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Trasobares y la Expo: Glorioso

Trasobares  y la Expo: Glorioso

El Ebro,  el pabellón puente y el de tercer milenio. Foto Apudepa

Hoy incluimos este comentario del día de José Luis Trasobares, texto que creemos recoge fielmente la realidad política y social de nuestra ciudad: el personal veranea en la Expo y el poder saca rentabilidad política, que es de lo que realmente se trataba. ¡Qué listos son!

Por cierto, ya es hora de decir que el pabellón Puente engulle literalmente  al Ebro, lo minimiza, y hace invisible al  puente del Tercer Milenio. Un dispendio para nada, bueno, para un supuesto icono-ballena pantagruélico, carísimo.  Mientras nosotros lo pasábamos en grande en la sátira política “Apocalipsis Aplazada. Bienvenida catástrofe”, de Darío Fo, premio nobel,   en su jocosa representación alegórica medioambiental de estos últimos días  en el pabellón de congresos de la Expo.  Una delicia debida a la inteligencia y energía del italiano a sus 82 años, a la que nuestros próceres llamarían “teatro fundamentalista”,  otra  engañifa del poder para tenernos quietos  porque todos sabemos a estas alturas que el fundamentalismo, lo que se dice fundamentalismo,  lo practica el mercado y los políticos (lo dice hasta Soros).

14/08/2008 El Periódico de Aragón 

J.L. Trasobares

Glorioso

"Con setenta mil personas entrando por sus puertas cada día, la Expo se consagra como el gran éxito de la iniciativa pública en estos últimos treinta años. Hasta la fecha, la Zaragoza democrática podía exhibir dos logros importantes: un desarrollo urbanístico tan caótico como el de cualquier gran ciudad que se precie... e incluso más, y unas fiestas mayores en las que la combinación del estilo urbano con el ramalazo rural de nuestra idiosincrasia ciudadana consigue apoteosis multitudinarias. Ahora tenemos la Exposición Internacional, donde veranean miles de zaragozanos y sus amigos y parientes desplazados ex profeso. Esa mezcla de feria turística, parque de atracciones y exhibición de arquitectura emblemática, trufada de conciencia medioambiental y marcheta nocturna, es un pelotazo sólo comparable, si acaso, al que obtuvo la remodelación de la plaza del Pilar y aledaños cuando González Triviño se puso al borde de la mayoría absoluta (y eso que ya andaba medio corroído por las dudas ajenas).

En la Expo no hay demasiados guiris (aunque llegan algunos en los viajes relámpago desde la Costa Dorada) y los organizadores llevan meses confundiendo el número de visitas con el de visitantes para que al final se cumplan las previsiones. Pero cada vez está más claro que quienes han cortado este bacalao nunca pretendieron alcanzar la fama internacional, sino dejar boquiabierta a la parroquia electoral correspondiente, a los de casa. Y eso lo han logrado, por más que los exigentes esperásemos mucho más del 2008 o que los más alternativos y radicales estuvieran desde el principio en contra de este festival.

Por las mañanas, las paradas de autobús en las líneas que llevan a la Expo están abarrotadas. Reina entre el gentío un ambiente playero, tipo Salou. Al personal casi todo le parece bien, trátese de puentes, pabellones, torres, parques y chirimbolos. Zaragoza está más guapa y moderna. Y en Ranillas no cabe ni un alma más. O sea, que la ausencia de extranjeros no es un fracaso sino un logro. Nos hubiesen estorbado una barbaridad".

El lado verde de la ley. Fiscales del Medio Ambiente (III): Joaquín Baños en Valencia

El lado verde de la ley. Fiscales del Medio Ambiente (III): Joaquín Baños en Valencia

Seguimos con nuestro compromiso de recoger las páginas de El país dedicadas a “El lado verde de la Ley”. Hoy incluimos el artículo relacionado con Juan Baños, coordinador de Medio Am­biente de la fiscalía en la provincia de Valencia. Antes, haremos una breve referencia a lo que aparecía en prensa el día 11/7/2008: “El Tribunal de Cuentas vuelve a reprobar la gestión de empresas públicas” pinchar aquí).  En el  informe dedicado a Aragón referente al año 2003  el Tribunal hace una llamada de atención por irregularidades económicas a la Plataforma Logística de Zaragoza (Pla-Za),  Suelo y Vivienda de Aragón (SVA) y cuestiona la creación de la Sociedad de Desarrollo Medioambiental (Sodemasa) por coincidir sus objetivos con Sirasa y el Instituto Aragonés del Agua. Como verán, los fiscales de Medio ambiente tienen “tajo” por delante y si a eso le unen que ese mismo día salió en prensa que “La población del entorno de Zaragoza ha crecido un 40% en los últimos 5 años” y la capital un 5,5% (pinchar aquí), la polémica está servida.  La especulación urbanística ha usurpado  por el morro ingentes cantidades de dinero a los ciudadanos y la ciudad,  no conforme con su número de población, aspira a ser metrópoli. ¿Recuerdan a Belloc llenándosele la boca con  esa especie de slogan “Zaragoza= 1.000.000 de habitante”? Con estas mimbres, Zaragoza no va a parar en su modelo desarrollista, eso sí, a ser posible, enmascarándolo en una modernidad de lo más “in”. Mientras el patrimonio arquitectónico va de lado por no decir de… ¡Y les siguen votando!

