo cines, teatros, palacios y paisajes… “Pero lo que supone una agresión para los individuos es el cambio gratuito y la demolición constante, con vistas a enriquecerse unos cuantos”. Lean sus reflexiones que son del máximo interés (enlace).

En fin, no nos cansaremos de repetir que tenemos un país desmemoriado precisamente porque a la clase política le interesa mantener este status quo, útil para sus intereses propios y los del capital. Así nos va a los ciudadanos. 

Villanueva de Jalón, la memoria recuperada

Villanueva de Jalón, la memoria recuperada

     Asistentes al acto de ofrenda de flores. En el centro la abuela Josefina, y en extremo de  la derecha Naira Gallardo, Antonio Maestro y el abuelo Venancio. Villanueva de jalón, a 22 de junio del 2013

NOTA DE PRENSA

ANTES DE MORIR LOS ABUELOS DE VILLANUEVA DE JALÓN DESEAN VER CUMPLIDO UN  DESEO VITAL LIGADO A SU MEMORIA:

LA  RECUPERACION DE LA IGLESIA-CEMENTERIO  MUDÉJAR DE SANTA MARÍA DE HUERTA QUE LOS ACOGIÓ AL NACER, BIEN CATALOGADO DEL PATRIMONIO ARAGONÉS

Para lograr el objetivo se va a constituir legalmente una Asociación

 

Al menos media docena de abuelos nacidos en Villanueva de Jalón, municipio de Chodes, comarca de Valdejalón, estuvieron presentes en la  cita anual de este  22 de junio que  ha reunido a los nacidos en este pueblo y a sus descendientes.  Villanueva de Jalón es una localidad no habitada desde 1960. Aunque la  ruina progresa en el pueblo  de forma inexorable, sus antiguos  habitantes no se conforman con este estado de cosas y así lo fueron expresando allí mismo con emoción contenida los   mayores de Villanueva. Todos ellos tienen más de 80 años y entre ellos contamos con la presencia de Josefina y de Venancio,  quienes, no sin dificultades, tuvieron fuerzas suficientes para ascender a su  escarpado y hermoso pueblo. Antes de morir desean ver cumplido un íntimo deseo vital ligado a su memoria: la  recuperación de la iglesia-torre mudéjar de Santa María de Huerta que los acogió al nacer así como el  cementerio de sus antepasados. La torre de la iglesia,  Bien Catalogado del patrimonio aragonés, fue construida por los mudéjares pero tiene sobrepuesto un sencillo cuerpo de campanas.   Destacan de todo el conjunto el castillo  medieval y la iglesia mudéjar y ambas edificaciones cuentan, llegando desde la localidad de Morata, con un perfil de una belleza muy exclusiva, arquitectura encaramada sobre un cortado, perfecto ensamblaje  entre naturaleza y memoria. Goza Villanueva los beneficios  de las aguas del río Jalón que discurre a sus pies, conformando su meandro un remanso de paz, entorno agrícola y agreste  de poderosa  belleza. Tal es la singularidad de este paisaje.

El acto culminó con una ofrenda de flores depositada en la iglesia, en los nichos del cementerio y ante la Virgen de Nuestra Señora de la Huerta, homenaje de Naira Gallardo arquitecta creadora del Proyecto rEvive. Una asamblea muy participada y un ameno ágape cerraron el acto. En el se acordó  constituirse en una asociación  para proceder a las solicitudes oportunas y  en el caso de que  el  departamento de Patrimonio Cultural de la DGA y la Diputación Provincial de Zaragoza  no cumpliesen con la obligación legal de recuperar la torre y las yeserías mudéjares de sus dos capillas, la asociación de Villanueva de Jalón, apoyada por Apudepa, procederá a actuar en este bien comunal apeando lo que sea estrictamente necesario a fin de evitar su ruina total. Este espacio de la Memoria no puede morir porque se lo debemos como  homenaje a los abuelos y a sus antepasados.

 

Zaragoza, 23 de junio del 2013

Apudepa

"As nuestras lenguas", por José María Satué

"As nuestras lenguas", por José María Satué

José María Satué

(Heraldo Domingo, 9-6-2013)

Os charradors de l’aragonés estamos carranyosos, asperando que o día menos pensau nos enruenen adintro d’a fuesa. Por muito que esmolemos a mollera, no podemos entender o fregau que han armau os politicos con as luengas que se charran en Aragón. ¡O que escurren pa no clamar-las por o suyo nombre! ¡Con o goyosos que estabanos liyendo en a Ley de Patrimonio Cultural Aragonés de 1999 y en lo Estatuto de Autonomía de 2007, que mirarían d’emparar as luengas d’ista tierra! ¡Soniabanos istos anyos con o desembolique d’istas leis d’acuerdo con l’espritu que en as mesmas apa- reixeba! Pero no, si a Ley de Luengas-2009 nos pareixeba coixa, a que han esboldregau en 2013, ye coixa y manca. Y o pior ye o teatro que femosl viyendo a madeixa que han formau con as luengas, como si no habese engulemas més gordos. ¿Dende quán as luengas son un problema? Siempre han siu un meyo de relación entre personas, pa contar-sen suenios, goyos y penas. As luengas son libres, trespasan buegas, no entienden de politicas y no pueden bailar con o soniu de banderas ni de oraches de partius. En castellano, en catalán y en aragonés se charra y s’ha charrau dende fa muitos sieglos en Aragón, y no ha pasau cosa. As dos primeras están bien de salut, pero l’aragonés está muit grave. Por ixo demandamos un reconoiximiento ta l’aragonés, naixiu d’o consenso de totz os partius politicos y a creyación d’una autoridat lingüística, independient y competent, que lo regule con una ortografía flexible, pa fixar todas as variedatz de fablas locals, como forma basica de protecher-lo y promocionar-lo.