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Otro ejemplo de actuación errática en patrimonio: la Cripta Güell de Gaudí

Otro ejemplo de actuación errática en patrimonio: la Cripta Güell de Gaudí

Planta de la cripta de la Colonia Güel en Santa Coloma del Cervelló (Barceloan). EL PAIS del 19 de septiembre de 2008 publica este artículo interesante porque nos muestra un ejemplo concreto de sucesivos comportamientos en el tema de la restauración arquitectónica:  el de los arquitectos en relación con la conservación del patrimonio, el de la administración  y el esfuerzo de ciudadanos sensibles dispuestos a denunciar malas prácticas. Esta situación no deseable es semejante a la que sucede en Aragón y en toda España. En este caso, además,  hablamos de patrimonio de la humanidad pues Gaudí, con Buñuel, son los únicos artistas modernos en España que a título individual han alcanzado  este galardón de la Unesco.   En este caso, con un  expediente  que lleva varios años de despacho en despacho,  comprobarán Vds. que se dan  entre otros los siguientes hechos:  opacidad; prepotencia administrativa;  carencia de debate profesional y de participación ciudadana; ausencia de respeto  en la conservación del bien a intervenir;  irreversibilidad en la actuación y gasto indebido.  Es evidente  que las  Escuelas de Arquitectura deberían contar con estudios de grado especialidad en retauración de patrimonio.  Los master son un paliativo  pero mientras tanto en este país se va dando muchos palos de ciego con malas prácticas.

Desidia oficial hacia la cripta Güell (entrar)

CATALINA SERRA - Barcelona - 19/09/2008

Se escribe otro capítulo en la larga y ácida polémica por los trabajos de restauración de la cripta Güell. Desde septiembre de 2006 obra en poder del Ministerio de Cultura y la Generalitat catalana un informe encargado por el primero en el que se recomienda revertir parte de las intervenciones realizadas en la que para muchos es la mejor creación de Gaudí. Pero ninguna de las dos administraciones ha hecho público el documento ni ha promovido un debate sobre él, ni tampoco ha iniciado en estos dos años las obras prescritas en el informe.

En 2002 estalló la polémica sobre esta discutida restauración de la iglesia inacabada en Santa Coloma de Cervelló (Barcelona) de la que el próximo 4 de octubre se cumplirá el centenario de la colocación de la primera piedra. En estos seis años se han sucedido cuatro manifiestos con decenas de firmas de intelectuales. Ninguno parece haber conmovido a las administraciones.

El Documento marco para la actuación en la cripta de la Colònia Güell fue elaborado por los arquitectos Joaquim Español y Francesc Hereu y en él se analizan con todo detalle y respeto los criterios y la ejecución de la restauración realizados por el Servicio de Patrimonio Arquitectónico de la Diputación de Barcelona, entonces dirigido por Antonio González Moreno-Navarro, hoy recién jubilado. El estudio lo encargó el Instituto de Patrimonio Cultural de España -organismo encargado de velar por esta obra- de acuerdo con el Departamento de Cultura de la Generalitat, administración en la que se delegaron las decisiones posteriores.

En lo fundamental, el documento considera equivocado el criterio empleado, cuya consecuencia ha derivado en la devaluación de la obra. Aunque señala que los trabajos son de "excelente factura constructiva" y muy sólidos. Tanto, que en algunos casos (como la cubierta o el pavimento exterior) son irreversibles. O la reversión al estado anterior es tan cara que conlleva "implicaciones de ética pública en el control de los recursos económicos que van más allá de las opciones técnicas y culturales que se expresan en este documento".

Según estos presupuestos, los autores recomiendan intervenir lo mínimo en el interior de la cripta ya que, por ejemplo, eliminar el enyesado añadido del presbiterio y de una de las capillas dañaría el ladrillo original. Pero también consideran necesario "por razones obvias" eliminar el monolito con la palabra amén al principio de la rampa sobre el atrio, así como y cambiar las planchas de zinc que la recubren para sustituirlas con un material menos agresivo visualmente.

El Departamento de Cultura de la Generalitat -que consideró secreto el documento alegando que "el expediente sigue abierto"- informó a este diario en un escrito de las actuaciones prioritarias previstas para la cripta. Está en proceso de tramitación el encargo para hacer un proyecto ejecutivo que en algunos casos parece contradecir lo prescrito en el Documento marco. Entre otras intervenciones, se prevé "instalar nuevos sanitarios adaptados para los visitantes", la "creación de nuevo espacio útil soterrado, con acceso desde el sector de poniente y sin barreras arquitectónicas", y la renovación del entarimado del presbiterio y la cancela de acceso. Ninguna de ellas aparece en el Documento marco.

Estas cuestiones protagonizarán el debate que se celebrará a finales de octubre en Barcelona para analizar la situación de las obras de Gaudí, el gran icono turístico de la ciudad pero también uno de los más maltratados. La arquitecta Beth Galí, presidenta del FAD*, entidad organizadora, considera fundamental que se discuta de manera racional y sin apasionamientos sobre los criterios y medidas a adoptar en la obra del arquitecto. En su opinión, "más que dejadez de las administraciones, lo que ha habido es cinismo". "Este informe es el primero que habla sin pasión y con criterios razonables. Todo es opinable y se pueden hacer restauraciones valientes, pero antes de encargar una obra de estas características tendría que haber habido una mínima discusión".

