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APUDEPA

Desarrollo Sostenible

Abrazados

Abrazados

Fotografía de APUDEPA.

 

Una breve reseña para indicar que ayer muchos socios de APUDEPA salimos a la calle de manifestantes. Era sábado, tarde, y en Zaragoza todo parecía detenido (incluso las obras de la Expo). El Ebro seguía guardando silencio al pasar por el Pilar. Los socios nos concentramos frente al recién derruido club náutico y de allí partimos a reunirnos con las demás gentes en el Puente de Piedra. Allí nos abrazamos, nos cogimos de las manos, leímos y escuchamos el manifiesto, lo aplaudimos, y charlamos animadamente unos con otros. ¿Qué qué pedíamos? Algo tan sencillo como que se trate al Ebro y al Puente como si fuesen un río y un monumento respectivamente. Que la navegación se adapte al río y no al revés y que se respeten los valores culturales y naturales presentes en las riberas zaragozanas. Que las prisas no arrasen con todo. Y, por cierto, que se escuche más a los expertos independientes y un poquito menos (sólo un poco) a concejales y consejeros. ¡Los puntos sobre el puente somos las personas abrazadas! Saludos y felicidades a todas las personas organizadoras y a las asociaciones convocante

 

TEXTO COMPLETO LEÍDO EN EL PUENTE DE PIEDRA DE ZARAGOZA

ABRAZO AL EBRO

PROTEGER EL RIO, DEFENDER EL PUENTE, SALVAR LOS ÁRBOLES

Desde hace unos meses, el tramo zaragozano del Ebro está siendo sometido a una presión sin precedentes como consecuencia de las obras de la Expo, el Plan de Riberas y el cierre del Tercer y Cuarto cinturón.

Bajo el lema "Agua y Desarrollo sostenible", las obras de la EXPO y su Plan de Acompañamiento se están desarrollando sin ningún tipo de sensibilidad hacia el río: azud, escolleras innecesarias, dragados, talas indiscriminadas, absoluta inexistencia de protección al arbolado...

Estas obras están afectando gravemente a la dinámica del río y a la supervivencia de sus comunidades biológicas. Para justificarlas, se argumenta que el tramo sobre el que se actúa es urbano y no natural, sin tener en cuenta que los ríos siguen siendo ríos aunque atraviesen una ciudad y así lo reconocen las directivas europeas.

Si el azud ya supone una alteración importante del funcionamiento del río, el Ayuntamiento de Zaragoza ha aprobado de forma precipitada y sin contar con la participación ciudadana, un canal de navegabilidad que constituye un grave atentada contra el patrimonio histórico de nuestra ciudad y un grave peligro ecológico:

El dragado del río para excavar un canal dentro de su cauce desestabilizará el fondo del río, acentuándose la velocidad de la corriente hacia el ojo del Puente de Piedra. Esto puede implicar a medio plazo un riesgo por socavación de los cimientos del Puente. De igual forma, la orilla derecha del río junto al Paseo Echegaray y el Pilar, se puede transformar en erosiva con nuevas filtraciones y peligro de hundimiento.

Tras cada crecida habrá que volver a dragar el río porque el canal se habrá rellenado y colmatado; por ello, el dragado es una actuación temporal y costosa que abre una espiral de gasto continuo.

El dragado destruirá un importante habitat, afectando a numerosas especies acuáticas autóctonas y favoreciendo las especies invasoras.

Esta obra supone'un retroceso en la política ambiental sobre nuestros ríos y en la educación ciudadana. Constituye además un pésimo ejemplo para el futuro, en un momento en donde nuestros mayores esfuerzos, tal como plantea la Directiva Marco de Aguas, deben centrarse en la restauración fluvial y no en seguir degradando los ecosistemas fluviales.

Como ciudadanas y ciudadanos queremos vivir de cara al río, pero de cara a un río natural, amable, en un entorno sostenible.

Preocupados por nuestro patrimonio cultural y natural requerimos a las administraciones implicadas, la paralización de la construcción del Canal. Mientras tanto seguiremos solicitando a las instituciones europeas, a la justicia, a la comunidad científica y a toda la ciudadanía, el apoyo para que se unan en la defensa del Patrimonio Natural, Cultural e Histórico de nuestra ciudad.

DEMANDAMOS LA PARALIZACIÓN DEL PROYECTO

DE CONSTRUCCIÓN DEL CANAL

RECHAZAMOS EL TALADO ABUSIVO Y MALTRATO

DE ARBOLES DEL PLAN DE RIBERAS

POR UNA DEFENSA DE NUESTRO PATRIMONIO NATURAL Y CULTURAL

 

 

APUDEPA en defensa del Ebro, del puente y del arbolado

APUDEPA en defensa del Ebro, del puente y del arbolado

Fotografía de Ángel Esteban Vadorrey de los trabajos actuales en la orilla del Ebro

Los caprichos de Belloch:

- Perjudican al Ebro con el dragado y el canal de hormigón

- Amenazan la seguridad del Puente de Piedra, del Foro Romano y de la Basílica del Pilar 

- Crean en el vecindario aledaño alarma de futuras filtraciones

- Destruyen el arbolado con talas indiscriminadas y maltrato de especies

Afectadas y afectados por las obras en el río Ebro hemos creado una coordinadora para defender nuestros derechos