Las declaraciones de Baños son muy interesantes y entre otras cosas explica que también “es patente la dificultad de acusar a personas que no son delincuen­tes comunes, sino empresarios de gran prestigio y que cuentan con los mejores abogados”.

Aguas contaminadas (Publicado en el Cuadernillo Tierra en El País, 19/7/2008).

“La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Valencia fue pionera en temas del medio ambiente; consi­guió sentencias históricas por deli­tos de vertidos en La Albufera, por las que empresarios y alcaldes han dado con sus huesos en prisión. Hoy el principal problema de esta comunidad son las denuncias en materia de urbanismo, construc­ciones ilegales y segundas vivien­das que se edifican en suelos no urbanizables, afirma Joaquín Ba­ños, el coordinador de Medio Am­biente de la fiscalía en la- provincia de Valencia. Para este defensor de lo público, con más de veinte años a su espalda en la carrera fiscal, las cuestiones ambientales son funda­mentales. Su dedicación, afirma, es vocacional, ya que han de tratar también otros temas. "El que está en esto es porque quiere; a nadie le obligan a hacerse cargo de los asuntos del medio ambiente". Este fiscal valenciano se acuerda de una de sus primeras senten­cias de vertidos en la que, aun­que hubo absolución, se eviden­ció el problema de la dificultad de prueba y también los obstáculos planteados por la propia Adminis­tración. Quedó también patente, explica, la dificultad de acusar a personas que no son delincuen­tes comunes, sino empresarios de gran prestigio y que cuentan con los mejores abogados. Se trataba de una multinacional que en la fa­bricación de pantalones vaqueros vertía tintes al alcantarillado. Des­pués iban a las acequias, porque el ayuntamiento no tenía sistema de depuración, y 10 kilómetros más abajo desembocaban en el Parque Natural de La Albufera con el resto de los residuos de otros 10 muni­cipios que tampoco descontami­naban sus aguas. "Este juicio duró una semana, y de alguna forma me marcó", afirma Joaquín Baños. En Valencia, y seguramente a consecuencia de este pasado, se cuenta con el primer ecotoxicólogo forense de España en plantilla. Baños considera fundamental que crezca la conciencia ambiental en la sociedad, porque hasta ahora es superficial. "No puede ser que los ciudadanos no se preocupen si hay o no depuradora en su pue­blo, pero sí pidan un polideportivo y dinero para las fiestas. Que no se preguntan qué pasa con sus re­siduos que tiran al cubo de la ba­sura y qué se hace con ellos, pero luego, eso sí, nadie quiere verte­deros en su municipio", resalta”.

 

Pinchar aquí Fiscales de Medio Ambiente I; Agustín Hidalgo del Morillo II).

APUDEPA Y ADEEA piden que “cesen el maltrato y la burla”

APUDEPA Y ADEEA piden que “cesen el maltrato y la burla”

¿Quién puede temer a un sombrero? Una larga serie de paralelepípedos envueltos por una malla metálica, una boa digiriendo un elefante. Así imaginó Joaquín Sicilia la nueva sede de la Escuela de Arte de Zaragoza, en http://arkinetia.com/articulos/art15.aspx  

INDIGNACIÓN ANTE ELTRASLADO A INSTALACIONES SIN ACABAR. Las Asociaciones de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (APUDEPA) y en Defensa del Emplazamiento y Uso Históricos de la Escuela de Artes (ADEEA) han mostrado hoy su repulsa al modo en que el Gobierno de Aragón está planteando el traslado de la histórica institución docente y cultural a un edificio sin acabar.

