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APUDEPA

Hazlo por ella

Hazlo por ella

Hartos de no recibir ningún tipo de respuesta en los últimos meses respecto de las propuestas de APUDEPA para la recuperación del Teatro Fleta, y vista la inacción proverbial de la Diputación General, APUDEPA ha querido encontrar alguna razón que pueda motivar al presidente Iglesias.

Así que APUDEPA le ha pedido mediante una postal veraniega (que se adjunta)  que, si no lo hace por el patrimonio cultural, por el Plan General de Ordenación Urbana, por el Teatro Fleta, por APUDEPA, por DOCOMOMO, por Hispania Nostra, lo haga al menos por Eva Almunia, que lo tendrá muy difícil como su sucesora en el PSOE si durante la campaña electoral continúa sangrando una de las mayores heridas culturales de que ella es responsable.

Es urgente poner manos a la obra para que, al menos, haya instalada alguna grúa con algunos andamios y vallas publicitarias con imágenes del proyecto, aunque lo realmente ideal sería que Almunia pudiera inaugurar el edificio recuperado poco antes de la elecciones de 2011.

Por ello, por el bien de Eva Almunia y su campaña, APUDEPA exige al presidente Iglesias, una vez más y como máximo responsable del Gobierno y del desaguisado que ha causado en el Fleta, que continúe las obras de rehabilitación con pleno respeto a su arquitectura, su memoria espacial y su catalogación en el Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza.

APUDEPA, 14 de agosto de 2009

 

" El español y el paisaje" por Julio LLamazares

" El español y el paisaje" por Julio LLamazares

Jardín de Ricla, Santa Isabel Zaragoza. Foto Apudepa 2009

Durante siglos -escribe Álvaro Martínez-Novillo-, los españoles permanecimos ajenos al paisaje, avergonzados seguramente por la pobreza y la sequedad de los nuestros, comparados sobre todo con los del centro y norte de Europa. Se identificaba entonces, y aún se sigue haciendo hoy, lo verde con lo bello.

Así que fueron los extranjeros, en especial los viajeros románticos de los siglos XVIII y XIX que recorrieron nuestro país, los que nos descubrieron a los españoles, en opinión de Martínez-Novillo y de otros estudiosos de la historia del arte en nuestro país, el pintoresquismo de unos paisajes que, inéditos para ellos, consideraban de gran belleza, tanto más acentuada cuanto más alejada estaba de la de los de sus países de procedencia. La construcción del ferrocarril, que se generalizó en Europa a finales del siglo XIX, propició, por otra parte, que los españoles pudieran ver el paisaje de un modo estético, una mirada casi imposible hasta entonces por las penalidades que comportaban los viajes en diligencia o a lomos de caballerías por caminos llenos de polvo e infestados de bandoleros.

Fue así como nuestros escritores y pintores comenzaron a considerar aquél y a pintarlo y describirlo como lo que verdaderamente es: el gran espejo que nos refleja y que conforma nuestra sensibilidad. Asturias para Clarín, Cantabria para Pereda, Valencia para Blasco Ibáñez o Galicia para Rosalía se convirtieron así en referentes, en espejos que reflejaban y determinaban el carácter de sus personajes y no en simples decorados de sus vidas, como había ocurrido durante siglos a excepción, quizá, de Cervantes.

El cambio radical de esa visión (la del paisaje como determinante) se produce, no obstante, con los autores de la generación del 98. Ellos son los que, por primera vez, buscan la esencia de este país, como ya habían hecho años antes los viajeros románticos europeos, en los paisajes que los rodeaban. Unamuno la halló en Castilla, igual que el propio Azorín, y hasta alguno, como Ortega, quiso dotarle de universalidad: "Castilla -llegó a escribir-, sentida como irrealidad visual, es una de las cosas más bellas del universo".

Baroja, por su parte, mostró siempre una gran predilección por el que rodeaba a Madrid, corroborando así sin saberlo aquello que había dicho Unamuno de que no hay paisajes feos sino tristes, o lo que pensaba Ortega cuando consideraba un prejuicio no creer bellos más que los paisajes donde la verdura triunfa, y lo mismo le pasaba a Valle-Inclán, éste sin perder, es cierto, la memoria de las brumas y de los bosques y corredoiras de su Galicia natal.

Una mirada que encuentra correspondencia en escritores de otras regiones y en los pintores contemporáneos, como Regoyos, y que culminará en Machado, el verdadero descubridor del sentido literario del paisaje entre nosotros y el que le dio la importancia que ya tenía en otras culturas.

