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"Zaragoza, fantasía y razón" por Francisco Comín

"Zaragoza, fantasía y razón" por Francisco Comín

Zaragoza, 2007. Foto Wikimedia. Junto al artículo de Ángel Garcés en Heraldo de Aragón, el día 1 de junio del 2008, en el apartado “A debate…Crecimiento Urbano”, aparecía este otro de Francisco Comín, director del Instituto Pirenaico de Ecología, reflexionando, una vez más, sobre Zaragoza y la ordenación del territorio. Comín hace un llamamiento frente al desorden, la marabunta constructiva zaragozana y los efectos Expo, aboga por no destruir los recursos naturales y clama contra los suelos concertados y la barbaridad constructiva del nuevo azud zaragozano. Desde APUDEPA felicitamos al científico Comín por su claridad, su valentía y su defensa inquebrantable del medio.

Bienvenidas sean en este blog sus sensatas palabras, pero observen que en paralelo los constructores aragoneses piden elevar el precio de la VPO a 240.000 E. Es decir, ahora que les va mal en las ventas quieren reciclar los pisos libres por VPO de 40 millones de las antiguas pesetas. ¿Y la rehabilitación de la vivienda consolidada y de los centros históricos? ¿Para cuándo? ¿No le importa al Gobierno tanta vivienda infrahumana en los cascos antiguos? ¿Para qué está la ley de Patrimonio cultural aragonés? Esa es una buena muestra de que no se cumple la ley, como apuntaba Garcés.

Zaragoza, fantasía y razón

«Grande no es sinónimo de bueno. Y es cuestionable que el camino de la excelencia pase por ser grande. Si quiere ser una gran ciudad, debe ser de calidad en un territorio equilibrado»

La fantasía desbordada por la publicidad de las obras y del crecimiento de las ciudades grandes, sean viejas o nue­vas, no debe hacernos olvi­dar que son humanas y de alcance lo­cal, y que abandonada de la razón pro­duce monstruos.

Ya hace tiempo que se razonó la monstruosidad de Barcelona por recu­rrir a desviar ríos, urbanizar montes y destrozar costas con tal de crecer, aun a costa de los recursos y las gentes de otras latitudes.

Esta misma razón nos dice que el pai­saje actual en el entorno de Zaragoza tiene un valor incalculable, pues es el resultado de millones de años de evo­lución. Y que, aunque puede tener mer­cado, no conviene despreciarlo, pues cumple funciones valiosísimas para el bien común: recarga acuíferos, protege de la erosión y desertización y contri­buye a amortiguar los rigores del clima, entre otros. Que no es poco para un en­torno con tan extremas condiciones cli­máticas.

En el caso de nuestros ríos ya se ha dicho casi de todo, aunque sin tiempo sereno para el debate. Pero hay que re­cordar que tan insensato es seguir cre­ciendo sin límites a base de atraer re­cursos de donde sea (Barcelona-Ebro, Zaragoza-Aragón), como seguir trans­formando con solo fantasía y sin razón, como la barbaridad hidro-ecológica que se está construyendo en el cauce del Ebro, margen derecho, entre el puente de Piedra y el de Hierro.

Esto solo tiene parangón con la mala educación transmitida a parte de la ciu­dadanía, de hacer creer que se puede construir en los cauces de los ríos im­punemente y, sin más costes, estrechar­los y modificarlos, interrumpirlos con presas y eliminar huertas sin pensar globalmente, y olvidar para que otros solucionen los problemas que aparez­can más tarde.

Quizás no sea el momento ideal, pe­ro siempre es conveniente recordar que debe haber en algún cajón un plan me­dioambiental que debe ir más allá de ha­cer unas obras para regular con com­puertas la inundación de algunas zonas del río. Y que la ley, su letra y su espíri­tu, incluso la europea, está para cum­plirse. Y que esto puede hacerse mejo­rando las condiciones de vida de los po­bladores locales.

Grande no es sinónimo de bueno. Y es cuestionable que el camino de la ex­celencia pase por ser grande. Si quiere ser una gran ciudad, debe ser de calidad en un territorio equilibrado.

Ninguna de las dos cosas las cumple ni las cumplirá a este ritmo, le sobra fantasía y le falta respeto a lo propio. Su dé­ficit de sostenibilidad (2,35 hectáreas por habitante) crece conforme se extiende, engullendo pueblos, consu­miendo naturaleza y absorbiendo re­cursos que no revierten al resto del te­rritorio. Para llegar a ser una gran ciu­dad hace falta reflexionar sobre esa fra­se escrita en un murete de la plaza del Pilar, a los pies de la estatua de Goya, su autor.

Quizás haga falta más creatividad e innovación, creerse que para hacer grandes negocios, incluso negocios grandes, no es obligado acumular marabuntas consumistas ni destrozar nuestros recursos naturales. Otros lo han hecho en grandes ciudades y en grandes territorios. Ahora sí, es impe­rioso un pacto consigo misma. Que pa­se felizmente el verano y disfruten las multitudes. Que pasen los sabios di­ciendo banalidades globales sin retocar las penalidades locales.