APUDEPA y ADEEA han mostrado desde un inicio el total rechazo al desalojo y traslado de las Escuelas de Artes y Superior de Diseño. Para ambas asociaciones, sin embargo, el traslado de tan importantes instituciones académicas a un edificio sin finalizar constituye “el más grave ataque a la Escuela de Artes recordado hasta el momento”. APUDEPA y ADEEA alertan contra el enorme perjuicio que las operaciones de traslado promovidas por la Diputación General están causando al normal funcionamiento de la Escuela de Artes, la mayor cantera artística de Aragón. “Cuando se quieran dar cuenta del daño enorme que están causando a las artes aragonesas será demasiado tarde” apuntan desde las Asociaciones.

Ambas Asociacones han recordado que la operación de traslado ordenada por el Gobierno de Aragón ha sido desconsiderada desde un principio con la Escuela de Artes. Pero han querido incidir en que jamás se había planteado el traslado provisional a una sede inconclusa, lo que supone “la guinda de un pastel de maltrato y burla a la mayor institución artística de Aragón. Tememos por las deficiencias en la formación que este proyecto está ocasionando”.

APUDEPA y ADEEA recuerdan que el actual proyecto para el Espacio Goya promovido por el Gobierno de Aragón es manifiestamente lesivo para la arquitectura histórica de Félix Navarro y para el conjunto de la Plaza de los Sitios. Es un daño irreparable que ambas asociaciones rechazan rotundamente.

Por último, ambas asociaciones han querido recordar que mantienen un contencioso administrativo que habrá de sustanciarse en el pronunciamiento judicial oportuno.

APUDEPA y ADEEA, 10 de agosto de 2008, San Lorenzo

D. Juan Moneva en la calle Sanclemente de Zaragoza

D. Juan Moneva en la calle Sanclemente de Zaragoza

Proyecto para la casa de Juan Moneva. El artículo de Apudepa que se expone a continuación ha sido publicado en Heraldo de Aragón el 27/7/2008. No consta en la edición digital pero sí el de la periodista Valmanera Lecha,  " Plan para levantar pisos de lucjo  en la casa Moneva y en su convento anexo" (pinchar aquí). "Esta ciudad no deja títere con cabeza. Ahora le toca el turno a la casa unifamiliar del insigne D. Juan Moneva (1871-1951) y al convento que promovió su esposa en los números 12 y 14 de la calle Sanclemente (1925 y 1945, respectivamente). El proyecto que ahora se anuncia responde al afán empresarial de exprimir al máximo el espacio urbano y supone la conversión en mera anécdota de un conjunto interesante y rico de la arquitectura zaragozana, situado en la charnela entre el ensanche y la ciudad anterior. Apudepa expuso hace años que el burgués barrio de Santa Engracia, proyecto de Ricardo Magdalena (1849-1910), corre el riesgo de ser desvirtuado por completo si se permiten operaciones especuladoras de vaciamiento y se ignora el interés social del programa de equipamientos (supresión de la Escuela de Artes).

¿Es legal esta operación urbanística especuladora? Creemos que no, por cuanto estas construcciones forman parte del Conjunto Histórico de Zaragoza (BIC) y por cuanto pertenecen al catálogo de edificios protegidos por el Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza, casa Moneva como edificio de interés arquitectónico B (categoría que no admite vaciamientos) y el convento como de interés ambiental. ¿No es más culto conservar el edificio del ilustre profesor y de José de la Hera, héroe de los Sitios de Zaragoza, del que era biznieto el reconocido jurista? Moneva impondría en su casa el estilo neorrenacentista que recorre su fachada, el modelo imperante a finales del siglo XIX y para ello se sirvió del joven arquitecto Regino Borobio Ojeda (1895-1776) que en ese mismo año de 1925 restauraba el palacio de la Audiencia de Zaragoza y que inmediatamente ejercería la arquitectura del movimiento moderno en su poco conocido pabellón para la Exposición de Barcelona de 1929.

Ni la familia Moneva ni los Borobio ni José de la Hera merecen este trato indiferente en el segundo centenario de los Sitios, en una operación urbanística de hechos consumados ante el silencio desgarrador de casi todos.

Por una vez no demos la razón a D. Juan Moneva cuando se refería a Zaragoza como “aglomeración ciudadana, que no cabeza rectora...”.

Belén Boloqui Larraya y Carlos Bitrián Varea, de la Junta de APUDEPA

Los Franco-Villaverde: El Pazo de Meirás (La Coruña) y el palacios de los condes de Argillo en Morata de Jalón y Saviñán ( Zaragoza).