ACUDE EL JUEVES 23 DE AGOSTO DE 2007 A LAS 19:00

JUNTO AL PUENTE DE PIEDRA EN LA MARGEN IZQUIERDA (MACANAZ)

Estamos hablando de Zaragoza, ahora es el momento de defenderla

 

 

Desalojados los defensores del Puente de Piedra

Desalojados los defensores del Puente de Piedra

Los ciudadanos acampados en el Puente de Piedra han sido desalojados a la fuerza de su improvisado campamento en el Puente. Lamentablemente, nadie quiere dialogar, de nuevo. Todos (también los que confunden la conservación de lo bueno con el obstruccionismo) nos lamentaremos pronto de las vejaciones a que están siendo sometidos (con redoblados esfuerzos ahora) nuestro río, nuestro puente, nuestro suelo y nuestro patrimonio. Cuando no se utilice una infraestructura que ha costado más de veinte millones de euros (el azud) todos nos tiraremos de los pelos. Cuando el Ebro sea una sucesión de charcos, San Lázaro un logotipo y cuando el Puente haya perdido su solera, todos señalaremos cuán crédula es la mayoría y cuán incompetentes son los gobernantes actuales. Pero sólo unos pocos podrán decir: yo estuve acampado bajo el Puente de Piedra.

Debajo del puente del río

Debajo del puente del río

Personas de diferentes asociaciones vecinales, de defensa del medio ambiente y del patrimonio cultural, unidas a favor de una idea común: defender el río Ebro y su riqueza natural y cultural.

El día de hoy, martes 7 de Agosto de 2007 ha amanecido con 15 personas acampadas bajo el Puente de Piedra de Zaragoza.

Los primeras charrada trataban sobre la cobertura de los medios de comunicación a la ingrata pero absolutamente necesaria acampada. Se amontonaban los periódicos autonómicos y nacionales y se leían los artículos de los diarios y las opiniones de los lectores. Todas a favor del respeto por la cultura y por la naturaleza, respeto a los ciudadanos.

La mañana iba trascurriendo con los pitidos de las máquinas que, a escasos metros aguas abajo, continuaban con el movimiento de tierras y la tala de árboles junto a la ribera. Se esperaba que al final de la jornada hubieran llegado hasta el mismo Puente de Piedra para continuar hacia el Club Náutico.

Un par de técnicos de la CHE se acercaban al campamento a advertir de la ilegalidad del asentamiento. Una veintena de personas sentadas bajo el puente defendiendo una postura sustentada por razones técnicas y científicas es intolerable, varias bulldozer arrasando la ribera del Ebro en dirección al Puente de Piedra es justo y necesario. En fin, será el cierzo de esta tierra…

Desde arriba, numerosas personas a lo largo de la mañana aplaudían la decisión de las asociaciones, mucha gente mayor a favor del respeto por el río y el puente ¿pero cómo no van a apreciar el valor natural y cultural de su ciudad?

Al rato, pareja de policías locales echando un vistazo. En otro momento, policías nacionales, con comentario sobrado hacia los acampados incluido.

El día iba pasando. Con la idea de un posible desalojo en cualquier momento, los acampados empleaban el tiempo en diversas tareas, limpiar la zona de acampada, preparar la comida, realizar pancartas, escribir o dibujar. Entre tanto se atendía a los numerosos periodistas que se acercaban al puente. Radio, prensa y televisión recogían el sentir de los portavoces de las distintas asociaciones.

Comida de picoteo, café y descanso. Momento de lectura, en mi caso “Elogio de la lentitud” de Carl Honoré, totalmente recomendable. Mientras leía el capítulo referido a las ciudades, era obvia la comparativa con la situación de la ciudad respecto a la Expo. ¿debe ponerse en riesgo un monumento que lleva con nosotros 570 años para un evento que va a durar 3 meses? La respuesta de sentido común es que no se debería, como esto último no abunda entre la clase política de esta ciudad, me remito a la ley que nos rige a todo hijo de vecino, no es que no se deba, es que no se puede. Un paisaje natural protegido a su paso por Zaragoza, especies de flora y fauna catalogados o en peligro de extinción, bienes de interés cultural afectados por las obras del azud y de la navegabilidad del Ebro (puente de Piedra, San Lázaro, foro romano, basílica del Pilar,…), demasiados aspectos perjudicados por la Expo. Esto no pinta bien.

Media tarde, nuevas declaraciones a la prensa, en directo, diferido, escritas, parlamentadas, de todo tipo, pero siempre la misma idea, respeto por el patrimonio cultural y natural, por cierto, lema de la Expo 2008 Zaragoza, ¡qué menos que ser consecuentes con lo que se propaga!

El sol cae y numerosas personas se asoman desde el puente sobre la zona de acampada, caen desde arriba viandas, ánimos y gestos de apoyo, victoria.

20:00, concentración sobre el puente en apoyo a los acampados, más gente y más medios, se explica el estado de la cuestión, movimientos políticos y colectivos. Aplausos tras la intervención. Tras finalizar, corrillos de gentes desinteresadas ofreciéndose y organizándose en apoyo de la defensa del río y la protección del puente, pegatinas, panfletos, webs, blogs, contactos, llamadas y convocatorias. Zaragoza no la mueve la Expo, Zaragoza la mueve esta gente.

Proteger el río, defender el puente

Proteger el río, defender el puente

Alterar el fondo del río Ebro extrayendo 8.500 metros cúbicos de gravas valiéndose para ello de grandes palas excavadoras de tracción con cadenas, destrozando todo a su paso, enturbiando el agua  y con todo ello dañando la vida en el río es una acción compatible con la sostenibilidad, según EXPO 2008; medioambientalmente inocua, para el Director  del INAGA; está dentro de los objetivos de la Directiva Marco para la CHE; y es totalmente necesaria según el Alcalde de Zaragoza.

Modificar la estructura del Puente de Piedra rebajando la solera actual, colocando postes protectores contra las colisiones, poniendo en peligro la conservación de un Bien de Interés Cultural no parece ser un problema para los miembros de la Comisión de Patrimonio de la DGA. Para EXPO 2008 y para el Alcalde de Zaragoza nada parece interponerse en su camino. El objetivo es llegar a la EXPO por encima de todo.

A la misma orilla del Ebro y delante de los miembros del Bureau International des Expositions (BIE), los miembros de la candidatura de la EXPO 2008 se comprometieron con el agua y la sostenibilidad y con la recuperación del río y sus riberas. Pero ese se compromiso lo han incumplido.

El proyecto de dragar el río y adaptar el Puente de Piedra para favorecer la navegación de unas barcas de recreo unido al propio proyecto del azud y a los daños ya producidos por la ejecución de las obras del Puente del Milenio, el Pabellón Puente y la Pasarela de Manterola y la destrucción de la vegetación existente en buena parte de las riberas para construir escolleras de piedra van a dejar un tramo de río totalmente alterado con consecuencias graves para sus valores naturales.

De nada han servido las reuniones, propuestas, alegaciones y denuncias, se ha impuesto la EXPO y sus ajustados plazos. Ni siquiera nos han dejado ver el proyecto del dragado, ni la EXPO, ni la CHE. Siempre negaron que fuera necesario el dragado del río y nunca plantearon la posibilidad de tocar el Puente de Piedra aunque nuestras dudas ante el poco calado conseguido con el azud en algunas zonas hacia evidente que se plantearía un dragado en el último momento. Siempre lo negaron.

El PORN (Plan de Ordenación de los Recursos Naturales) del Ebro protege el cauce del río a su paso por Zaragoza y prohíbe su alteración. El Plan de Conservación de la Margaritífera auricularia declara este tramo del Ebro dentro de la zona protegida como hábitat prioritario para la recuperación de esta especie en Peligro de Extinción. Varias especies de peces protegidas y de mejillones de agua dulce viven también en este tramo y se verán afectadas. Pero todo ello parece no ser importante para la EXPO ni para el Alcalde y tampoco entendemos que la DGA y la CHE miren hacia otro lado.

El dragado es una intervención perjudicial e inútil, rechazada de plano por los científicos, tanto biólogos como ecólogos especialistas en ríos, como lo han manifestado reiteradamente.

Nosotros miramos al río y al Puente de Piedra y vemos que peligran sus valores esenciales y no vamos a parar hasta conseguir el tratamiento que se merecen. Miramos también a las instancias europeas y a las judiciales para que valoren lo que está ocurriendo y no nos olvidamos de mirar a los ciudadanos y ciudadanas para hacerles un llamamiento y que se unan en la defensa del Patrimonio Natural, Cultural e Histórico.

RECHAZAMOS EL PROYECTO DE DRAGADO DEL RÍO EBRO Y EL REBAJE DE LA SOLERA DEL PUENTE DE PIEDRA.DEMANDAMOS AL AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA QUE PARALICE AMBOS PROYECTOS Y DISEÑE OTRO PLAN DE NAVEGABILIDAD PARA EL EBRO QUE NO PERJUDIQUE AL ECOSISTEMA FLUVIAL NI AL PATRIMONIO CULTURAL.

Zaragoza, 6 de Agosto de 2007

ANSAR

APUDEPA

Aragón no se vende

A. VV. La Magdalena

A.VV. La Paz

A. VV. Puente de Santiago-Actur

Comisión de Medio Ambiente A. VV El Picarral

Ebro Vivo-COAGRET

Ecologistas en Acción

Equipo Triacanthos

Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA)

 

APUDEPA llama a los ciudadanos a acudir a la concentración en defensa del Ebro y del Puente de Piedra

APUDEPA llama a los ciudadanos a acudir a la concentración en defensa del Ebro y del Puente de Piedra

La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, APUDEPA, llama a todos los ciudadanos a acudir hoy, a las 17:30, al Puente de Piedra, para participar en la concentración convocada por esta Asociación y por el resto de asociaciones y organizaciones. Es una concentración en defensa del Puente de Piedra y de nuestro querido río Ebro. APUDEPA se suma a todas las acciones que, en su ámbito, están desarrollando todas las organizaciones ecologistas en la defensa del patrimonio cultural y natural de la ciudad.

Perspectivas de la vivienda, por José Manuel Naredo (revista ICE, 815)

Por su gran interés y su relación directa con algunos de los problemas clave de España (económicos, sociales, culturales) reproducimos a continuación el artículo de José Manuel Naredo Pérez, economista, publicado en la Revista de Economía ICE , en el número 815 (Mayo-Junio 2004). Dado que el artículo presenta numerosa información gráfica, recomendamos, para una lectura reposada, consultar el mismo en la versión pdf publicada por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo a través de la página web www.revistasice.com. Consultar la versión pdf aquí .

José Manuel Naredo Pérez, economista

 

PERSPECTIVAS DE LA VIVIENDA

 

Los temas relacionados con la vivienda y el sector inmobiliario, en general, están adquiriendo una importancia cada vez mayor en la economía internacional, dadas sus características de bien social, y su peso cada vez mayor en el crecimiento y la coyuntura económica de los países. En este artículo se pasa revista a la evolución del mercado de la vivienda en España en los últimos 30 años.

1. Introducción

Los temas de la vivienda y del negocio inmobiliario, en general, han venido teniendo en España una importancia muy superior a la que les hubiera correspondido como meras actividades tendentes a abastecer las necesidades de alojamiento e instalaciones de la población residente. Es conocido el peso singularmente elevado que tiene la construcción en el PIB en nuestro país, al igual que se intuye el espectacular peso de las plusvalías inmobiliarias en la vida económica (Naredo, 2003a). El tema de la vivienda como bien de uso se ve así influido por aspectos inmobiliario-especulativos de importancia manifiesta, aunque estadísticamente poco documentados. De ahí que la construcción y los precios de la vivienda sigan, al igual que las cotizaciones y ampliaciones bursátiles, una evolución cíclica más ligada a aspectos de la coyuntura económica que a variables demográficas.

2. Los ciclos de la vivienda en España

El Gráfico 1 muestra el perfil de los tres últimos ciclos de vivienda observados en España. El primer boom es el que culminó a principios de los setenta, con la construcción de más de 500.000 viviendas anuales, hasta que empezó a desinflarse tras la primera «crisis petrolífera» de 1973. La fuerte subida de los precios del petróleo tuvo un impacto depresivo sobre la economía de los principales países importadores de este producto y España acabó también acusando la situación. En efecto, aunque la persistencia de políticas expansivas prolongó entonces el ciclo alcista de la economía española más allá de lo observado en otros países, España no pudo «ser diferente»: las elevadas tasas de inflación y el creciente desequilibrio exterior demandaron a la postre un ajuste de mayores proporciones. La actividad económica, en general, y la constructiva, en particular, entraron así en un período de atonía que se prolongó prácticamente hasta el nuevo ciclo alcista que se inicia en los ochenta, con la adhesión de España a la Unión Europea (UE).

El repunte de la coyuntura económica, observado en la segunda mitad de los ochenta, y la entrada de capitales foráneos dirigidos a la compra de acciones, empresas e inmuebles, desataron un proceso de fuertes revalorizaciones patrimoniales, interpretado en parte como una acercamiento a los precios más elevados de estos elementos observados en la UE. A la vez que la mayor apertura comercial hacia un espacio como el europeo, con precios bastante estables, moderó muy notablemente el crecimiento de los precios al consumo de la economía española. De esta manera se acusó un diferencial sin precedentes entre las alzas de las cotizaciones bursátiles e inmobiliarias y la moderación de los precios al consumo. Antes los precios inmobiliarios venían creciendo a tasas similares a las de los precios al consumo1. La novedad de este segundo boom estriba en que la aceleración de los precios inmobiliarios se simultaneó con la moderación de los precios al consumo.

El boom inmobiliario de los ochenta fue así más un boom de precios que de actividad constructiva, ya que, como se observa en el Gráfico 1, el número de viviendas anuales construidas no llegó a alcanzar las 400.000. Este auge se desinfló con las sucesivas devaluaciones de la peseta y los ajustes originados, tras los festejos de 1992, para corregir el creciente desequilibrio exterior de la economía Española (Naredo, 1996).

El tercer boom de vivienda representado en el Gráfico 1 es el que se inició a finales de los noventa, sorprendiendo a los analistas por su intensidad y duración. Se trata, en este caso, de un auge no sólo de precios, sino también de cantidad. En efecto, la creciente estabilidad de los precios al consumo hizo más marcado el diferencial que se observa entre éstos y el acusado repunte de los precios de la vivienda, recogido en el Gráfico 1.

Pero, a diferencia del ciclo anterior, la construcción de viviendas alcanza ahora niveles superiores incluso a los del auge anterior a la primera crisis petrolífera del inicio de los setenta, como se observa en este mismo gráfico.

La pujanza del presente boom de vivienda, en precios y cantidad, contrasta con el espectacular declive demográfico iniciado a principios de los setenta, representado en el Gráfico 2. Este declive es fruto del doble efecto de la disminución del número de nacimientos observada desde entonces y del aumento del número de muertes ligado al envejecimiento de la población. La construcción de 500.000 viviendas anuales observada a principios de los setenta, parecía entonces un objetivo razonable, tendente a cubrir el «déficit secular» de viviendas que se venía arrastrando desde la postguerra, y a abastecer las nuevas necesidades que planteaban fuertes migraciones internas y un crecimiento demográfico próximo a las 400.000 personas anuales. Sin embargo, sorprende que a finales del siglo XX se construyan anualmente más viviendas de las que se construían entonces, cuando la población muestra síntomas de estancamiento. Pero si tenemos en cuenta que la población sólo empieza a requerir vivienda propia a partir de la mayoría de edad, se explica que el declive demográfico en curso no haya incidido todavía a penas sobre el mercado de la vivienda. En efecto, como ilustra el Gráfico 2, si representamos el crecimiento poblacional con 25 años de desfase, vemos que sólo ahora empezará a recortar los efectivos de población comprendidos entre 25 y 30 años, es decir los nuevos demandantes de vivienda. En este gráfico representamos también la formación de nuevos hogares, que se mantiene por encima de los 100.000, aunque observe cierta moderación.

3. Tendencias demográficas y demanda de vivienda

La incertidumbre de las previsiones demográficas viene marcada sobre todo por la afluencia de poblaciones foráneas que pretenden residir en nuestro país y que dan lugar a dos colectivos bien diferentes: uno, con escasos recursos económicos, que viene en busca de trabajo, y otro con medios más saneados, que acude en busca de buen clima y del disfrute de la vida. Ambos colectivos necesitan vivienda, pero el primero, con escasa demanda solvente, requiere viviendas sociales y, en ausencia de éstas, tiende a hacinarse en viviendas baratas o infraviviendas. La población inmigrante alteró así notablemente las previsiones demográficas, pero notanto la demanda solvente, al menos a corto plazo.

Hace algún tiempo la División de Población de Naciones Unidas levantó gran polvareda en la prensa cuando divulgó (vid. El País, 28-2-2001) sus proyecciones demográficas, que preveían que en 50 años España perdería el 22 por 100 de su población (es decir, cerca de 10 millones de habitantes). La respuesta no se hizo esperar: al día siguiente el INE propuso una proyección alternativa más «optimista», en la que las importantes entradas de población compensaban el declive de la demografía interna. La diferencia observada entre ambas previsiones estriba, sobre todo, en que la agencia demográfica de las Naciones Unidas daba por buenas las cifras de inmigración legal, mientras que el INE echaba por alto esas cifras, reconociendo implícitamente el divorcionentre legalidad y realidad que se revela, en este campo, tan espectacular como socialmente poco recomendable.

El gráfico 3 muestra las previsiones de población que actualmente mantiene el INE durante el presente siglo. La horquilla de previsiones poblacionales para 2050 oscila, así, entre la caída antes mencionada y el estancamiento o, todo lo más, el aumento moderado. Pero más que el incierto número de habitantes al final del período, interesa subrayar los dos perfiles diferentes que muestra la previsión del INE recogida en el Gráfico 3: una fase inicial más creciente seguida de otra de declive.

Hemos representado también en este gráfico la población prevista de mayores de 25 años, más relacionada con la necesidad de vivienda: se observa que la fase de crecimiento de este colectivo es algo más intensa y prolongada que la de la población total, subrayando el retraso con el que influirá el declive demográfico sobre el mercado de vivienda.

En cualquier caso, las previsiones demográficas no justifican que cada año se puedan seguir construyendo en España, como atestigua el actual repunte de las licencias, más viviendas que en Francia y Alemania juntas, que tienen tres veces más población y mucho mayor crecimiento demográfico. Este «milagro» se explica en parte porque estos países priorizan más la rehabilitación que la construcción nueva y mantienen un uso más eficiente del stock construido3. Pero también porque la presión de las compras por no residentes, con finalidades turístico-especulativas, han sido muy intensas en el presente boom inmobiliario. Hay que subrayar que la inversión extranjera en inmuebles ha venido creciendo a una tasa media anual del 28 por 100 durante los últimos seis años (según datos dela Balanza de Pagos) y contribuye a financiar una fracción creciente de las compras de vivienda nueva y usada, concentrándose en las zonas del litoral y en los territorios insulares. Hemos estimado (Naredo, Marcos y Carpintero, 2004) que el peso de estas compras podría oscilar, durante los últimos cinco años, entre el 12 y el 16 por 100 de las compras netas totales de vivienda, reduciendo así la parte de vivienda financiada por los hogares españoles. El Gráfico 4 nos recuerda la importancia que tienen en el actual ciclo inmobiliario las compras turístico-especulativas orientadas hacia las zonas costeras.

Pese a la afluencia de inmigrantes, la caída de la natalidad hizo que el boom constructivo actual haya situado la tasa española de habitantes por vivienda entre las más bajas de Europa. El Gráfico 5 denota la elevada dotación de viviendas que se observa en España, con relación a la población, en comparación a los otros países europeos. Pero no ocurre lo mismo con la dotación de viviendas principales, recogida en el Gráfico 6. Puede decirse, así, que España ha cubierto el «déficit» de viviendas con relación a la población, pero no las necesidades de vivienda de ésta, habida cuenta que las espectaculares subidas de precios [mucho mayores que los salarios (Gráfico 9)] se han simultaneado con una presencia cada vez más reducida de viviendas «sociales» (Gráfico 8) accesibles a personas de baja renta, entre las que se sitúa un creciente colectivo de inmigrantes.

El desigual reparto de la propiedad del parque de viviendas y el uso ineficiente del mismo, resultan de la acusada presencia que ha tenido la demanda de vivienda como inversión en el actual boom inmobiliario, que hizo de España un líder europeo en porcentaje de viviendas secundarias y desocupadas (Gráfico 7).

4. El sector inmobiliario en la economía española

Así las cosas, el sector inmobiliario sigue sosteniendo en buena parte el crecimiento económico en España, desafiando con su pujanza todas las previsiones que se han venido haciendo en los últimos años tanto en lo que se refiere a la evolución de precios, como al número de viviendas iniciadas. No obstante se observa una desaceleración que se refleja tanto en las estimaciones actualizadas del stock de vivienda, como en los indicadores de construcción (Naredo, Marcos y Carpintero, 2004). Pero cuando el presente boom inmobiliario parecía apuntar hacia su paulatina moderación, la información disponible para el año 2003 muestra un acusado repunte de las licencias de obra nueva (reflejado en los Gráficos 1 y 2) que maduraría en forma de viviendas terminadas durante el año 2004 y a principios de 2005. Resulta paradójicamente inquietante que este repunte se produzca cuando están dando síntomas de agotamiento o estancamiento algunos de los factores que en su momento habían impulsado la demanda de viviendas (sucesivas rebajas del tipo de interés, caída de las cotizaciones y desinversión bursátil, efecto euro,...) y cuando la capacidad de financiación y de endeudamiento de los hogares se muestra ya bastante exhausta. Es más, el observado repunte de las cotizaciones bursátiles, primero, y el previsible aumento de los tipos de interés que vendrá después, están llamados a hacer más atractiva la inversión en activos financieros de renta fija y variable, y a reducir de esta manera la presión de las inversiones inmobiliarias tanto en España, como en los otros países europeos.

Según nuestras estimaciones (Naredo, Marcos y Carpintero, 2004) el patrimonio inmobiliario en vivienda ha triplicado su valor desde 1994 y lo ha duplicado desde 1999, en tan sólo cuatro años, alcanzando 3,3 billones de euros en 2003. Esta cantidad multiplica por 4,5 el valor de la renta nacional bruta disponible y acentúa el peso de los activos inmobiliarios en el balance de los hogares. El extremado peso de los inmuebles en el patrimonio de los hogares, fruto del auge inmobiliario anterior, el que culminó a principios de los noventa, se vio corregido a raíz de 1991 por el doble efecto del declive de los precios inmobiliarios y del espectacular alza de las cotizaciones bursátiles, que atrajo el ahorro de los hogares hacia la compra de acciones y fondos. Pero las caídas bursátiles de los últimos años y los continuados recortes del tipo de interés, unidos a la paralela aceleración de los precios inmobiliarios, contribuyeron a acentuar de nuevo el peso de los inmuebles en el patrimonio de los hogares hasta alcanzar un máximo histórico. Según nuestras estimaciones, los activos inmobiliarios pasaron de representar el 76 por 100 de los activos totales de los hogares en 1992, al 71 por 100 en 1998, para aumentar de nuevo hasta el 80 por 100 en 2002. La mera observación del comportamiento cíclico de estos datos apunta, ahora, hacia un previsible aumento del peso de los activos financieros, con la paralela reducción de los inmobiliarios, que aproxime algo más la estructura del balance de los hogares españoles al de los otros países de nuestro entorno.

Hemos visto que la magnitud de la inversión extranjera en inmuebles ha reducido la parte de vivienda financiada con el ahorro y el endeudamiento de los hogares españoles. Con todo, ésta ha venido absorbiendo una parte creciente de los recursos de los hogares. La ratio entre la parte del ahorro invertida en vivienda y la que se materializa en activos financieros pasa de 0,3 a 3,4 entre 1998 y 2002, a la vez que el endeudamiento de los hogares pasó de suponer el 65 al 86 por 100 de su renta disponible bruta en ese mismo período. La expansión de las operaciones de adquisición neta de vivienda de los hogares ha supuesto el paralelo declive de sus operaciones de adquisición neta de activos financieros. Ambos fenómenos se reflejan claramente en el Gráfico 10 como dos caras de la misma moneda: la preferencia por las inversiones en vivienda de los hogares se ha producido en detrimento de sus inversiones financieras netas. Por otra parte, en términos de balance, el disminuido ahorro financiero no ha conseguido compensar los recortes patrimoniales originados por las minusvalías bursátiles y por el mayor endeudamiento de los hogares, reduciéndose el valor corriente de sus activos financieros netos durante los últimos años. Hubo que esperar a los dos primeros trimestres de 2003 para ver aumentar de nuevo el patrimonio financiero de los hogares.

El gráfico comentado evidencia que el margen que ofrecen las capacidades de ahorro y endeudamiento de los hogares para seguir financiando la expansión del stock de viviendas, en precios y en cantidad, a los ritmos de los últimos años es ya bastante limitada. Pese a que el presente boom inmobiliario no está llamado a morir, como los anteriores, como consecuencia del desquilibrio exterior y del clásico proceso de ajuste, la evolución en forma de tijera de los dos grupos de variables recogidos en el Gráfico 10 evidencian los límites financieros que recortan su futuro. Pero, como suele ocurrir en las fases alcistas de los ciclos, la euforia de los inversores puede generar espejismos que induzcan a considerar normales los singulares crecimientos de esta fase y a seguir invirtiendo para aprovechar la coyuntura favorable.