Así que, siendo verdad que nuestra tradición paisajística no es muy antigua, sí es importante a partir de entonces a pesar de los desprecios que todavía sigue obteniendo por parte de alguna gente en nuestro país.

El paisaje, que, como concepción estética, es una idea moderna (hasta el Renacimiento al paisaje se le consideraba un adorno más, el del telón de fondo del escenario en el que se desarrollaba la existencia humana), es visto por algunos todavía como algo insustancial e intrascendente, un elemento decorativo que sólo contemplamos y acogemos como tema algunos escritores y pintores sin demasiada imaginación. Como si los impresionistas franceses del XIX o los novelistas nórdicos carecieran también de ella o como si los escritores viajeros españoles, con Cela a la cabeza, necesitaran de los paisajes para suplir su falta de fantasía.

Desde el romanticismo, la idea del paisaje, que hasta entonces sólo era un decorado, el tapiz que completaba las pinturas profanas y religiosas y el escenario teatral, cambió radicalmente, convirtiéndose en un elemento más de éstos y no el menos importante ni el menor.

Los paisajes hasta entonces armónicos y felices sobre los que destacaban las figuras de Dios o de los hombres, que ocupaban el centro de las iconografías, se convirtieron en más presentes al tiempo que en más dudosos. Despojado de su fe, el hombre, que atravesó la historia apoyado en ella, pasó a entender de repente que ya no era el centro del mundo y que el paisaje era determinante tanto para su vida como para su sensibilidad. Y, también, que la naturaleza, hasta entonces representada de un modo idílico, como correspondía a su carácter puramente ornamental, no era ya aquel lugar fabuloso en el que el hombre vivía feliz, sino el espejo que reflejaba sus ilusiones, sus sueños y sus temores. De ahí que las ruinas (reales o artificiales), los paisajes solitarios y vacíos, los cielos limpios o amenazantes, los océanos inmensos o los desiertos atravesados por una luz cegadora sustituyan poco a poco en sus poemas y en sus cuadros a los amables paisajes clásicos en los que todo estaba en su sitio, desde los hombres a los animales, confirmando de ese modo lo que la humanidad ya sabía desde su origen, pero que se había empeñado en negarse tras los muchos subterfugiosreligiosos o profanos inventados para ello: que el hombre es un elemento más del paisaje, por más que les duela a muchos.

Sorprende, por eso mismo, que, a dos siglos ya de ese descubrimiento y después de toda la producción filosófica, artística y literaria que se ha generado a partir de él, en España se siga viendo el paisaje con cierto distanciamiento, incluso con displicencia, tanto a nivel cultural como sociológico.

Cierto que muchas personas lo consideran fundamental para su realización vital y que hay artistas que han hecho de él el motivo central de sus creaciones, pero, por lo general, al español el paisaje le resulta indiferente, cuando no directamente un obstáculo para sus pretensiones de desarrollo, que circunscribe normalmente a lo económico.

Sólo así puede explicarse la destrucción progresiva a la que lo somete, tanto con obras públicas como privadas, no siempre necesarias y a veces incomprensibles (y que contrasta con el respeto que el paisaje recibe en otros países), y sólo desde esa perspectiva puede entenderse el desprecio que el paisajismo, como concepción estética, merece generalmente por parte de una crítica ignorante que considera aquél algo secundario y de una sociedad para la que el paisaje es sólo lo que se ve por la ventanilla al pasar en coche.

Ahora que la crisis económica ha detenido de golpe la destrucción a la que nuestro país ha sometido durante décadas los diferentes paisajes de nuestra geografía, quizá sea la ocasión de replantearse el modo en el que los españoles contemplamos el mundo que nos rodea, tan alejado del de nuestros vecinos.

Basta mirar por televisión cualquier carrera ciclista, cualquier documental de divulgación o viajes (y no digamos ya viajar directamente, cosa que en estos momentos están haciendo muchos compatriotas) para darnos cuenta de hasta qué punto todavía hay una enorme diferencia entre los españoles y otros europeos en el cuidado de la naturaleza y del aspecto de nuestras ciudades, que también son paisaje aunque muchos arquitectos no parezcan comprenderlo.

Y, sobre todo, quizá sea la ocasión para que nuestros gobernantes también entiendan que los paisajes, esos espejos en los que nos reflejamos todos y que condicionan, por ello mismo, nuestro carácter, son tan valiosos para nuestra felicidad como la sanidad o la educación, aunque solamente sea porque influyen en nuestro ánimo tanto como las condiciones de vida.