Los Franco-Villaverde: El Pazo de Meirás (La Coruña)  y el palacios de los  condes de Argillo en   Morata de Jalón y Saviñán ( Zaragoza).

 La familia Franco en el Pazo de Meirás, ayer. Recreción de la comparsa Os Maracos. Foto Correo Gallego. Parece ser que a la familia Franco-Villaverde le importa poco el patrimonio cultural, o por lo menos en lo que respecta a ciertas propiedades: el Pazo de Meirás en Galicia (La Coruña) y los palacios de los Condes de Argillo en Saviñán y en Morata de Jalón, ambos en la provincia de Zaragoza, a orillas del río Jalón, en Aragón. Hoy han sido noticia en las comunidades respectivas. ¿Recuerdan el matrimonio de la hija de Franco, Carmen, con el marqués de Villaverde? En consecuencia a los Franco y Martínez-Bordiú les pertenece el controvertido Pazo y parte de ese patrimonio aragonés que comparte la amplia familia de los Villaverde.

Ayer se casaba una bisnieta de Franco en el citado Pazo. Una “suscripción popular” hizo posible la compra a los herederos de la escritora Dª Emilia Pardo Bazán y en consecuencia su regalo al dictador. En la actualidad, hay conflicto al respecto y existe una Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica de la Coruña para que este antiguo dominio de los Pardo Bazán pase a dominio público (lectura del Correo Gallego). El colmo del desatino es que la familia Franco-Villaverde no desea que el Pazo de Meirás sea declarado Bien de Interés Cultural y en consecuencia ha puesto todos los impedimentos posibles para que la Consejería de Cultura entre en la casona, si bien una orden judicial ha permito que entren finalmente los técnicos. Por tanto, queremos pensar que el expediente de incoación de BIC pronto será un hecho y que podremos visitar el pazo cuatro días al mes. ¿Podrá pasar el Pazo a dominio público coruñés?

En cuanto a Aragón, la actuación de los Villaverde en relación a estos palacios es digna de un culebrón, sin exagerar un ápice, porque Apudepa en sus años de existencia se ha ido personando en casi todos los expedientes abiertos en ambos edificios. El abandono del palacio de Argillo de Morata está resuelto por expropiación (que Apudepa propuso en su momento y que hizo suya la DGA años más tarde) y en fase de restauración (lectura de Heraldo de Aragón). Restauradas las cubiertas y los torreones por la Diputación General en estos últimos años, a Apudepa le preocupa (y mucho) la intervención en el interior por cuanto un principio básico que habría que respetar siempre, pero que no se cumple habitualmente en Aragón en la arquitectura civil, es que la intervención debe ser compatible con la propia naturaleza del palacio. De no hacerse así, la residencia (hoy día bien conservada estructuralmente porque nunca fue habitada, aunque si utilizada por el pueblo como escuelas), perderá buena parte de su valor histórico y artístico lo que sería incompatible con su naturaleza BIC. Aquí se quiere situar, ala derecha del palacio, el Ayuntamiento, los Juzgados y los Servicios Sociales de Base, intervención al parecer sufragada por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) con el dinero de la restitución por los perjuicios derivados de la construcción del vecino embalse de Mularroya, pantano a cuya realización se opuso la anterior corporación del propio pueblo de Morata por entender que el embalse iba en contra de los intereses generales de la zona. A nosotros nos parece que ese dinero no debería llegar por este camino tan torticero, que tanta polémica ha supuesto, y supone en la zona. Por otro lado, ya hemos visto en Aragón muchos palacios prácticamente vaciados implantando nuevos ayuntamientos y oficinas. En el de Morata conservar sólo, como nos tememos, el extraordinario salón de yesos y la escalera principal no sería suficiente. Conocemos el palacio en bajos y estancias principales y todo él es muy importante con infinidad de detalles bien conservados en su habitabilidad original, hecho que impresiona a cualquier observador iniciado y que de ningún modo podemos perder. En cuanto al ala izquierda se habla de ubicar el consabido hotel y mucho nos tememos que la adaptación será a costa de las estructuras originales significativas del palacio.

