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APUDEPA

Apudepa en la Plaza de España: Firmas a favor del teatro Fleta

Apudepa en la Plaza de España: Firmas a favor del teatro Fleta

Ayer y hoy, días 23 y 24 de julio, socios y simpatizantes de Apudepa están recogiendo firmas en la esquina del paseo de la Independencia con la plaza de España, a favor de la definitiva rehabilitación del teatro Fleta de Zaragoza. La actuación del Gobierno de Aragón en este edificio moderno tan emblemático desde el punto de vista arquitectónico, y social, ha batido casi todos los récords del revés más esperpéntico No entendemos cómo en esta sociedad no se piden más responsabilidades políticas porque lo que sí hemos detectado en la calle es mucho, malestar por tanto dinero malgastado para transformar un edificio estupendo en uso en otro en estado de ruina. El colmo del dislate.

En la jornada de ayer se recogieron aproximadamente 900 firmas, un buen número, que sumadas a las anteriores ya superan las 3000. Consideramos también un éxito la participación activísima del voluntariado joven. A todos los participantes, voluntariado y firmantes , nuestro agradecimiento más sincero.

El Teatro Fleta sigue siendo un símbolo.

“El Guernica: nuevo parte médico" por Jesús Ruiz Mantilla

“El Guernica: nuevo parte médico" por Jesús Ruiz Mantilla

El Guernica embalado. Foto El País 19/7/2008. El Guernica nos pertenece a todos así que hoy hemos traído a su consideración un interesante artículo en relación a la obra más emblemática de Picasso, “El Guernica: nuevo parte médico. La última radiografía de la obra de Picassso revela su estabilidad dentro de la gravedad”, reza así en sus titulares. El artículo de Jesús Ruiz Montilla es de alto valor divulgativo sin obviar interesantes datos y reflexiones entorno a la problemática de la conservación y sus complejos procesos de análisis. De París a Nueva YorK, el enorme lienzo cruzó varias veces el Atlántico y se paseó por Europa como símbolo del atropello humano. Con tanto movimiento Guernica sufrió de estrés y tuvo que ser “operado” en los 80 y sus cicatrices ahí están, nos lo cuentan con detalle en la prensa. Además nos informan que el lienzo del Reina Sofía se va a reubicar con más perspectiva y más adecuada ambientación histórica por lo que a la obra le va a acompañar la maqueta del pabellón de España en la Exposición internacional de París en 1937 (importante obra de arquitectura moderna del español José María Sert) y también en sus proximidades se va a exhibir la película de propaganda a favor de la II república con guión del también universal, y aragonés, Luis Buñuel. En suma, un artículo publicado por el País el día 20/7/2008 que se sigue con interés y nos concierne a todos (pinchar aquí).

El ladrillo asedia Numancia

El ladrillo asedia Numancia

Fotografía farm3.static.flickr.com. De la Expo de Zaragoza a Numancia en la provincia de Soria, con un nexo común que más adelante revelamos. La prensa bulle y las noticias sobre el patrimonio abundan, así que no podemos parar. Ahora le toca al conjunto arqueológico de Numancia (declarado Bien de Interés Cultural de acuerdo con la la Ley de Patrimonio Histórico Español) que está asediado por las huestes del cemento y la especulación. Dos planes urbanizadores de viviendas en sus alrededores y un polígono industrial acechan inmisericordemente el antiguo recinto. Para más INRI uno de los proyectos se denomina “Ciudad del Medio Ambiente”, en ese discurso doble que gusta de invocar con gran parafernalia aquello que se destruye. Aquí no hay entorno que valga, ni valores naturales, paisajísticos, culturales e históricos, las urbanizaciones se adentran en la zona arqueológica y el polígono industrial quieren situarlo a menos de 500 metros. No se pierdan el interesante artículo de hoy “El ladrillo asedia Numancia”, publicado por el diario El País.

Proyectos urbanísticos en el entorno de la ciudad de Soria amenazan el asentamiento celtibérico y varios bienes de interés cultural. La Unesco, con informe de Icomos, se ha posicionado en contra del proyecto y la Academia de la Historia y la de Bellas Artes de San Fernando, Hispania Nostra... Se están recogiendo firmas y pronto se va a poner una página operativa a través de la web en www.salvemosnumancia.org.