Al debate está invitado Antonio González, responsable de la restauración, que podrá así defender en público su posición. Según la historiadora Raquel Lacuesta, colaboradora suya en el servicio de la Diputación de Barcelona (administración que se ha significado por escurrir el bulto durante toda la polémica), los criterios utilizados eran científicos y la discusión es de "gusto estético". El Documento marco, efectivamente, reconoce que no hay peligro estructural en lo realizado, pero gran parte del trabajo era innecesario (todo comenzó para solucionar unas goteras), y en algunos casos irreversible. También, que en cuanto a los criterios de la intervención arquitectónica y al gusto estético, han desvirtuado la obra de Gaudí.

 *FAD= Foment de les Arts Decoratives

APUDEPA pide un gran proceso de participación social para definir los usos del meandro de Ranillas

APUDEPA pide un gran proceso de participación social para definir los usos del meandro de Ranillas

Expo Zaragoza 2008 y meandro de Ranillas. Foto Heraldo de Aragón. La Asociación pide equipamientos para el Actur y para la ciudad, espacios culturales y control público y rechaza la privatización del Parque del Agua. La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, APUDEPA, solicita al Ayuntamiento de Zaragoza, a la Diputación General de Aragón y al Gobierno de España, que abran con carácter inmediato un proceso de participación ciudadana para definir los usos del recinto Expo y del meandro de Ranillas. La Asociación considera que solo la participación amplia de la sociedad, en todas sus manifestaciones, puede conseguir que el recinto Expo se convierta en una pieza urbana beneficiosa para el conjunto de la ciudad.

Por su parte, APUDEPA rechaza la presencia hegemónica de oficinas y apuesta por una congestión de usos que permita aliviar las necesidades endémicas del barrio del Actur y llenar de vida ciudadana el nuevo espacio de la ciudad. La Asociación entiende que solamente si el recinto es accesible a todas las personas alcanzará cotas de éxito. Por ello apuesta porque, además de oficinas, los edificios Expo acojan equipamientos, especialmente dirigidos para mayores, jóvenes y niños.

APUDEPA desea, además, que los espacios más adecuados para ello sean convertidos en centros culturales con necesaria participación pública en su gestión. La Asociación solicita, que las administraciones mantengan la propiedad de los principales edificios y encaucen las fórmulas que permitan el necesario dominio público urbano.

En relación con la propuesta de nueva Exposición para 2014, APUDEPA exige que se deje de considerar el suelo urbano como fuente de negocios y se proceda de una vez por todas a la protección y conservación auténtica del soto de Cantalobos. En ese sentido, la Asociación vive con preocupación los nuevos movimientos especulativos detectados en el entorno de Miraflores.

APUDEPA, 15 de septiembre de 2008

 

 

Encuentro dirigido por ASOMO sobre arquitectura rural en el Moncayo

Encuentro  dirigido por ASOMO sobre arquitectura rural en el Moncayo

Conjunto Histórico de Tarazona visto desde el  rio Queiles. Al fondo el palacio episcopal. Foto Apudepa 2008. El sábado día 13 de septiembre   tuvo lugar en jornada de día y en el ayuntamiento de Tarazona la presentación de diversas actividades relacionadas con distintos grupos de investigación y práctica arquitectónica sobre  arquitectura popular.

Fue un interesante encuentro liderado por ASOMO, Asociación para el Desarrollo de las Tierras del Moncayo. Comenzó la jornada con el  Proyecto Identidades II, basado en  el estudio de la  arquitectura rural con base antropológica. ASOMO ha sido  una de las 13 entidades españolas que ha participado en un estudio inderdisciplinar que han  dirigido los profesores antropólogos Manuel Luna (Universidad de Murcia) y Miguel Lucas (Universidad de Albacete), dentro del programa denominado “Arquitectura tradicional y entorno construido”,  estudio que ha supuesto la publicación de un grueso volumen,  tal y como explicaron los citados profesores presentes en Tarazona.

Con tal motivo,  ASOMO, apoyado por el proyecto europeo Leader +,  presentó y regaló en Tarazona  el libro “Espacios vividos, identidades construidas. Arquitectura popular en las Tierras del Moncayo” enjundiosa muestra en colaboración interdiscipilar que forma parte del citado macro proyecto dirigido por los profesores Lucas y Luna.  Si a APUDEDA no le fallan los datos  que allí recogimos, la investigación arroja  para  las Tierras del Moncayo  los siguientes datos: entrevistas a 150 personas  del medio rural; 36 fichas de localidades; 10.000 fotografías; 108 planos urbanos; 25 dibujos de edificios y elementos; 70 fichas individuales de edificios (viviendas, cuevas, molinos, lavaderos, abejares, etc.), en conclusión 8 volúmenes de unas 250 pp. cado uno.  Son sus autores  Vicente Miguel Chueca y Félix Rivas, textos; José Miguel Larraz, Vicente M. Chueca y Félix Rivas y Chema Roc, dibujos y planimetría. La presentación del mismo fue amena, didáctica  y sugerente, en suma una idea feliz que va a proyectar luz a profesionales, residentes y amantes del tema en relación a la ordenación del territorio, urbanismo y construcciones tradicionales de esas tierras aragonesas.

