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Belén Moneo: La debacle inmobiliaria en España

Belén Moneo: La debacle inmobiliaria en España

 

Termas de Tiberio proyecto de Belén Moneo y Jeff Brok, Panticosa (Huesca). En poco usual en este país que un arquitecto hable claro con respecto al urbanismo español. Lo ha hecho la arquitecta Belén Moneo, hija de Rafael Moneo, que no tiene ningún empacho en mencionar en la entrevista para El País “la ausencia total de planificación urbanística en España”; que “el desarrollo urbanístico [español] sólo se ha guiado por el capitalismo puro y duro”, para apostillar” que "el urbanismo, que es una disciplina prioritaria en otros países y objeto de debate, aquí ha estado fuera del alcance de los arquitectos”.

Las acusaciones son ciertamente graves así que imagínense lo segura que se encuentra la arquitecta para lanzarlas en la última página de El País. APUDEPA agradece su valentía por decir lo que piensa en un tema tan vital como éste. Ahora bien, esta asociación también lamenta que la saga Moneo (con A. Siza) haya intervenido masivamente en la destrucción del conjunto del antiguo balneario de Panticosa, en el Pirineo aragonés, catalogado como Bien de Interés Cultural, la más alta protección otorgada por la Ley de Patrimonio Histórico Español. Cierto es que en otro país más respetuoso con la cultura nunca hubiera consentido tal atropello. Nosotros pensamos que este complejo ha sido otra maniobra capitalista pura y dura, revestida, cómo no, con soflamas de desarrollo local. Por otro lado, el grupo Nozar se retira, por quebranto económico, y ahí está el viejo Panticosa reinventado, como dice cierta propaganda, en "Panticosa Resort", a medio gas, sin concluir.

Lo que Belén Moneo opina para El País es lo que estamos viendo ocurre a todas horas en esta piel de toro de nuestros amores aunque aquí casi todo el mundo se llame andana. ¿Quién le pone el cascabel a la construcción? ¿O no debe ser el Estado español en coordinación con todas las comunidades autónomas?

Una postal desde Soria

Una postal desde Soria

En la Revista de Verano de EL PAIS - 01-08-2008, publican este pequeño comentario a una postal. Es de Mercedes Alvarez, que hace unos años realizó una emocionante película llamada “El cielo gira”. Por que nos ha llegado al corazón, la colgamos en el blog.

(para ver el original pinchar aquí).

 

Soria
Cada verano vuelvo a Soria. Una novedad: mientras se despuebla el paisaje de toda la provincia, a sólo dos kilómetros de la capital, a orilla del Duero y bajo las ruinas de Numancia, en una zona protegida se construye imparable la ciudad del medio ambiente, un complejo residencial para 5.000 "veraneantes". Me acordé de aquella viñeta de Quino: "Talemos la selva para hacer un parque natural". Me temo que algún día algunos llamarán a esto progreso. Y me temo que también volveremos a añorar lo que perdimos, a comprar lo que malvendimos. Hay cosas que ni se compran ni se venden: el cielo limpio, el aire puro y transparente.

 

 

Mercedes Álvarez es cineasta.

 

 

 

 

APUDEPA solicita a la DGA proteger una casa en la calle Mayor Castejón de Monegros

APUDEPA solicita a la DGA proteger una casa en la calle Mayor Castejón de Monegros

Calle Mayor de Castejón de Monegros. Casa Ferrer en segundo término a la izquierda. Foto Apudepa 2008. No ha sido publicada esta Nota de Prensa en los medios impresos aunque sabemos que salió en Aragón Digital pero la noticia tenía su importancia en relación con el patrimonio cultural aragonés. Va en la misma dirección del frontón Beti Hai pero en plan más modesto, en un pueblo de Monegros: casas históricas y singulares que no son catalogadas y que poco a poco van desapareciendo casi siempre por acción combinada de la desidia de sus propietarios, la inoperancia de los ayuntamientos en sus obligación para que se cumpla la Ley Urbanística de Aragón, en este caso, y la DGA que no se da por enterada de nada. La noticia del litigio del derribo en debate se publicó en Heraldo de Aragón hace pocos días pero el titular de prensa erró de forma estrepitosa en su cartelera de noticia: "El Ayuntamien de Castejón paraliza el derribo de un edificio del siglo XVIII". Pero las cosas no se han suedido así sino justo lo contrario, bien es cierto que la casona presentaba problemas en su conservaciuón y ahí ha sido la madre del conflicto. El camino de siempre, vamos.