Y es que ya lo dijo Josep Plà, el gran divulgador del paisaje ampurdanés, en el que nació y vivió: lo que diferencia al hombre del resto de los animales, aparte de la capacidad de pensar, es la de disfrutar del paisaje; es decir, de mirar el paisaje con mirada inteligente.

Julio Llamazares es escritor.

 

APUDEPA pide a la Diputación General que abandone prácticas inmobiliarias dudosas en el recinto de la Expo y cree equipamientos vecinales en el recinto

La Asociación demanda que el Gobierno de Aragón renuncie al “renting operativo” para los edificios de la Expo, toda vez que el Estado va a cederle la titularidad. Tras el acuerdo adoptado por la Diputación General y el Gobierno de España por el que los edificios de la Exposición Internacional de 2008 en Ranillas pasarán a ser propiedad del Gobierno de Aragón (como pago de la deuda tributaria), la Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, APUDEPA, considera que la fórmula del Departamento de Presidencia para la compra diferida de los edificios de Ranillas, el “renting operativo”, carece de sentido y solamente favorece a las empresas intermediarias del ramo de la especulación.

APUDEPA entiende que el “renting operativo” es una muy mala solución a  medio y largo plazo, pues conlleva una pérdida importante de dinero solamente por el traspaso de bienes de una administración a otra administración. Ahora, que los bienes van a ser de la misma administración, la fórmula ya no tiene el menor sentido, por lo que la Asociación solicita que cesen de inmediato estos planes, para evitar perjuicios innecesarios o cualquier tipo de compensación. La Asociación cuestiona muy seriamente estas operaciones que favorecen la especulación en el mercado inmobiliario.

APUDEPA solicita también que alguno de los edificios del recinto de la Exposición Internacional se destine a equipamientos para los vecinos, de los que están tan necesitados los barrios de la margen izquierda.

 

APUDEPA denuncia que el material ferroviario está “mucho peor de lo que algunos piensen”: “si las cosas continúan así, Aragón puede perder la mayor parte de su patrimonio ferroviario”

APUDEPA exige la creación del Museo Aragonés del Ferrocarril y la asunción de responsabilidades políticas por la ineficacia que ha dado al traste con todos los proyectos presentados hasta ahora. La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, APUDEPA, ha mostrado hoy su “enorme preocupación” por la pérdida del importante material ferroviario que va a ser llevado fuera de Aragón por la falta de recursos para mantener el patrimonio en la Comunidad. Para APUDEPA, esta es una muestra más de la precariedad aragonesa en materia de cultura y patrimonio, que lleva a una permanente sangría de los recursos propios. APUDEPA culpa de esta situación a unos responsables políticos que se han dedicado a prometer periódicamente la creación de infraestructuras museísticas mientras, a la hora de la verdad, han boicoteado todos los proyectos serios, tales como el Museo del Ferrocarril de la Estación Intermodal de Delicias o el Museo de la Estación Internacional de Canfranc. APUDEPA exige la asunción de responsabilidades políticas, tanto en el Departamento de Cultura como en el de Obras Públicas, cuyo Viceconsejero Esco ha fracasado reiteradamente en todos los intentos.

 

APUDEPA quiere hacer llegar a la sociedad aragonesa su extrema preocupación, pues es conocedora del mal estado (pese a los admirables esfuerzos de las Asociaciones de Amigos del Ferrocarril) del fondo ferroviario conservado en Aragón. “El material está mucho peor de lo que algunos piensan y en pocos años, si las cosas continúan así, puede quedar convertido en nada” han alertado desde la Asociación.

APUDEPA, 6 de agosto de 2009

APUDEPA urge el proyecto para el Teatro Fleta y denuncia la opacidad de la Diputación General al respecto

"Ni el edificio ni la ciudad pueden soportar un día más esta situación”. La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, APUDEPA, ha urgido hoy, de nuevo, a la Diputación General de Aragón, el proyecto para el Teatro Fleta, recordando que ha pasado ya más de medio año desde que se anunciaran los nuevos planes para el edificio, que pasan por su conservación. “Desde entonces, no sabemos nada más del asunto –afirman desde la Asociación- pese que es el proyecto más importante del Departamento y pese a las especiales circunstancias que aconsejan actuar con toda urgencia”. Por ello, la Asociación ha solicitado que se presenten con inmediatez todos los proyectos, dado que “ni el edificio ni la ciudad pueden soportar un día más esta situación insostenible”.