Y al acabar este muestrario, respeto y restitución de lo dañado y de lo que no funcione, por el bien de todos. Cuidan­do las relaciones y las inversiones en­tre el mundo rural y las ciudades. Con la fantasía y la razón bien unidas.

Francisco A. Comín Sebastián es director del Instituto Pirenaico de Ecología-CSIC.

Ángel Garcés Sanagustín: Modelo Urbanístico Aragonés

Ángel Garcés Sanagustín: Modelo Urbanístico Aragonés

Vista Monegros, nuevo sueño de la especulación. Foto Apudepa. Como tenemos un modelo urbanístico en Aragón desaforado, hoy traemos un interesante artículo del profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Zaragoza Ángel Garcés para que Vds. vean lo mal que andan las cosas relacionadas con la construcción, el suelo, la ordenación del territorio y el paisaje. Todo ello lo hemos precedido con unos datos estadísticos de Ecodes, Fundación Ecología y Desarrollo, publicados en el 2006. Verán que hay más que motivo para preocuparse. El urbanismo es cosa de todos, no podemos estar al margen del mismo y es hora que el ciudadano español haga un serio seguimiento del mismo.

Ecodes, datos para Aragón (2006):

· Entre 1987-2000 la superficie del área metropolitana de Zaragoza ha crecido un 21.6%. La población en ese mismo período un 0.5 %
· En Aragón se han visado 19.437 proyectos, un 10 % más que el año pasado, de ellos 4.000 son en el Pirineo
· La superficie urbanizable en Aragón ha crecido un 32% en los veinte últimos años. Es la cuarta parte de todo lo construido a lo largo de su historia.
· A este ritmo en 6 años se habrá acabado con todo el suelo urbanizable planificado en el Pirineo aragonés.
· El suelo industrial ha crecido un 50 % entre 1987-2000
· El suelo utilizado para redes de transporte ha aumentado un 53%, de esta ocupación la mayoría, un 76% ha sido arrebatado de suelo agrícola.
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Modelo Urbanístico Aragonés

«La grandeza del modelo urbanístico aragonés es que no hay modelo, porque no hay planificación territorial». «Hecha la trampa, hecha la ley».

Por Ángel Garcés Sanagustín. Prof. Derecho administrativo

Heraldo de Aragón Domingo, 1 de junio 2008

En el urbanismo aragonés las normas son más pasajeras que los planes y, por tanto, el marco jurídico más fugaz que los instrumentos que regula. El Derecho transitorio prevalece sobre las normas nacidas con vocación de per­manencia. La improvisación prima sobre la planificación.

Las ocurrencias se imponen a las ideas sobre las que se sustentó una supuesta planificación. Los pactos desaforados con los promotores desvanecen cual­quier idea de participación ciudadana en el diseño de la ciudad. La ciudad crece a expensas de los intereses de quienes la construyen y no en función de las nece­sidades de quienes la habitan.

En todo el territorio intentan aflorar Pequeñas Scalas, en lo que no es más que una mera imitación en miniatura de los delirios de grandeza de algunos gestores del Pignatelli. ¿Y qué legitimidad moral les queda a estos para frenar los ímpetus de los alcaldes que quieren quintuplicar su población a base de adosados, campos de golf y centros de ocio?

Por otro lado, los convenios urbanísti­cos que impliquen una revisión del Plan General se reputan nulos, reza la Ley. Pe­ro, a la vez, se crea el suelo concertado, que, con la excusa del interés general, per­mitirá la transformación ingente de sue­lo, al margen del planeamiento, pero no de los intereses de ciertos promotores.

El Gobierno de Aragón ha asumido, ha avocado, ha atraído para sí una compe­tencia que era estrictamente municipal, la del urbanismo. El Gobierno de Aragón no cree en la autonomía del territorio. Cuantas más Administraciones locales crea, más control ejerce sobre el medio rural. Y para ello cuenta con un instru­mento de dominación único: el incre­mento exponencial del papeleo. La buro­cracia es de tal magnitud que, incluso en municipios de menos de cien habitantes se exige un estudio de movilidad, uno más de los centenares requisitos que se piden para tramitar un Plan General. Y el cajón en que este se traduce se somete a información pública, aunque la in formación nunca llega al público.

Y todo ello hace que la primigenia idea de ordenación de la ciudad y del territorio se pierda en un marasmo de leyes, reglamentos, entes públicos y trámites sil fin, que, con la excusa del control de la legalidad, hacen incontrolable el proceso. Malos reyes, muchas leyes.

Vivimos en una tierra en que las principales fuentes de negocio son la recalificación del suelo y del aire (energía eólica) y, por tanto, los negocios que se alumbran en las cercanías del poder. Y para completar el aprovechamiento de los cuatro elementos aristotélicos habría que recordar que el agua es un bien público patrimonializado a largo plazo por algunos particulares y que el suelo, otrora fuente de recalificaciones, es hoy un perfecta excusa para la colocación de militantes, simpatizantes y afines en algunos lugares del territorio.

Y todo ello nos permite convivir felizmente con las paradojas que producimos, porque, en un territorio en el que sobra espacio, da la impresión de que falta suelo.