Al parecer, se ha dado el caso insólito de un particular que desea conservar el inmueble y el ayuntamiento que le ordena que lo derribe por ruina pero nos consta fehacientemente que cimientos y estructura se conservan bien. De momento, la casa no se puede tirar porque esta asociación ha solicitado incoación de BIC para el edificio pero, miren que cosas, Apudepa registró el día 22 en el Pignatelli la solicitud pero una semana más tarde, el día 28, no sabían nada en el Servició de Prevención y Protección del Departamento de Patrimonio Cultural. Claro que el Director General estaba de vacaciones y Dª Mª Ángeles Hernández, jefe del citado servicio, estaba comunicando pero tampoco se dignó a llamar con posterioridad y eso que estábamos alarmados porque al propietario se le acababa el plazo de recurso y el ayuntamiento, de no conocer esta solicitud, podría derribar el edificio en cualquier momento. Ahora no, que ya lo saben, pero esto y otros detalles se lo contamos en otro momento.

Salvar el edificio histórico de la calle mayor nº 13 en Castejón de Monegros

 

Es inadmisible que no estén catalogadas, y bien conservadas, todas las casas históricas y singulares aragonesas

Que en relación con la noticia que apareció en prensa el 17 de julio del 2008 (Heraldo de Aragón) sobre un edificio en ruinas situado en la calle mayor nº 13 de Castejón de Monegros, esta asociación ha dirigido el día 22 un escrito a la Dirección General de Patrimonio solicitando la declaración de Bien de Interés Cultural o en su defecto de Bien Catalogado en atención al mérito de su arquitectura y al valor de su testimonio histórico, por tratarse de una “casa histórica y singular”, posiblemente vinculada hasta la desamortización decimonónica a la orden de Hospitalarios de San Juan de Jerusalén. Se ha solicitado así mismo que esa Dirección General medie en la agria disputa que se está manteniendo entre ayuntamiento y propietario a fin de proteger de la forma más sensata esta fábrica histórica y se proceda al estudio histórico artístico del mismo para su correcto y necesario análisis en el proceso de rehabilitación.

Apudepa entiende que esta casa debería pertenecer al catálogo de edificios protegidos por el PGOU de Castejón de Monegros y al censo General del patrimonio Cultural Aragonés por lo que no es admisible bajo ningún concepto el escrito dirigido por el Ayuntamiento de Castejón de Monegros a la propiedad solicitando “el derribo total de la misma”, solicitud que rechazamos por ser inculta e injusta para el desarrollo de Castejón.

Que siendo la propiedad particular competencia de D. Pedro Wenetz, vecino de Castejón de los Monegros, bien dispuesto a la conservación del inmueble, según consta en escritos que obran en nuestro poder, APUDEPA entiende que el Ayuntamiento debería ya haber ejercido sus funciones velando por la estricto cumplimiento y control necesarios para la conservación del edificio en cumplimiento del artículo 184 de la LUA, en cuanto a que las viviendas deben mantener condiciones de seguridad, salubridad, ornato público y calidad ambiental, cultural y artística .

Entre los fundamentos de derecho que cita Apudepa esta asociación plantea que de no proceder a la corrección sensata de este estado de cosas entre las partes afectadas, esta asociación está en disposición de denunciarlo ante la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo para que estudie si existe indicio de cualquier tipo de delito urbanístico.

APUDEPA, 26 de julio 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

La propiedad privada es sagrada (para lo que conviene)

La propiedad privada es sagrada (para lo que conviene)

 

Fotografía tomada de www.flickr.com/photos/igorgm. No. No vamos a hablar hoy de Fernando Martín, presidente de Martinsa-Fadesa, que después de haber liderado la primera de las empresas inmobiliarias de España acaba de solicitar al juez ser declarado “insolvente”. Ni tampoco vamos a tratar de las maniobras en su defensa que el hoy presidente de SEOPAN, David Taguas, llevó a cabo durante sus años en la dirección de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno. No. Tampoco vamos a hablarles de las suculentas recalificaciones que van a acompañar la pomposa contribución de la ciudad a la sociedad deportiva de Agapito Iglesias. Nos cansamos de denunciar que este tipo de entramados, que llegan, desde luego, hasta las más altas instancias, están llevando a España a unos niveles de injusticia y degradación difíciles de calibrar en estos momentos. Menos mal que para reconfortar la moral ciudadana, sin embargo, nos construyen grandiosos estadios (todos iguales) en que pueden esparcirse los equipos que (oh!) presiden precisamente gentes como Fernando Martín, Florentino Pérez, Juan Soler, Josep Lluís Nuñez o Apapito Iglesias, que hoy te construyen marinadores y mañana se te declaran insolventes.

No, decíamos. Hoy vamos a hablar de las estrategias que los grandes “suelotenientes” utilizan para exprimir al máximo sus derechos sobre sus propiedades sin asumir el más mínimo de sus deberes. Con la complicidad magnánima, cómo no, de nuestros queridos administradores. Veamos el caso del maravilloso Frontón Beti-Jai, cerquita del paseo de la Castellana, en Madrid.

Se trata de un edificio de un altísimo valor arquitectónico e histórico, reflejo de la época dorada del juego de pelota, obra del arquitecto Joaquín Rucoba, construido en 1893 en característico estilo ecléctico neomudéjar y declarado Bien de Interés Cultural (la más alta categoría del Patrimonio Histórico Español). Pese a que la declaración se produjo en 1977, nada ha impedido que la desidia siga siendo la reina de una de las más desconocidas joyas de la arquitectura madrileña. Acaso, se dirán, el propietario sea algún anciano desprovisto de recursos, una familia de hermanos desencontrados, una saga noble venida a menos… Pues no exactamente. La propiedad fue de la empresa Citroën (unos advenedizos sin recursos, ya ven) hasta 1998, en que pasó a diversas sociedades (de esas sociedades participadas por sociedades en las que participan las mismas sociedades partícipes de las sociedades participadas iniciales, ya saben) que fueron absorbidas por la inquietante empresa Aguirene S.L, participada entre otros por empresarios vascos relacionados, al parecer mediante testaferros, con el prohombre malayo Juan José Roca.

Al margen de estas nimiedades societarias, lo importante ahora es comprobar que, pese a las innumerables propiedades que uno posea, pese a lo inconmensurable de la fortuna de que uno sea dueño, en este país nadie exige a los propietarios los deberes que ante la sociedad sí les reconocen las leyes (papel mojado) y las normativas. La propiedad privada es sagrada, sí. Pero solo para lo que conviene. Porque en cualquier estado de derecho civilizado, por capitalista que sea, las administraciones deben de hacer cumplir las leyes que exigen a los propietarios conservar sus inmuebles en el estado de decoro, seguridad y salubridad necesarios para la vida social. Lo que mucha gente no sepa, quizás, es que las administraciones están obligadas por ley a requerir de los propietarios un buen estado de conservación de sus inmuebles. Y si los propietarios ignoran tales requerimientos, están obligadas a ejercer las acciones oportunas de conservación de forma subsidiaria, pasándoles después una factura que, de no cobrarse, tiene que dar paso a la oportuna expropiación.

Pero la estrategia es otra, ya verán. Y para que esa otra estrategia dé frutos, es necesario que las administraciones públicas colaboren de la forma adecuada. La estrategia parte de la alegal y amoral definición ontológica del propietario como “ser de derechos”. Así, el propietario (el susodicho en adelante), ostentando sus títulos y credenciales, se reserva la posibilidad de actuar en el momento que considere más oportuno para sus intereses, en función del valor del suelo, de la situación económica nacional, de sus expectativas… Y como no entiende de deberes (y nadie se los exige) ¿para qué actuar sobre algo si la acción no le reporta beneficios directos, y el peligro solo consiste en que a alguien le caiga una teja en la cabeza, si nadie le va a echar cuentas?

Cuando el edificio en sí está afectado por algún tipo de limitación urbanística (de tipo patrimonial o de otro tipo), la estrategia se torna más compleja. Al total abandono se une, entonces, la promoción indirecta de todas las circunstancias que puedan remover los obstáculos que limitan el máximo aprovechamiento de la propiedad. Si se trata de un edificio catalogado, lo importante no será mantener los valores que han aconsejado dicha declaración, sino, por el contrario, destruirlos. Y es así como los perros del propietario se relajan, las puertas se abren y las ventanas desaparecen. Se invita al lugar a amigos okupas, se promueven barbacoas entre asociaciones de pirómanos, se alimenta a las ratas y a las cucarachas y se explota la desgracia personal de drogadictos y “sintechos”. Todo para que, en un plazo de 10, 15 o 20 años, los vecinos y demás ciudadanos hayan olvidado el valor histórico o artístico del inmueble y solamente consideren los problemas de salubridad, seguridad y decoro que genera el edificio.