La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (APUDEPA) se suma al posicionamiento de las Reales Academias y condena los proyectos que atentan contra la integridad paisajística y monumental de uno de los paisajes arqueológicos más importantes de España.

Ah! ¿Quieren que les expliquemos el nexo común entre la Expo de Zaragoza y la Ciudad del Medio Ambiente en Soria? Este último “complejo” ha sido diseñado por los arquitectos Patxi Mangado y Félix Arranz. Antes de conocer esta noticia “numantina”, en APUDEPA habíamos colgado en este mismo Blog una interesante entrevista con Mangado, autor del pabellón español en la Expo. Es buen momento para releerla…

Entrevista a PATXI MANGADO, arquitecto del Pabellón de España en la EXPO

Entrevista a PATXI MANGADO, arquitecto del Pabellón de España en la EXPO

 

Expo Zaragoza. Palacio de Congresos de Aragón (Nieto y Sobejano) y "Alma del Ebro" (Jaume Plensa). Foto Apudepa. En el HERALDO DE ARAGON del día 21 de julio de 2008, aparece una interesantísima entrevista a uno de los mejores arquitectos españoles actuales, en la cual nos da su punto de vista sobre el rumbo de la arquitectura en nuestra sociedad (pinchar aquí artículo en Heraldo)

Francisco Mangado: "La arquitectura espectáculo está acabada". El autor del Pabellón de España dice que su estilo es más propio del teatro clásico que del espectáculo de varietés. Tras su éxito en la Expo, ahora concursa para diseñar el estadio (entrevista MANUEL LÓPEZ. Zaragoza)

 

PREGUNTA.- Zaragoza ha experimentado un aluvión de nueva arquitectura de todo tipo, desde Rafael Moneo hasta Zaha Hadid. ¿Cuál es la aportación de Patxi Mangado?


RESPUESTA.- En términos públicos, la más importante es el Pabellón de España. Es un manifiesto que explica que se puede hacer una arquitectura importante, significativa, responsable, con una vocación ciudadana, de representación, y que además responde a un programa que se caracteriza por grandes afluencias de masas, con medios modestos, con inteligencia para detectar los problemas y sensibilidad para resolverlos, mucho más que con espectáculo. No es la arquitectura importante la que más se exhibe, la que más grita. A veces es la menos fuerte, la que menos aguanta el tiempo.

P.- Zaragoza también ha buscado esa arquitectura espectáculo.

R.- La arquitectura espectáculo está acabada. Si no la acabamos desde una perspectiva ideológica y cultural los arquitectos, la acabará el mercado con la enorme crisis económica que está viniendo. En este momento, los países que viven al margen de la realidad, que son los de oriente medio porque están nadando en petróleo, son capaces de hacer esa arquitectura de nuevos ricos, que es moral y éticamente repudiable.


P.- ¿Por qué?


R.- Hemos vivido durante estos años en una sociedad que pregonaba el fin de las ideologías. El dios todopoderoso era el mercado y nos ha llevado a una crisis extraordinaria. Creo que va a volver otra vez una sociedad en la que la ética, los valores y los principios van a ser importantes. Desde esa perspectiva, una disciplina que aborde la solución a los problemas con una desproporción desaforada entre medios y fines está acabada. ¿Una arquitectura que vale diez veces más, que crea problemas, que está solo hecha para mayor gloria del arquitecto y no para servir no es éticamente repudiable en un mundo de deficiencias, de ausencias? La arquitectura no es solo hacer objetos; es hacer objetos en un contexto, en una sociedad, al servicio de una cultura.

P.- También recela de conceptos como la imaginación.


R.- La arquitectura es una disciplina donde hay que repudiar conceptos como la imaginación, la especulación… La imaginación hay que sustituirla por la inteligencia y la sensibilidad. La especulación, por la investigación. No podemos aceptar una arquitectura que la harían mejor los diseñadores gráficos. Yo tengo en mi estudio a 25 chicos que mañana les digo que me hagan 25 proyectos espectáculo y ese día ya tengo 25 chorradas en la mesa. Y como vivimos en un mundo con una suficiencia de nuevos ricos extraordinaria, esas 25 chorradas se pueden construir. Eso es patético. La arquitectura es más seria que todo eso y requiere más inteligencia. Me niego a que la gente que no tiene inteligencia, que es estúpida, haga arquitectura. Y hay demasiada arquitectura estúpida rodeándonos.