A continuación  se presentó y regaló  un monográfico dedicado a la arquitectura tradicional aragonesa  de la colección Revista Temas de Antropología Aragonesa nº 16 y 17, perteneciente al Instituto Aragonés de Antropología (entrar aquí),   númro presentado por el arqueólogo Javier Ibañez,  que habló sobre arquitectura tradicional  de Pozondón y la ciudad de Albarracín,  y el arquitecto Guillermo Allanegui que expuso unas desconocidas casetas en piedra seca situadas en Muel.

Por la tarde hablaron los profesores antropólogos  aludidos Lucas y Luna que disertaron sobre las interesantes características de su largo y amplio  proyecto nacional. Luna comentó de forma expresiva que “hemos decidido tirarnos a la calle” porque ciertas cosas no se resuelven en la academia (entiéndase la universidad).  Hace tiempo que son gerentes de su empresa  porque son ámbitos distintos  el mundo académico y la realidad.  Explicaron con detalle cómo convencer a 13 proyectos Leader que hagan un trabajo en común. Todos han partido de un cuestionario idéntico en el que han participado 15 investigadores  relacionados con la antropología y estudios de  arquitectura y en consecuencia se ha publicado un libro que es una antología de los trabajos y  un DVD que almacena 13 vídeos.

A continuación participaron los jóvenes arquitectos José Miguel Zapata y Solead García, del departamento de Composición de la Facultad de Arquitectura de Valencia, que dirigen los conocidos  Fernando Vegas y Camila Mileto, con una respetuosa experiencia rehabilitadora en el Rincón de Ademuz, Valencia, (casa de la Posada del Arte y de la Tradición) y otra restauradora en la Aldea de Sesga con su pequeño edificio multifuncional sin uso de Escuela-Horno y Barbería.  Por su interés para nosotros, otro día le dedicaremos un espacio en nuestro blog.

Finalmente, se dio paso al último acto de la tarde, una mesa redonda con representantes de ASOMO y dos arquitectos en representación de la Diputación Provincial de Zaragoza y el ayuntamiento de Tarazona. Sin duda fue el acto fallido del día. Los arquitectos tan apenas dijeron nada en su presentación  y su discurso no tenía nada que ver con lo desarrollado durante la jornada. Andaban más despistados que un pato en un garaje. Una lástima porque una vez más comprobamos que la administración iba a la zaga: no asistieron, o no se presentaron como tales,  ni alcaldes, ni concejales de cultura y urbanismo; sí que estaba el Jefe de Servicio de Etnografía de la DGA pero ni se presentó como tal ni se dirigió a la sala de forma oficial. Otra ocasión perdida.  Y así vamos, a pesar en este caso del buen proyecto nacional y de  de ASOMO,  quede bien claro.

Joan Sureda dixit en Zaragoza

Joan Sureda dixit en Zaragoza

El catedrático de historia del arte Joan Sureda. Foto Aragón Digital. ¿Han visto Vds. la entrevista de Aragón Digital al catedrático de Historia del Arte Español Joan Sureda comisario de la exposición "Goya e Italia" que acaba de clausurarse en el Museo Provincial de Zaragoza? En este país los catedráticos de historia del arte  permanecen en general callados  en temas de interés social y cuando se les ocurre abrir esa boquita resulta que están a partir un piñón con la administración. Qué bien, cómo les llueven los encargos a algunos. Ah, pero el catedrático Sureda no tiene empacho en cargar contra ciertos visitantes, aquellos que él relaciona con la Expo: “viene gente que no es necesariamente habitual de la cultura, con otros intereses, de excursión, como si estuvieran en un espacio grande como la Expo: con los bocadillos, las mochilas, las botellas de agua...” Por favor, pero de dónde ha salido este historiador del arte ¿acaso ha olvidado la prioritaria función social de los museos? ¿No es esa la actual política del Reina Sofía, Thyssen o Prado?  ¿No han pagado 6 E. por entrar, que no es poco mérito para los que él llama del bocadillo y del botellín del agua?

De experto en medieval, románico, ahora resulta que dice que es un gran “conoisseur” de los procesos de formación de Leonardo, Miguel Ángel y Goya. Casi nada al aparato. ¿Se lo creen Vds.? Pues nosotros no y si no que lo demuestre porque una cosa es tener contactor y traer docenas de piezas a una exposición, cosa que puede estar muy bien, y otra estudiar a fondo los inicios de un  artista que eso es harina de otro costal. ¿Lo hará Sureda con Goya? Está por ver.

En cuanto a la exposición miren, qué les vamos a decir. Una cosa es el disfrute estético de unas piezas artísticas, cosa relativamente fácil para el espectador motivado que se ha acercado hasta allí, y otra cosa que esas piezas expuestas sean de verdad inteligibles y te den las claves para entender realmente la obra y personalidad de un artista, en este caso Goya. Nuestra experiencia en “Goya e Italia” ha sido directamente negativa en este punto: había que tener muchas claves para entender lo expuesto porque de otra manera el conjunto resultaba un “totum revolutum” difícil de digerir. Lo decimos muy en serio.