Refiriéndonos al problema del antiguo palacio de los condes de Argillo en Saviñán está judicializado por la actitud contumaz de la familia Villaverde, actual propietaria, para que no se catalogue el edificio y la negligencia del departamento de patrimonio de la Diputación General en el expediente abierto de catalogación, a solicitud de Apudepa, dado que ese departamento no cumplió los plazos previstos, circunstancia que aprovechó la propiedad para ganar el recurso hace cosa de muy pocos años. Una nueva solicitud de Apudepa en la catalogación del palacio cuando estaba a punto de ser derribado, enero del 2006, ha permitido que el expediente esté abierto y sub iudice. En este momento, el palacio está incoado como Bien Inventariado, catalogación con la que en absoluto estamos de acuerdo por menospreciar la Diputación General el edifico como construcción que comprende un torreón medieval, ampliado y transformado en el s. XVI como palacio renacentista a lo que hay que sumar las interesantes transformación del periodo barroco en la capilla y salones. Este palacio guardaba en urna barroca, hasta que fue robado en los últimos años, el cráneo del papa Luna (BIC), Benedicto XIII que, oriundo de Aragón (Illueca), fue papa en Avigñón (Francia) y murió en Peñíscola (Castellón).

Entonces firmo. APUDEPA me merece confianza

Entonces firmo. APUDEPA me merece confianza

 

Cuando suena el despertador a las 8 de la mañana de un miércoles de vacaciones, uno se pregunta qué narices pasa. Y cuando, tras un primer momento de susto, recuerda que le reclama una recogida de firmas a favor del patrimonio cultural, uno se pregunta qué narices le importa el Teatro Fleta.

 

A las 10 todo está mucho más claro. Belén se presenta en la plaza de España, esquina Independencia, dispuesta a montar el “chiringuito” reivindicativo a la luz de un espléndido sol de julio. Chabi se ha encargado de preparar el material, así que por un módico precio tenemos dos caballetes, una tabla, cuatro carteles, hojas de firmas y pasquines de los más diversos formatos, impresos por Belén con la ayuda de Pilar y el “diseño” de Carlos. La decisión la ha tomado la Junta, los socios con email están enterados y algunos voluntarios también: APUDEPA ha decidido seguir actuando y va a continuar la recogida de firmas que ya ha iniciado en su página web, esta vez de forma convencional. Se trata de que todas las personas tengan la oportunidad de participar, aunque no tengan fácil el acceso a la red.

 

Mientras Chabi y Belén cuelgan los carteles, en el último pilar de los porches de Independencia, Isabel y Gloria colocan la mesa bajo la acogedora sombra de un tilo. Rafa nos comentará después que la sombra del tilo es soberbia y una de las mejores, por la frondosidad y la disposición de las hojas. Y ciertamente el dibujo en el suelo es rotundo, compacto, sin poros ni grietas.

 

No se sabe bien por qué nos hemos puesto en el lado de Independencia bañado por el Sol. Quizás porque es el punto de la plaza de España de mayor sabor reivindicativo, frente al palacio de la Diputación de Zaragoza. El caso es que todo está ya preparado para iniciar la recogida. Chabi, Belén, Isabel y Gloria, con sus cuatro carpetas, se esparcen por los cuatro puntos cardinales. Chabi se avanza hacia la plaza, Belén “toma” el paso de cebra e Isabel y Gloria se dirigen hacia el Palafox. Mientras tanto Isabel del Tesoro se hace dueña de la mesa y ordena los papeles que de aquí y allá le van trayendo. La gente va deprisa; deprisa por la calle y deprisa por la vida. Pero poco a poco vamos consiguiendo las primeras firmas. Isabel ha traído de casa hojas antiguas ya comenzadas, para que a nadie le asuste romper el hielo. Técnicas de merchandaisin, ya saben…

 

Ya tenemos las primeras hojas y las energías casi intactas cuando acuden refuerzos. Vienen Rosa, Ángel y Carlos. Rosa y Ángel se colocan junto a Isabel, de apoyo en la mesa. Proporcionan agua y ánimos (sobre todo) a los “recogefirmas” dispersados. Carlos toma el relevo de Chabi, que se va a casa para volver más tarde. Un observador atento habría visto ya que la técnica para la recogida de firmas varía mucho según la persona. A Carlos se le escapa bastante gente mientras pronuncia su largo “Hola, buenos días. Estamos recogiendo firmas para evitar el derribo del Teatro Fleta en Zarago…”, mientras que Belén resulta más persuasiva con su “Una firmita para el Fletaaaaa…” Las personas educadas se excusan lanzando al viento un “tengo prisa”, “lo siento”, “ahora no puedo”. Los displicentes, sin embargo, como si ensayaran el gesto todos los días en su casa, giran la cabeza airada hacia el otro lado y alzan la mano opuesta con la mano hacia el recogefirmas, como queriendo decir: ni un paso más o llamo a seguridad. Miedo a la ciudadanía, se diría. Este tipo de personas se divide en dos subtipos: por una parte, señoras con grandes gafas oscuras y cardados al viento con señores jubilados de manos recogidas en la espalda y por otra parte trabajadores de mediana edad, profesionales liberales que consideran casi “intrusismo” el ejercicio de la ciudadanía. Son las fobias, que incitan a la huída.