P.- Con la crisis económica, ¿se irá a una arquitectura más sobria?


R.- Si dijera yo que hay que hacer una arquitectura más austera o más sobria caería en la trampa de hacer una opción estilística. Hay arquitectos que alguien puede decir que no son muy de Patxi, pero que han aportado cosas extraordinarias. Por ejemplo un arquitecto como Koolhaas es evidentemente mediático, pero es uno de los grandes de nuestro tiempo. Pero no por la revolución estilística, sino porque plantea investigaciones serias de programas, de usos en materiales, tipológicos, de relación con la ciudad.


P.- ¿Qué impresión le ha dejado la arquitectura de la Expo?


R.- Hay distintas maneras de ver la Expo. Está la Expo en el tiempo, es decir, la operación estructural, la creación de infraestructuras o la aportación de espacios públicos. Creo que la nota es de sobresaliente. Como consecuencia, hay una fácil adaptación a la post-Expo. Luego hay un segundo aspecto que es la arquitectura y la recuperación de la ribera del río. También se ha hecho muy bien. El centro de prensa, la Torre del Agua, el Palacio de Congresos o el hotel son buenos edificios. El pabellón de Zaha es lo mejor que nunca ha hecho ella. Como no me gusta mucho lo de Zaha, lo digo así. Luego hay un tercer nivel, que es el que yo critico, pero es lo menos importante porque va a desaparecer. Esa recuperación de infraestructuras y ese ramillete de edificios aparecen enmascarados por una colección de cacharretes que para mí hay en exceso. Pero entiendo que forman parte de la componente lúdica de una Expo.

P.- En el recinto hay muchos elementos de estilos diversos. ¿No se pisan unos edificios a otros?


R.- Yo creo que cuando se le quiten los aditamentos intermedios se verá mucho más limpio. Es verdad, y yo lo critico alguna vez, que el puente de Arenas y el no se sabe qué de Zaha, porque no se sabe si es puente o pabellón, compiten demasiado, porque están muy cerca. Pero eso no es tan grave.

P.- El Pabellón de España trasmite una sensación de serenidad.


R.- Yo pienso en la Expo, con cacharros, con 40 grados, el niño y tal… ¿Cómo me diferencio? Pues no gritando como el que más. Sería un grito entre tantos gritos. Te diferencias a partir del silencio, de la serenidad. Si hubiera querido pasar desapercibido, hubiera gritado. El Pabellón de España quiere ser un silencio en medio de tanto grito. Mi arquitectura es justo lo contrario de lo que yo soy.


P.- Es un edificio muy alabado.


R.- Quería un edificio que representara a mi país con poder, que fuera importante por encima del espectáculo, buscaba una significación que tiene que ver con la permanencia en el tiempo y una serie de actitudes ideológicas. He hecho teatro clásico, no espectáculo de varietés. Es un edificio que sobre todo está estudiado. La pregunta es: ¿está igualmente estudiado el puente de Zaha Hadid o es un dibujo convertido en arquitectura? ¿Hay una búsqueda de un estilo porque sí para identificarse con un producto consumible en el mercado o hay realmente una voluntad de hacer una arquitectura con ideología?

P.- Parece que no le gusta mucho el puente de Zaha Hadid.


R.- El puente de Zaha Hadid es lo que más me gusta de todo lo que ha hecho. Podríamos hablar de otros arquitectos. No hable del puente de Zaha Hadid, hable de Calatrava, por ejemplo, de lo de las Ciencias y las Artes en Valencia. Yo siempre digo lo mismo: bajarse los pantalones y que se rían es facilísimo. Pero qué haces después de bajarte los pantalones para que se sigan riendo. Lo difícil es que se rían en un discurso hablado.


P.- ¿No se está tardando en definir los usos del Pabellón de España?