Pero lo más curioso del urbanismo aragonés, lo que nos enseña cualquier proceso de transformación urbanística, lo que nos pone de manifiesto cualquier proyecto urbanístico, es que, frente al tradición aforismo de «hecha la ley, hecha la trampa», nuestros políticos se las han ingeniado para proponer al mundo una nueva forma de encarar la relación entre el Derecho y la realidad; han creado un nuevo aforismo, «hecha la trampa, hecha la ley».

La grandeza del modelo urbanístico aragonés es que no hay modelo, porque no hay planificación territorial. Si la hubiera, se impondrían algunos límites. Pero quién puede poner puertas al campo de la especulación.

Y, mientras tanto, asistimos a un den dado esfuerzo por ruralizar la ciudad y urbanizar el campo. Y a esto lo llaman algunos desarrollo sostenible.

Ángel Garcés Sanagustín es profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Zaragoza

La huerta necesita una ley para protegerla del ladrillo

La huerta necesita una ley para protegerla del ladrillo

Huerta y especulación. Foto weblog.madridmasd.org

Estos interesantes artículos se han publicado en la edición de la Comunidad Valenciana, de EL PAIS, el día 23 de junio de 2008. Por su interés, su clara relación con el paisaje periurbano de Zaragoza y su histórica huerta, nos parece interesante adjuntarlo para reflexionar sobre la conservación de este paisaje cultural milenario que está en grave peligro de desaparición.

Se pueden consultar en estas página:

http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/huerta/


SARA VELERT - Valencia - 23/06/2008

La huerta histórica de Valencia es un paisaje cultural milenario, de los que quedan muy pocos en Europa. Un espacio agrícola periurbano singular que es seña de identidad de la ciudad y del área metropolitana. Por ello, su protección está en boca de muchos, desde hace años, sin que esa voluntad haya cuajado en un plan global para su conservación y disfrute. Las iniciativas municipales concretas para preservar huerta o las campañas ciudadanas para frenar su deterioro no han encontrado eco hasta ahora en el gobierno autonómico. A falta de protección real, la voracidad urbanística y la presión de las infraestructuras han puesto a la huerta en "riesgo acelerado de desaparición".

Así lo reconoce el Plan de Acción Territorial de la Huerta de Valencia presentado hace diez días por el presidente de la Generalitat, Francisco Camps. El gobierno autonómico presenta el plan tras una década de frenesí del negocio del ladrillo, que ha ocupado el territorio a costa precisamente de la huerta. Camps lo prometió a principios de la legislatura pasada y ahora que ve la luz pide un debate "sincero y leal" para salvar la huerta histórica. Las alarmas, sin embargo, se encendieron hace tiempo.

El debate se enfrenta, de partida, a dos escollos difíciles de remover. Por un lado, la intención de una parte de los ayuntamientos de reclasificar suelo agrícola valioso en programas urbanísticos aprobados o en trámite antes de hacerse público el documento del Consell. Por otro, la desconfianza y el escepticismo de muchos defensores de la huerta que se preguntan si esta vez el gobierno autonómico va en serio. El lanzamiento del plan se abre con una etapa de consultas sobre la versión preliminar del estudio. La Consejería de Medio Ambiente promete un amplio debate y programa de participación pública para despejar dudas y recibir aportaciones. Estos son los ejes principales de un documento elaborado por un destacado panel de expertos y abierto a cambios.

- Diagnóstico. Forjada a partir del agua que fluye del Turia a las siete acequias del Tribunal de las Aguas y la Real Acequia de Moncada, la huerta histórica conforma un entorno periurbano de Valencia y las poblaciones del área metropolitana en serio peligro de desaparición. En 1950 se había destruido un 10% de esa huerta histórica, y hasta 2006 la "tendencia se ha acentuado de forma alarmante", con la ocupación del 30%. "Si se quiebra definitivamente el paisaje de la huerta, se perderá una parte sustancial de la identidad cultural y de los atributos que hacen de Valencia y su entorno un lugar único en la Península y en el Mediterráneo occidental", advierte el plan. Los expertos constatan la falta de eficiencia del riego de las acequias (no alcanza el 15%), el impacto de las aguas residuales y basuras sobre la calidad ambiental de la huerta, así como la desaparición o inutilización de ramales. El estudio afirma que en esta situación, el reparto de agua basado en derechos históricos lleva al sistema a una "grave ineficiencia hídrica". Además, el crecimiento urbanístico y de infraestructuras a costa de la huerta ha creado también barreras y la fragmentación visual del paisaje, y afecta a los caminos rurales y a las acequias. A la progresiva degradación del paisaje contribuyen asimismo torres de alta tensión, construcciones no tradicionales como naves industriales y grandes carteles. Y otro factor que encabeza el riesgo de supervivencia de la huerta: la producción agrícola es "difícilmente sostenible en sí misma en las condiciones actuales", lo que desemboca en el abandono de campos y residencias de la huerta. En la desaparición de lo que le da vida, en definitiva.

- Ámbito de aplicación. La huerta histórica configurada en torno a las acequias del Turia y marjales abarca un ámbito de 23.000 hectáreas en 40 municipios. Descontada la urbanización y los sectores urbanizables aprobados o en tramitación a finales de 2006, la que queda hoy de huerta y es objeto del plan se reduce a 12.000 hectáreas en 34 municipios -algunos ya no tienen suelo agrícola que recuperar-. El plan tiene un enfoque "claramente metropolitano", de coordinación de todas las variables que inciden en la protección de la huerta, desde el reconocimiento de que intentos anteriores de abordar globalmente esta planificación han fracasado.