“¡Que se haga algo, lo que sea, pero que se haga algo ya! Porque esto es insoportable y así no podemos vivir”. Esta es la frase mágica que abre las puertas de la felicidad. La frase que el susodicho lleva esperando en silencio los últimos 10 años. La frase que los vecinos pronuncian con altas dosis de ignorancia o desesperación y buena voluntad. A la luz de las terribles contingencias, cualquier intento por defender la pureza de un bien patrimonial será considerado una sutiliza insoportable y solo digna de despachos universitarios de acomodados urbanitas. Y mientras se instala la grúa, mientras se comienzan a construir los cimientos, mientras se levantan las primeras plantas de los apartamentos de lujo o se concluye la azotea del hotel, solo los impenitentes nostálgicos recordarán que si las administraciones hubiesen hecho cumplir a los millonarios propietarios en su momento los modestos deberes que lleva consigo la propiedad privada, ahora los ciudadanos seguiríamos disfrutando de Casa Dueso, perdón! de la Estación de Canfranc, perdón! del Café Madrid, perdón! de la Central Térmica de Aliaga, perdón! del Frontón Beti-Jai.

1 firma por cada 30 segundos

1 firma por cada 30 segundos

“Vergüenza”, “escándalo”, “desastre”, “irresponsabilidad”, “dejadez”, “incultura”. Estas son algunas de las palabras más comentadas por las personas que, firmantes o no, se encontraron con APUDEPA los pasados días 23 y 24 de julio en la plaza de España de Zaragoza. Durante esos días, APUDEPA realizó una recogida de firmas mediante la cual la Asociación ha podido sumar más de 1500 firmas en contra del derribo del Teatro Fleta. APUDEPA ha realizado hoy balance de la campaña considerando que la respuesta de la gente ha sido “excepcional”.

La recogida de firmas ha venido a constatar que existe un sentimiento unánime de vergüenza entre la ciudadanía por la paralización indefinida de las obras del Teatro Fleta. La gran mayoría de las personas que se han pronunciado lo han hecho a favor de la continuación de las obras ahora paralizadas, apoyando el respeto al edificio histórico catalogado. Así se entiende que la Asociación haya recogido, aproximadamente, una firma por cada 30 segundos de estancia en la plaza de España. Un dato magnífico para la organización que alumbra sobre el cariño que la ciudadanía muestra hacia el patrimonio zaragozano. Y ello contando con que muchas personas desconocían el valor patrimonial del Teatro Fleta e incluso las intenciones para su derribo.

Ante el éxito de la campaña, y teniendo en cuenta que APUDEPA no tiene medios para prolongarla forma convencional, seguirá en funcionamiento la recogida de firmas online mediante la página web www.apudepa.com.

Reconfortada por el apoyo de la ciudadanía, APUDEPA vuelve a reclamar a la Diputación General de Aragón lo que lleva reclamando desde hace dos años: la reanudación de las obras de rehabilitación del Teatro Fleta que han consumido ya más de 1000 millones de pesetas de los fondos públicos de la Comunidad. APUDEPA no puede entender que las obras lleven paralizadas más de 5 años. Y, por supuesto, el respeto a los elementos protegidos conforme a la licencia solicitada por la Diputación General en su día y concedida por el Ayuntamiento de Zaragoza.

Firmen, si no lo han hecho ya!

APUDEPA, 28 de julio de 2008

 

APUDEPA alaba el Parque Geológico de Aliaga y pide protección para la Central Térmica abandonada y para su magnífico paisaje

APUDEPA alaba el Parque Geológico de Aliaga y pide protección para la Central Térmica abandonada y para su magnífico paisaje

Central Térmica de Aliaga. Fotografía APUDEPA/Sollavientos. La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (APUDEPA) ha querido profundizar en su contacto con el territorio turolense y con su paisaje, entendido como un todo que engloba sus valores naturales, culturales, arquitectónicos y etnológicos en el contexto de su desarrollo histórico.

Invitados por el Colectivo Sollavientos, con quienes han abierto vías de colaboración hacia los objetivos comunes de ambas asociaciones, varios miembros de APUDEPA han visitado el Parque Geológico de Aliaga. APUDEPA quiere reconocer el trabajo de divulgación del patrimonio natural y cultural desarrollado en los últimos años por este Geoparque, integrado en el Parque Cultural del Maestrazgo, que forma parte, a su vez, de la Red de Geoparques Europeos. En él tienen especial protagonismo sus gestores directos, así como las instituciones que lo han apoyado y financiado, en especial el Ayuntamiento de Aliaga. El Parque Geológico es un buen ejemplo de cómo el desarrollo económico y turístico sostenible es plenamente compatible con el buen hacer en relación con el conocimiento, la divulgación y la conservación del paisaje y del patrimonio cultural y natural.

