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APUDEPA

¿Quién miente sobre el Teatro Fleta?

¿Quién miente sobre el Teatro Fleta?

La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, APUDEPA, ha tenido acceso a unos documentos del Ayuntamiento de Zaragoza que contradicen la versión oficial dada hasta ahora por el Gobierno de Aragón en relación con el Teatro Fleta. El pasado día 19 de septiembre de 2007 esta Asociación dio a conocer la noticia de la catalogación definitiva del Teatro Fleta, por silencio del Consejo de Ordenación del Territorio de Aragón, en virtud de lo dispuesto por el artículo 43 de la Ley Urbanística de Aragón. En junio de 2006 el Consejo de Ordenación del Territorio de Aragón aprobó de forma definitiva el Catálogo de Edificios de Interés del Plan General de Ordenación Urbana. En dicho Catálogo fue incluido el Teatro Fleta, si bien se prescribió la revisión de la catalogación para adaptarla a su “situación real actual”. Dicha prescripción fue cumplida debidamente por los Servicios Técnicos del Ayuntamiento de Zaragoza y por una Comisión de Expertos de la Universidad formada al efecto. La nueva ficha catalográfica del Teatro Fleta refrendaba la catalogación como Edificio de Interés Arquitectónico y fue presentada al COTA en octubre de 2006, sin que hasta el momento éste se haya pronunciado. Tras dos meses de silencio se considera (artículo 43 de la Ley Urbanística) que la prescripción está cumplida.

Sin embargo, el señor Viceconsejero, don Juan José Vázquez, arremetió contra APUDEPA el día siguiente a la publicación de nuestra información mostrando “su discrepancia y su estupor” (El Periódico de Aragón, 20-9-2007). Afirmó que “APUDEPA no es parte del proceso” lo que no es cierto, pues está personada en todos los procesos municipales y del Gobierno de Aragón sobre el Teatro Fleta, como tuvimos ocasión de explicar.

Lo más grave, sin duda, es que el Viceconsejero argumentara que “tras una primera revisión de la ficha de catalogación, el COTA devolvió la misma al ayuntamiento al considerar que ésta no cumplía las prescripciones que este organismo había propuesto”. Sin embargo, entre los acuerdos del Consejo de Ordenación del Territorio (que se publican en el Boletín Oficial de Aragón por orden del Decreto 216/1993 de la Diputación General de Aragón por el que se aprueba el Reglamento del Consejo) no figura ningún acuerdo en relación con el Teatro Fleta.

Efectivamente, así lo prueba el documento que ahora hace público APUDEPA y que es la respuesta del Teniente de Alcalde Carlos Pérez Anadón (Consejero de Urbanismo, Vivienda, Arquitectura y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza) a la pregunta sobre el particular formulada por el Portavoz del Grupo Municipal de Chunta Aragonesista Antonio Gaspar. Solicitada información sobre los “movimientos o novedades” en relación con el Teatro Fleta desde la remisión “en octubre de 2006” de la nueva “ficha catalográfica”, Pérez Anadón afirma en escrito fechado ayer mismo que “NO ha habido ninguna novedad” “en las relaciones entre el Ayuntamiento de Zaragoza y Gobierno de Aragón acerca del Teatro Fleta”. Es decir, que la ficha catalográfica NO ha sido devuelta, contra lo que sostiene el Viceconsejero Vázquez. Ya no podemos darle más rodeos: o miente Pérez Anadón o miente Vázquez. Dado el carácter oficial de la respuesta de Pérez Anadón nos inclinamos por lo segundo.

La Diputación General debe de ofrecer explicaciones de inmediato. Debe de aclararse por qué ha mentido el Viceconsejero Vázquez en un tema tan delicado y sensible y si la Consejera Almunia ha refrendado estas opacas operaciones. APUDEPA exige, mientras tanto, que se asuma la ficha catalográfica ya en vigor y se actúe de inmediato para recuperar en lo posible el magnífico edificio del Teatro Fleta.

Una promotora tala 6.700 pinos para hacer una urbanización pese a carecer de licencia de agua

Una promotora tala 6.700 pinos para hacer una urbanización pese a carecer de licencia de agua

No confundir el titular con la fotografía, que uno es un chanchullo del PP y el otro del PSOE. El primero hace referencia a un interesante artículo sobre la tala de árboles para la urbanización de un paraje de Castilla y León que hoy publica el diario El País. Les remitimos a la noticia, así como a los datos referentes a la situación del Secretario General de los Socialistas Valencias Joan Ignasi Pla, a que hace referencia la fotografía. (en la imagen: portada de hoy del diario El País). Es la larga sombra de la construcción en España…

Castilla y León aprueba tres campos de golf y 7.500 viviendas en una aldea de 156 habitantes. Un informe interno de la Junta admite que el plan es "un despropósito".

RAFAEL MÉNDEZ - Madrid - 18/10/2007

La urbanización La Favera, en Villanueva de Gómez (Ávila), no sólo ha talado ya más de 6.700 pinos en una zona de alto valor ecológico sino que lo hace sin concesión de agua para abastecer las 7.500 viviendas y los tres campos de golf que construye. La Confederación Hidrográfica del Duero acaba de anular la dotación que tenía, pero aun así, la Junta de Castilla y León, del PP, autorizó ayer a la empresa a construir tres campos de golf a costa de otros 10.000 pinos. La Junta ignora así el informe de sus técnicos que dice que, "siendo suaves", el plan es "un despropósito y un sinsentido".

Una pareja de águilas imperiales ibéricas sobrevuela el río Adaja. Vuelan muy, muy alto y sólo con prismáticos se las puede distinguir. Son una de las pocas parejas que quedan en España y el año pasado criaron tres pollos en el pinar del río, en las únicas 5.000 hectáreas arboladas de las 150.000 de la comarca cerealista de La Moraña abulense.

El pinar, propiedad de la empresa Unión Resinera, fue declarado urbanizable el 4 de marzo de 1980. Pero hasta que en 1999 lo compró la empresa riojana Inveralde nada se movió. La promotora comenzó en 2000 los trámites para construir allí una urbanización de 7.500 viviendas, hotel, club hípico y tres campos de golf con apoyo del alcalde, José Martín Llorente (PP). "El campo se muere y el plan es bueno para la comarca", señaló ayer.

El problema es que Villanueva de Gómez se abastece del acuífero de los Arenales, sobreexplotado y contaminado por arsénico, según Antonio Gato, presidente de la Confederación del Duero, del Ministerio de Medio Ambiente. El pueblo se abastece con camiones y sus 156 habitantes beben agua embotellada.

Aun así, la Junta de Castilla y León y el ayuntamiento autorizaron las 7.500 viviendas a costa de 800 hectáreas de pinar y en 2006 tramitaron el plan para los tres campos de golf. En junio de 2005, la confederación otorgó a la empresa una concesión de agua de 771.363 metros cúbicos al año que se sumaban a la de 180.000 metros cúbicos que ya tenía. Con esa concesión, la empresa podía empezar a funcionar aunque seguía lejos de los 2,5 millones de metros cúbicos al año que necesitaría para los 22.000 habitantes que se pueden llegar a juntar en La Favera. Con esa cifra, la urbanización en el pinar se convertiría en la segunda localidad de la provincia.

Como el pinar era urbanizable desde hace más de 25 años, las viviendas se tramitaron sin declaración de impacto ambiental, explica el alcalde. Los ecologistas de Centaurea, SEO/Birdlife y Comisiones Obreras denuncian que el trámite sí era necesario.

Las máquinas ya han dejado su huella. El pinar está atravesado por enormes calles asfaltadas alrededor de las que se acumulan troncos y una máquina que extrae los pinos de raíz.

Los ecologistas aseguran que ya ha talado más de 10.000 pinos. La promotora dice que muchos menos y que además, repoblará con 316.000 otra zona. Los 30 kilómetros de calles tienen unos 15 metros de ancho. Si la densidad del pinar admitida por el alcalde es de 150 pinos por hectárea -los ecologistas dicen que es mayor-, eso significaría que ya han caído más de 6.700 pinos. Un portavoz de la promotora afirma que estaban heridos de muerte, que son pequeños y que la tramitación se ha hecho legalmente.

La empresa ya tenía permiso para las casas, pero necesitaba una declaración de impacto ambiental para los campos de golf, que están en otro tipo de suelo, en la ribera del río. La Junta preguntó a sus técnicos y se encontró con su oposición.

El 29 de junio de 2006, el jefe de la sección territorial de ordenación, Rodrigo Gandía, y el técnico de su departamento Javier Plaza firmaron un informe demoledor. Tras destrozar durante seis folios el plan, concluyen: "Se parte de unas normas aprobadas en los años 80 que, siendo suaves, nos parecen un despropósito. Imaginemos qué sería si todos los municipios en sus lugares de mayor valor y atractivos ejecutaran proyectos de este tipo. Desde el punto de vista de la ordenación del territorio y del medio ambiente es un sinsentido".

Así no había forma de dar luz verde a la urbanización. Pero el 19 de octubre de 2006, el jefe de la sección, Sabas Yagüe, actor clave en la tala en Navas del Marqués, firmó otro informe para "matizar" el anterior. En él afirma que "las cortas previstas, no hacen más que anticipar lo que necesariamente tendría que producirse de todas formas de forma natural". Con este informe, la Junta dio luz verde a la declaración de impacto ambiental días después y ayer -un año después- la publicó en el Boletín Oficial de la comunidad. Sólo para los tres campos de golf hace falta talar 9.618 pinos. Este diario intentó ayer, sin éxito, obtener la versión de la Junta.

El problema para la promotora es que el 27 de septiembre la confederación consideró que la concesión de agua había caducado porque Inveralde no había acometido las obras a tiempo. En un acto inusual, el organismo deja a la promotora sin ninguna concesión para justificar la tala, a pesar de lo cual ayer seguía. La empresa sostiene que hay agua de sobra y que seguirá la obra. A pesar de la falta de agua. A pesar de la crisis inmobiliaria.

 

EL TUBO. MEMORIA DE UN ABANDONO

EL TUBO. MEMORIA DE UN ABANDONO

Se acaba de publicar un interesante libro escrito por Antonio Tausiet y Miguel Lizana sobre el Tubo. Ojeando textos en la librería, he visto hoy mismo este librito. Lo he abierto con cierta distancia pues pensaba que podría tratarse de uno de los muchas publicaciones institucionales para vendernos la moto del “nuevo Tubo” con sus nuevas maravillas maravillosas, pero….. hete aquí que he ido pasando las hojas y me ha ido atrapando y me ha parecido la “anatomía de un asesinato”, un informe de los testigos del crimen cometido con el Tubo….. Emocionante libro. Triste, pues destila melancolía por todas partes y esclarecedor, pues entre líneas se pude apreciar la miserable actuación en el Tubo, con sus enormes zonas oscuras…. Me agrada apreciar que hay más gente sensible contra la destrucción de nuestro patrimonio. Podría hacer muchas reflexiones sobre este asunto, en el que tanto se implicó APUDEPA, pero prefiero por ahora poner lo que mas me ha llamado la atención de este interesante libro, que recomiendo su compra. Es una buena oportunidad, con la aparición del libro, para recordar este triste proceso y reflexionar sobre lo sucedido y que ello nos ayude a prevenir, ¡ójala! otros desmanes urbanísticos...

Autores: Miguel Lizana y Antonio Tausiet

Título: El Tubo. Memoria de un abandono. Fotografías 2000-2004

Edita: March editores, El Vendrell – 2007, 34 €

La portada tiene la foto de la espalda tatuada con un enorme Cristo crucificado, de un “personaje” del viejo Tubo, uno de los muchos tipos que formaban parte de una Zaragoza golfa y entrañable que va desapareciendo...

El libro consta de una pequeña presentación del fotógrafo Miguel Lizana, luego viene un artículo titulado “Retazos de historia de un barrio que ya no existe” de Antonio Tausiet; y luego las tres partes principales del libro: 1, Retratos 2, Lugares 3, Visiones.

Miguel Lizana escribe (pag 4) (…) No tardé mucho en darme cuenta de que (el Tubo) era un sitio especial. Un lugar que destilaba alma, habitado por un número de personas-personajes con sus respectivas vidas y vivencias. La mayoría resultaron atípicas, diferentes y peculiares en relación con la cotidianeidad que se respiraba en el resto de la ciudad (…) Eres consciente de tu papel de testigo mudo del desmoronamiento de un emblema, de una forma de entender la vida. Tanto es así que tienes la sensación de que el Tubo se va de puntillas y sin hacer ruido, para así dejarnos la completa libertad de imaginarnos como hubiese sido. Imaginarlo porque ya… sólo queda la leyenda.(…) Antonio Tausiet comenta que Antonio Beltrán dijo en 1999 (…) Poca vida le queda al Tubo, a causa de una reforma que alterará la fachada de la Avenida y la Plaza de España (…) La poca vida a la que alude Beltrán es ya muerte absoluta y lo que fue el Tubo ya nunca mas volverá a ser.

Luego hace un recorrido por el Tubo, (…) el verdadero protagonista del Tubo fue su peculiar ambiente creado a raíz de la implantación del pequeño comercio (…) En 1955 había 99 locales entre pensiones, restaurantes y bares (…) En 2003 escribe Paula Figols (…) En lo que fue una calle bulliciosa (Mártires), punto de encuentro, de negocios y de fiesta, sólo quedan dos locales abiertos: El Gastrónomo y Casa Colás (…) Comenta el delirante plan de 1970 de arrasar el Tubo para prolongar el Paseo de la Independencia capitaneado por el concejal Larrodé. De aquellos años queda una encantadora coplilla:

Dos concejales y medio

Muy amantes del ladrillo

Pretenden cargarse el Tubo

Por oler a bocadillo

(Al final lo consiguieron, apunto yo)

Luis del Val escribió en esas fechas, en el diario Pueblo estas palabras:(…) En todas las ciudades, ante el proyecto de apertura de una vía importante, los especuladores de turno compran con suficiente antelación los terrenos para sacar sobre ellos el mil por uno por el conocido método de la espera. Poderosas han de ser las razones aportadas por el señor Larrodé, en su doble condición de concejal y persona particularmente integrada en los negocios de compra y venta de fincas (Digo yo, ¡coño!, si esto me parece noticia de hoy en día y fue hace 37 años)

Hay una párrafo en la pág. 10, que transcribo y que Tausiet titula:

Leyes ¿aplicadas? Al Tubo.

En 1978, la zona fue incoada Conjunto Histórico, es decir:

Agrupación de bienes inmuebles que forman una unidad de asentamiento, continua o dispersa, condicionada por una estructura física representativa de la evolución de una comunidad humana por ser testimonio de su cultura o constituir un valor de uso y disfrute para la comunidad.

Incluye una escalera gótica en la casa medieval del número 5-7 de Mártires, un palacete esquina con Cuatro de Agosto, con zaguan modernista y escalera barroca dieciochesca, única en la ciudad; bodegas abovedadas en ladrillo que se comunican entre sí. Pero sobre todo, una “comunidad humana” que ha sido ninguneada, saltándose una vez más las leyes. (…)

En 1985 se lee en la prensa de Zaragoza: El Tubo ha envejecido mucho. Su agonía es lenta, pero programada. Casa que se cae, solar en el que no se construye. Lo dejan morir, poco a poco. Algún día sobre su cadáver se echará asfalto, desplazando los recuerdos de las gentes que aquí habitaron y trabajaron.

En 1988 el equipo de gobierno del PSOE del Ayuntamiento de Zaragoza, presidido por Antonio González Treviño ( ¡caramba, quién aparece por aquí!) y con Luis García Nieto como concejal de urbanismo (¡menuda parejita de políticos que hacían!) , aprobó un Plan Especial que trasladó al arquitecto Daniel Olano la absurda tarea de hacer desaparecer para siempre el mas representativo lugar de acogida de la ciudad. En 2001, el alcalde de Zaragoza José Atarés, del Partido Popular, autorizaba que se derribasen tres edificios de la calle Cuatro de Agosto: los números 8, 10 y 12. Previamente la empresa promotora de la reforma del Tubo había demolido sin autorización las fachadas de los números 14 y 16. El ayuntamiento del Partido Popular impuso entonces por ello una multa ridícula. Cinco edificicios colindantes (tres interiores y dos fachadas) declarados de Interés Ambiental, derribados. El procedimiento es sencillo: se deja que los inmuebles lleguen a un estado de ruina para así verse obligados a hacerlos desaparecer. (…)

“Una ciudad no puede componerse sólo de edificios anodinos”. Esta frase del presidente del Colegio de Arquitectos de Aragón, defendiendo en abril de 2004 la recién estrenada fachada del inmueble de entrada al Tubo, resume la filosofia de este libro. Una ciudad, y sus lugares emblemáticos, se compone de edificios vivos, porque en ellos habitan, sienten, disfrutan conversan y crean entornos agradables las personas que los ocupan. Exactamente el caso del antiguo Tubo. (…) “se ha pulverizado la memoria histórica” y el Tubo ya no es el Tubo (…)

PARTE 1, ROSTROS

(…) Pasaba gente de todo pelaje. Tanto te venían señores muy elegantes, como el albañil con las alpargatas blancas (…) El Tubo estaba integrado en la ciudad, y no solo en la ciudad. A nivel nacional e internacional (…)

Toda Zaragoza iba allí (…)

Lo que la gente iba a ver al Tubo era el ambiente, igual que vas a ver el zoco en Estambul (…)

Reabrir con el mismo espíritu, por ejemplo, El Plata, es muy difícil. Tenemos el ejemplo del Oasis, que está abierto. Pero no es el Oasis donde cantaba Miguel de Molina. Zaragoza pierde una parte importante de su identidad. Todas las ciudades tienen un sitio emblemático, que les ha dado siempre ese pequeño calor. Se puede comparar con ese pequeño sitio donde te recuestas en tu casa. Madrid y Barcelona lo mantienen (…)

Tenemos complejo de provincianos y lo superamos con la idea de la modernidad de los especuladores: hay que destruir el pasado. Les da vergüenza que nuestros antepasados se hayan dedicado a comer papas o calamares (…)

Este proceso ha sido similar al sufrido por los habitantes de pueblos inundados por pantanos, que se tienen que marchar. Era un micromundo, incluso con su propio microclima (…)

Se puede especular con cultura y en Zaragoza siempre se ha especulado con ignorancia (…)

En este proceso de degradación ha habido gente que ha venido a ayudar: la Asociación Zaragoza-Casco Viejo, APUDEPA (…)

Era bonito bajar por el paseo de la Independencia y tener una entrada a la Zaragoza vieja. Pero han estado educando a la ciudadanía para que en vez de ver la entrada a su ciudad antigua, viera que entraba a un sitio cutre y asqueroso (…)

La degradación empezó cuando empezaron la obra esa. Cuando ORNI compró toda la manzana. Entonces empezó a decaer porque quitó todos los bares, empezaron a poner los andamios sin hacer nada, pero les dio la gana para que el Tubo cayera (…)

 
En fín, Serafín, la historia se repite una y otra vez, sin cesar... ¿Hasta cuándo?

APUDEPA apoya la convocatoria ciudadana en Madrid para exigir respeto al Patrimonio Cultural Madrileño y Español

APUDEPA apoya la convocatoria ciudadana en Madrid para exigir respeto al Patrimonio Cultural Madrileño y Español

Imagen tomada de la página web www.amigospalacio.org. Como ya hizo la primera vez, la Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, APUDEPA, se suma a las Asociaciones convocantes en la concentración en defensa del patrimonio cultural de Madrid y de España, en este caso frente a la Casa de la Villa en la capital española.

La situación es tremendamente alarmante. Las administraciones, presas de espurios intereses en la mayoría de las ocasiones y víctimas de las inercias urbanística, social y económica española, están sacrificando buena parte del patrimonio cultural común, convertido en una pura mercancía para la compraventa. En Madrid peligran el Teatro Albéniz, multitud de cines y teatros, la Casa de Vicente Aleixandre, la Institución Libre de Enseñanza, el Palacio de Boadilla del Monte y muchos otros bienes del patrimonio histórico español.

Y fíjense qué cosas tiene la vida: El Teatro Albéniz teme correr la suerte del Teatro Fleta. El Teatro Fleta quiere ser vendido por el Gobierno de Aragón a la SGAE. La SGAE, a su vez, ha logrado la cesión del palacio del Infante don Luis en Boadilla del Monte, que en 1998 fue comprado por el ayuntamiento a la familia de los Condes de Sueca, que a su vez han vendido al Gobierno de Aragón el Retrato del hijo del Infante don Luis. ¿Volvemos a empezar?

Sólo podemos felicitar a las Asociaciones por su voluntariosa iniciativa, que difundimos y a la que humildemente nos sumamos, y trasladarles nuestro más sincero apoyo. Les invitamos a conocer a cada una de las Asociaciones:

Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre

(www.vicentealeixandre.es)

Plataforma de Ayuda al Teatro Albéniz

(www.teatroalbeniz.blogspot.com)

Salvemos los Cines y Teatros de Madrid

Salvar la Institución Libre de Enseñanza

(www.salvarlaile.com)

Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (www.aavvmadrid.org)

Asociación de Amigos del Palacio de Boadilla del Monte (www.amigospalacio.org)

Asamblea Ciudadana del Barrio de Universidad

(www.acibu.com)

Asociación de Amigos de los Teatros de España (AMITE) amigosteatros@yahoo.es

 

CONVOCAMOS NUEVAMENTE A MEDIOS Y CIUDADANOS EL PRÓXIMO JUEVES 18 DE OCTUBRE,

FRENTE AL AYUNTAMIENTO DE MADRID EN LA PLAZA DE LA VILLA,

PARA PEDIR JUNTO CON LAS ASOCIACIONES EN DEFENSA DEL PATRIMONIO CULTURAL

LA SALVACIÓN DEL ALBÉNIZ, DE LA CASA DE VICENTE ALEIXANDRE, DE LOS CINES Y TEATROS Y DE OTROS LUGARES DE RAIGAMBRE CULTURAL PARA MADRID


VENID A APOYARNOS

JUEVES 18 DE OCTUBRE A LAS 18,30 HORAS

“Otra falacia patética” por Santiago de Mora-Figueroa

“Otra falacia patética” por Santiago de Mora-Figueroa

Por su interés, el Blog de APUDEPA incluye el artículo “Otra falacia patética”, de Santiago de Mora-Figueroa (Marqués de Tamarón), publicado por el diario ABC en su edición de 25 de mayo de 2006. La cuestión concreta planteada, la de los incendios forestales, ha vuelto a ser de interés mediático este verano, a causa de los gravísimos incendios de Grecia (fotografía tomada del diario El País), tras de los cuales se halla la especulación inmobiliaria. En este sentido, APUDEPA es algo más tajante (y su visión menos romántica y literaria) que el Marqués de Camarón: el actual sistema económico necesita de un espacio físico que, de una u otra forma, consigue. No queda tan lejos el fuego olímpico...

Una de las falacias más repetidas es que los españoles son indiferentes ante la Naturaleza. Sorprende esta afirmación reiterada y gratuita -auténtica falacia patética, que diría Ruskin- cuando todo a nuestro alrededor indica que en su mayoría los españoles no sólo no son indiferentes ante la Naturaleza, sino que con notable eficacia la detestan. Esa antipatía se manifiesta a veces de forma canallesca, quemando el monte o envenenando animales. En otras ocasiones el estilo es tan sólo achulado, y se desparrama basura en parajes de singular belleza, estridencias de discoteca y moto en el corazón del silencio, pintadas procaces o mitineras en las rocas. Es una manera de decir, con desplante de imbécil, «por aquí he pasado yo, que no soy menos que ese roble tan viejo o esa águila que salió huyendo».

Pero las más de las veces el odio rezuma por omisión más que por acción: los vecinos se sonríen ante el atropello, el juez se encoge de hombros, el Ayuntamiento se inhibe, los Gobiernos callan o fingen. Es la más sincera de las connivencias. «Vaya usted a saber quién lo hizo, sería muy difícil probarlo, además el bosque era muy viejo, y ya es hora de que esto beneficie a las personas y no sólo a los pajaritos». Y suspiran satisfechos los especuladores urbanos, tratantes de madera quemada, cazadores furtivos, extorsionistas, camellos de la droga, piariegos y retenes renegados.

El ejemplo perfecto de la mezcla de resentimiento y estupidez demagógica fue aquella brillante coletilla al lema de la vieja campaña contra los fuegos forestales: «Cuando arde un bosque, algo suyo se quema, señor conde». Añadiendo esas dos palabras, el gracioso -creo recordar que en La Codorniz- convertía el incendio en un acto progresista, puesto que fastidiaba a la oligarquía. Y además heroico, ya que en aquel entonces la Guardia Civil aún era o podía ser severa.

Huelga decir que esa bellaquería en particular no es ya políticamente correcta. Pero otras sí, pues casi todo es turbio en ciertas actitudes sociales. Ni siquiera los delincuentes, que deberían ser fieles a su imagen social de dechado de lógica -lógica egoísta y amoral, pero lógica al fin- son tal cosa cuando se dedican a destruir la Naturaleza. Rara vez actúan con la frialdad de un delincuente puramente racional, como por ejemplo un monedero falso. Éste tan sólo busca el estricto provecho económico, mientras que el incendiario, con independencia del posible lucro, suele disfrutar haciendo daño. Diríase que en ese terreno hay tanto o más odio que codicia. A veces cabe preguntarse si ciertos vertidos tóxicos o incendios no tendrán más en común con los crímenes de los violadores que con los de malhechores supuestamente racionales como los ladrones. Después de todo es de suponer que el sueño de quien aspira a hacer el mal perfecto es mancillar a su madre y luego matarla, y eso es, en exacta metáfora, lo que hacen miles de autores de delitos ecológicos al año, sobre todo en verano. Si tan sólo buscasen el lucro, es probable que escogieran otros delitos más rentables y que causan menos dolor innecesario.

Lo más triste, sin embargo, es que lo turbio de las motivaciones de los delincuentes parece desdibujar las propias reacciones de la opinión pública, de las autoridades y de los periodistas. No conozco otro ámbito donde haya menos ideas claras y menos acciones decididas. Abunda, eso sí, la palabrería. Todas las fuerzas políticas coinciden en sus ansias retóricas de «preservar el medio ambiente» (artículo 38 de la Constitución de 1978), pero ninguna muestra respeto siquiera por su propio nombre; se conoce que no va con ellas lo de nomen est omen. Los socialistas valoran muy poco en la práctica el primer bien social, que es la Naturaleza. A los conservadores no les interesa mucho conservar esta vieja piel de toro, tan llena de mataduras. Los verdes, absortos en la izquierda unida, tienen mucho más de izquierdistas que de verdes. Y los llamados ecologistas nunca se manifiestan cuando el desastre ecológico ocurre donde gobiernan las izquierdas.

Prueba de lo que antecede es la anarquía urbanística en casi todos los municipios españoles. Sea cual sea su militancia política, el sueño megalómano de un alcalde es benidormizar entero su término municipal, edificarlo del uno al otro confín. Yerran quienes atribuyen el anhelo a un afán de beneficio personal. Por lo común no se trata de cohecho sino de una fe pétrea en el progreso, entendido éste como un aumento acelerado del casco urbano y del número de automóviles en circulación.

Contra creencia tan firme no hay leyes que valgan, y menos en un país latino, donde la tradición es legislar profusamente pero sin luego aplicar las normas con demasiado rigor. A veces, sin embargo, triunfan paradójicos escrúpulos y ocurre, por ejemplo, que se paraliza la declaración de tal Parque Nacional para no verse obligados a entorpecer los negocios de la construcción ni sufrir la consiguiente pérdida de votos.

Quizá por el mismo prurito oficial de discreción -acaso para evitar la llamada alarma social- no sea posible averiguar cuántos están en la cárcel tras los incendios, casi todos provocados, de 180.000 hectáreas forestales en toda España durante el pasado año 2005, o por cualquier otro delito ecológico (se dice oficiosamente que nadie está en prisión por un quítame allá esas pajas, aun ardientes). Pero cuesta creer que haya voluntad oficial de sigilo, pues los poderes públicos no pueden ignorar el auténtico sentir popular ante todos estos abusos y delitos: la sonrisa suficiente. Como mucho, los políticos evitarán en lo sucesivo reconocer las amplias complicidades del pueblo soberano con los incendiarios, después del revuelo causado en agosto pasado por la franqueza de la ministra de Medio Ambiente al admitir que existía «tolerancia social» en Galicia y en el resto de España, que impedía la identificación de los culpables.

A la tolerancia podía haber añadido la desidia. Mientras escribo estas líneas y para no perder el sentido de la realidad más humilde, tengo a mi lado una bolsa de carbón vegetal para barbacoas hecho en el Paraguay y comprado esta primavera en unos grandes almacenes madrileños. O sea, que mientras ardían los montes españoles porque nadie era capaz de atajar el fuego, ya que el sotobosque no se mantiene limpio desde que desapareció el piconeo, estábamos importando picón de una selva situada a diez mil kilómetros de distancia.

Y es que aquí, como en otros asuntos nacionales, el problema no está tanto en el Gobierno o los Gobiernos de la nación cuanto en la nación del Gobierno. Un pueblo que no cree en él mismo -en su historia ni en su naturaleza- mal puede exigir fe y voluntad a sus Gobiernos. Y éstos -unos más que otros, es cierto- tendrán la perpetua tentación de zanjar los problemas «como sea». Es decir, sin resolverlos.

APUDEPA denuncia el derribo de un edificio del siglo XVII por el Ayuntamiento de Caspe para la construcción de un "centro cultural"

APUDEPA denuncia el derribo de un edificio del siglo XVII por el Ayuntamiento de Caspe para la construcción de un "centro cultural"

El Patrimonio Cultural Aragonés ha vuelto a sufrir el desprecio de las administraciones públicas. El Ayuntamiento de Caspe ha procedido al derribo total de la casa sita en la calle Huerta de la Herradura nº 10, de su propiedad, para la posterior construcción de un centro cultural. El edificio se encontraba en pleno centro histórico de Caspe, junto a los Arcos del Toril y la plaza de España.

El inmueble presentaba una notable antigüedad, siendo un ejemplo significativo de las casas precontemporáneas. Presentaba muy buena factura en la resolución de su fachada, con interesantes elementos decorativos y compositivos. A falta de un estudio documental, la casa podía datarse aproximadamente en el siglo XVII, respondiendo a cánones clásicos en el marco de la arquitectura popular. Se trataba de un edificio notable, construido en piedra sillar. Poseía una bella ventana moldurada, con listel recorriendo toda la fachada a modo de imposta. Resultaba especialmente interesante el dovelaje de la gran puerta rectangular, ofreciendo una muestra del buen trabajo técnico realizado en todo el edificio. La casa estaba rematada por galería de arquillos de piedra y alero del mismo material con dos desagües en forma de rollo o gárgolas.

Su derribo constituye un grave perjuicio para el patrimonio cultural aragonés, que no está formado únicamente por los grandes monumentos. APUDEPA detecta un creciente desprecio, que no puede ser fruto sino de la incultura y de la ignorancia de la más elemental doctrina internacional, hacia la arquitectura tradicional y hacia la integridad de los conjuntos históricos.

Pero la vergüenza roza el límite cuando es una administración pública, en este caso el Ayuntamiento de Caspe, el que derriba un edificio histórico para la creación de un centro cultural. Teniendo presente que el edificio no se encontraba en un estado alarmante pese a presentar un déficit de mantenimiento, el Ayuntamiento de Caspe debería haber creado el museo en los inmuebles históricos, para no dilapidar un patrimonio artístico que no podrá suplir un centro de nueva creación. Esta Asociación pide al Gobierno de Aragón que explique si es cierto que el edificio se ha derribado para crear un centro de la “Ruta de los Íberos”, dependiente de la propia Diputación General. De ser así, estaríamos ante un gravísimo caso de responsabilidad política, pues no es admisible que, de nuevo, un proyecto del Departamento de Cultura suponga la pérdida de elementos históricos.

APUDEPA, alertada por vecinos de Caspe, denunció la situación ante el Ayuntamiento de Caspe y ante la Consejería de Educación, Cultura y Deporte. En sus respectivos escritos la Asociación solicitaba la catalogación del edificio y su conservación para el disfrute de las generaciones venideras.

Sin embargo hemos recibido como única respuesta a nuestra solicitud el derribo total del edificio.

¡Viva España!

¡Viva España!

APUDEPA se suma a la sugerencia de Mariano Rajoy y aprovecha la fiesta de España para rendir emotivo homenaje a la “Construcción Nacional". Entre todos, lo estamos haciendo posible. A todos APUDEPA os desea:

Feliz día del Pilar (de hormigón armado, por supuesto)!

Moobing inmobiliario, Centros Históricos y Expos Internacionales

Moobing inmobiliario, Centros Históricos y Expos Internacionales

Por su interés publicamos a continuación el artículo de Belén Boloqui, profesora de Historia del Arte en la Facultad de Educación de Zaragoza y Presidenta de APUDEPA, publicado por Heraldo de Aragón en su edición de 11 de octubre de 2007. Tanto este artículo como el del profesor Montaner publicado ayer en este Blog muestran hasta qué punto las políticas sociales y económicas están interrelacionadas con las políticas urbanísticas y culturales.

“Amenazas, averías misteriosas, extrañas plagas... Todo vale con tal de que los vecinos desalojen el edificio. La ONU sitúa a España a la cabeza del acoso inmobiliario. Aquí se acuñó el término `asustaviejas´, pero con la especulación el fenómeno se ha desbordado. Hemos estado en las ciudades más afectadas”. Así de claro hablaba el XL SEMANAL de Heraldo de Aragón, en su última edición de septiembre-octubre. Los centros históricos, y con ellos los Conjuntos Históricos protegidos por las leyes de patrimonio cultural, no se salvan de esta plaga de gente sin entrañas que busca solo su interés particular. Sevilla, Cádiz, Barcelona, Zaragoza… ¿cuántas ciudades más en España sufren este moobing?

En paralelo, las ciudades antiguas van perdiendo su solera, algunas por el derribo de sus viviendas tradicionales, esas casas privilegiadas por su ubicación, y por la expulsión de sus habitantes más genuinos, las clases más desfavorecidas (bien sea en su versión tradicional, el pobre a secas, o en su versión de familia gitana y ahora de inmigrantes extranjeros). La Conservación Integrada, defendida en el importante texto de la Carta Europea del Patrimonio Arquitectónico de 1975, todavía vigente, hace especial énfasis en esto: “La evolución histórica ha conducido a los centros degradados de las ciudades, y en ocasiones a los pueblos abandonados, a convertirse en reservas de alojamientos baratos. Su restauración debe ser llevada a cabo con un espíritu de justicia social y no debe ir acompañada del éxodo de todos los habitantes de condición social modesta. Así la conservación integrada debe constituir uno de los pasos previos de las planificaciones urbanas y regionales” (punto 7º).

¿Han visto Vds. que se practique ese espíritu de justicia social en muchos de nuestros centros históricos españoles? Sinceramente no. ¿Qué clase de política urbanística se lleva a cabo en nuestras áreas centrales? Misterio, misterio. Con las transferencias autonómicas España no ha dado pasos decisivos en este sentido aunque, para el bien de todos, es cierto que ha habido actuaciones puntuales muy meritorias. Citaré entre ellas las de Vitoria, Gerona, Santiago de Compostela y Bilbao, que han recuperado con voluntad inquebrantable y política social sus centros históricos a lo largo de las décadas de 1980 y 1990 valiéndose para ello de los fondos europeos en una apuesta política de conservación integrada. Zaragoza perdió aquella oportunidad por su negligente actuación en las décadas de 1980 y 1990; también dilapidó sus recursos en el cacareado PICH de 1996 (Plan Integral del Conjunto Histórico), de la época de alcaldesa Luisa Fernando Rudi, una cortina de humo con poca consistencia real, como se ha venido demostrando en los diez años siguientes. Apudepa intentó participar pero fue curioso comprobar el ninguneo sufrido, curiosa práctica consolidada en nuestra sociedad democrática. Ignorar la capacidad de la sociedad es propio de la clase política española. Ahora tenemos un nuevo texto, el PICH de 2005-2012, que está a disposición de todos en la página web del Ayuntamiento de Zaragoza pero del que apenas nadie habla públicamente, cuando debería ser todo lo contrario, de intenso debate social. Mientras tanto, se desvían partidas presupuestarias, se mantienen algunas viviendas en condiciones de habitabilidad infrahumanas, caen edificios antiguos que no están ni tan siquiera inventariados y con ellos el exilio de las personas, una tras otra, con el silencio acostumbrado y la extorsión necesaria llegado el caso. Por otro lado, como la Expo está ya en su recta final y el Conjunto Histórico de Zaragoza sigue sin resolverse es evidente que éste dará mala imagen, ni más ni menos la que le corresponde.

Desde Apudepa siempre hemos reclamado que ciudadanos y asociaciones tenemos derecho a participar en el proceso urbanístico de la ciudad en la que vivimos aunque la clase política y el poder en la sombra se empeñen en lo contrario. Como decía Goya, “todo lo que huele a secretos, es digno de poco aprecio”.