- Cinco estrategias. El documento define cinco estrategias para la huerta. La primera es una red de paisajes que conecten y articulen la huerta de mayor valor entre sí con los parques naturales de L’Albufera, el Turia, la sierra Calderona y el Marjal dels Moros en Sagunto. A ello se suma la conservación y restauración de los elementos patrimoniales que se han catalogado, tanto arquitectónicos (alquerías) como hidráulicos (molinos, azudes, etc.). Las áreas de mayor densidad de estos valores patrimoniales se sitúan al norte y sur de Valencia y zonas próximas al núcleo urbano.

La segunda estrategia se centra en los agricultores. Son el factor clave para el mantenimiento de la huerta. Sin ellos, un plan de protección convertiría la huerta en una especie de "parque temático" hortofrutícola. Para garantizar su permanencia en el entorno es necesario un plan agrícola específico que implicaría a más de 26.000 explotaciones. Los expertos abogan por que se mantenga al máximo la propiedad privada y se eviten fórmulas simplistas de subvención o subsidio, sin que por ello se desaprovechen ayudas como las europeas al sector. Los mecanismos para garantizar una renta justa a los labradores son variadas: desde la recuperación del mercado para sus productos y promoción de la agricultura ecológica, hasta la terciarización agraria con actividades que complemente la renta, como el agroturismo, pasando por revisar el tamaño de las explotaciones y profesionalizar el trabajo.

El plan propone además, mecanismos de compensación a los agricultores por sus servicios medioambientales de mantenimiento del paisaje y elementos culturales y patrimoniales, ya que éstos benefician al conjunto de la sociedad. Se les ayudará para promover también restaurantes, tiendas de la huerta y otras actividades, mientras que a los labradores que no quieran seguir cultivando se les proponen acuerdos de cesión para que sus tierras las trabajen entidades de conservación o la Administración. En la huerta de titularidad pública se proponen cesiones a agricultores mediante convenio y huertas urbanas. Al plan agrícola se unirán uno de modernización del riego y un plan de uso turístico-recreativo para dar cabida simultánea a todos los aspectos de revitalización de la huerta.

La tercera estrategia presta su atención a la integración paisajística de las infraestructuras y recomienda enterrar todas las posibles. Si no es factible, se intentará que no creen bolsas aisladas de huerta y en los bordes urbanos con carreteras y ferrocarril se diseñarán paseos peatonales y carriles bici. El estudio apunta medidas de integración al AVE y alternativas a rondas que pretenden atravesar huerta.

A la protección del patrimonio cultural y visual se dedica la cuarta estrategia, con la restauración del patrimonio arquitectónico e hidráulico, caminos históricos etc., además de estudios y trabajos de catalogación y fomento educativo y recreativo.

La quinta estrategia lleva al ciudadano a la huerta a través de un trazado peatonal, vías verdes para disfrutarla a pie, en bicicleta o a caballo, con puntos estratégicos de entrada (portes a l’horta) con información y aparcamientos, actividades recreativas y de turismo rural, sin perder de vistas las actuaciones de concienciación. Para conectar las distintas áreas de huerta se sugieren, además, actuaciones singulares en el entorno del parque natural del Turia, la recuperación del agua en el nuevo cauce para unir el paisaje a L’Albufera y un bosque litoral para unir la huerta de Alboraia y el mar.

- Modelo de protección. No hay tradición en la legislación española de conservación de un espacio antropizado como la huerta en el que es básico mantener la actividad económica de mercado, constata el plan. Las que rigen en parques naturales están pensadas para espacios silvestres y tampoco acaba de encajar la figura del paisaje protegido. La clasificación de suelo no urbanizable de especial protección servirá de momento, aunque no garantiza que en el futuro un cambio de plan general municipal u otro programa de acción autonómico cambie el uso. Por ello, los expertos creen necesaria una ley que arrope a la huerta con una definición que proteja su singularidad más allá de apetencias urbanizadoras de los municipios que, en cualquier caso, tendrán que atenerse al plan. Además de catalogar 27 unidades de paisaje de huerta, el plan avanza una primera zonificación en función de su valor y nivel de protección exigible. Así se establece huerta de protección integral, periurbana con posibilidad de albergar alguna dotación pública, o zonas de transición y vectores de conexión en los bordes urbanos aún en estudio porque hay que buscar la adaptación de los planes urbanísticos municipales a la protección.

Además de la ley de la huerta, será necesario un ente que elabore los planes agrícolas, de modernización de riego y uso turístico-recreativo, y que gestione fondos y ayudas para hacer viable la actividad de la huerta.

- Participación pública. "La versión preliminar del plan está totalmente abierta para trabajarla" con ayuntamientos, entidades y expertos, destaca la directora general del Paisaje, la arquitecta Arancha Muñoz, que ha dirigido y coordinado el estudio. Considera esencial el proceso de consulta pública para lograr una redacción final que involucre a instituciones y ciudadanos en la protección de la huerta. Muñoz califica de "pionero" el plan de participación pública, que prevé una primera fase de consulta y debate -también por Internet-, talleres de paisaje, jornadas, reuniones con expertos, etc. para incorporar los resultados al documento definitivo, que será el que salga a la exposición pública propiamente dicha hacia enero de 2009. Será también el momento de definir la financiación y los presupuestos de las actuaciones.