Los miembros de APUDEPA y del Colectivo Sollavientos han visitado también la antigua Central Térmica de Aliaga, propiedad de Eléctricas Reunidas de Zaragoza hasta su cierre en 1982. El magnífico edificio y las dependencias anejas de esta instalación industrial, que en su momento fue la central mayor y más moderna de España, pasó entonces a manos privadas y sufrió un rápido proceso de deterioro y abandono. Un importante símbolo de la historia de Aliaga, y de la historia industrial de España, permanece así sumido en el olvido más lamentable.

APUDEPA y el Colectivo Sollavientos han acordado:

- Dejar constancia de la deuda histórica que Eléctricas Reunidas de Zaragoza (hoy ENDESA) mantiene con Aliaga y su territorio.

- Urgir a las administraciones públicas a la protección y salvaguarda de la Central Térmica de Aliaga, como pieza singular de arquitectura industrial, y su paisaje.

- Denunciar el estado de ruina y abandono en que actualmente se encuentra el edificio, que supone un riesgo para la salud y la seguridad de las personas.

- Abrir el debate que tiene que desembocar en las fórmulas que permitan la recuperación y conservación de este edificio y de su entorno inmediato, entendiendo que el respeto a su singularidad puede ser compatible con usos industriales, culturales o de ocio, en beneficio de Aliaga.

Este llamamiento se inscribe en el marco legal que la actual legislación vigente confiere al desarrollo sostenible del medio rural.

24 de julio de 2008

"Arborescencias", por Julio José Ordovás

"Arborescencias", por Julio José Ordovás


Parque Grande de Zaragoza. Foto Apudepa 2008. Les traemos hoy esta interesante reflexión sobre el paisaje urbano, artículo de Julio José Ordovás publicado por Heraldo de Aragón en su edición de 14 de julio de 2008. Y de paso recomendarles un libro sensible a la arquitectura y al medio ambiente de nuestras ciudades, "La plaza del azufaito" de la que nos habla Ordovás. El autor nombra personas a las que saca de sus casillas el mal gusto y la insensibilidad ética y estética que han arruinado el patrimonio urbanístico español. Lo peor -decimos desde Apudepa- es que no han parado y al parecer ni piensan.

"Los paisajes sin memoria no son otra cosa que naturalezas muertas. Y nada más muerto que una ciudad a la que se le extirpan sus arrugas históricas para injertarle prótesis de diseño"

"La plaza del azufaifo" salió de un blog para convertirse en un libro. Del blog de una vecina del barrio barcelonés de Sant Gervasi que se .levantó en armas contra la inmo­biliaria que amenazaba con reducir a astillas el esplendoroso árbol centenario que, saltan­do la tapia de un jardín privado, verdeaba, sombreaba, embellecía, historiaba y dignifi­caba su calle. Isabel Núñez, escritora y traduc­tora, capitaneó una campaña contra aquel arboricidio que representaba un historicidio en toda regla, uno de los muchos que a diario tie­nen lugar en cualquier ciudad española. Arro­pada por sus vecinos (entre los que se conta­ban los padres del alcalde) y por la gente de la cultura, y respaldada por la prensa, consi­guió ganarle la batalla a la "deconstructora" y al indolente Ayuntamiento de Hereuville, aun­que finalmente no lograra la plaza de sus sue­ños. Y así es como el jinjolero sigue respiran­do sano y salvo, ajeno por completo al albo­roto que se ha organizado a su alrededor.