Por otra parte, la Asociación ha denunciado la opacidad con la que continúa trabajando el Departamento de Educación, Cultura y Deporte. APUDEPA ha recordado que solicitó oficialmente información sobre el proyecto hace ya más de medio año, pidiendo también la apertura de mecanismos participativos que aseguren el éxito del proyecto, toda vez que todos los planes del Gobierno, hechos de espaldas a la sociedad, han fracasado hasta el momento.

APUDEPA considera que el Teatro Fleta debería ser lo primero en la lista de prioridades del Departamento de Cultura y califica de “bochornosa e intolerable” la actual situación del edificio.

APUDEPA, 3 de agosto de 2009

 

La justicia podrida de un estado podrido (el caso Camps)

La justicia podrida de un estado podrido (el caso Camps)

El Presidente de la Generalitat Francisco Camps con su amigo magistrado Juan Luis de la Rúa.

Si usted es empresario, de la construcción o no, y desea obsequiar con algún presente a alguno de nuestros mandamases, no se resista: los Tribunales de Justicia interpretarán que lo hace usted por efusión del espíritu, afán de comunión humana y amor al prójimo.

Si de usted dependen los contratos millonarios de toda una administración pública y recibe en amorosa ofrenda algún tipo de regalo de empresarios que participan en los concursos que usted convoca, no se resista: los Tribunales de Justicia interpretarán que lo hace usted por cortesía y respeto a los “usos sociales”.

El mamoneo español es por todos conocidos y nos caeríamos de un guindo si ahora pensáramos que es necesario explicarles a ustedes, queridos amigos del Blog, cómo funcionan estas cosas. Lo cierto es que, por lo que a nuestra actividad afecta, creemos que los estudios que en el futuro se hagan sobre el urbanismo español y la obra pública de estas décadas no serán nunca completos si no se tienen en cuenta las prácticas corruptas que son el aeiou de la gestión pública y la intervención privada. Comidas, viajecitos, fiestas, obsequios, maletines… No hace falta ser diputado para saberlo: cualquier profesional del ramo de la arquitectura o la obra pública conocerá hasta qué punto está extendida la comisión y la palmadita en la espalda, que llegan y se transmiten casi hasta los becarios. Lo extraño es que no explote todo de una vez y fuertemente.

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana acaba de emitir un auto en el que considera que, pese a que el presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, recibió regalos valiosos de una vasta red corrupta (actualmente investigada por el Tribunal Supremo y otros tribunales de Justicia), no es posible probar que los recibiera “en función de su cargo” tal y como prescribe el tipo penal. Dice el auto (que cuenta con voto particular del magistrado Juan Montero) que “no cabe en el ámbito del Derecho Penal estimar que pueda existir un automatismo genérico en considerar que la conducta de admitir una dádiva por una autoridad o funcionario público (…) implique (…) que necesariamente se realiza ‘en consideración de su cargo’”. Es decir, que cuando el señor Camps y el resto aceptaban regalos de la red corrupta lo hacían en nombre propio y en nada les afectaba para tomar las posteriores decisiones referentes a los contratos públicos. Y lo que es mejor, los jueces afirman que el presidente de la Generalitat Valenciana, y el Vicepresidente del Consell, entre otros, no tenían “por objeto de su cargo o función ninguna relación o competencia respecto de la adjudicación de contratos”. Es claro: por todos es sabido que un Presidente no tiene vela en el entierro de los contratos de su Gobierno.

Lo más interesante del auto es, con todo, la aceptación de que existen en España unos usos sociales que fundamentan todo un mercado del obsequio que, por lo que se ve (pese a mover millones de euros ¿facturados?), es inocuo y fruto de la proverbial cortesía española. Dice el auto:

 “Igualmente se viene señalando doctrinal y jurisprudencialmente (STS 13 de junio de 2008) que existen supuestos en que la conducta puede no ser típica, como en el caso de que venga a ser generalmente admitida por los usos sociales. Así, existen supuestos en los que no resulta fácil la delimitación de la relevancia típica de determinadas acciones, pues la existencia de módulos sociales generalmente admitidos en los que la aceptación de regalos o actos de cortesía forma parte de la normalidad de las relaciones personales, obliga a un esfuerzo para discernir cuándo determinados obsequios adquieren carácter típico y cuando pueden inscribirse en el marco de la adecuación social”.