- Obstáculos. Las primeras opiniones, a falta en la mayoría de los casos de un análisis pormenorizado del documento, apuntan ya a que las previsiones de crecimiento urbanístico de los municipios serán el principal campo de batalla. También las soluciones de integración o mejora de grandes infraestructuras, como el AVE en L’Horta Nord y nuevas rondas de circunvalación serán claves. Con la decisión de aceptar los proyectos aprobados o en tramitación hasta diciembre de 2006, la Generalitat da por perdida una importante superficie de huerta en Catarroja (PP) con las miles de viviendas de Nou Mil.leni -en las que participa la propia consejería-; o en Manises (PP), con el plan de Gran Manises, pegado al parque del Turia. También Torrent prevé unas 10.000 viviendas sobre la huerta del Safranar, la mayoría de protección social. El concejal de Urbanismo, Santiago Martí, del PP, recuerda que el proyecto lo impulsó en 2001 el gobierno socialista. "Ahí se han generado unas expectativas que han llevado al abandono de los cultivos", asegura Martí, partidario de reforzar la protección del resto de huerta pero para quien la expansión de Torrent no tiene otra salida.

Alboraia (PP) es otro de los municipios que no quiere renunciar a ocupar una huerta productiva y de alto valor, en la zona de la Vera, a donde pretende trasladar un centro comercial. Alboraia prevé "la protección de la mayor parte de la huerta", alegan en el Ayuntamiento, enfrentado a los agricultores de la Vera.

Estos planes urbanísticos son los que alimentan el recelo, por ejemplo, de Ferran Gregori, experto en la huerta de la Unió de Llauradors-COAG. Teme que el plan, que aún no ha estudiado a fondo, se quede en "palabrería". Coincide con los expertos en que "una huerta sin agricultor es imposible" y que son necesarios mecanismos "que mantengan la actividad y las rentas". La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) se pronunciará cuando analice el plan con más detalle.

Hacia Valencia se dirigen muchas miradas de desconfianza. El gobierno de la alcaldesa, Rita Barberá, defiende que el nuevo plan general en tramitación se ajusta a la defensa de la huerta, pero lo cierto es que las 400 hectáreas que prevé reclasificar dan bocados sustanciosos a zonas de alto valor que, además, están situadas en puntos estratégicos de conexión de la red del paisaje agrícola, como es el caso de Campanar, el límite con Alboraia, La Punta o el cinturón de pedanías pegadas al nuevo cauce del Turia y los municipios de L’Horta Sud. En la huerta de Faitanar incluso prevé un área industrial.

Esta semana, además, una decisión del Tribunal Superior de Justicia ha contribuido a cuestionar las intenciones del Ayuntamiento y del Consell de proteger los espacios valiosos. La consejería recurrirá, y Barberá lo apoya, una sentencia que anula la posibilidad de construir viviendas y algunos equipamientos en pedanías dentro del parque natural de L’Albufera.

"Yo estoy a favor de que haya una planificación territorial de protección de la huerta", adelanta la alcaldesa socialista de Aldaia, Empar Navarro, que también preside la Mancomunitat de L’Horta Sud. Sin embargo, las reclasificaciones previstas en Valencia, Alboraia, Catarroja o Manises convierten de momento el plan "en una declaración de intenciones con demasiadas dudas", apunta Navarro, que reprocha al Consell que "nunca hace lo que predica". Igual que Aldaia, Picanya destaca por incluir en su plan general una calificación específica de huerta protegida. "Sí al plan", afirma su alcalde, Josep Almenar (PSPV), "pero en todos los municipios". Salvar la huerta exige, en su opinión, un verdadero "gobierno metropolitano" en el que las decisiones no se tomen sólo "desde Valencia".

El debate se anuncia vivo, complejo. La huerta, mientras, espera en la encrucijada a que se elija un camino que pueda rescatarla de la destrucción.

La huerta como diorama

Consulta directa: pinchar aquí

 

ANTONIO MONTIEL 23/06/2008

El Plan de Acción Territorial de la Huerta (PATH) llega tarde y de la mano de un Gobierno que ha venido ignorando deliberadamente el llamamiento realizado en el año 2000 por el Consell Valencià de Cultura para utilizar los instrumentos legales para detener las agresiones a la huerta y su petición de creación de un organismo supramunicipal e interinstitucional que elaborase e implementase un plan de protección basado en el máximo consenso social posible. Se trata de los mismos responsables políticos que rechazaron debatir en las Cortes la Iniciativa Legislativa Popular para la protección de la huerta avalada por más de 117.000 firmas ciudadanas.

