El ejemplo de Fuendetodos
Fuendetodos. Proyecto de Museo, vista frontal. Fotografía DPZ. Ayer se conmemoraba el 262 aniversario del nacimiento de Francisco de Goya. Como no podía ser de otra manera, el “epicentro” de la celebración fue Fuendetodos, la localidad natal del ilustre artista. Allí se reunieron ayer artistas y políticos en torno de la maqueta de un non nato museo del Grabado Contemporáneo. Y es este el punto sobre el que APUDEPA quiere hoy llamar la atención. Porque Fuendetodos demuestra como con un trabajo serio, con planificación, imaginación y constancia, se pueden desarrollar proyectos culturales y de desarrollo sin grandes cantidades de dinero. Fuendetodos ha sabido, en primer lugar, potenciar las huellas de Goya sin necesidad de sus pinturas. Aunque no siempre fue así (Zuloaga jugó un papel muy importante en este sentido) Fuendetodos celebra constantemente, a diferencia de Zaragoza, poseer la casa del pintor (las casas de Goya en Zaragoza o sus restos se encuentran orillados en la capital). Y ha sabido hacerse con tesón con las cuatro grandes series de grabado del artista. Así, el pueblo ha sabido potenciar lo que le significa, lo que le hace un lugar único en el mundo, para sostener su vida y potenciar su desarrollo. Sin dejar de ser Fuendetodos.
Desde hace un tiempo, Fuendetodos ha sabido centrar su estrategia de desarrollo en una de las más gloriosas facetas de su hijo ilustre, el grabado. Pero no se ha resignado con tener ejemplares de sus cuatro grandes series sino que ha desarrollado una muy interesante política de exposiciones de grabados contemporáneos en la sala Zuloaga que ha permitido contar al municipio con una importantísima colección en torno del grabado contemporáneo. Igual de interesante es el desarrollo de “los caprichos de Fuendetodos”, una serie que pretende (en el fondo como imaginativa excusa) la difícil y apasionante continuación de la serie que Goya dejó inacabada. Ayer mismo, Julio Zachrisson, primer premio Aragón-Goya donó a Fuendetodos 250 grabados con su obra gráfica completa, mientras que Marion Lorenzo, hija de Antonio Lorenzo, donó otras 200 obras haciendo lo propio. El municipio cuenta así con un fondo de más de 1500 obras gráficas de multitud de artistas nacionales e internacionales, convirtiéndose en uno de los centros de referencia del grabado. Cuenta ya con un interesante proyecto de Museo del Grabado Contemporáneo, cuyo proyecto arquitectónico ha sido realizado por Beatriz Matos y Alberto Martínez, arquitectos que cuentan en su haber con el accésit del famoso y polémico concurso para la ampliación del Museo del Prado cuyo primer premio, tras haber convocado la atención de los arquitectos del mundo, quedó finalmente desierto.
Fuendetodos cuenta, además de con todo su esfuerzo en este gran proyecto, con el apoyo de la Diputación Provincial de Zaragoza y, fundamentalmente, de tantos artistas que, convocados por el lugar natal del genio, se han ilusionado en apoyar un programa tan interesante. Pero carece de los recursos económicos suficientes como para impulsar definitivamente la construcción del gran centro de referencia del grabado contemporáneo. Su alcalde se lamentaba ayer, precisamente, de la falta de apoyo de la Diputación General de Aragón “que casi nunca está cuando se le llama” en las mismas palabras de Joaquín Gimeno. Y sin embargo son estos los proyectos que ayudan a rescatar la “memoria de Goya en Aragón”. Proyectos que suplen con imaginación la falta de dinero (el Espacio Goya en Zaragoza trata de suplir con dinero la falta de imaginación) y que son la base (entre otros factores) de un desarrollo rural sostenible. Y no es necesario rasgar la casa natal de Goya con violentos ventanales ni echar salas-ancla sobre el taller de Zuloaga. Proyectos que toman del lugar aquello que le es propio para un desarrollo coherente, sin renunciar al cambio de lo contemporáneo.
Claro que pocos pueblos tienen la dicha de haber sido la cuna de uno de los más grandes artistas del mundo. Tampoco todos los pueblos tienen que aspirar a ser focos turísticos. Pero todos tienen recursos, de uno u otro tipo, que los convierten en lugares únicos y apetecibles para vivir o visitar.
Quizás con el dinero que costó la gran fiesta de Gran Scala en el Pignatelli, con el que ha costado mantener la grúa del Fleta, con el que cuesta montar y desmontar cada dos meses el Museo de Zaragoza, entre otras cosas, podría haberse acumulado la primera parte de la inversión para comenzar a apoyar, decididamente, la cultura y el desarrollo de los pueblos de Aragón.