Es decir, que si se pone de moda regalar chaletes o yates o viajes a la Polinesia (porque los políticos suelen ser horteras) a los diputados y consejeros, su adecuación a tales usos sociales será suficiente causa para dejar tales hechos fuera del tipo penal. Tal es el razonamiento del Tribunal Superior de Justicia de Valencia.

Creemos que, si dudáramos públicamente de la honorabilidad de los señores magistrados Juan Luis de la Rúa y José Francisco Ceres, podríamos cometer un delito muy superior al del presidente de un Gobierno que acepta regalos de empresarios que se presentan a sus concursos públicos. Por ello, no lo haremos. Aunque está en los usos sociales españoles considerar corrupto al más pintado. Pero nosotros no lo haremos.

Esta es la Justicia que a España le cae como a un guante. Una Justicia comprensiva con la cortesía del caballero español y con unos usos sociales que están muy por encima de un quisquilloso y aguafiestas Código Penal. ¿Recibirá cortesías la Justicia española? Está claro que si las acepta, no será en consideración de su cargo o su función.

 

APUDEPA denuncia el descontrol y la descoordinación en los programas de restauración de los Departamentos de Obras Públicas y Cultura

APUDEPA solicita que se centralicen las gestiones sobre las intervenciones en el patrimonio cultural. La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, APUDEPA, ha denunciado hoy la falta de control y coordinación de los Departamentos de Cultura y de Obras Públicas del Gobierno de Aragón, a la hora de encarar los procesos de intervención en el patrimonio cultural aragonés. Como prueba de ello ha expuesto el reciente anuncio del Gobierno en relación con actuaciones “sobre bienes no declarados de Interés Cultural”, pese a que el mismo anuncio presentaba obras en la Iglesia de Santa María de Ateca, declarada Bien de Interés Cultural en 1983, o en el Ayuntamiento de Caspe, del que forma parte la Casa Barberán, declarada Bien de Interés Cultural en 1979. APUDEPA considera un hecho “muy grave” que el Departamento de Obras Públicas desconozca, ante la inacción de Cultura, el listado de Bienes de Interés Cultural.

APUDEPA ha criticado hoy muy duramente que Cultura, y su Dirección General de Patrimonio, se desentiendan de restauraciones sobre bienes catalogados tan importantes como los indicados o como la Colegiata del Santo Sepulcro en Calatayud. La Asociación considera indispensable que todas las intervenciones sobre el patrimonio cultural llevadas a cabo por una misma administración se gestionen desde un órgano centralizado de dicha administración que vele por el cumplimiento escrupuloso de unos mismos y rigurosos criterios técnicos, conforme a las recomendaciones internaciones al respecto y la legislación vigente.

APUDEPA recuerda que el Gobierno de Aragón lleva a cabo intervenciones sobre Bienes catalogados mediante Departamentos tan diferentes como Presidencia, Obras Públicas, Cultura o la propia Vicepresidencia, lo que favorece el descontrol, la descoordinación y la falta de rigor que la Asociación denuncia constantemente. Ello pese a que las competencias sobre el Patrimonio Cultural Aragonés corresponden al Departamento de Educación, Cultura y Deporte conforme a lo dispuesto por la Diputación General en relación con su propia organización.

APUDEPA considera inexplicable e inadmisible la política en materia cultural y patrimonial del Gobierno de Aragón y exige explicaciones urgentes a los Consejeros de Obras Públicas y Cultura.

APUDEPA, 1 de agosto de 2009

 

En misa y repicando: Las leyes de las Montañas de Aragón y la postura de APUDEPA

En misa y repicando: Las leyes de las Montañas de Aragón y la postura de APUDEPA

La Diputación General de Aragón ha presentado estos días un documento elaborado por la “Mesa de las Montañas” convocada “por el presidente Marcelino Iglesias” como paso previo a la elaboración de una Ley de las Montañas de Aragón.

Dicho documento es fruto de “4 reuniones de la Mesa y más de 20 horas de debate” y se presenta como glorioso fin de fiesta de una Dirección General que se dedica más al autobombo que a procurar una realidad transversal de la participación social. ¡Qué poco se fomenta la participación en las cuestiones fundamentales, tales como las urbanísticas! Lo cierto es que las leyes fundamentales de la legislatura, las más prácticas y las menos retóricas, las de Urbanismo, Ordenación del Territorio y Centros de Ocio de Alta Capacidad, se han aprobado con un oscurantismo atroz y sin que la Dirección General de Participación se haya atrevido a respirar. Estos chicos buenos y dialogantes del estilo de Celaya saben callar cuando conviene a la autoridad, incluso sin que ésta tenga que recordárselo.

