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Opinión

Victorino Alonso en Sierra de Guara y Chaves ¿Paramos al cacique?

Victorino Alonso en Sierra de Guara y Chaves ¿Paramos al cacique?

Victorino Alonso y Zapatero

Digamos antes dela Nota de Prensa  enviada el  miércoles que en todo este desastre del Parque Natural de la Sierra de Guara, provincia de Huesca, está  la empresa Fimbas y con ella Victorino Alonso, al que ahora ponemos cara nada menos que acompañado del presidente Zapatero. Alonso un hombre de caza y ojeo de subvenciones en Europa,  a través del carbón y demás empresas, hila, teje y apaña como mejor le parece. Acumula sentencias en su contra y multas millonarias pero él ha debido de echar sus cuentas y le salen. ¡Vaya que si le salen! A quienes no nos salen es a los aragoneses, ni a los santanderinos, ni a los asturianos, ni a León, ni a Cáceres pues allí donde vá  arrasa.  Hombre de escopeta y punto de mira. En Laciana, León, con la explotación de  minas de carbón a cielo abierto, ha dejado un paisaje lunar y mastodóntico. ¿Era esa su pretensión en Guara? Camino va si esto no se para. En la edición de ayer de Heraldo de Aragón y Diario del Alto Aragón se recogía que Medio Ambiente quiere cerrar el coto de caza de Bastarás tras la destrucción de Chaves". Como el culebrón no acaba aquí mañana les contamos lo que hoy han denunciado Ecologistas en Acción. A Boné, le vamos a llamar "Boné el fantástico" pues ahí sigue, ni Operación Molinos ni el Parque Natural de Guara han podido con él, por el momento.  

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El vandadismo más absolutao se ha apodera de la cueva de Chaves.¿ Afectó el expolio a las Cuevas de Chaves I, II y III, patrimonio de la Humanidad? ¿A quién corresponde la responsabilidad que cueva Chaves no fuera declarada Bien de Interés Cultural?

Ampliando la nota de prensa enviada ayer por esta Asociación y analizadas las fotografías y contenido que aparecen hoy en Heraldode Aragón en relación al artículo “El Director de la excavación denuncia que Chaves ha muerto”,  Apudepa se ha quedado de nuevo consternada al conocer datos concretos del enorme y concienzudo expolio que ha sufrido la gran Cueva de Chaves como yacimiento arqueológico que ha venido siendo objeto de excavaciones arqueológicas desde el año de 1984 por parte del Museo Arqueológico Provincial de Huesca y del Departamento de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza.   

De la importancia de la cueva conviene insistir en textos escritos de  Baldellou: “Chaves se convertiría así en el paradigma perfecto de un establecimiento nuevo” por lo que hay razones suficientes para colocar a la Cueva Chaves como una clara muestra-patrón de la llegada de unos colonizadores  en la época del neolítico (4820 a 4170 A.C) y no cabe duda que las condiciones de habitabilidad de la Cueva Chaves pueden calificarse de excepcionales (Rev. Bolskan nº 11).

Dicho esto por  Baldellou en 1994,  Apudepa se pregunta por qué Cueva de Chaves no fue catalogada  como Bien de Interés Cultural ( BIC), en su categoría de Monumento o Zona Arqueológica, o se incluyó como  BIC- Patrimonio de la Humanidad  en la Orden del  8 de marzo del 2002, en la que se aprueba la relación de diferentes cuevas y abrigos de arte rupestre y su localización, considerados Bienes de Interés Cultural, en su categoría de Monumento, en virtud de lo dispuesto en la Disposición Adicional  Segunda de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, depatrimonio Cultural Aragonés. De los 242 enclaves declarados (±), existen 152 “Enclaves con manifestaciones de arte rupestre prehistórico (pintura) y localizados en la Comunidad Autónoma de Aragón y Declarados Patrimonio de la Humanidad (BOA nº 37, 27 de marzo del 2002), entre los que se encuentran Chaves I, II y III (Casbas, Bastarás, Huesca) por lo que esta asociación se vuelve a preguntar de inmediato qué ha pasado con las pinturas Patrimonio de la Humanidad definidas por Baldellou como restos pictóricos de índole abstracta (esquemática)  que forzosamente tienen que guardar correspondencia con los pobladores neolíticos  (Chaves I, Sector 1; Chaves 2, Sector I).  Cualquiera que sea la circunstancia que medie, el gran yacimiento de Chaves debía de haber estado catalogado como BIC en  alguna de sus categorías,  y por ello Apudepa entiende que se debe averiguar  las  responsabilidades correspondientes.  ¿O es que en este país los cargos políticos y de la administración no tienen responsabilidades? Chaves era  para el neolítico aragonés lo que el Escorial es para el  tardo renacimiento español.

Por otro lado las fotografías presentadas en la prensa dan idea del alcance del acto vandálico.  Las masas pétreas no solo tenían un tamaño formidable y un peso de varias toneladas sino que cayeron  en número suficiente como para cubrir la mayor parte del vestíbulo de la gran cavidad. Quizá ya nunca sabremos – como se preguntaba Baldellou en 1994- si  se desplomaron cuando la cueva estaba habitada o cuando había dejado de usarse como vivienda por la población neolítica hace más de 6.100 años.

Ahora tendremos que ir  a ver las exclusivas piezas BIC de la Cueva de Chaves acercándonos al  Museo Provincial de Huesca. Una empresa sin escrúpulos y una administración confiada y sin control sobre el Parque y Sierra natural de los Cañones de Guara  han sido  aliados perfectos  para este expolio evitable.

 

                                                                       APUDEPA, 19 de mayo 2009

Sobre el articulo ESPACIO GOYA: UN ESPACIO PARNASIANO

Sobre el articulo ESPACIO GOYA: UN ESPACIO PARNASIANO

La salas-ancla de Herzog y De Meuron en el proyecto de 2006 para la Escuela de Artes obra de Félix Navarro (1907-1908). Ha aparecido en el HERALDO DE ARAGON del día 7 de mayo de 2009, en la pág.7 del suplemento de ARTES Y LETRAS, un artículo titulado ESPACIO GOYA: UN ESPACIO PARNASIANO. Lo escribe el arquitecto Ricardo Marco. Lo colgamos para que reflexionemos sobre él……

Ya el título es curioso ¿ESPACIO PARNASIANO? ¿por qué y para qué le ha puesto lo de  PARNASIANO? ¿Qué querrá decir o sugerir? ¿Se refiere al espacio que había?¿O es el que quieren hacer?