 

Personas educadas nos dicen que no saben “de qué va el tema” así que prefieren no opinar. Y otras comentan que no tienen muy claro si les parece bien conservar el edificio. Carlos intenta hacer saber las poderosas razones que mueven a la Asociación. Se ha traído una copia del proyecto aprobado por el Gobierno de Aragón y un enorme dossier con tapas de color azul en que se recogen todos los documentos importantes en relación con el edificio. Muchas personas se muestran sorprendidas al saber que el estado del Fleta es el mismo desde el año 2002, cuando el Gobierno defendía que todo se estaba haciendo a las mil maravillas y que se conservaba el edificio escrupulosamente.

 

Muchas personas cariñosas nos animan a continuar adelante. “Menos mal que estáis vosotros para defender nuestro patrimonio”, nos dice una señora que empuja su carrito de la compra. “Os sigo por la prensa y lo que estáis haciendo por Zaragoza no tiene precio. Seguid así”. Damos las gracias pero a todos recordamos que la participación de todas las personas sigue siendo ineludible.

 

Son las dos. Gloria e Isabel vuelven desde la acera de Capitanía con montones de firmas. Son grandes recogedoras… Isabel del Tesoro las ordena y Rosa las cuenta en la mesa, mientras nos da conversación y nos cuenta las barbaridades que están haciendo en su pueblo. Carlos y Belén descuelgan los carteles, aunque volveremos a colgarlos por la tarde. Uno nos ha quedado muy bien, pero al otro le falta contraste. Se nos vuelan algunas octavillas que recogemos inmediatamente. Cuidamos de nuestra calle y cuidamos nuestro rincón. Lo dejamos como nos lo hemos encontrado…

 

Después de comer volvemos a Independencia. Esta vez nos toca a nosotros la sombra, así que ya no necesitamos el cobijo del tilo. Colocamos la mesa frente a los carteles y todo cobra mejor apariencia. Parecemos casi profesionales… Esperamos un momento a Chabi (el alto), que aparece con su bicicleta, para que cuelgue los carteles lo más arriba posible. Ponemos dos mirando hacia el Banco de España y dos hacia el Tubo, como por la mañana. Y comienza la recogida. Ahora estamos Belén, Chabi y Carlos y más adelante aparecerán Ángel, Isabel y Rafa.

 

Por la tarde todo parece más lento. Los recogefirmas están un poco amodorrados y los ciudadanos andan ahora en modo “paseo”. Observamos con una mezcla de gracia y divertido disgusto que la competencia reivindicativa es fuerte: “autogestión”  y “Justicia Norte-Sur” hacia la plaza de España, “WWF Adena” y “UNICEF” hacia Capitanía. En realidad formamos entre todos una hermosa cadena de voluntariado antiresignación. En esto (y solo en esto) los voluntarios somos la cruz de una moneda cuya cara viene representada por la gran cantidad de ciudadanos que muestra total indiferencia hacia lo que pasa en la ciudad y en el mundo. La verdad es que los de Norte-Sur ni siquiera saben por donde cae (nunca mejor dicho) el Fleta y nosotros desconocemos un montón de cosas esenciales que nos cuentan desde UNICEF. Pero eso no es lo más importante. Lo fundamental es que trabajamos desinteresadamente los unos para los otros, arrojando modestas luces sobre las tinieblas tejidas por el omnipresente poder. Pasan ahora muchos turistas que han venido a Zaragoza a ver la Expo. Y muchos, paradójicamente, firman: “Vaya teatro bonito que tienen en Zaragoza” nos dicen señalando los carteles. “¿Y eso quieren tirar? Pues si lo han dejado en ruinas que lo apañen los que lo han hecho”, sentencian. Carlos explica, como movido por un resorte, que el teatro no está en ruinas, que está en obras. Belén añade que APUDEPA se opuso al proyecto de reforma por entender que traería los problemas que está trayendo. “No nos hicieron caso, por supuesto…”. Vienen dos policías locales, que nos saludan con gesto marcial, y nos piden que mostremos la licencia del Excelentísimo Ayuntamiento de Zaragoza. La buscamos entre todos los papeles y les mostramos el fax recibido en APUDEPA. Todo en orden. “Si quieren ustedes colaborar…” (Carlos no pierde ocasión). El policía señala su uniforme y se sonríe. “Estamos de servicio”, se excusa la agente que lo acompaña.