Es el Gobierno que sustituyó su inicial proyecto de Ley de Ordenación del Territorio, aprobado en noviembre de 2002 en vísperas de unas elecciones, y que recogía una moratoria urbanística para nuevas reclasificaciones de suelo en el litoral y en la huerta, por una nueva ley, aprobada ya en junio de 2004, carente de moratoria alguna y cuyo incumplimiento ha facilitado la pérdida de miles de hectáreas de suelo agrícola de especial valor. Un Gobierno que elude responder a las miles de alegaciones presentadas en 2006 a un Plan del Litoral que también afecta de manera importante a la huerta.

El mismísimo señor Camps que prometió aprobar el Plan de la Huerta antes del final de 2006, respecto del que afirmó ya entonces que se encontraba redactado, y que favorece la desaparición de huerta de la partida de Vera en Alboraia, las urbanizaciones de El Puig, Nou Mil.leni, la reclasificación de la huerta del Safranar en Torrent, Gran Manises, la ZAL en La Punta, Sociópolis y ampara la revisión del PGOU de Valencia, que prevé reclasificar 4.000.000 metros cuadrados más de suelo agrícola, es quien pide ahora confianza y consenso para proteger la huerta.

Un PATH cuyo documento preliminar, al margen de la escasa credibilidad de las autoridades que lo impulsan, nace con carencias esenciales. De un lado, renuncia de partida a asumir una moratoria urgente que impida nuevas reclasificaciones de suelo agrícola mientras se debate el propio plan; en segundo lugar, la vocación sectorial y fundamentalmente paisajística de las orientaciones que propugna, elude la complejidad y contradicciones inherentes a un ámbito antropizado, dinámico y productivo, y las tensiones que la colisión de los diferentes usos e intereses imprimen al territorio. Evita así, intencionadamente, afrontar temas fundamentales como la ocupación y usos del suelo, la ordenación y control de los crecimientos urbanos, la movilidad metropolitana, etc.

El hipotético Ente Gestor a que remite el plan carece de definición jurídica y sus desdibujadas funciones no incluyen aspectos básicos de planificación ni ordenación, respondiendo a una visión idílica y voluntarista que parece confiar la viabilidad de sus decisiones a los buenos sentimientos de administraciones y agentes económicos y a la sensibilización de la ciudadanía, renunciando así a establecer una autoridad efectiva que garantice una planificación y una gestión, elaboradas desde el consenso, pero desarrolladas mediante normas e instrumentos jurídicos que integren y coordinen de manera efectiva y vinculante a actores y políticas concretas.

Por último, el pretendido objetivo de reducir la huerta a 24 unidades de paisaje que integrarían 12.000 hectáreas a las que se les atribuye un mayor valor visual o escénico, constituye un pobre objetivo político si consideramos que en los ocho últimos años, intencionadamente perdidos por el Gobierno del Partido Popular, las actuaciones de transformación urbanística de suelo agrícola en la comarca ascienden ya a más de 12.648.000 metros cuadrados, acerca de cuya pérdida irreparable el señor Camps no parece capaz de dar explicación alguna a la ciudadanía.

No se aplican leyes básicas contra la delincuencia urbanística.

No se  aplican leyes básicas contra la delincuencia urbanística.

Cubiertas destrozadas en los edificios de la dársena del Canal de Castilla. BIC. Medina de Rioseco (Valladolid). Foto Apudepa

Ayer, día 19/6/2006, El País traía un interesante artículo de opinión “De nuevo la corrupción” recordando como subtítulo que “no se aplican leyes básicas contra la delincuencia urbanística”. La corrupción urbanística salpica constantemente a este país. ¿Hasta dónde alcanza la grangrena de la marea gris del cemento? Estos días ha sido Estepona con su alcalde del PSOE, concejales y demás adláteres los que habían creado una caja B a la que ingresaban ciertos constructores, y calaña semejante, para que recalificaciones de suelo a la carta fuesen a lucrar a unos y a otros.

El citado artículo de opinión clama a favor de una administración de justicia dotada de medios; que se apliquen las leyes vigentes contra la corrupción; que se regule la figura del estatuto Municipal para poder reclamar la declaración de bienes de alcaldes y concejales; que se activen los controles internos de los municipios (interventores) y se active la restitución de lo robado para acceder a los beneficios penitenciarios (ver aquí).

Apudepa entiende que en esa amplísima red especuladora que salpica el país, el patrimonio arquitectónico catalogado está en peligro, bien sea por la vía del Censo General de las respectivas comunidades autónomas o por los Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOU). En consecuencia, nos alarma que sobre todo ello no se haya referido el Ministro de Cultura en su reciente comparecencia parlamentaria. Para muestra no hace falta nada más que ver el franco retroceso de la arquitectura popular de muchos pueblos y centros históricos en España, mal conservados a base de ruinas tan propiciadas como sabidas, vaciamientos escandalosos ( a los que osadamente se atreven a llamar con el término “rehabilitación”) o actuando directamente a favor del derribo. Ayer hablábamos desde nuestro post del Ayuntamiento de Fraga en Huesca con su manifiesta negligencia, y la del propio Departamento de Patrimonio Cultural de la Diputación General de Aragón, en relación al impune derribo de Casa Dueso y su manzana.