Así, puede entenderse el repunte de las licencias de obra nueva del último año como una toma de posiciones que no tiene por qué llevarse a término: se trata de aprovechar una demanda todavía pujante, pese a que empiece a mostrar síntomas de debilidad, al disminuir el número de operaciones de compraventa (BBVA, octubre 2003) y al aumentar los anuncios de venta y, sobre todo de alquiler, en las calles y en la prensa. Podría ser que el presente ciclo apuntara finalmente hacia una mayor oferta de viviendas en alquiler, como medio preferido de rentabilizar el patrimonio inmobiliario acumulado por los hogares, frente las alternativas de inversión financiera, lo que frenaría la posible caída de precios y redundaría en un mejor uso del parque de viviendas, pero también en una menor demanda de viviendas nuevas para ser usadas en propiedad. Este u otros desenlaces dependerán fundamentalmente del marco institucional y, sobre todo, de los incentivos fiscales, cuya discusión detallada se sale de las pretensiones de este artículo.

Cabe advertir, no obstante, que el presente boom inmobiliario se vio favorecido por la política de vivienda, en sentido amplio, que se viene arrastrando desde hace cincuenta años y que se revela cada vez más agotada. En efecto, esta política trató de hacer frente al déficit de edificios y viviendas causado por la destrucción en la guerra civil y acentuado por la intensidad del crecimiento demográfico y de las migraciones internas. Para ello se fomentó, mediante incentivos fiscales y otras ayudas (viviendas de Protección Oficial y de Promoción Pública), la construcción nueva y la compra de viviendas, favoreciendo la figura del inquilino-propietario frente al antiguo predominio del alquiler, y la rentabilidad mediante la realización de plusvalías, sobre las que descansa la propia financiación municipal, facilitando operaciones de recalificación de suelos que se revelan tanto más lucrativas cuanto menos socialmente recomendables. En el Censo de vivienda de 1950, las viviendas se ocupaban básicamente en alquiler: en Madrid las viviendas en propiedad eran sólo el 6 por 100 y en Barcelona, el 5 por 100. La propiedad era la excepción en las ciudades, por lo tanto no se puede decir, como ahora se dice, que los españoles quieren desde siempre la vivienda en propiedad. El censo de 1950 indicaba radicalmente lo contrario, de manera que argumentar así no es más que el producto un continuismo político empeñado desde la postguerra en forzar la propiedad, las plusvalías, la vivienda como inversión y las normativas poco exigentes en sostenibilidad y habitabilidad. Hoy hemos visto que España cuanta con menos habitantes por vivienda que la mayoría de los países europeos, que antes se proponían como modelo. Pero, a la vez que aumentan las viviendas secundarias y desocupadas, sigue habiendo necesidad de vivienda para un amplio colectivo que no puede pagarla, habida cuenta una novedad observada en los últimos años: el desplome de la vivienda social (que trata de ilustrar, en parte, el Gráfico 4). Y, cuando España va a la cabeza de Europa en viviendas secundarias y desocupadas, y a la cola en vivienda social, en vez de penalizarse la desocupación de edificios y viviendas vacíos, o de incentivarse y regularse su ocupación para conseguir un uso más eficiente del patrimonio construido, se penaliza esta última.

5. Conclusión

El conglomerado de políticas que estamos comentando apunta hacia un modelo que se revela insostenible, a corto plazo por razones financieras y a medio plazo por razones demográficas, y que origina la masiva destrucción de suelo y patrimonio, favoreciendo el uso ineficiente de ambos recursos. Pero es un modelo políticamente fácil: tan sólo necesita dejar que las tendencias en curso prosigan y tratar de aprovecharlas participando en el reparto de las plusvalías a base de recaudar impuestos o mediante concesiones varias.

El modelo descrito está cada vez más agotado ya que la situación actual difiere mucho de aquella que lo generó en la postguerra: hay una demografía estable o en regresión y un patrimonio inmobiliario sobredimensionado y desocupado que tendrá en el futuro fuertes problemas de conservación. Y hará falta priorizar algo que no existe en este país, al contrario que en otros europeos: el fomento de la conservación y reutilización de este patrimonio. Habría que asegurar la financiación municipal, con independencia de la recalificación de suelo y de la nueva construcción. Así como establecer normas constructivas más estrictas en sostenibilidad y habitabilidad, que permitan recuperar la diversidad y la adaptación de los edificios al entorno, reinventando la arquitectura vernácula de la mano de la hoy llamada arquitectura bioclimática. Habría que paliar la demografía inmadura de edificios y viviendas, que mantiene a la vez altas tasas de construcción nueva y de destrucción o abandono de lo construido. Habría, en suma, que promover un uso más eficiente del stock de viviendas y penalizar la desocupación y el uso ineficiente del patrimonio construido. Y ello exige promover la vivienda social, tan abandonada en los últimos años.

Las experiencias de otros países muestran que se podría cambiar el marco institucional y las tendencias en curso, proponiendo modelos alternativos que tendrían mayor viabilidad ecológica y social, y supondrían una mejor conservación del suelo y del patrimonio, un uso más eficiente de estos recursos y un metabolismo urbano más sostenible. Sin embargo, es políticamente difícil, porque, habría que poner patas arriba el marco institucional vigente, con serias incidencias para los negocios inmobiliarios en curso, que tendrían que reconvertir su modus operandi. Y cuando nos encontramos en las fases finales del actual ciclo alcista, resulta muy difícil tocar cualquiera de los palillos que pueden desinflar las expectativas de creación de valor de aquellos que han invertido en estas cuestiones. Esto ocurriría con la simple promesa reciente de promover la vivienda social: ello recortaría la compra de viviendas en los escalones más bajos de precios, impidiendo a los vendedores reinvertir las plusvalías obtenidas en la adquisición de viviendas más caras y afectando así a toda la pirámide de operaciones hoy en curso. Lo mismo podría ocurrir con los incentivos al alquiler: el uso más eficiente del stock de viviendas existente desanimaría, como se ha indicado, la construcción nueva.