 

Lo cierto es que el Sol es de justicia, pero corre un airecillo que ayuda a sofocar ese calor de una tarde de julio. Belén atiende a Radio Zaragoza y en la mesa se sonríen (inevitablemente coquetos en el fondo) ante la presencia de Localia y el fotógrafo de El Periódico de Aragón. Mucha gente viene “ex profeso” a firmar: “Os he oído en la radio y tenéis mucha razón”. “Vengo porque os he visto en la tele y ya tenía ganas de hacer algo por el Fleta. Allí vi yo a Luis Mariano…”. Casi se le empañan los ojos, y no es exageración nuestra. Lo cierto es que lo que notamos es una emoción contenida casi unánime entre los ciudadanos de 30 años en adelante. Nos dicen que era un edificio precioso, que han pasado allí grandes momentos de su juventud y su madurez. Que aprendieron del cine en su gran sala… “aunque las butacas eran ciertamente incómodas”. La ciudad quiere al Teatro Fleta. Y quiere recuperarlo. Es una pulsión que se muestra contenida, latente, soterrada, sin cauces para expresarse. Pero fuerte en definitiva. E iniciativas de este tipo, de unos cuantos ciudadanos inquietos, ayudan a los demás a mostrar su apoyo y su cariño. Entre los que firman y entre los que no una idea es también unánime y permanente: “Lo que ha pasado en el Fleta es de las mayores vergüenzas que yo recuerdo en la ciudad” nos dice un señor quitándose la boina. “Yo no voy a firmar porque no quiero que gasten más dinero allí. Pero me parece una vergüenza que los que han gestionado eso sigan todos en sillones oficiales: Callizo, Almunia, Iglesias, Biel, Vázquez, Mostalac, Vicente Redón…”. “Aquí nadie se acuerda de nada” puntualiza una señora que pasa en ese momento. “Yo estoy muy desencantada con todo. Para qué firmar: al final van a hacer lo que les plazca…”. Los más jóvenes de APUDEPA intentan reconvenirla, pero entre los demás se escapa un cierto gesto de comprensión. “Si es que el ninguneo a que someten los poderes a los ciudadanos en esta semidemocracia hace mucho daño sobre la moral colectiva” dice Isabel. Curtida en mil luchas ciudadanas, Isabel del Tesoro intenta que los menos experimentados no caigan en el desánimo con cada gesto displicente, con cada mueca de desprecio. “No perdáis tiempo con ellos. Son inamovibles. La gente aquí es muy dura. Y para la cultura, más”. “Es el franquismo sociológico” dice Ángel, con una media sonrisa de resignación. Lo cierto es que esos gestos y esas muecas minan poco a poco la moral de los recogefirmas. Por eso se acercan de tanto en tanto a la mesa en busca de ánimos. Y por eso son tan importantes las buenas maneras, las dulces palabras y las “casisonrisas”.

 

Son las ocho y otra pareja de policías locales se acercan a la mesa. Gesto marcial. “Nos han dicho que no tenían ustedes licencia. ¿La han encontrado ya?” “¿Qué no teníamos licencia? ¡Pero si se la hemos mostrado a sus compañeros?” “Si hacen el favor…” Les damos las hojas. Su semblante es serio. Miran el reloj. Gesto marcial. Todo en orden. Son casi las 9 y Belén va a buscar el coche para recoger el chiringuito. Nos quedamos un rato charlando en la plaza mientras cae la noche. Mañana volveremos a vernos. “Que descanséis”.  

 

Dicho y hecho, aquí estamos de nuevo. El paseo está impoluto pero la verdad es que si tuviéramos una escoba nos pondríamos a barrer un poco. Como si poco a poco ese pedazo de calle sin atributos se nos fuera haciendo familiar, la esquina entre el paseo de la Independencia y la plaza de España, en la acera de la Diputación, se va “desextrañando”. Ya no nos duele tocar el suelo de grandes losas de granito. Nuestro tilo nos vuelve a proporcionar una sombra perfecta, aunque movemos la mesa un momento para atender a Aragón Televisión con los carteles como fondo. Tras gravar los oportunos planos (parece que nos van a dedicar el telediario entero) la redactora pide un resumen a Carlos. El Periódico de Aragón nos dedica también una fotografía y un pequeño comentario.