En cuanto a sus declaraciones sobre el Espacio Goya han resultado a tono  a su afición a besar el santo –versus “administración”- y para eso no se le ocurre otra cosa que declarar “que el edificio de la Escuela de Artes sea patrimonial es muy importante, pero la conservación no significa que no se pueda intervenir, siempre que sea para mejorarlo.  Aparte, no creo que ese edificio sea útil para una escuela de diseño… Lo único que se ha de vigilar es que la intervención arquitectónica no ataque al edificio, sino que lo mejore. Por esto se ha de velar, que no sea una agresión. Yo, por lo que he visto, creo que no lo es, aunque lo puede parecer”.  ¿Observan Vds. como juega con las palabras?  Pues miren, directamente  rebatimos lo que dice Sureda: primero, el proyecto de Herzog es  agresivo porque la intervención propuesta es una sobreexplotación del mismo, no cabe acuerdo posible entre el edificio Escuelas de Félix Navarro y el proyecto Museístico de Herzog y De Meuron; segundo, en qué se basa Sureda para decir que el edificio va a mejorar si el de Navarro ha cumplido maravillosamente con su función original; tercero,  ¿cómo es posible que afirme que este edificio no cree que sea útil para una escuela de diseño cuando ha cumplido durante 100 años muy bien esta función y además buena parte de su alumnado y profesorado se ha manifestado categóricamente en la ciudad para seguir en su ambiente de origen?

En fin, como decíamos al principio, mucho bla, bla, bla para aquello de “ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor”. Mucho interés personal pero en el fondo poco artístico.

Trabajos orales muy bien pagados en el Gobierno de Aragón

Trabajos orales muy bien pagados en el Gobierno de Aragón

Javier Velasco es el Consejero que contrató irregularmente al arquitecto Pérez Latorre para la reforma de la Estación de Canfranc.  Militantes del PSOE cobran como “asesores” del Gobierno de Aragón por emitir “informes orales”. Lo reconoce el Consejero de Presidencia, sin vergüenza. A la solicitud de información del diputado del Partido Popular Suárez Lamata sobre el número y el título de los informes emitidos por doña Lorena Canales y doña Encarna Mihi (al conocer que habían sido contratadas como asesoras del Gobierno), el Consejero de Presidencia Javier Velasco ha hecho público mediante el Boletín Oficial de las Cortes que “doña Lorena Canales Miralles y doña Encarna Mihi Tenedor emiten informes orales y asesoran al Consejero siempre que este lo requiere” adecuando su horario laboral a las necesidades de Velasco.

Nos anima a dar a conocer esta nueva inmoralidad del Gobierno de Aragón el convencimiento de que la nefasta gestión de los recursos públicos en las áreas de patrimonio, cultura, urbanismo y ordenación territorial (por no decir en todas) tiene mucho que ver con prácticas caciquiles y moralmente corruptas. Existe una especie de clase intermedia entre los administrados y los altos mandos que, pasando sin pena ni gloria, logra hacer de la política un buen negocio. No hablamos de políticos en su sentido puro (porque no se dedican a la política) ni de gestores. Hablamos de amigos, amantes, agitadores de banderillas, ocupantes de gallinero, informadores, plañideros y concelebrantes. Cómplices de un estado de cosas corrupto; colchón de silencio necesario para la estabilidad del sistema.

No podemos dejar de señalar en este Blog una anomalía más del Gobierno de Aragón. Una anomalía que demuestra el carácter clientelar de la administración autonómica. Tendremos que citar nombres, pero no nos importa: es el silencio de los ciudadanos (tan cautos, tan prudentes) y ese afán por no personalizar lo que permite el nepotismo y la degradación moral en la administración.

Porque se da la circunstancia de que ambas “asesoras orales” son, casualmente por supuesto, militantes del PSOE, igual que el señor Consejero que las contrata. Doña Lorena Canales es la alcaldesa de Sariñera, acérrima partidaria de Gran Scala, y participó en la charla de Los Monegros No Se Venden y APUDEPA sobre el complejo, aunque se negó a hablar. Doña Encarnación Mihi Tenedor “tiene estudios de Formación Profesional y se dedica a la hostelería” según informa la página web de las Cortes de Aragón. Fue militante del PCE de 1969 a 1989 y del PSOE desde 1993. Y preside la Asociación de Vecinos de La Almozara. Se da la circunstancia de que fue la portavoz del Partido Socialista en la Comisión de Peticiones el día en que APUDEPA compareció para denunciar los proyectos para el Teatro Fleta y la Escuela de Artes. A duras penas pudo expresar opinión sobre los temas objeto de la comparecencia, limitándose a señalar la “instrumentalización” de la Asociación por parte del Partido Popular ¿Recuerdan ustedes a Isabel Teruel? Pues más o menos lo mismo pero en plan profesional. Ahora las encontramos asesorando “oralmente” al Consejero de Presidencia de la Diputación General de Aragón. ¿Qué tipo de trabajo es ese? ¿Cómo podemos los ciudadanos permitirnos pagar trabajos “orales” para el Consejero de Presidencia? ¿Por qué no específica el Consejero sobre qué asuntos recibe “informes orales” de sus asesoras tal y como se le solicitaba en la pregunta? ¿A cuántos asesores orales pagamos los contribuyentes?