Pero la exhausta capacidad de financiación de los hogares, unida al declive demográfico, plantearán al boom inmobiliario un techo ineludible que hará que acaben declinando las espectaculares tasas de crecimiento, en precios y en cantidad, del parque de viviendas observadas en los últimos años. Y cuando esto ocurra llegará un momento más propicio para establecer un marco institucional y unas políticas que, a diferencia de los actuales, faciliten el uso eficiente y la rehabilitación del patrimonio construido en vez de la construcción nueva, apoyen la vivienda como bien de uso y no de inversión, la vivienda social frente a la vivienda libre, la vivienda en alquiler frente a la vivienda en propiedad y desencadenen, en suma, un proceso de información, participación y nueva normativa que permita retomar la gestión de las ciudades y los barrios como proyectos de convivencia y no como mero objeto de lucro de la promoción inmobiliaria. Viendo que estos medios son precisamente los contrarios de los actuales, se trataría de diseñar, como en otra ocasión había propuesto (Naredo, 2003b), una «estrategia de transición » y un «protocolo de mínimos» que faciliten la necesaria reconversión mental e institucional acorde con los propósitos de sostenibilidad y habitabilidad tantas veces enunciados en los documentos y directivas de la UE. La verdadera asignatura pendiente no pasa por seguir favoreciendo, a toda costa, la expansión de un negocio inmobiliario que se revela ya muy sobredimensionado e insostenible, sino por proceder a la cada vez más obligada reconversión de las políticas e instituciones relacionadas con el mismo.

Referencias bibliográficas

[1] BBVA (2003): Situación Inmobiliaria, octubre.

[2] GÓMEZ DE ENTERRÍA, P. y NAREDO, J. M. (1996): «Composición y distribución del patrimonio inmobiliario urbano», en La desigualdad de recursos, Madrid, Fundación Argentaria y Visor Distribuidor, páginas 215-255.

[3] NAREDO, J. M. (1996): La burbuja inmobiliario-financiera en la coyuntura económica reciente (1985-1995), Madrid, Siglo XXI.

[4] NAREDO, J. M. (dir.) (2000): Composición y valor del patrimonio inmobiliario en España, Madrid, Ministerio de Fomento.

[5] NAREDO, J. M. (2003a): «El negocio de recalificar el suelo», La Vanguardia: Dinero (19-10-2003) página 6.

[6] NAREDO, J. M. (2003b): «Instrumentos para paliar la insostenibilidad de los sistemas urbanos», en ARENILLAS, T. (coord.): Ecología y ciudad, Barcelona, El Viejo Topo, páginas 15-58.

[7] NAREDO, J. M. y CARPINTERO, O. (2002): El balance nacional de la economía española (1984-2000), Madrid, FUNCAS, Serie estudios.

[8] NAREDO, J. M., CARPINTERO, O. y MARCOS, C. (2002): «Los aspectos patrimoniales en la coyuntura económica actual: nuevos datos e instrumentos de análisis», Cuadernos e Información Económica, número 171, páginas 26-56.

[9] NAREDO, J. M., MARCOS, C. y CARPINTERO, O. (2004): «El patrimonio financiero-inmobiliario de los hogares españoles», Bolsa de Madrid, número 127, páginas 12-20.

 

APUDEPA en defensa del patrimonio natural y cultural

APUDEPA en defensa del patrimonio natural y cultural

Fotografía APUDEPA

NO AL DESGUACE DE MEDIO AMBIENTE

Martes 3 de Julio / 19:30 horas / Plaza de España de Zaragoza

Las asociaciones ANSAR, Aragón no se vende, Ebro Vivo, Ecologistas en Acción, Plataforma en defensa de las montañas y SEO Bird Life, se dirigen a la opinión pública alarmadas ante los rumores que auguran la desaparición o pérdida de competencias de la Consejería de Medio Ambiente de la Diputación General de Aragón. En negociaciones en curso para la formación del nuevo gobierno autónomo PSOE-PAR se estaría manejando esta hipótesis en distintas modalidades.

Por la existencia de una Consejería independiente y comprometida con la sostenibilidad, ha luchado el movimiento durante décadas. La nula sensibilidad ambiental de los partidos gobernantes y el chalaneo político amenazan con desguazarla o vaciarla de contenidos.

Inmersos en una crisis ecológica sin precedentes motivada por el cambio climático. Pendientes de la ejecución de planes importantes en relación a la gestión del agua, energía, transportes, etc, la desaparición de la Consejería comportaría un grave retroceso en las imprescindibles políticas medioambientales a desarrollar en Aragón

Por esta razón, las asociaciones y plataformas firmantes hemos dado un plazo de 72 horas al candidato Marcelino Iglesias para que desmienta dichos rumores. Así, estamos ya convocando una concentración de protesta, a la que te pedimos te sumes activamente.

 

Martes 3 de Julio

19:30 horas

Plaza de España de Zaragoza