NOTA. Según la Real Academia Española, PARNASIANO =Perteneciente o relativo a la escuela poética llamada del Parnaso, que floreció en Francia durante la segunda mitad del siglo XIX, caracterizada por la importancia concedida a la estructura métrica y a la belleza formal a expensas del sentimentalismo característico del movimiento romántico

El artículo me parece una reflexión personal como otra cualquiera, con la que no estoy de acuerdo en muchas cosas, pero una fundamental es porque se olvida de algo MUY IMPORTANTE, que ni lo nombra, y es la LEY. Al parecer la legalidad no debe afectar a este espacio, y parece ser que tampoco al trabajo de los arquitectos ( igual es que están al margen de la ley y yo no lo sabía….). La LEY DE PATRIMONIO, vigente en Aragón, protege el patrimonio y los edificios, evitando ciertas actuaciones, y el edificio de la Escuela de Arte está entre dos edificios BIC: el Museo de Zaragoza y el Colegio Gascón y Marín, y todos los edificios BIC tienen un entorno que hay que respetar......

El artículo está escrito con clara intención manipuladora. Cuando se acaba de leer uno saca la conclusión que el proyecto de Herzog y Meuron es el mas adecuado, y hasta puede pensar  que se ha hecho, primeramente, un estudio objetivo de los diferentes posicionamientos existentes sobre el proyecto, y después de ese estudio, el autor llega a esa conclusión. Contempla cuatro posicionamientos ( hay muchos más que no ha contemplado y no se por qué, tal vez no le daban juego a sus tesis..) y los manipula sutilmente pareciendo que es objetivo para acabar con ese éxtasis total ante el proyecto de Herzog y de Meuron. Atribuye a APUDEPA, que apoyamos “las restauraciones arqueológicas” ( a ésta la llama bella mentira) frente a las “restauraciones críticas”, que las califica como enriquecedoras del edificio… jeje.. Ricardo Marco se ha inventado esta postura de APUDEPA.  Que yo sepa nunca ha estado APUDEPA de acuerdo con las restauraciones arqueológicas. Lo que APUDEPA  pide siempre es que haya un respeto por los elementos que nos han llegado y se hagan las mínimas intervenciones para consolidarlos y evitar su deterioro… y nada de reinterpretaciones “arqueológicas” ni de otro tipo. Y lo de romper el "espacio repetitivo", me parece demencial..... me imagino El Escorial, con sus mayores espacios repetitivos, y me pongo a temblar sobre lo que pudiera desear proyectar allí Ricardo Marco.... enfin... Hay muchas mas cosas criticables en todo el artículo, como por ejemplo: la idea que en un edificio ecléctico se puede hacer cualquier cosa pues así aumenta el sentido ecléctico del edificio ....;  la escalera con forro-piel  de celosía, que supone una tremenda agresión al BIC que es el Museo de Zaragoza, etc etc.........

Es un artículo que dice mucho sobre el concepto que tienen algunos arquitectos sobre nuestro patrimonio cultural y su interés por la conservación del mismo. Comentando el artículo con un arquitecto más sensible ( afortunadamente no todos piensan como Ricardo Marco ) me ha dicho que le parecía un artículo bochornoso y lamentable. 

 Bueno, lean el artículo y vean….. 

 

ESPACIO GOYA: UN ESPACIO PARNASIANO

La propuesta de los arquitectos de Jaques Herzog y Pierre de Meuron fue la ganadora del concurso de ideas del Espacio Goya, fallado el 5 de mayo de 2006 y localizado en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza.

En su propuesta, Herzog y de Meuron, que cuentan con una amplia experiencia en la construcción de museos y espacios expositivos, plantean integrar arquitectura y obra de arte para formar un conjunto que potencie y difunda la figura de Goya y su influencia en el mundo contemporáneo, así como un foro de opinión. El principal elemento de la idea ganadora es un grupo de cuatro espacios expositivos llamados Salas Ancla, insertados en la planta del edificio que se abren al exterior. En estos espacios se evocarán los lugares para los que Goya creo obras in situ o donde trabajó: la Cartuja de Aula Dei, la capilla de San Antonio de la Florida, la Quinta del Sordo y la Real Academia de San Fernando, donde enseñó el artista aragonés. A través de estas salas, se podrá articular y particularizar el discurso museístico del Espacio Goya.

Con respecto al proyecto del Espacio Goya hay cuatro posicionamientos que voy a describir someramente.

De un lado los “ambiguos”, integrado  por una parte del colectivo profesional: los “tardomodernos”. Estos aceptan el diseño pero con reparos. Lo aceptan más por el peso específico-mediático de los diseñadores  que por convicción propia, y están convencidos de soluciones más tectónicas, más derivadas del Movimiento Moderno que del intuicionismo y frivolismo que acreditan los ganadores del concurso. Este grupo está integrado por los nostálgicos del Estilo Internacional, los ortodoxos de la Arquitectura del Movimiento Moderno.

De otro lado los “defensores” a ultranza del proyecto. Integrado por un grupo de población muy heterogéneo y que tienen en su actitud numantina el objeto de defender un proyecto innovador, fresco y con un gancho internacional  importante. Este grupo está constituido por los nostálgicos de las Vanguardias Arquitectónicas, los acérrimos defensores de la transgresión.

El tercer posicionamiento está integrado por los “detractores”. Encabezados por APUDEPA, lideran la posición en la que, de manera contundente, promueven un apoyo a las restauraciones arqueológicas( una bella mentira) frente a las restauraciones críticas (donde la intervención contemporánea aporta y enriquece con una componente más al edificio). Integran el nutrido grupo de los que añoran la dimensión histórica. Sostienen que el edificio debe recuperarse siendo fiel a su estado original y proponen una restauración mimética y purista.

El cuarto grupo, cuyo nombre genérico sería el de los “indefinidos o indecisos”. Aquellos que no tienen un criterio claro, se mueven más en el mundo de los impulsos que en el de las grandes convicciones. Los nostálgicos de la indecisión, donde la intuición y el impacto inicial son el referente decisorio.

 Al objeto de clarificar posiciones esgrimiré algunas observaciones, que no razones, para tratar de arrojar luz y así facilitar un posicionamiento. Se trata de un edificio ecléctico, construido en 1908 de la mano de Félix Navarro y modificado en 1936 por Manuel de la Figuera (incrementando en una planta su fachada principal). Un edificio repetitivo tanto en su composición como en su seriada distribución. Resulta sugerente introducir un nuevo registro estético y funcional para dinamizar tanto su repetitiva planta como su fachada. Parece un oxímoron hablar de un edificio ecléctico puro.

Precisamente el ser ecléctico lleva implícito el ser espúreo; el tener una mezcla heterogénea y variada de ingredientes, esto es lo que hace que se denomine como ecléctico. Por ello, añadir un ingrediente más (evidentemente con acierto) en este caso contemporáneo, hace que el edificio sea más ecléctico si cabe.

El proyecto tiene dos aspectos que entiendo deben ser explorados y aclarados. El primero se relaciona con el edificio de la Escuela de Artes y Oficios y su recuperación.

De un lado existe una restauración arqueológica de parte del edifico de las Escuela de Artes y Oficios… Supone la recuperación de su identidad y una puesta en valor del mismo (salvo los espacios ancla, que poseen identidad propia).

De otro lado existe una restauración crítica o intervención en el edifico que corresponde a los cuatro espacios “desvestidos” o espacios ancla que se insertan dentro de la trama del edificio y se localizan en cada una de las alas del claustro. Son recreaciones del espacio desprovistas de la pintura de Goya y que constituyen espacios expositivos sugerentes que rompen la monotonía y la repetición del espacio del edificio. Estas piezas incrustadas dinamizan la planta, vitalizan el edificio y vigorizan el recorrido secuencial expositivo propuesto. La puesta en valor de la restauración arqueológica se ve complementada y enriquecida por la actuación contemporánea.

Estos espacios ancla tienen su incidencia tanto en el interior, que se constituyen en hitos referenciales dentro del edificio, como en el exterior, que de manera contundente rompen la composición académica del edificio original para reflejar de una manera sincera, certera e integrada los puntos donde se ha intervenido interiormente. Este es el punto de discrepancia y que no consigue consenso en el elenco de los posicionamientos.

Finalmente, el segundo aspecto del proyecto se corresponde con la creación de una pieza escultórica-arquitectónica que une los dos espacios expositivos : el Museo de Zaragoza y la  Escuela de Artes y Oficios. Se trata de una escalera que funcionalmente relaciona los dos edificios; formalmente una equis tridimensional distorsionada con un forro-piel tipo celosía que lo hace homogéneo visualmente desde el exterior, permite ver desde el interior y se percibe como un fanal de luz durante la noche.

Que pierda

Que pierda

Por primera vez en la historia de este Blog, los redactores de guardia tenemos miedo a las consecuencias de un post. Tanto es así, que no podemos hablar en nombre de APUDEPA sino en el nuestro propio. Queremos salir del armario: anunciamos aquí en voz alta que desde el Blog de APUDEPA deseamos que el Real Zaragoza Club de Futbol pierda los partidos que le quedan de liga y permanezca en segunda división. Como lo leen.

Pero ¿a qué se debe tan alta traición? Pues fundamentalmente a que nos negamos a participar del sentimentalismo tejido para camuflar negocios particulares. La mermelada que cubre los maletines de dinero no nos gusta.

No se trata de recordar las sospechosas relaciones que a propósito del Real Zaragoza mantienen las empresas constructoras de Agapito con el Gobierno de Marcelino. No. Ni de descubrir a estas alturas que esto del fútbol es un gran negocio que mueve millones de euros indiferentes a los pobres que se desgañitan cada domingo en el estadio. Se trata de algo más concreto y definido: sólo si el Real Zaragoza sube a primera división, podrá construirse el nuevo superestadio de fútbol y sólo si se construye el superestadio de fútbol el Ayuntamiento se atreverá a llevar a cabo la operación inmobiliaria que planea en San José, en la huerta de Miraflores, que se relaciona directamente con otras expansiones cercanas, como la de Las Fuentes.

Los terrenos de los alrededores del estadio pertenecen a empresas constructoras que los adquirieron para hacer lo que ahora van a hacer: especular con ellos. Y algunos grupos no han parado hasta que han conseguido que la Romareda no se reforme sino que se traslade, para poder crear un nuevo barrio al este de la ciudad al calor del deporte rey. No contaban estos planes, sin embargo, con dos realidades tozudas: una, la crisis económica, otra, la crisis deportiva del Real Zaragoza. Con la primera, dicen que pueden pero la segunda puede ser más profunda...

El Ayuntamiento ya ha explicado que confía en el ascenso del Real Zaragoza para poder llevar a buen puerto (de las Islas Caimán, por ejemplo) la operación. Como para nosotros es más importante la configuración racional de la ciudad que la suerte de "nuestros colores", vamos a poner velas a la Virgen del Pilar para que pierda. Y permanezca en segunda al menos un tiempecito más.

Estamos ya muy hartos del sentimentalismo que tanto adoran nuestros políticos y que es instrumento fundamental para que la ciudad trague con carros y carretas en beneficio de las elites económicas de siempre. Ni nos creemos “nuestros colores”, ni la bandera, ni el "estar en el mapa", ni el orgullo de ciudad, ni vivimos de espaldas al río, ni aspiramos a que nos nombre mucho la CNN. Que se vayan con sus fuegos de artificio a otra parte, que nosotros vemos los ladrillos que quedan tras la humareda y la miseria tras las fachadas de grc.

Esto es muy impopular. Ninguno de los partidos políticos contrarios a la operación se atreverá nunca a desear la derrota del Real Zaragoza. Pero así somos nosotros. Echaos p’alante (aunque retiraremos este post cuando se haya dado de baja de APUDEPA el tercer socio).

ver también el artículo del  José L.  Trasobares en su columna del Independiente, El Periódico de Aragón,  8/5/2009

 

 

Vandalismo urbano

Vandalismo urbano

Nuestro compañero, Carlos Bitrián, nos deleita hoy con un artículo de opinión de rabiosa actualidad,  "VANDALISMO URBANO" pero va más allá, nos desentraña el verdadero vandalismo. Heraldo de Aragón, martes 5 de mayo de 2009.

 

El inicio de los trabajos parlamentarios sobre la Ley de Urbanismo de Aragón (LUA) ha coincidido en el tiempo con el debate de las medidas contra el vandalismo urbano: quema de contenedores, pintadas, maltrato del mobiliario. Mientras estas deplorables manifestaciones vandálicas concitan la condena unánime, la ciudad asume discretamente otro vandalismo. El de los convenios urbanísticos, las modificaciones “a la carta” del Plan General, la expansión incontrolada, el acoso inmobiliario, los desalojos masivos y la degradación de la vivienda. El debate sobre la videovigilancia de las calles se intensifica a la vez que se silencia el que ha de dar lugar a la nueva Ley de Urbanismo.

 

Con el fin último de enriquecer a una minoría y acomodar a no pocos intermediarios, los poderes políticos y económicos han fomentado en las últimas décadas un modelo urbanístico que (en un medio de corrupción normalizada) ha encarecido escandalosamente la vivienda aumentando la deuda familiar, ha imposibilitado un sistema laboral sólido y justo, ha degradado el medio y su riqueza natural y cultural y ha perjudicado, en definitiva, a la gran mayoría de ciudadanos.

 

Los datos oficiales avalan la constatación de la desmesura urbanística española. El Observatorio de la Sostenibilidad concluyó en 2006 que del total de la superficie española construida en la historia, un 25% lo ha sido en los últimos 30 años. En este periodo, España se ha situado a la cabeza de las listas europeas de viviendas por mil habitantes pero también de gasto familiar en vivienda, que ha pasado de un 15% del total a más de un 30%.

 

El problema se ha agravado en los últimos años, tras la reforma liberalizadora del suelo. Si en 2001 había 51 viviendas por cada 100 personas, desde ese año a 2007 se han construido 84 por cada 100 nuevos habitantes. El Gobierno reconoce que se han construido 300 000 casas más de las necesarias cada año y que el número de viviendas nuevas todavía sin vender ronda el millón. El 31,5 % de las viviendas (datos de 2007) son secundarias y más de 3 000 000 están permanentemente vacías (Informe FUNCAS, 2005).

 

Como única solución a uno de los mayores problemas de España (el urbanismo, el territorio y la vivienda) los poderes públicos proponen la construcción de más casas. El Proyecto de LUA que tramitan las Cortes a propuesta de la Diputación General se aferra a los viejos vicios y aún los agrava. Ahonda en la gestión indirecta del suelo, mediante sociedades urbanísticas como las que han dado lugar a casos tan tristes como los de La Muela o Mallén. Introduce en la legislación aragonesa figuras inspiradas en el “agente urbanizador” valenciano, cuya derogación ha sido oficialmente solicitada por el Parlamento Europeo (informe Auken) por burlar los derechos inherentes a la pequeña propiedad, en beneficio de la inversión especulativa. Ampara la presión de la promoción inmobiliaria sobre el suelo y la fomenta, propiciando un mayor grado de indefensión general ante los abusos urbanísticos. Y convierte a la Diputación General en juez y parte, ampliando sus poderes más allá de lo razonable, previendo quizá la necesidad de su concurso en recalificaciones sospechosas como las que ahora se plantean contra la huerta de Las Fuentes.

 

En el punto en que podrían establecerse unas nuevas políticas urbanas y de vivienda, el de la exigencia a los propietarios de los deberes elementales de conservación y mantenimiento del patrimonio inmobiliario, el proyecto hereda la tibieza con la que se ha tolerado tradicionalmente el abandono vandálico (véanse los ejemplos recientes del número 5 de la calle Moneva, la Torre Clavero o el Café Madrid). Desaprovecha la oportunidad de tomar medidas eficaces contra estas afrentas urbanas (máxime cuando son interesadas), por ejemplo penalizando el abandono de solares e inmuebles con su expropiación y consecuente adscripción al patrimonio público de suelo en régimen de alquiler asequible, asegurando la salud del parque edificado, promoviendo la rehabilitación e interviniendo así en el mercado sin necesidad de fomentar nuevas construcciones y ventas del suelo público. Cuestión esta última relacionada íntimamente con la financiación municipal, que sigue sin abordarse en profundidad.

 

Frente al espíritu de este proyecto, cabe reivindicar un urbanismo racionalmente planificado por órganos ampliamente participados y verdaderamente independientes, al servicio estricto del interés general de los ciudadanos. Una nueva cultura del suelo (y con ella nuevos modelos económicos basados en la conservación) que lo despoje de su carácter de bien principal de negocio, carácter que resulta lesivo para la calidad de vida, la justicia social y el mantenimiento del medio ambiente y del patrimonio cultural.

 

Pero el proyecto de LUA parece preparar el cimiento legal que (si el suelo resiste) pueda dar lugar, en el escenario de una recuperación económica, a otra nueva acometida del mismo modelo desarrollista español de origen franquista. Habrá que vigilar las calles.

“El com, el pedrís, la pleta: sobre el lugar pirenaico” por Rosa Bertran

“El com, el pedrís, la pleta: sobre el lugar pirenaico” por Rosa Bertran

Lugar de Reguard, perteneciente al municipio de Senterada (Pallars Jussá). Mayo 2009. Fotografía de Rosa Bertran. APUDEPA tiene el gusto de presentar este artículo de Rosa Bertran, joven arquitecta por la Universidad Politécnica de Cataluña, en relación con la situación actual de muchos lugares del Pirineo y del Alto Pirineo catalán en concreto.

 

Com: (catalán) recipiente de piedra o madera utilizado para dar de beber o comer a animales o como lavamanos.

Pedrís: (catalán) Banco de piedra o de ladrillo.

Pleta: (catalán) Lugar cerrado donde se guarda el ganado que pasta en el campo o en la montaña.

Ningún territorio catalán está siendo tratado con tanta irresponsabilidad y desconocimiento como las comarcas del Alto Pirineo y Arán.

La destrucción del paisaje, como consecuencia de la construcción indiscriminada de los últimos años en la costa, nos debería haber servido de lección para que no se volviera a producir en la montaña.

Hasta hace poco, las comarcas de montaña, habían quedado al margen de la construcción sin criterio. Ahora, debido a la inviabilidad económica de nuevas promociones en zonas más explotadas, a la permisividad (o inexistencia) de instrumentos de planificación urbanística y a esa nueva tendencia llamada ecoturismo, estos territorios ya se ven amenazados por ella.

En este artículo, nos centraremos en una zona donde la situación es particularmente grave, la comarca del Pallars Jussà, donde el turismo es aún un fenómeno relativamente nuevo y que debe convivir con una tradición agrícola y ganadera muy arraigada. Sin embargo, la transformación que allí ocurre puede encontrarse en otras zonas rurales del Pirineo catalán y aragonés.

El Pallars Jussà, está regulado mediante el Plan Territorial Parcial del Alto Pirineo y Arán, aprobado definitivamente por el Gobierno de Cataluña el 25 de julio del 2006. Su ámbito de aplicación son las comarcas de la Alta Ribagorza, Valle de Arán, Pallars Jussà, Pallars Sobirà, Alto Urgell y la Cerdaña. Este, establece la necesidad de un equilibrio territorial que sitúe el índice de población alrededor del 7,00% el año 2020 (la tendencia actual es del 4,00%) y define como estrategia fundamental el aprovechamiento de los potenciales endógenos.

La comarca en que nos centramos no dispone de un Plan Director Urbanístico que regule qué forma tomará ese reequilibrio. A escala municipal, excepto Tremp, el único instrumento que existe es una delimitación de suelo. Parece ser que este documento está actualmente en proceso de elaboración.

Sin embargo, si tomamos como referencia el documento análogo al Pallars Sobirà, aprobado provisionalmente en agosto del 2008, no podemos ser demasiado optimistas: el Plan, aunque bienintencionado, está cargado de definiciones genéricas y pocas regulaciones concretas, lo cuál lo convierte en un documento inocuo.

Este documento parece haber tenido muy poco en cuenta la red de pequeños núcleos diseminados, los cuales constituyen una parte fundamental del patrimonio histórico y paisajístico y que, vinculados a centros de servicios como Sort, la Pobla de Segur o Tremp, han construido la estructura nodal de la comarca. Aldeas que actualmente están condenadas al abandono o a su desfiguración mediante segundas residencias u hoteles de nueva planta.

Gran parte de las aldeas del Pallars Jussà no disponen de las infraestructuras mínimas: redes de abastecimiento obsoletas, teléfono en función de móviles personales o alumbrado insuficiente, con el agravio de tener que caminar por suelos de sotos y zarzales. Las que han tenido más suerte y están siendo dotadas hoy de la pavimentación y alumbrado de sus calles, ven como vallas y bancos estandarizados sustituyen al com, el pedrís i la pleta, testimonios de los modos de vivir ancestrales.

Incluso así, todos ellos tienen ingredientes para acoger un turismo de baja intensidad. Porque se han implantado allí donde el territorio ofrecía condiciones más apropiadas: asoleo, tierras fértiles y manantiales de agua. Porque la protección frente a la dureza del clima se resuelve con muy poco: materiales del lugar y técnicas locales. Y porque a pesar de la escasez de equipamientos, el espacio público existe y se usa.

Estos lugares, históricamente más favorecidos por la naturaleza y la casualidad que por sus gobernantes, tienen sentido de unidad… sentido de unidad que falta hoy en muchos de los nuevos barrios y los nuevos poblados, donde espera a las nuevas generaciones vidas alienadas.

Por ello, en este momento en que están por definir las trazas que regularán a escala urbanística la comarca, es necesario más que nunca tener en cuenta esta red de municipios y aldeas.

Volviendo al objetivo de equilibrio económico que se reclama desde el Departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat, ¿Somos capaces de llegar a él con el planteamiento actual? ¿Es posible exigir a los municipios que velen por favorecer la segunda residencia de reutilización si su mayor fuente de ingresos son las licencias de obra? ¿Podemos cuestionar sus actuaciones si no disponemos de un documento que concrete lo que para nosotros es sentido común? O algo aún más inquietante: cuando se haya destruido el patrimonio, ¿Qué atractivo tendrá la zona? ¿Qué herramienta nos quedará para activar su economía?

Por todo lo expuesto, de acuerdo con el criterio de APUDEPA en relación con el desarrollo sostenible del medio rural, sería bueno:

-          La elaboración de un catálogo de núcleos rurales protegidos (ampliando la tendencia actual al inventario de edificaciones protegidas).

-          Actualización de los límites de los espacios naturales protegidos.

-          La redacción de un Plan Director Urbanístico para el Pallars Jussà exhaustivo y concreto (así como también la redacción de cuantos planes derivados sean necesarios para esta y otras zonas del Alto Pirineo y Arán), que se centre en la preservación de los potenciales endógenos y su explotación razonable.

-          La mejora urbana de estos núcleos para dotarlos de servicios de habitabilidad mínimos pero respetando su sentido de unidad.

-          Intolerancia administrativa ante la construcción sin permiso, sea cuál sea la calificación o propiedad del suelo afectado.

-          La intervención de las administraciones responsables en las decisiones de ámbito municipal, introduciendo criterios patrimoniales y ambientales.

Barcelona, mayo de 2009

 

 

 

La arquitectura como espectáculo

La arquitectura como espectáculo

Aunque un poco manido, el tema de la relación de la arquitectura actual (y de la sociedad) con el espectáculo no carece de interés. El diario “El País” publica en su edición de 3 de mayo de 2009 un interesante artículo de Mario Vargas Llosa al respecto. Bueno sería que quienes tienen en sus manos el diseño del Espacio Goya tuvieran bien presentes estas palabras. Pero muchos nos tememos que es pedir peras al olmo.