Son los técnicos independientes de las administraciones públicas quienes deben de asesorar a los políticos en las áreas de su competencia. Se entiende que, en casos excepcionales, se recurra a expertos por su especial relevancia. Pero, en estos casos, las administraciones deben de justificar exquisitamente las necesidades y los trabajos de los contratados.

Así las cosas, si ven que las asociaciones de vecinos se muestran poco combativas, investiguen si su presidente cobra dinero del Gobierno por emitir “informes orales”. Y si cogen un capazo en el mercado tampoco se preocupen porque no están de cháchara: están emitiendo “informes orales” no remunerados para el pescadero de turno.

Lo dicho: hay una clase de personas que pululan por las administraciones sin oficio pero con beneficio; pegamento de una basta red clientelar y lastre para la eficiencia y la eficacia del sector público. Estas palabras son duras. La realidad lo es mucho más.

 

"El Mal de Goya", por Francisco Tobajas

"El Mal de Goya", por Francisco Tobajas

Goya salió un buen día de Zaragoza malhumorado, con la cara enrojecida por la ira y la mirada perdida, mientras daba un sonoro portazo a la puerta de sus afectos, maldiciendo su suerte. Toda la culpa la tuvieron los canónigos del Pilar, que no supieron ni quisieron entender aquel cielo pintado en una de las cúpulas del templo. Desde entonces y siempre que concurren ciertas condiciones desfavorables en esta ciudad de la ingratitud, Zaragoza, un extraño y desconocido mal ataca las pinturas de Goya. Cuando estas condiciones dejan de ser desfavorables, el mal desaparece sin dejar rastro.

 

En este extraño fenómeno sólo han reparado los estudiosos y los especialistas en la obra de Goya. Para los visitantes y simples turistas, este mal de Goya pasa casi desapercibido.

 

Pero contemos las cosas desde el principio tal y como vinieron a suceder, aclarando que en esta historia no me invento casi nada, pues todos los datos y situaciones están suficientemente estudiados y contrastados.

 

Hacía mucho tiempo que Zaragoza quería contar con un Museo dedicado a Goya, pero cuando se tomaba la decisión no había presupuesto, y cuando se disponía de dinero, no se contaba con el espacio deseado. Pero ocurrió que, al conseguirse para la ciudad la organización de la Exposición Internacional de 2008, los políticos de turno hallaron medios y ocasión favorables para tirar la casa por la ventana, retomando el viejo proyecto del espacio de Goya. Nadie pensó ya en el lejano rincón de Goya, sino en otro edificio cercano al Museo de la ciudad, la Escuela de Artes. Y claro, todos los alumnos y algunas organizaciones ciudadanas se pasaron al bando contrario. Intervenir en un edificio centenario protegido no suele ser del gusto de todos, porque primero no es del todo legal, segundo no es nada fácil y tercero no es ni mucho menos barato. Pero los políticos son gentes que ponen las normas para no cumplirlas. Y, además, tampoco aceptan de buen grado las críticas, pues siempre creen que ellos nunca se equivocan.

 

A pesar de todo y de todos, los responsables o irresponsables de la cultura, que nunca se sabe, idearon un costoso plan para vaciar la Escuela de Artes y llenar aquel inmenso espacio con el inmenso espíritu de Goya. Paredes y techos, retratos y espectros, verdades y mentiras, ilusiones y realidades, gratitudes e ingratitudes, venturas y desventuras de Goya, todas juntas. Goyaventura, tal cual.

 

Y a golpe de decreto se hicieron las cosas. El desafío era morrocotudo. Repartir la docena y pico de goyas, que tenía entonces bien guardados y en propiedad la Diputación, en más de catorce mil metros disponibles, era empresa de valientes o de locos de remate, según se mire. Aquel proyecto cultural con mayúsculas parecía a vista de todos una locura política más, un gesto de vanidad, un arranque de tozudez, o las tres cosas a la vez.

 

Así que en el Pignatelli se formó de inmediato un grupo de trabajo, que se dedicó exclusivamente a la busca y captura a cualquier precio, de cualquiera de las pinturas de Goya que salieran al mercado, con el fin de ir llenando como fuera este nuevo espacio vacío dedicado al pintor. Por dineros no sería, que ya se sacarían de donde fuese menester.

 

Para lavar la cara a la vieja y ya centenaria Escuela de Artes, se llamó a un arquitecto extranjero de mucho nombre y postín, que hizo suyo el proyecto y llenó el espacio vacío de Goya con muchos espectros y buena voluntad.

 

Y las salas, que se habían quedado a la fuerza vacías de alumnos, continuaron vacías durante los largos meses de obras, para acabar también vacías, después de pintadas y repintadas. Con mucho cuidado se fueron colocando todos los cuadros de Goya, que se habían conseguido reunir hasta entonces a golpe de talonario, dejando espacio para las nuevas adquisiciones, que no tardarían en llegar, llenando el vacío restante con otras sombras de otros goyas. La extraña y moderna pasarela ideada por este arquitecto de renombre comunicó museos, estancias, vacíos y espacios, aunque desde un principio produjo mucho vértigo, sobretodo en el presupuesto.

 

Y así llegó el día de la solemne inauguración con sol y cierzo, como debe ser. Los políticos se hicieron las fotos de rigor. Las autoridades civiles, militares y eclesiásticas no quisieron perderse aquella ocasión y todos fueron puntuales.

 

Pero el cierzo, que había inaugurado con fuerza el espacio vacío de Goya, cumplió su octava sin ceder. Nadie pareció darse cuenta, pero un buen día el conservador de aquel museo tan vacío, cayó en la cuenta que los rostros de los retratados por Goya comenzaban a tomar un color extraño. Las mejillas iban adquiriendo un tono rojizo y los personajes se iban poniendo, poco a poco, rojos como un tomate. Al principio el conservador del museo lo achacó a la luz de aquel día, pero al día siguiente se asustó todavía más y llamó alarmado al responsable de Cultura del Pignatelli, para pasarle la responsabilidad. Vaya trago.

 

El conservador del museo, un tanto perplejo y apurado, contó al responsable político que a la pintura de Goya le atacaba un mal extraño, que hacía enrojecer el rostro de aquellos retratados por el pintor. Al conocerse el alcance de la noticia, aquel mismo día se mandó cerrar por precaución el espacio vacío de Goya y se abrió una urgente investigación, para dar con aquel mal desconocido que atacaba a su pintura.

 

Y hasta allí fueron acudiendo muchos expertos en pintura, llegados de los cuatro puntos cardinales. Los primeros en llegar aún pudieron comprobar que los rostros estaban extrañamente enrojecidos, pero este sofoco fue poco a poco desvaneciéndose y al cabo de unos días, la pintura de los rostros volvió a su coloración habitual. Aquel caso traspasó fronteras e interesó vivamente a todo el mundo, fueran entendidos en arte o no. Aquello que ocurría en el nuevo espacio vacío de Goya era muy extraño y nadie acertaba a darle una explicación racional y convincente. Incluso alguien pensó que pudiera deberse a una maldición, o a una broma de algún gracioso, quizá un alumno despechado, por tener que asistir a las clases de Artes en el nuevo edificio del Actur. Pero faltaban las pruebas.

 

En el Departamento de Medio Ambiente andaban aquellos días muy atareados. Todo eran reuniones y más reuniones. Por eso ningún funcionario estaba en su despacho y a todos los ciudadanos que iban a hacer diligencias, los despachaban con el pretexto de aquel desconocido mal de Goya.

 

Un buen día acudió una señora de Calatorao, buscando la solución a su grave problema. Un hongo terrible estaba atacando los maderos de su casa. El hongo podía ser invasivo y podía haber atacado ya todos los maderos de aquella villa, incluso de toda la comarca y después de toda la provincia, saltándose luego las fronteras regionales y aún nacionales. Pero aquel día se juntaron el hambre con las ganas de comer. Ningún técnico estaba en su puesto, nadie le daba explicaciones y la buena señora, con razón, comenzó a despotricar contra todo y contra todos.

 

-Bueno, bueno, así que aquí nadie quiere saber nada de lo mío. Pues yo no me voy de aquí hasta que no me atiendan como se debe. Estaría bueno.

 

-Señora, no se puede venir al Pignatelli a pasar tan ricamente la mañana, que tenemos mucho trabajo y, aunque no lo crea, mucho más grave e importante que el asunto que le trae a usted. Así que váyase o llamo al guardia de seguridad.

 

-Vaya por Dios, qué modales, qué manera de acosar a los ciudadanos, y los hongos y los males libres a la buena de Dios. Yo no puedo marcharme a mi casa tan tranquila, sin saber si el hongo en cuestión es el Serpula lacrimans o no.

 

-Váyase y vuelva usted mañana o pasado mañana, para ver si alguien sabe algo de su hongo.

 

Y la señora de Calatorao tuvo que volverse a su lugar con su hongo y con su enfado. Si Larra levantara la cabeza...

 

Los estudiosos y los técnicos redactaron sus correspondientes informes, pero ninguno fue concluyente. Algunos echaban la culpa a la contaminación, al aire acondicionado, a la gripe, a los diversos virus que portaban los visitantes, a las ondas de los teléfonos móviles, a la falta de lluvia... O sea, a pequeñas causas que provocaban todas juntas o por separado, el cambio en el tono de la pintura de los rostros retratados por Goya. Los informes tampoco explicaban fehacientemente la causa por la que este enrojecimiento de los rostros iba decreciendo paulatinamente, hasta desaparecer unos días más tarde.

 

Pronto se reabrió de nuevo el espacio vacío de Goya con mucha afluencia de visitantes. Todos querían ver de cerca aquel extraño prodigio goyesco, pero todos salían decepcionados al comprobar que aquello no era para tanto.

 

Incluso hubo quien dijo que aquel museo estaba encantado. Y se pensó en el enfado que los canónigos del Pilar habían causado en el ánimo de Goya. Y todo fueron historias sin historia, madejas sin lana, encantos sin encanto.