R.- Me estoy poniendo ya nervioso. Siguen diciendo lo mismo que hace un año o año y medio. Que tiene muchas novias. Y yo siempre digo que el que tiene muchas novias al final se queda soltero.


P.- Participa en el concurso para diseñar el campo de fútbol. ¿Qué posibilidades le ofrece el proyecto para desarrollar esa filosofía?

R.- La búsqueda de la inteligencia lógica, de la sensibilidad en la relación con el entorno, de resolver de una manera atractiva el programa tiene las mismas posibilidades que en cualquier otro edificio. Un campo viene bastante dado. Podrá ser circular, rectangular… El compromiso con el medio y los recursos económicos tienen que ver más con los materiales. Dicho esto, tiene las mismas posibilidades para asumir la arquitectura de la que estamos hablando.

P.- ¿Qué le parece la ubicación?


R.- Un campo de fútbol de 50.000 espectadores no puede estar en el centro. Sin embargo no se ha ubicado en una lejana periferia. Por otra parte, va a estar bien comunicado. Una de las cosas buenas es que alrededor va a haber edificación y esto produce una mezcla de usos, le dota de un sentido ciudadano y por lo tanto más cívico. El sitio es bastante razonable.

 

Caat Barcelona: Conservarás la casa de tu padre

Caat Barcelona: Conservarás la casa de tu padre

Fotografía de Cruzadas Miradas en el CAAT de Barcelona (2007). Fotografía El País. Ya ven: el derribo de la torre de Bergua por Expoagua ha provocado en Apudepa un torrente de lástima. Bien es verdad que no nos ha sorprendido porque hay muchas “torres Bergua” en Aragón: abundante arquitectura tradicional que va cayendo por simple ruina o consentida demolición. Para la vivienda tradicional la rehabilitación estricta casi no existe, si exceptuamos el caso del pueblo viejo de Albarracín y poco más. El fachadismo, o preservación de los muros perimetrales de un edificio, cuando más, que es lo que se viene haciendo a menudo, nos parece inculto e interesado, un dislate que es apoyado por el departamento de patrimonio de la Diputación General y por supuesto por la mayoría de los ayuntamientos, que parecen no enterarse de nada. Ni que decir tiene que el catalogo del Patrimonio Cultural Aragonés deja mucho que desear, pues no hay acción sistemática, y en consonancia están los PGOU urbanos y rurales, o en su ausencia, las normas subsidiarias o los simples catálogos.

A todas luces ese no es el camino, entrados ya en el siglo XXI, porque la cultura e identidad mediterránea van en paralelo y en consecuencia resulta un atropello clamoroso arruinar la identidad, como casi siempre se hace con nuestra arquitectura popular. Tampoco está de más recordar que esa arquitectura, entre otros elementos, sirvió de fuente de inspiración para la arquitectura del movimiento moderno, y para ejemplo Le Corbusier con sus dibujos y croquis inspirados en la casa mediterránea.

Este estado de cosas nos trae hoy esta interesante información “Conservarás la casa del padre. Los arquitectos técnicos debaten en Barcelona sobre cómo preservar el patrimonio tradicional mediterráneo”, publicada en El País el 14|7|2007 (pinchar aquí). Este movimiento está apoyado en “Euromed Heritage”, un programa cultural de amplias miras para preservar el patrimonio cultural mediterráneo (pinchar aquí). Rehabimed tiene su sede en el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Barcelona (Caatb, www.rehabimed.net). Hemos entrado en Rehabimed y hemos visto acciones en Kairouan, Alepo y otras más pero veamos el plan educativo en arquitectura tradicional que se plantea a los niños en el pueblo catalán de Esparraguera,

Con el título: “Esparraguera, pueblo mediterráneo”, los alumnos han generado su propia muestra, trabajando en el territorio inmediato y realizando tareas de pequeños exploradores. ¿Son las masías patrimonio tradicional? ¿Perviven las formas de vida tradicional en Esparraguera? ¿Cuáles son los materiales de construcción utilizados en la actualidad? ¿Hay artesanos de los oficios de la construcción? Estas son algunas de las preguntas que los niños intentaron contestar, con una capacidad de observación envidiable.

Finalmente, unos cifras que no engañan. Conviene saber que “mientras que en la Europa del Norte la obra nueva y la rehabilitación de edificios se hallan al 50%, en la cuenca mediterránea las cifras se vuelven un 80% de obra nueva contra un 20% de conservación. "Eso significa una atención muy escasa al patrimonio tradicional”, nos dice el mencionado texto.

"La ciudad y el territorio", por José Laborda Yneva

"La ciudad y el territorio", por José Laborda Yneva

Zaragoza, vista general. Foto pueblos de españa org. En consonancia con nuestras inquietudes, reproducimos hoy el artículo publicado por Heraldo de Aragón en su edición de 15 de mayo del 2008 (suplemento Artes&Letras, Arquitectura), sobre la regulación del crecimiento urbano. Continuamos hoy nuestro recorrido por algunos modelos de ciudades inexpertas, que acaso suponen que su falta de previsión no aca­bará redundando en graves o gra­vísimas disfunciones urbanas de todo género. Seguramente no ca­be culpar completamente a esas ciudades de su osada persisten­cia en el error, también nuestro ambiente es inexperto en mu­chos de sus actos esenciales. ¿Có­mo van a ser las ciudades con­temporáneas una excepción ante la insistente tendencia de huir hacia ninguna parte que ha de­mostrado con creces la economía capitalista? Sería muy largo enu­merar la suma de incoherencias que nos hemos acostumbrado a tolerar, sin apenas darnos cuenta de que la manipulación del con­sumo ignora conscientemente las consecuencias de sus actos de crecimiento indebido. Veamos lo que ocurre con la fa­bricación de automóviles, por ejemplo. Cada vez los coches son más potentes, sus materiales se agotan antes, necesitan vías más costosas y su presencia ocupa mayor espacio público. Todas esas circunstancias son arqui­tectura, condicionan directa o in­directamente la forma, extensión y enlaces de las ciudades, por no hablar de su desastroso y creciente componente de contami­nación, acumulación de despo­jos y colapso circulatorio. Quie­nes gobiernan las cosas sabea eso, aunque hayan decidido ig­norarlo en pro del consumo y, a cambio, promulguen leyes que tratan de controlar el comporta­miento de quienes usan los arte­factos cuya fabricación ellos mis­mos promueven. Podríamos su­poner la inexperiencia de esos gobernantes; pero sería falso, no hay inexperiencia sino falta cul­pable de relación entre lo que es necesario para la gente y lo ofre­cido por ellos para ser consumi­do.

Lo innecesario

Podríamos acaso extrapolar esa actitud contemporánea hacia lo innecesario, alentada por los gobernantes, y tratar de con­vertirla en arquitectura; sería un desastre, nos encontraría­mos ante edificios en ruina in­minente. Por eso, quienes du­dan de la cordura de la arqui­tectura contemporánea, deben acaso reflexionar sobre la in-cordura social que sustenta esa arquitectura. Comprobarán en­seguida que la arquitectura de nuestro tiempo es uno de los episodios más sensatos del dis­late envolvente. Hemos decidi­do huir hacia adelante, no somos muchos quienes seguimos ese camino, podemos permitír­noslo todavía unos años. La in­gente masa de quienes carecen de todo apenas nos inquieta, allá ellos, han tenido mala suer­te, no pueden consumir, su de­ber es ser consumidos. Más aún, cuando los antes consumi­dos parecen despertar y, fasci­nados por el ejemplo de las mi­norías consumistas, deciden co­menzar también a consumir, to­do el mundo se pone muy ner­vioso, los alimentos esenciales suben, los suministros energé­ticos se resienten. No habrá pa­ra todos, el consumo no había contado con ellos como consu­midores sino como consumi­dos.

Todo ese simpático caos inci­de en la ciudad, en su forma, en su tamaño, en sus expectativas. ¿Qué podrá ocurrir cuando ese otro modelo de ciudades inex­pertas, del que les hablaba al principio, consiga de veras su ob­jetivo de despoblar el territorio en el que se encuentran? ¿Cuáles serán entonces sus argumentos para justificar su crecimiento in­debido?