En Castilla está pasando tres cuartos de lo mismo. Así lo hemos constatado en la reciente visita de algunos miembros de Apudepa a Cantabria y a Castilla la Nueva, provincias de León, Zamora, Palencia y Valladolid y Segovia. Allí, mientras en términos generales se restaura el patrimonio eclesiástico, la arquitectura civil está en peligro, incluyendo en este entramado especulador los cada vez más escasos palacios. Ni que decir tiene que la arquitectura popular está en peligro, salvo excepciones, en franco retroceso. Por eso señor ministro espabile, convoque y llame a capítulo a quien tenga que hacerlo y hágalo público que la mafia del suelo está en cualquier esquina de nuestra piel de toro.

El Ayuntamiento de Fraga derribó Casa Dueso (s. XVIII) impidiendo la visita de los técnicos de la Diputación General de Aragón

El Ayuntamiento de Fraga derribó Casa Dueso (s. XVIII) impidiendo la visita de los técnicos de la Diputación General de Aragón

Fotografía Heraldo.es. Casa Dueso derribada.

El Gobierno desestimó la propuesta de APUDEPA de suspender el derribo pese a tener competencias para ello. Cuando visitó la casa ya estaba derribada.

APUDEPA ha conocido con total indignación el derribo de Casa Dueso pese a su indudable valor histórico y pese a las propuestas de catalogación realizadas por la Asociación ante el Ayuntamiento de Fraga y el Gobierno de Aragón. El consistorio fragatino ha dado muestras de una gran falta de consideración hacia las asociaciones ciudadanas y ha evidenciado su falta de sensibilidad hacia el patrimonio cultural de la ciudad. APUDEPA lamenta y condena el derribo de toda la manzana de casas del casco histórico que contenía Casa Dueso, enclavada en el mismo germen de la histórica población.

Pero por si no fuera suficientemente condenable la actuación del Ayuntamiento de Fraga, APUDEPA hace saber que el Consistorio impidió la visita de los técnicos de la Diputación General de Aragón que fue solicitada el día 15 de abril de 2008, petición reiterada en 21 de mayo según escrito oficial de la Dirección General de Patrimonio Cultural. Pese a haber recibido la advertencia del estudio que el Gobierno estaba realizando para la catalogación de Casa Dueso, el Ayuntamiento de Fraga procedió a su derribo ignorando el interés del Gobierno de Aragón y al margen de lo dispuesto por la legislación en materia de patrimonio cultural. Cuando el 5 de junio los técnicos de la Diputación General visitaron la Casa (sin haber recibido contestación del Ayuntamiento) se encontraron el edificio casi totalmente demolido, por lo que no pudieron cumplir su cometido.

Sin embargo, esta Asociación pidió ya en marzo de 2008 al Director General de Patrimonio Cultural que, en uso de las facultades que le confiere la Ley 3/1999 de Patrimonio Cultural Aragonés, paralizara cautelarmente el derribo, cosa que la Dirección General no hizo, en dejación de sus responsabilidades. Este hecho vuelve a mostrar el mal funcionamiento de las administraciones encargadas de velar por el patrimonio cultural aragonés y la impotencia de los ciudadanos, ante una situación que ya fue alertada por APUDEPA en julio de 2007.

Ante la gravedad del caso, APUDEPA solicita que el Ayuntamiento de Fraga asuma las responsabilidades políticas que de tan negligente acción hayan de derivarse. La actuación del Ayuntamiento es claramente reprobable y su ignorancia de las advertencias de esta Asociación y del propio Gobierno de Aragón constituye una grave falta de respeto al funcionamiento democrático del Estado de Derecho. La Asociación está indignada y consternada y quiere hacer público de nuevo que hechos como este demuestran que el patrimonio civil aragonés está gravemente amenazado por el actual urbanismo depredador y por todo tipo de intereses económicos, que, lejos de regularse, son alentados desde las administraciones públicas. La situación es realmente alarmante.

Entre unos y otros y la casa… derribada.

APUDEPA, 16 de junio de 2008

El Ministro de Cultura ante la Comisión de Cultura del Congreso de Diputados

El Ministro de Cultura ante la Comisión de Cultura del Congreso de Diputados

El Ministro de Cultura César Antonio Molina. Foto El País

Hoy ha sido noticia doble el Ministro de Cultura, noticia doble, sí, porque por un lado ha expuesto un paquete de medidas novedosas referidas al patrimonio cultural y por otro se ha montado una bronca entre los nacionalistas y Molina en su comparecencia ante la Comisión de Cultura del Congreso de Diputados. Al parecer, Molina ha respondido de mala forma a las preguntas de los diputados, hecho impropio de un Ministro de Cultura. Socarronería, prepotencia y cierta mala educación es incompatible con su cargo pero así estamos en este país. ¿Acaso el ministro que preside la cultura de este país no debe responder en tono moderado aportando los datos que considere oportunos? ¿No es acaso su obligación?

Independientemente de lo ya comentado, vamos a transcribir algunos aspectos destacados en la prensa en relación con su cita parlamentaria. Nosotros hemos echado en falta una propuesta a la necesaria rehabilitación de la vivienda catalogada o perteneciente a los Conjuntos Históricos pero hemos visto con placer la novedosa incorporación de la protección del paisaje cultural español.

Los planes del ministerio

- Ley de Patrimonio. El ministro de Cultura anunció ayer la presentación en esta legislatura de una nueva Ley de Patrimonio Histórico Español, con la que se pretende establecer un sistema de protección del patrimonio arqueológico subacuático e impedir la "impunidad" de quienes atentan contra él como en el caso del Odissey. También se incorporará el concepto de paisaje cultural y las medidas derivadas de la ratificación por nuestro país del Convenio sobre el Paisaje

- Canal cultural. Mediante el correspondiente convenio con Radiotelevisión Española, se creará un canal de televisión, cuyo objetivo prioritario será la difusión nacional e internacional de los valores culturales.

- Música, teatro y danza. César Antonio Molina se comprometió a la elaboración de un proyecto de ley de la música, el teatro y la danza, después de oír a los distintos sectores y a las comunidades autónomas

-Ley de archivos. La nueva Ley de Archivos regulará la protección y la conservación de la riqueza documental de las administraciones públicas.- Infraestructuras. El ministro hizo un repaso del desarrollo de algunas de las "grandes infraestructuras culturales" previstas en esta legislatura. Por ejemplo, la puesta en marcha del Centro Nacional de las Artes Visuales y el Centro Nacional de la Moda (ambos en Madrid), el Museo Nacional de Etnografía (Teruel), el Centro Nacional de las Artes Escénicas y de las Músicas Históricas (León), el Museo del Circo (Albacete) o el Museo Internacional del Mediterráneo, en Valencia. Molina no precisó las dotaciones presupuestarias. "En el Ministerio de Cultura, no es un problema la crisis. Tenemos suficiente presupuesto", aseguró el ministro.

-Desarrollo del reglamento de la Ley del Cine para incluir nuevos aspectos, como la calificación de películas por edades.

-Crear una línea de créditos blandos y subvenciones para incentivar la promoción de empresas e industrias culturales competitivas.

Ver textos de la edición de El País, Heraldo de Aragón y ABC (18/6/2008

Expo Zaragoza: Ciudad a dos velocidades

Expo Zaragoza: Ciudad a dos velocidades

Expo Zaragoza. Fuegos artificiales. Foto Expo

Si la Expo va a marcar época en Zaragoza, tal y como se insiste continuamente en altas instancias, sería deseable que lo hiciese con debate y sabiendo, de verdad, hacia dónde se dirige esta ciudad. El diario El País publicaba un artículo de W. Curtis, recogido por Apudepa, que ponía en tela de juicio la arquitectura de la Expo, más relacionada con un parque temático que con otra cosa, dirigiendo solamente sus halagos llenos de admiración al Pabellón de España de F. Mangado. En términos semejantes se expresaba Fernández-Galiano cuando se refería hace pocos días al extraordinario Pabellón de España como un “lírico y riguroso bosque de columnas cerámicas que salva la muestra”.

Ha sido el citado arquitecto español Fernández-Galiano, asiduo comentarista del diario El País, el que ha dedicado su artículo "Zaragoza líquida" a la Expo, a la que ha considerado como “renovación urbana, laboratorio de arquitectura y fiesta ciudadana” (consultar el artículo aquí). Pues si para llegar a todo eso -añadimos nosotros-, especialmente la creación de infraestructuras, se necesita una Expo, Dios nos coja confesados porque al paso que va la ciudad las cuentas nos van a salir rosarios.

Lean el artículo de Fernández Galiano, al que por cierto tampoco se le ve entusiasmado con todo lo que en el meandro de Zaragoza se ha construido. Fernández-Galiano habla también de la Expo como una reflexión colectiva y una fiesta ciudadana. Quizás sí sea una fiesta ciudadana, lo iremos viendo, pero que la Expo no es una reflexión colectiva es para APUDEPA cosa ya fehaciente aunque existan Faros y foros, porque lo de la reflexión colectiva es otra cosa. Reflexionar es estimular la participación colectiva desde los inicios, sin cortapisas y restricciones, un ejercicio generoso de política planificadora y libre

El autor del artículo dice que la Expo de Zaragoza merece ser calificada con un notable urbano, un aprobado arquitectónico y una incógnita festiva. Saquen Vds. mismos sus conclusiones.

En fin, Apudepa lamenta la Zaragoza de las dos velocidades, la de la Expo y la de la ciudad consolidada. Por poner algunos ejemplos ya está disparado el expansionismo urbanístico de los nuevos barrios dormitorios de Valdespartera y Arcosur y en paralelo el Conjunto Histórico de Zaragoza sigue muy desatendido en el mantenimiento de muchas de sus viviendas urbanas a pesar de algunos pequeños parches en el soterramiento del cableado de unas 40 calles, composturas de puro marketing de imagen, que a nosotros poco nos consuela porque si se enseñase al público de la expo ciertas infraviviendas habitadas del casco antiguo a las fuerzas políticas de la capital del Ebro se les caería la cara de vergüenza. Pero mira por donde, el alcalde Belloch sigue sin enterarse. Él con el azud y sus barquitos “sostenibles” ya tiene bastante. Y que conste, una vez más, que la comunidad científica ha puesto el grito en el cielo contra la insostenibilidad del azud.

El Roto, 14 de junio de 2008

El Roto, 14 de junio de 2008

Más incisivo que todos los editoriales juntos. El País, 14 de junio de 2008.