 

Varios especialistas en ciencias ocultas se dieron cita en aquellas salas medio vacías, pero sus explicaciones y conclusiones tampoco convencieron a todos.

 

Parecía que la tranquilidad había vuelto otra vez al museo, cuando un buen día los rostros pintados por Goya comenzaron de nuevo a enrojecer, poniendo a todo el mundo sobre aviso. Los especialistas volvieron a estudiar este raro fenómeno. Y otra vez comenzaron las discusiones, las opiniones y las impresiones. Hasta los más escépticos creyeron que podía deberse a alguna causa sobrenatural, porque los ojos de los retratados parecían inyectados de sangre. Pero aquella rara cualidad comenzó a desvanecerse poco a poco y como por ensalmo, como si se tratara de una suerte de sarampión pictórico pasajero.

 

Mientras duró la Exposición Internacional, el estrenado espacio vacío de Goya estuvo casi más tiempo cerrado que abierto. Durante todo este tiempo, los especialistas recabaron información, tomando buena cuenta de las medidas diarias de contaminación, temperatura, viento dominante, nieblas, lluvias, fríos y número de visitantes. Todos estos datos compusieron un dosier enorme, que fue pasando de mano en mano, sin que nadie encontrara una relación causa efecto. Pero un joven funcionario interino cayó pronto en la cuenta que el enrojecimiento en el rostro de los retratados coincidía con la llegada del cierzo a la ciudad y con las visitas de políticos y eclesiásticos al museo. Como quería ascender pronto en el escalafón, lo puso en conocimiento de sus superiores, pero nadie le tomó en serio. Aquellas conclusiones eran del todo disparatadas en el siglo que se vivía. ¡Cómo iba a reírse la consejera al conocer las conclusiones de la investigación! Aquello no era serio ni mucho menos convincente, pero había que comprobarlo.

 

Y así el mismo día de la clausura de aquella Exposición Internacional de Zaragoza, se volvieron a dar cita en el museo todos los políticos y demás autoridades civiles y eclesiásticas. Para aquel día del adiós se iba a presentar al público el último cuadro de Goya, que la Diputación había adquirido para llenar el espacio vacío dedicado al pintor. Se trataba de un autorretrato de Goya, que se había comprado a última hora pagando un ojo de la cara, rebasando con creces lo ofrecido por un museo americano. Y en aquella ocasión, todas las autoridades regionales y aun nacionales llenaron aquellas salas casi vacías, para ver colgado el nuevo cuadro de Goya. Mientras se hacían los honores al nuevo cuadro adquirido, todos los rostros de los retratos comenzaron a enrojecer muy rápidamente. Entonces volvieron a saltar todas las alarmas. El edificio se evacuó en pocos minutos, las salas quedaron vacías y a una temperatura constante, y el museo se cerró inmediatamente. En todas las calles de la ciudad soplaba un cierzo destemplado y más frío que nunca.

 

La versión del funcionario interino se había confirmado. El enrojecimiento de los rostros de los retratos de Goya, aunque no se sabía aún a ciencia cierta a qué causas se debían, se agravaba con la llegada del cierzo, de los políticos y de los canónigos del Pilar.

 

Se trataba pues de una maldición en toda la regla. Por internet se pasó una información no oficial que aclaraba que aquel mal de Goya se debía a una alergia benigna, producida por dos curiosos parásitos, hasta entonces desconocidos, que se bautizaron como Acojonapoliticus Pignatellii Goyescus y Meapilus Pilarensis Goyescus.

 

Desde el día de la clausura de la Exposición Internacional del 2008, ningún político en activo, ni canónigo en su sano juicio, ha querido volver a pisar aquel espacio medio vacío dedicado a Goya, donde sus visitas, si coinciden con el cierzo, producen estas graves consecuencias. Y nadie los echa en falta.

 

Los responsables del espacio casi vacío de Goya saben que siempre que sopla el cierzo, las puertas y las ventanas del museo, sean de salas, oficinas o almacenes, deben cerrarse de inmediato al viento, a los políticos y a los canónigos, para evitar que vuelva a aparecer en los rostros de los retratados ese mal de Goya, esa extraña alergia que producen el Acojonapoliticus Pignatellii Goyescus y el Meapilus Pilarensis Goyescus.

 

Si Goya levantara la cabeza dejaría escapar una sonora carcajada a la aragonesa, al conocer este extraño mal de sus pinturas. Pero yo lo hago por él, vaya que sí.

 

El lado verde de la Ley. Fiscales de medio ambiente VI (y último). Álvaro García Ortiz en Galicia.

El lado verde de la Ley. Fiscales de medio ambiente VI (y último). Álvaro García Ortiz en Galicia.

Recogemos ya la última de las recensiones  que publicó en julio  El País sobre El lado verde de la ley y los  fiscales de Medio Ambiente (pinchar aquí). García Ortiz hace referencia a la utilización del fuego en Galicia como instrumento de trabajo y relación humana y a la caótica ordenación del territorio gallego. El problema es que la ordenación del territorio en este país es un caos.  Y si les interesa últimos datos de un desastre de ordenación del territorio lean  “20  años de bendiciones para un hotel ilegal” (entrar aquí). Los planos públicos fueron manipulados “de forma burda” según el juez, pero, ojo al dato,  “aunque la justicia tire el hotel, la empresa puede construir al lado”. Estamos en Almería, en el Parque Nacional de Cabo de Gata, ni más ni menos, en la obra del Algarrobico, ¿lo han adivinado? Lo cierto es que mientras la ordenación del territorio no se aplique en este país nuestro patrimonio rural y urbano, incluido el paisaje, estarán a merced del mercado.