Mientras leía "La plaza del azufaifo", que es un vibrante panfleto pero es también un in­sinuante libro de memorias y un cuaderno de lecturas, de viajes, de cabrees y de ensoñacio­nes, sonaba en mi cabeza "Il ragazzo della Via Gluck". Vale que Celentano es un cursi y un hortera y un rebelde con demasiadas causas, y vale que uno no cambiaría la más sucia de las baldosas de cualquier acera ni por todo el oro verde del mundo, pero me emociona esa canción que habla de un paisaje destruido por la plaga del hormigón armado y de una histo­ria imposible ya de recuperar. Los paisajes sin memoria no son otra cosa que naturalezas muertas. Y nada más muerto que una ciudad a la que constantemente se le extirpan sus arrugas históricas para injertarle prótesis de diseño. A Isabel Núñez le sacan de sus casi­llas el mal gusto y la insensibilidad ética y estética que han "disneyficado", esterilizado y, en buena medida, arruinado el patrimonio ur­banístico español. Pero todo lo que tiene que ver con España le parece tan horrible, en com­paración con la Arcadia del otro lado de los Pirineos, que uno no puede por menos de pre­guntarse si no sufrirá algún tipo de trastorno ocular cada vez que cruza la frontera.

No era la de Celentano, sin embargo, la única canción que sonaba en mi cabeza mien­tras asistía a los desvelos y los insomnios ar­borescentes de Isabel Núñez. También sona­ba "Strawberry Fields Forever". Porque esa canción tiene un verso, digno de Rimbaud, que explícita con enigmático figurativismo lo que es y significa la soledad: "No one, I think, is in my tree". Y porque cuando Lennon can­ta "Living is easy with eyes closed / misunderstanding all you see", uno piensa en todos esos autómatas que viven tan ricamente con los ojos cerrados, convencidos de que ese no querer ver es el secreto de la felicidad, y se le llevan todos los diablos. Una chica me conta­ba que muchas de las mejores horas de su vi­da las había pasado en la copa de un algarro­bo, leyendo. Esa sería mi ciudad ideal: una ciu­dad llena de árboles y de mujeres colgadas de las ramas, como panteras devoralibros.

 

Fiscales del Medio Ambiente: “brazo acusador de las leyes de protección de la naturaleza” (I)

Fiscales del Medio Ambiente: “brazo acusador de las leyes de protección de la naturaleza” (I)

El País, 19/7/2007. Fotografía de Pedro Walter. Creemos de alto interés la información vertida recientemente en El País, 19/7/2008 en su cuadernillo Tierra (texto de Sofía Menéndez, fotografía P. Walter) en relación a la joven Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo y especialmente de la opinión de sus representantes, los “Fiscales del Medio Ambiente”, “brazo acusador de las leyes de protección de la naturaleza”. En sucesivos artículos APUDEPA va a recoger las opiniones de siete fiscales que iremos enumerando y enlazando sucesivamente: Agustín Hidalgo del Morillo (de la fiscalía de Madrid); Ángel Núñez; Cádiz; Joaquín Baños Valencia; Álvaro García Ortiz, Galicia; José Luis Díaz Manzanera, Murcia y Adrian Salazar en canarias.

Recordemos que el Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pompidou, fundó la Fiscalía de Sala de Medio Ambiente y Urbanismo y la Ley 10/2007 creó la Fiscalía de Coordinación del Medio Ambiente y Urbanismo, adscrita a la Fiscalía General del Estado. Según señalan el fiscal Adrian Salazar de Canarias, hay mucho trabajo en los delitos contra el medio ambiente, la ordenación del territorio, urbanismo, patrimonio histórico-artístico e incendios”. También son muy exiguos los medios personales con los que cuentan las fuerzas de seguridad aunque exista un equipo contra la delincuencia urbanística en la Guardia Civil y también en la Policía Autonómica, afirma el fiscal Ángel Núñez. Por otro lado, en general, todos los fiscales aluden a la falta de peritos expertos en temas medio ambientales, ecotoxicólogos, y en arquitectura pues en esos expedientes son fundamentales los informes periciales independientes que se puedan recabar. ¿Recuerdan?, eso mismo decía María Pilar Santamaría, Fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria en las VIII Jornadas de Acanto sobre Patrimonio Cultural en Cantabria (pinchar aquí).

Y para muestra lo que recogía la prensa sobre la Fiscalía de Huesca, quien asegura que las administraciones no colabo­ran de la manera adecuada en los casos de delitos de urbanismo y de ordenación del territorio, al igual que ocurre en otras provin­cias como Málaga, Valencia, Bur­gos, Murcia, Tarragona, Barcelo­na, Tenerife o León. Así lo recoge la Memoria de la Fiscalía de Me­dio Ambiente y Urbanismo, pre­sentada ayer en Madrid. En 2007, este órgano abrió tres mil dili­gencias, 1.220 relacionadas con el medio ambiente y 1.781 con cues­tiones de ordenación del territo­rio y delitos urbanísticos (Heraldo de Aragón, 28 de mayo del 2008)