Visitar en una misma semana dos grandes museos europeos en busca de testimonios de las culturas del Congo y de la Amazonia puede deparar al visitante insospechadas lecciones sobre la civilización de nuestro tiempo y la manera como en ella, sin que nadie lo pretendiera ni a menudo lo advirtiera, se ha ido produciendo esa sustitución del fondo por la forma -del contenido por el continente- que, en el pasado remoto, sólo era concebible mediante la magia, el pacto satánico o el milagro. Entre nosotros, los responsables del prodigio no parecen haber sido magos, diablos ni santos sino el narcisismo y la frivolidad.

El Real Museo de África Central está en Tervuren, a unos 15 kilómetros de Bruselas, en un parque de sueño, rodeado de bosques que en esta mañana primaveral hierven de verdura y de cantos y vuelos de pájaros multicolores. Al pie del edificio hay una laguna circular y estanques artificiales, donde, en la Exposición Universal de 1897, Leopoldo II exhibió congoleses de carne y hueso de su vasto dominio africano con sus cabañas, tatuajes, lanzas y tambores: fueron el atractivo estrella del evento pero nueve de ellos no resistieron el clima y murieron de pulmonía.

El soberano belga -ahí está su estatua de figura imponente y las inevitables barbas rastrilladas- quería que este museo diera una impresión de poderío y orgullo perfectamente justificados (¿no era propietario del Congo, riquísimo dominio 97 veces más grande que su propio país?) y encargó su construcción al arquitecto francés Charles Girault, que había diseñado el Petit Palais de París. El resultado fue versallesco, monumental y bellísimo, aunque el paso del tiempo y los avatares de la historia hayan infligido ahora a este presuntuoso local una connotación un tanto kitsch.

Me dicen que, pese a su enormidad, el museo exhibe sólo un 10% de sus existencias. Aun así, lo que muestran sus vitrinas y salas es muchísimo y está expuesto con inteligencia y gusto. Las notas y paneles son instructivas y la riqueza de la colección de máscaras, armas, instrumentos musicales, utensilios, atuendos, tocados y hasta la gigantesca piragua socavada en un tronco de árbol donde caben un centenar de remeros dan una idea soberbia de la variedad de las culturas centroafricanas. El amigo que me acompaña, que es historiador y ha investigado en los archivos del museo, me asegura que su colección de libros y documentos es la más rica que existe en el mundo sobre el África Central.

Una cosa que sorprende, sobre todo recorriendo los pabellones que rememoran las etapas en que el Congo fue posesión personal de Leopoldo II (1885-1908) y colonia del Estado belga (1908-1960) es que, a diferencia de otros museos europeos donde las antiguas potencias colonizadoras han borrado las huellas de la colonización, avergonzadas de su etapa imperialista, en este museo la vieja creencia en la misión civilizadora y emancipadora de la Europa que conquistaba países lejanos está todavía presente, sin disimulos ni complejos. Hay alusiones al canibalismo y al tráfico de esclavos que practicaban los árabes de Zanzíbar, plagas de las que los belgas habrían librado a los congoleses y fotos de misioneros predicando el Evangelio a masas de africanos desnudos, apiñados y arrodillados. Es verdad que se ven algunas manos cortadas y espaldas flageladas, pero, también, las "acciones heroicas" de la Force Publique reprimiendo los intentos de rebelión de los nativos. Ni una sola referencia, claro está, a los 10 millones de congoleses que, según el historiador Adam Hochschild, habrían perecido a causa de los malos tratos y la explotación en las caucherías y las minas.

Pero no es esto lo que, a lo largo de las dos horas y media que dura la visita, me distrae todo el tiempo y me impide aprovechar como quisiera la formidable diversidad de objetos que atestan las vitrinas. Sino que el museo, a la vez que los exhibe, se exhibe demasiado a sí mismo. Sus cúpulas, vitrales, molduras, arañas, cortinajes, espejos biselados, están continuamente interponiéndose con descaro entre el visitante y lo que, en teoría, es la razón de ser del edificio: revelar la realidad histórica, geográfica, cultural y etnológica centroafricana. No hay que culpar de este exhibicionismo intruso sólo al arquitecto Girault: éste obedecía instrucciones de su patrón, un rey mesiánico y megalómano que, a través de este museo, quería promocionar su obra y lucirse ante la posteridad. Pero, al mismo tiempo y sin saberlo, quien diseñó el Petit Palais y el Museo Real para África Central inauguraba una tendencia de la sensibilidad y los valores estéticos que a lo ancho y lo largo de Europa occidental empujaba ya a los artistas a ser protagonistas de sus propias obras, desnaturalizando de este modo aquella antiquísima vocación del arte y la cultura que quería que el creador desapareciese detrás de su obra para que ésta resplandeciera mejor y con brillo propio. Era sólo el comienzo de una evolución de la que, al cabo de unas décadas, resultaría esa más que curiosa innovación: la de que cada obra arquitectónica, por ejemplo, pasara en muchos casos a ser poco menos que un autorretrato, una arquitectura de autor, un arte exhibicionista y narciso en el que los museos, al igual que los ministerios, los puentes y hasta las plazas, tendrían la función principalísima de llamar la atención no sobre lo que hospedan sus salones o aquello para lo que se supone fueron construidos, sino sobre sí mismos y sobre la inventiva y audacia de sus creadores.

Para comprobarlo hay que darse una vuelta por el Museo de las Primeras Artes y Civilizaciones de África, Asia, Oceanía y de las Américas, como se llama el museo del Quai Branly, de París. Se iba a llamar de las Artes Primitivas, pero la corrección política atajó a tiempo esa denominación "etnocentrista". Con este museo, el presidente Jacques Chirac quiso inmortalizar su memoria, así como Pompidou inmortalizó la suya con el museo que lleva su nombre y Mitterrand con la singular Biblioteca Nacional cuyos cuatro edificios semejan cuatro libros abiertos y de pie y cuya mayor originalidad consiste en que las salas de lecturas están en los sótanos y los libros en las alturas, protegidos por costosas gelatinas de la destructora luz solar. Pero, a diferencia de éstos tres últimos, Chirac no consiguió del todo su anhelo de perennidad museística porque al único personaje que inmortaliza el Museo del Quai Branly es a quien lo concibió, el arquitecto Jean Nouvel, el más moderno de todos los arquitectos modernos, pues cada una de sus obras es siempre un extraordinario espectáculo.