 

Cuando está montado el chiringuito y Carlos, Fabiola y Nieves están ya preparados para iniciar la recogida, Belén se despide para descansar un ratito. El ritmo es de nuevo trepidante en el paseo y de nuevo la competencia es dura. Intercambiamos opiniones con los voluntarios de UNICEF y, después, nos firman. Su cometido es algo más complicado, pues solicitan para asociarse una cuota de 10 euros mensuales aproximadamente. “Los tiempos de crisis se notan también para las oenegés” nos dicen. Una sonrisa cómplice y, de nuevo, cada uno a su objetivo. Se acercan a la mesa una soprano y un tenor que han actuado estos días en la Expo. Se solidarizan con la defensa del Fleta y nos comentan cosas muy interesantes. El tenor cantó muchas veces en el teatro: “La ignorancia hace decir a algunos que el Fleta no tenía una buena acústica. Es mentira. El Fleta tenía una acústica excelente para quienes sabían cantar. Hacía llegar la voz de los que tenían voz, claro…” una sonrisa pícara se asoma a su boca. “Es una pena. Era un teatro magnífico. Ojalá se salve”. Nos aporta datos que dicen mucho del mal hacer de los responsables políticos y de su irracional forma de tomar decisiones. “Yo personalmente alerté al entonces Director General Lapetra de que el Teatro Fleta jamás podría ser un teatro de la Ópera. Era un buen teatro, con una embocadura de las mejores de España, pero con una pega: no tiene suficiente fondo para las producciones operísticas”. Y no es posible solucionar el problema en altura, que es lo que pretendieron, porque las grandes producciones internacionales se conciben para mayores fondos. “Nos consultaron a algunos expertos en una comisión al efecto. Pero sólo nos consultaron. No nos hicieron ni caso”. Esto ahonda en el convencimiento que tiene Belén sobre la necesidad de que los profesionales no se desentiendan de la sociedad, no haciendo públicos sus conocimientos. Otro amante de la ópera se lamenta de la escasa ambición para la lírica en la capital aragonesa. “Lo que han hecho ahora en el palacio de Congresos es otro despropósito. Perfectamente podrían haber acondicionado el escenario para la lírica!”. Nos firma también. “Por lo menos, que se salve”. Pero no todo el mundo es tan simpático. Gente con prisas, gestos, muecas. “Una firmita para que no tiren el Fleta…” “Yo sólo firmo para que no tiren España”. “Que lo tiren de una vez y que se tiren también los políticos que lo han hecho. Yo luché en la Guerra Civil y les daría dos balazos a cada uno”. Ni nos firma ni le insistimos. Los descerebrados pueden ser muy peligrosos… Le pedimos una firmita a un señor sin afeitar, que levanta su acordeón y niega divertido con la cabeza, mientras nos dice: “Lo siento, pero yo soy de los que pido…”.  Se acerca a la mesa un anciano anarquista con ganas de hablar. Nos felicita por luchar, por no resignarnos, pero nos avisa de que el final del camino está “lleno de amargura”. “Yo he corrido detrás de los grises en este paseo; por lo menos eso ya no es necesario”. El señor tuvo problemas incluso para sacarse el carné de conducir. “Aunque ahora también circulan listas negras…”

 

Hace un rato que ha llegado Luisa, que se coloca en la mesa para “captar” a los peatones que pasan despistados. “¿No me va a firmar usted para que no tiren el Fleta?” Con ese salero de Luisa, saluda a conocidos y desconocidos y se muestra comprensiva con quienes no firman porque creen que de nada sirve ya, que los que mandan harán lo que mejor convenga a sus intereses, “sobre todo a los inconfesables”. Experiencia tiene Luisa en clamores ciudadanos que caen en saco roto.

 

Pasa una pareja de policías justo en el momento en que llegan Ángel e Isabel. Aunque no nos dicen nada, nos miran y parece que improvisan un saludo. Isabel corre la mesa hacia el centro de la sombra del tilo y se coloca ordenando los papeles que se han ido depositando sobre la mesa. “Para el Fleta, señora. Para que no lo tiren”. “Ya pero, ustedes ¿quiénes son?”. “Somos de APUDEPA”. “Ah, entonces firmo. APUDEPA me merece confianza”. La señora firma encantada mientras los recogefirmas se miran con satisfacción. Por mucho que digamos, el reconocimiento ciudadano es fundamental para que los voluntarios de las asociaciones no desfallezcamos. Nuestro cronista oficial sugiere a quien esto escribe la redacción de una crónica que recoja este y otros muchos momentos de estos días especiales.

 

La mañana va muriendo y el ritmo de Independencia decae levemente. Pasan muchos voluntarios de la Expo. