Madrid, 11/3/2001. Pedro Arrojo contra el PHN. Foto Apudepa
Ya se han desatado la caja de los truenos. De nuevo el trasvase en la cuenca del Ebro, ahora hacia Barcelona, luego ¿dónde? Heraldo de Aragón ha recogido hoy unas declaraciones de Pedro Arrojo que por su interés trascribimos aquí. Atónitos nos quedamos con lo que leemos y seguimos viendo que en este país se soslayan siempre los problemas de fondo: la irracionalidad en los desarrollos urbanos y en la ordenación del territorio, en suma, una política de ladrillo y cemento salvaje que propicia crecimientos demográficos insostenibles, todo ello acompañado por un cambio climático que ya está aquí. El PSOE nacional encantado, Marcelino Iglesias viéndolas venir y Biel a lo suyo. CHA se opone al proyecto y ha emitido un Manifiesto y la Fundación Ecología y Desarrollo nada y guarda la ropa.
Ayer las mismas fuentes periodísticas trataban con preocupación el tema. Todo el mundo reconoce que se trata de un trasvase menos los que lo han promovido desde la Moncloa. La ministra Espinosa empieza a cubrirse de gloria. Dicen que se trata de un gasto de 180 millones de euros para poner en funcionamiento sólo unos meses una tubería con agua del Ebro, que luego ya están previstas otras soluciones. ¿Ustedes se lo creen? Nosotros no, además de tratarse, una vez más, de un despilfarro que como siempre beneficia a los más ricos, los que más desarrollo tienen y por eso se crea una demanda sin límites. Veremos lo que ahora demanda Valencia y Murcia. De momento los grandes perjudicados son el Delta del Ebro y la sociedad que paga con sus impuestos.
Ahora bien las estadísticas son tozudas y no corroboran lo que dicen las fuentes oficiales. Algunos datos venían ayer en las mismas fuentes periodísticas, en un interesante artículo de Pedro López Pérez que también hemos transcrito: en el siglo XX Madrid ha crecido en un 675%; el arco mediterráneo en un 205% y el interior de la península un 46% pero hay diez provincias españolas que han perdido población, entre ellas, dos aragonesas, ¿se las imaginan?
Está claro que con este tipo de trasvases los desequilibrios aumentan, y aumentarán, y que todo esto es más bien una decisión política con amplios réditos de votos y desarrollo localizado en detrimento del resto del país. Madrid, y sus alrededores, está "desatado" a puro de construir y Barcelona "toda diseño" para qué más. Tanta Plataforma, tanta Marcha, tanto viaje ¿para?... Lean, lean y comenten.
-------------------------------------------------------
Heraldo de Aragón, Martes 22 de abril de 2008
El ecologista Pedro Arrojo, ideólogo de la nueva cultura del agua, apoya el trasvase. El que fuera asesor de Narbona y referente intelectual en la lucha contra el proyecto cuando lo impulsaba el PP, lo justifica ahora
ZARAGOZA. El ecologista y profesor de la Universidad de Zaragoza Pedro Arrojo se ha posicionado a favor del trasvase del Ebro a Barcelona. Pese a haber sido uno de los referentes de la lucha contra estas infraestructuras cuando las hacía el PP, ahora justifica esta obra dada "la situación de emergencia" de Barcelona. "No es lo mismo", subraya.
Arrojo se desmarca de la posición mantenida por la mayoría de los colectivos ecologistas, incluida la Coordinadora de Afectados por los Grandes Embalses y Trasvases (Coagret), de la que fue impulsor. Se alinea con las tesis del Gobierno socialista (ha sido asesor de la ex ministra Cristina Narbona, muñidora del trasvase en el más estricto secreto antes de las elecciones) y de la Fundación Nueva Cultura del Agua, a la que pertenece y que, por boca de su otro ideólogo de referencia, Narcis Prat, también ha hecho una excepción en su línea de oposición a este tipo de infraestructuras hidráulicas para apoyar el proyecto de transferencia de caudales a Barcelona.
Según Arrojo, "en el Ebro no sobra agua". No obstante, precisó que "a nadie le sobra sangre, pero en una situación excepcional damos sangre", afirmó. "Una transfusión de emergencia es distinta que un trasvase sistemático", declaró. En su justificación del trasvase, agregó que "el río no tendrá menos agua, al contrario".
Señaló que la detracción "debe quedar compensada por una disminución de los usos de regadío en otras zonas". Para conseguirlo consideró que se debe negociar previamente con los regantes para, mediante una compensación económica, cedan sus derechos de forma temporal y así no se produzcan mermas en el caudal.
Se mostró convencido de que se trata de una obra temporal y que cuando estén listas las desaladoras "ese trasvase no se volverá a usar porque no hará falta". Indicó que "llevar agua del Ebro a Barcelona vale prácticamente lo mismo que una desaladora", pero subrayó que la segunda opción ofrece más calidad, por lo que dejará de tener sentido la otra.
Según dijo, otra opción sería un trasvase desde el embalse de Rialp, también en la cuenca del Ebro, pero el agua habría que conducirla por el río Noya, "que es bastante salobre", y perdería calidad. Dijo que no hay tiempo para la desalación de agua marina o para desalobrizar los acuíferos de Barcelona. "Con restricciones se podría resolver, pero ¿es aceptable cortar el agua en Barcelona?", se preguntó. A su juicio, "no hay más remedio" que esta solución e insistió en que "aceptar la crisis" supondría "una quiebra de la confianza ciudadana".
Sobre si esta posición supone un cambio de criterio sobre su postura contraria a los trasvases, dijo: "No soy partidario de los trasvases, pero si se caen las fichas...". Afirmó que él nunca ha sido "anti embalses o anti trasvases". "Yo estoy en contra de que se deterioren los ríos", destacó. Opinó que la Fundación Nueva Cultura del Agua "no ha quitado ni un punto ni una coma de lo que hemos dicho y seguimos diciendo. Con rigor y seriedad, estamos obligados a dar una alternativa que no suponga cortes. Si en Murcia no hubiera otra opción, lo plantearíamos igual".
----------------------------------
La opinión por Pedro López Pérez, ingeniero técnico
DESARROLLO INSOSTENIBLE
SI descontamos los habitantes de Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla, la población peninsular española, según el censo de 1900, ascendía a 17.937.461 personas. En las mismas condiciones, el día 1 de enero del año 2006, esta población alcanzaba las 41.569.337 personas. Según esto, en poquito más de un siglo la población de la parte española de la Península Ibérica se ha multiplicado por 2,32, lo que significa un crecimiento del 132%.
Pero este crecimiento medio de la población no ha sido igual en todas las zonas. Así, la antigua provincia de Madrid, hoy Comunidad autónoma, ha pasado de 775.034 a 6.008.183 habitantes, o sea, que se ha multiplicado por 7,75 o, lo que es lo mismo, ha tenido un crecimiento del 675%. En el litoral mediterráneo —provincias de la costa, desde Port Bou hasta Algeciras—, el crecimiento ha sido del 205%; en el litoral atlántico, delld6%; en el cantábrico, del 104%; y en el interior de la Península, solo ha alcanzado un modestísimo 46%.
Si profundizamos un poco más, podemos observar que en el interior de la Península hay diez provincias —dos en Galicia, cinco en Castilla y León, dos en Aragón y una en Castilla-La Mancha— que, lejos de incrementar su población, han perdido parte de ella. Por cierto, encabeza la lista Teruel que, en este periodo de tiempo, ha perdido un 42% de su gente. Curiosamente, todas estas provincias menos Lugo son provincias del interior y todas menos una, Cuenca, están situadas en la mitad norte de la Península, o sea, en la España húmeda y rica al decir de algunos.
Refiriéndome ahora a Aragón y al litoral mediterráneo, parece evidente que en este último se ha producido un creecimiento demográfico por encima de sus posibilidades, lo que ha obligado a aportar recursos desde el interior —capital, agua, energía etc.—para facilitar su desarrollo, lo que ha provocado que en-Aragón, faltos de las inversiones necesarias, la gente joven haya tenido que emigrar, fundamentalmente a Cataluña y Valencia, para poder subsistir, lo que a su isez lleva consigo el envejecimiento de nuestra población. La media de edad es la más alta de España y el índice de natalidad el más bajo.
Ahora, en el litoral, los recursos aportados se consideran insuficientes para seguir creciendo al mismo ritmo y se reclama de nuevo el trasvase de agua desde el Ebro. Si este se 11evase a cabo, se impulsaría de nuevo su desarrollo y también la despoblación de Aragón, y entraríamos en una espiral cuyo final sería «1 agotamiento total de los recursos hídricos y la absoluta desertización de nuestra región. Y no es una utopía, porque actualmente ya existen amplias zonas de la misma donde la densidad de población es tan baja como la de cualquier desierto. Por esta razón, la oposición de Aragón al trasvase del Ebro no es una cuestión de insolidaridad, sino de subsistencia.
El cambio climático que se avecina no hará más que acelerar este proceso, catastrófico para nosotros, pero no para las regiones del litoral; porque no olvidemos que, agotados todos los recursos hídricos, aun les quedará a ellos la desalación.
Siempre se ha argumentado que el desarrollo del arco mediterráneo ha sido propiciado por su excepcional clima, su situación geográfica —a la orilla de un mar tranquilo— y su orografía costera con playas largas y poco profundas, cualidades turísticas apreciables. Pero y en Madrid... ¿dónde está el mar? ¿Y las playas? íY el clima mediterráneo? ¿Por qué su crecimiento ha sido tan espectacular? Para mí, la clave de este crecimiento está en la firme voluntad política de nuestros gobernantes de hacerle sobresalir en todo y por todo del resto de las regiones españolas, de considerarlo el ombligo de este país, de quererse rodear de un emporio de riqueza, de lujo y de grandeza.
Voluntad política que no ha existido, no existe y dudo mucho que llegue a existir algún día para dotar a las regiones más desfavorecidas y equilibrar un poco las diferencias que nos separan cada día más de nuestros vecinos. ¿Es este un desarrollo sostenible?