APUDEPA, que ha formado parte de la Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón y que promovió (en su seno y junto al resto de entidades) la iniciativa legislativa popular en Defensa de las Montañas cuya mera toma en consideración fue rechazada en el pleno de las Cortes por el mismo presidente que ahora convoca la mesa, tiene muy claro que la Ley de la Montaña no será demasiado eficaz si se plantea al margen de la legislación urbanística y territorial. El modelo por el que apuesta el Gobierno de Aragón, en la montaña y en el llano, es el de la libre y casi ilimitada promoción inmobiliaria, a gran escala, y el de los reinos de taifas “de interés general”. ¿De qué servirá una buena Ley de la Montaña si el Gobierno está capacitado (como lo está con la legislación urbanística y territorial que se acaba de aprobar en las Cortes) para suspender su aplicación a discreción?

Pero mientras con una mano el Gobierno martillea el territorio, con la otra da fuertes y amigables palmaditas en la espalda. A quien se presta, claro.

El proceso de participación sería bienvenido si fuera sincero y regulado conforme a los cauces reglamentarios, con la participación libre de las entidades. APUDEPA, socia de la Plataforma como se ha dicho, conoció la constitución de la Mesa por los medios de comunicación. En consecuencia con el disgusto que las formas y el fondo de la política del Gobierno provocan en la Asociación, el Consejo de APUDEPA ha decidido suspender su participación en la Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón. El acuerdo se comunicó a las Asociaciones con indicación de los motivos que fundamentaban la decisión. Fundamentalmente el desacuerdo con el fondo y las formas de las políticas del Gobierno (que son las que quedan reflejadas en las nuevas leyes urbanísticas), la convicción de que el proceso es poco más que una pantomima y la falta de respeto con que esta Asociación se ha sentido tratada en la Plataforma. 

El Acuerdo del Consejo de APUDEPA, de 6 de junio de 2009, es el siguiente:

1º.- APUDEPA, miembro de la Plataforma de las Montañas de Aragón, no ha sido consultada para el establecimiento de la Mesa de Participación y Debate sobre las Montañas y las primeras reuniones han tenido lugar a sus espaldas.

2º.- APUDEPA considera que la Mesa es una estrategia por parte de la Diputación General de Aragón para controlar y desactivar toda discrepancia al Proyecto Oficial.

3º.- APUDEPA considera que la Mesa ha sido establecida al margen de los cauces de Participación Ciudadana, discrecionalmente por el Gobierno de Aragón, lo que vicia el proceso desde su origen.

4º.- El mismo día que se reunía pomposamente la “Mesa de las Montañas”, las Cortes aprobaban la LUA y la LOTA, plenamente contrarias a toda legislación razonable en materia de suelo y protección del medio ambiente (y por tanto de ordenación en las montañas).

5º.- Por todo ello, APUDEPA suspende su participación en la Plataforma en Defensa de las Montañas. Ni confía en el proceso ni quiere respaldar con la foto mediática y habitual las tretas de la Diputación General de Aragón.

El primer documento emanado de la Mesa de las Montañas nos reafirma en nuestra posición. Es un documento insuficiente, una bonita pero inconcreta declaración de intenciones que podría firmar tanto APUDEPA como Paco el Pocero, Ecologistas en Acción y el primo de Rajoy. ¿Quién va a renegar a estas alturas de palabras tales como “sostenibilidad”, “equilibrio”, “desarrollo”, “convivencia”…?

Hay que recordar que para el Gobierno de Aragón Gran Scala también es un proyecto sostenible y respetuoso con el medioambiente. Mientras el Gobierno pregona estos conceptos, desarrolla los planes de Panticosa, Benasque, Espelunciecha, Castanesa, Formigal, Yesa, Badaguás, Las Margas, San Victorián, Boltaña. Todo esto es lo que habría que negociar porque mientras nos entretienen con canciones sostenibles la maquinaria de la administración no descansa a favor de los intereses inmobiliarios de los grandes propietarios y promotores. Resulta curioso y significativo que el documento no mencione la cuestión urbanística.

Ojalá la Mesa sea un éxito y desemboque en una Ley de las Montañas admirable. Lo aplaudiremos con entusiasmo. Mientras tanto, APUDEPA considera que poco tiene que hablar con un Gobierno que está en misa y repicando.