Por cierto, valga un inocente chascarrilo ¿han observado qué estilizados  y relajados se presentan nuestros fiscales de medio ambiente?

Galicia Incendios intencionados

Para Álvaro García Ortiz, de 40 años, nacido en Lumbrales, un pe­queño pueblo de Salamanca, ser fiscal de Medio Ambiente es una vocación que en la actualidad de­sarrolla desde el Tribunal Superior de Justicia de Galicia. Lleva el caso del Prestige y es un convencido de que hacen falta instrucciones es­pecializadas. "Un juez natural del pueblo pequeño donde suceden los hechos, como fue el caso de Corcubión, no tiene por qué cono­cer la complejidad que significa un asunto de esta relevancia, la canti­dad de derivaciones internaciona­les que tiene, el mundo del tráfico de hidrocarburos, el tema de los seguros, etcétera. Esto ha podido suponer entre otras cosas que el caso esté atascado durante mu­chos años", enfatiza el fiscal. Pero el principal problema ambien­tal de Galicia, según Garcia Ortiz, es que en esta comunidad se pro­ducen la mitad de los incendios forestales de España y también los índices de intencionalidad superan con mucho a los del resto del país El fiscal de Medio Ambiente se que|a de que las sentencias sobre esfos temas fracasen por falta de pruebas y que los procedimientos nunca lleguen donde uno quiere. "En la fiscalía hemos hecho un es­tudio con datos de los últimos 10 años, y las conclusiones demues­tran que un incendio no tiene nada que ver con las tramas orga­nizadas, cuestiones madereras o especulación urbanística, sino de ordenación del territorio", asegu­ra. El perfil del incendiario es una persona mayor y asocia!. "Hay también una raíz sociológica compleja: una población rural muy en­vejecida y la utilización del fuego como instrumento de trabajo y de relación humana Esto signifi­ca que cuando alguien se enfada, aquí utiliza el fuego para la ven­ganza, mientras en otros lugares se da una patada o se tira una pie­dra. Existen muchas y muy diver­sas causas que influyen (ganado, cultivos, minas, caza), lo que unido a la caótica ordenación del territorio gallego y al abandono ru­ral hace que esto sea un polvorín cuando se dan determinadas con­diciones meteorológicas". Los casos relacionados con la des­trucción de la costa de Galicia es­tán empezando a llegar a la fis­calía pero, según García Ortiz, no son tan graves corno en Levante, Málaga, Cádiz u otros puntos de España. "Aquí existe un clientelismo exacerbado y también tene­mos alcaldes imputados por cohe­cho urbanístico, pero nada que ver con los de otros sitios" Galicia tampoco se libra de los vertidos, explica García Ortiz. Por su formación geográfica, los es­tuarios, las rías, cuentan con un abrigo natural donde se hacen más evidentes estas sustancias. "Además, la economía de nume­rosas familias depende del marisqueo, así que cualquier problema de contaminación supone parar esta actividad económica esencial, una tragedia para mucha gente. Por ello tenemos un especial con­trol, y son muchas las industrias imputadas, en su mayoría conser­veras", indica.

Alberto Larraz, sin vergüenza

Alberto Larraz, sin vergüenza

Alberto Larraz, iluminado. Hemos de reconocer que, con tan intensas experiencias en materia de patrimonio cultural y desarrollo sostenible, en APUDEPA algunos llegamos al límite de nuestra paciencia. Así que nos disculpen a los redactores de guardia de este blog si utilizamos palabras gruesas junto a nombres y apellidos. Porque ¿Cómo hablarían ustedes de la actitud del consejero de Economía Alberto Larraz? Dejemos aparte por ahora el resto de las declaraciones hechas durante la entrevista concedida a El Periódico de Aragón para centrarnos en unas palabras que nos demuestran una actitud sin vergüenza. Al ser preguntado por Gran Scala, el Consejero afirma: “¿Me habéis oído hablar a mi alguna vez del proyecto de Gran Scala? Pues entonces. No me preguntéis a mí de esas cosas porque lo desconozco”. La fotografía que encabeza este artículo es por todos recordada: la firma en la Real Casa de Misericordia del protocolo por el que el Gobierno de Aragón se compromete a todo tipo de ayudas con el consorcio privado promotor de Gran Scala. En nombre de la Diputación General de Aragón suscriben el protocolo el presidente, el vicepresidente, el consejero de Industria y el CONSEJERO DE ECONOMÍA, ALBERTO LARRAZ. ¿Nunca ha hablado el Consejero de Gran Scala? ¿Desconoce el proyecto? ¿Firma, entonces, lo que le mandan? ¿Tiene criterio? ¿Tiene vergüenza? Esto último seguro que no. El consejero ha mostrado una actitud sin vergüenza. Al pan, pan. Y al vino, vino.