La insensatez

Todo esto es una enorme insen­satez, dirigida por insensatos y poblada de normas artificiosas e innaturales que acabarán des­truyendo la concordia de esas otras ciudades inexpertas, de la misma forma que ellas destru­yeron la naturalidad de la vida de su territorio. ¿Inexpertas? No me parece que ése sea el térmi­no apropiado para ellas, como tampoco lo es en el caso de las ciudades que saben que carecen de agua para seguir creciendo. Unas y otras, las ciudades sin agua y las que llaman con se­ñuelos a la gente que no pueden atender, sin importarles que ese engaño contribuya eficazmente a la despoblación del territorio, no son inexpertas. Son egoístas, mendaces e insolidarias. Están acostumbradas a pensar tan só­lo en sí mismas, en el interés de sus poderosos, practican la cos­tumbre del engaño, les tiene sin cuidado cuanto pueda derivarse de la incoherencia de sus actos. ¿Cómo pueden reclamar aten­ción o solidaridad esas ciudades, tras haber sido ellas egoístas, mendaces e insolidarias? Pues de la misma forma que quienes go­biernan piden mesura a los con­ductores de los coches que ellos fabrican, sin haberse molestado siquiera en pintar de vez en cuan­do las líneas de las carreteras que también ellos gobiernan. Un ja­leo, ya ven.

José Laborda Yneva es arquitecto y colaborador habitual en Heraldo de Aragón en su sección Arquitectura.

 

"Lo que hace la otra mano", por Carlos Bitrián y Belén Boloqui

"Lo que hace la otra mano", por Carlos Bitrián y Belén Boloqui

El meandro de Ranillas en la maqueta de Zaragoza expuesta en la Expo. Fotografía Apudepa. Reproducimos el artículo de APUDEPA publicado por Heraldo de Aragón en su edición de 17 de julio de 2008.

Zaragoza conmemora este año uno de los hechos más importantes de su historia: los trágicos sucesos derivados de la invasión napoleónica que causaron la destrucción parcial de la ciudad en 1808 y 1809. Se diría que, desde entonces, Zaragoza siente cíclicamente la necesidad de restituirse, de reconstruirse a sí misma en busca de la reparación de un alma herida, de un espíritu tutelar perdido. Algo falso se descubre en este discurso, sin embargo, cuando se comprueba que tal reconstrucción es significativamente parcial y selectiva, dirigida muy principalmente a promover el movimiento de capital; que ese pretendido hacer reparador se compatibiliza con el mantenimiento de injustas condiciones de vida y se hace cómplice de una política continuada de maltrato a la ciudad consolidada.

Suele olvidarse que aquello a cuya reparación tan vehementemente se llama (la “autoestima” de la ciudad expresada en su monumentalidad, su belleza, su apariencia, su interés urbanístico) no sufrió tanto durante la invasión como con la posterior gestión que de la ciudad han hecho las élites locales hasta nuestros días. Porque la reconstrucción (redestrucción) de Zaragoza durante la posguerra se fundió con la especulación urbanística que ya no nos ha abandonado desde las primeras desamortizaciones.

Paradójicamente, la Zaragoza obsesionada por la creación de nuevos iconos sigue siendo una de las ciudades más desconsideradas con la belleza histórica de su faz, con su arquitectura tradicional y su tejido urbano, siguiendo una política ciega que tiene hoy su más firme expresión en la voluntad de derribo del Teatro Fleta.

La ciudad sigue sin responder a una concepción global de un orden más equilibrado y justo, que contribuya al mejoramiento de las condiciones de vida del conjunto de ciudadanos. Se expande inconexamente a golpe de operaciones inmobiliarias, valorándose las cualidades de su espacio en función de su mayor aportación a los procesos financieros y de consumo. Proliferan moles comerciales, espacios privados que pretenden suplantar el lugar colectivo y edificios creados para expresar el dominio de la empresa y su hegemonía sobre la ciudad (WTC y Centros Comerciales del Actur, Pla-za, Puerto Venecia…). Mientras tanto, las infraviviendas, los inmuebles abandonados y el aislamiento aumentan en el Centro Histórico y en algunas zonas periféricas, faltas de equipamientos, manteniéndose lamentablemente condiciones de vida injustas.