En el Museo del Quai Branly, Jean Nouvel se supera a sí mismo en la marca personal que ha dejado impresa en el edificio y que va mucho más allá de la que aparece en otras afamadas concepciones suyas como el Instituto del Mundo Árabe en París, la Torre Agbar de Barcelona o la ampliación del Museo Reina Sofía de Madrid. Sin exageración alguna, del Museo del Quai Branly puede decirse que si extrajeran de él las 3.500 piezas etnológicas y artísticas, el local no perdería nada, porque para lo que él muestra y representa, su contenido es indiferente y acaso esté de más. Pese a las minuciosas explicaciones y justificaciones de su catálogo, la verdad es que este bello monumento -lo es, sin duda- acapara de tal modo la atención del visitante con su largo y sinuoso corredor sombreado, la floresta artificial que lo abraza, sus laberínticas salas casi a oscuras en las que echan como llamaradas de luz los nichos, hornacinas o alvéolos de las esquinas donde se exhiben los objetos que éstos se esfuman, desaparecen, convertidos en detalles prescindibles, arrollados por el espectacular entorno que, con sus audacias, sorpresas, guiños, disfuerzos, coqueterías y desplantes, absorbe de tal modo al espectador que no le da tiempo ni libertad para disfrutar de otra cosa que de la representación que es el museo en sí mismo.

Los buenos museos son, como los buenos mayordomos, invisibles. Existen sólo para dar relieve, presencia y atractivo a lo que exhiben, no para exhibirse a sí mismos y apabullar con su histrionismo a los cuadros, esculturas, instalaciones u objetos que albergan. ¿Pruebas? Todavía quedan algunas, reminiscencias de un pasado en vías de extinción. Por ejemplo, los dos museos de arte moderno de Renzo Piano que conozco: el que diseñó para la colección Du Menil, en Houston, y el museo de arte moderno de la Fundación Bayeler, en Suiza. En ambos, los limpios espacios, la atmósfera serena y sigilosa que fomenta la sencillez del diseño y la discreción de los materiales permiten al visitante concentrarse en las obras y entablar con ellas ese silencioso diálogo en que el buen arte habla y enseña y el espectador escucha, goza y aprende. Renzo Piano debe ser uno de los últimos grandes arquitectos que todavía creen que los museos están al servicio de los cuadros y esculturas y no éstos al servicio del museo y su progenitor.

© Mario Vargas Llosa, 2009 © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2009.

 

 

El rumbo del Gobierno

El rumbo del Gobierno

Fotografía de adn (González-Sinde y Molina, en la ceremonia de entrega de los premios Goya). No se resiste APUDEPA a añadir su pequeño comentario en relación con los cambios del Gobierno de España obrados por su presidente, José Luís Rodríguez Zapatero. Además de la obstinación en mantener una estructura profunda contraria a cualquier cambio de rumbo en el modelo económico general, cimentado en la construcción y el suelo, cabe reseñar el cese del ministro de Cultura, César Antonio Molina.

De la elección de Elena Salgado para la dirección de la política económica se desprende la satisfacción del presidente del Gobierno con la gestión del Fondo Estatal de Inversión Local, con consecuencias para el patrimonio difíciles de valorar todavía y, que en todo caso, es la muestra más palpable de la política de ahogo financiero al que han estado sometidos los municipios españoles para conseguir la puesta masiva de suelo en el mercado.

Ahondando en nuestros argumentos al respecto, nos gustaría ejemplificar nuestra teoría de que el Fondo Estatal es la demostración más evidente de la perversión de la política económica española. Una vez que se ha logrado que los municipios pusieran su suelo a disposición del gran pelotazo de la construcción y el negocio inmobiliario mediante una política premeditada de insuficiencia financiera; una vez que los que se tenían que forrar se han forrado ya; una vez que el país parece no soportar ya en plena crisis internacional el ritmo constructor y promotor forzado; una vez que la construcción ya no requiere suelo sino trabajo; entonces sí, entonces el Gobierno actúa contra el ahogo financiero municipal y libera a los ayuntamientos de la condena de vender suelo y hace una aportación extraordinaria a los presupuestos anuales con una condición: con la condición de que esa aportación vaya a parar al sector de la construcción. Y ¿es construcción lo que nuestros municipios necesitan? Es nuestra opinión que no. Al menos, que no es fundamentalmente construcción. El ejemplo que traemos sobre la mesa es el de los Centros Cívicos de la ciudad de Zaragoza.

Zaragoza tiene enormes carencias en equipamientos sociales, culturales, asistenciales, sanitarios y, en general, en gasto social. Se ha invertido dinero en los últimos años para construir edificios, pero se escatima ahora para dotarlos de los medios y del personal adecuado. Muchos centros sociales, deportivos, guarderías (recién construidos o no) están cerrados en Zaragoza porque el Ayuntamiento no está dispuesto a gastar lo suficiente en el personal que es necesario para el servicio de las prestaciones municipales. Y, en cambio, acaba de comprometer con cargo al Fondo Estatal de Inversión Local 5,4 millones de euros para la construcción de una torre de 35 metros en el Centro Cívico Delicias, que ha acusado grandes deficiencias de humilde mantenimiento durante todos estos años. Se construyen centros cívicos que después no se equipan ni sirven ni se mantienen. Es decir, se apuesta por fomentar un tipo de puesto de trabajo  el del sector de la construcción y se posterga el impulso de los puestos de trabajo que verdaderamente necesita la sociedad: aquellos que han de servir para el servicio y la asistencia a los ciudadanos, los que deberían de mejorar el servicio social, cultural, sanitario y deportivo, los que deberían de conseguir que la Ley de la Dependencia se desarrollara positivamente etc…

¿Acaso no necesitamos más profesores de primaria y secundaria que mejoren las famosas ratios? ¿No necesitamos profesores universitarios no precarios y bien pagados? ¿No necesitamos más médicos, especialistas y enfermeros que puedan servir en el medio rural (y en el urbano)? ¿No necesitamos más personal para la asistencia social? ¿No necesitamos personal para la atención y el mantenimiento de los equipamientos deportivos, asistenciales, sanitarios, educativos, culturales? ¿No necesitamos a personas que cuiden de las personas sin autonomía personal? ¿Acaso todo eso no contribuiría a eliminar desempleo y a procurar una distribución adecuada de la riqueza que se crea y se mantiene?

En lo que toca al ministerio de Cultura, deberíamos disponer de más datos, pero no nos resistimos a apuntar que la gestión de César Antonio Molina ha traído cosas buenas, como el Código de Buenas Prácticas en los museos nacionales, de entre los que destaca la animación del Centro Nacional Reina Sofía. En Aragón, también la creación del Museo Nacional de Etnografía en Teruel y, en general, la descentralización de los nuevos museos nacionales, la conciencia de la importancia del patrimonio cultural subacuático o una gestión al parecer eficaz de la Biblioteca Nacional. En el “debe”, sin duda, la continuación de la política de “desentendimiento” del Estado con el patrimonio cultural.

El nombramiento de Ángeles González-Sinde no es halagüeño. Hay razones para pensar que es un paso más en la confirmación del ministerio como un ministerio de “Industrias Culturales”, más que de “Cultura”. Preocupa su empeño por poner puertas al campo de Internet, de limitar la libertad en la circulación de información (clave del mundo contemporáneo), una aparente concepción gremial o sindical o patronal de la cultura, su proximidad a grupos de presión tan peligrosos (para nosotros, que además hemos tenido la experiencia del Fleta) como la SGAE. Al parecer, el ministro Molina no pudo con los productores cinematográficos, que efectivamente habían pedido “medidas” al presidente Rodríguez Zapatero. Pero ni puede confundirse la cultura con el cine ni el cine con la producción cinematográfica ni la producción cinematográfica con cierta producción cinematográfica. Las patronales culturales han movido fichas en el Gobierno. Y hablando de patronales: hay quién dice que Taguas puede volver a algún nivel del Gobierno… Su espíritu seguro que no se ha ido.

 

"Crisis de Ideas", por Ángel Garcés Sanagustín

"Crisis de Ideas", por Ángel Garcés Sanagustín

Foto Wikimedia. "Tan aguda es la falta de ideas que los poderes públicos siguen empeñados en adoptar medidas que permitan volver a inflar la burbuja. El problema radica en que ya no queda jabón" . Artículo publicado por el diario Heraldo de Aragón  en su edición de 23 de febrero de 2009. Ángel Garcés San Agustín es profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Zaragoza.

PARA el pensamiento aristotélico, idiota era el hombre apolítico, el que se desvinculaba de losproblemas de la polis, el que renunciaba a su integración en la comunidad, el hombre indolente que renunciaba a ser ciudadano. Algunas manifestaciones de nuestra idiosincrasia y algunas expresiones del idioma español muestran una secular decantación por la idiotez, en el sentido primigenio del término. La historia de España está marcada por la creencia de que el poder, sea cual sea su naturaleza u origen, proveerá. No en vano, subsidiados y rentistas hanconstituido las clases que han vertebrado el país. Al fin y al cabo, España creyó nacer cuando se celebraron los esponsales entre un proyecto nonato de santa y un consumado mercader. De ahí que hayamos aportado dos géneros a la literatura universal: la mística y la picaresca. Aunque esta última nos ha ofrecido mejores obras y resultados, tanto en la ficción como en la realidad política.

Padecemos un sistema que fue genialmente calificado como democracia de behetría. La behetría era un régimen medieval por el que se permitía a las poblaciones o señoríos elegir a su señor. Y algunos creen que la democracia consiste en elegir  cada cuatro años al señor que nos proveerá de lo necesario y nos protegerá de los avatares del destino. Por otro lado, la financiación irregular y la escasa ó nula democracia interna dé los partidos desvirtúan la naturaleza apriorísticamente democrática del sistema. Es más, actualmente, la democracia de behetría nos permite elegir a los diferentes mandamases de los señoríos, merindades, baronías y ducados en que hemos dividido nuestro vasto y despoblado territorio. Y para ello hemos dotado a cada señorío de unos privilegios propios y específicos, con sus correspondientes cotos de caza, y también de un gobierno especialmente empeñado en retribuir la fidelidad del cortesano y la lealtad perruna del súbdito.

Sin embargo, todo iba relativamente bien hasta que estalla la crisis y se pone de manifiesto el páramo intelectual en el que nos hallamos. Porque la crisis que padecemos es también, y fundamentalmente, una crisis de ideas. Tan aguda es la falta de ideas que los poderes públicos siguen empeñados en adoptar medidas que permitan volver a inflar la burbuja. El problema radica en que ya no queda jabón. Y ahí están nuestros próceres con esa pose de estulticia que queda cuando uno intenta sin éxito recrear la hueca esfera de una pompa de jabón. Hasta hace poco, el dinero fluía incesantemente de arroyos y acuíferos subterráneos.

Eran tan abundantes sus caudales que estaba perdiendo su valor. Y era necesario alumbrar un período de sequía para que el vil y codiciado metal volviera a convertirse en un bien escaso al que solo unos pocos pudieran acceder.

Pero, ¿cómo hemos llegado a esta situación? Tal vez haya que recordar que, primero, pregonaron el crepúsculo de las ideologías. Luego relegaron los ideales al ámbito del ilusionismo. Y ahora descubrimos que ya no quedan ideas, que solo persisten las consignas que generó la inercia del pensamiento único.

De ahí que, para afrontar la crisis, los Gobiernos, tan preocupados por alcanzar la paridad de género, deban mostrar el mismo  ahínco en reservar cuotas para dar cabida a la inteligencia. Por ello, debemos volcarnos en fundar la España ideocrática, tan vituperada durante siglos, y superar nuestro ancestral declive hacia la idiotez. Al fin  y al cabo, solo un nuevo aluvión de ideas y la empatía hacia las víctimas de la crisis podrá devolvemos al deseable estado de animales políticos y sociales.