La convivencia (y aún la complicidad) de ese ímpetu reparador de la ciudad con los soterrados movimientos que la siguen maltratando, responde a un modelo de ciudad (de sistema) que, queriendo parcializar la comprensión de los fenómenos y excluir al conjunto en la toma de decisiones, basa su éxito en que no sepa la mano izquierda cuanto hace la derecha. Es la lógica que posibilita que las instituciones que promueven sesudas Tribunas del Agua para el Desarrollo Sostenible impulsen en el paraje rural de Monegros un megacomplejo deslocalizado de casinos y parques temáticos.

El afán cíclico de gran reparación de Zaragoza, que en 1908 se manifestó mediante la Exposición Hispano-Francesa, toma ahora la forma de Exposición Internacional del Agua. Y deja algunas muestras de buena arquitectura en el meandro de Ranillas. Para conocer su fortuna, sin embargo, será decisivo el modo en que sirva al ciudadano el espacio de la antigua zona de huertas. De su aportación a la vida de la ciudad y de su contribución a la mejora de la Zaragoza desigual y abandonada dependerá buena parte del éxito o el fracaso de la operación urbana. Las intenciones que conocemos son desalentadoras: el meandro amenaza con convertirse en una colección de recintos cercados y segregados en que la función del espacio común puede limitarse a invitar seductoramente al consumo. Se anuncia la privatización de buena parte del interesante Parque del Agua mediante un programa de usos que parece poco adecuado para un nuevo espacio cívico: campo de golf, centro termal, apartotel, escuela de hípica y juegos de aventura desaprovechan el gran atractivo de su raigambre agrícola.

Pese a la manifiesta falta de equipamientos, los usos previstos para la mayoría de edificios son empresariales y administrativos. Para evitar que el recinto se convierta en una “reserva” para ejecutivos y turistas es imprescindible que las administraciones públicas conserven en la debida proporción la propiedad y la gestión del espacio Expo, propiciando que sea el conjunto de ciudadanos el que encuentre su uso y su destino.

Frente a la exaltación de la ciudad en cuanto que “marca”, “logotipo” o espacio exclusivo de negocio, cabe una reivindicación de la ciudad como lugar común, del lenguaje y de la política, hija del diálogo fructífero entre sus ciudadanos. Esa ciudad es la que proponemos: una ciudad que sepa lo que hace con cada una de sus manos, una suerte de “ciudad dialéctica” frente al monólogo abrumador de la retórica mercadotécnica a que nos tiene acostumbrados el regir de los intereses creados.

Carlos Bitrián Varea y Belén Boloqui Larraya son miembros de la Junta de APUDEPA.

APUDEPA acusa a Expoagua de “mentir” sobre el valor de la derruida Torre de Bergua

APUDEPA acusa a Expoagua de “mentir” sobre el valor de la derruida Torre de Bergua

 

Tras hacer público APUDEPA que la Sociedad Estatal Expoagua ha derribado las históricas Torres de Bergua y de Castillo en el meandro de Ranillas, Expoagua ha declarado públicamente que “la Torre de Bergua tenía una antigüedad de 50 años”. La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés da a conocer hoy las pruebas que aclaran que dicha afirmación de Expoagua es falsa: la Torre de Bergua era centenaria y ya existía en 1892. Así lo prueba el plano del Término Municipal de Zaragoza, de esa fecha, de Dioniosio Casañal. En este documento de enorme valor histórico aparecen tanto la Torre de Bergua como la Torre Castillo, ambas en el camino que estructura el meandro de Ranillas y lo conecta con el casco histórico de la ciudad. Tal y como puede comprobarse por la misma comparación de la planta del plano de 1892 y de la planta en 2006, el edificio es el mismo, con las adiciones acostumbradas en este tipo de edificaciones. Se trataba pues de un histórico ejemplo de las torres agrícolas mediante las que se estructuraba la huerta zaragozana, cuya conservación había sido prometida por Expoagua. 

Este hecho pone en evidencia el “escaso rigor histórico” con que se ha trabajado en Expoagua a la hora de intervenir sobre la ciudad. Para APUDEPA “no es aceptable que quienes tienen la responsabilidad de actuar sobre la ciudad lo hagan desde el desconocimiento y la ausencia de rigor metodológico”.

APUDEPA, 15 de julio de 2008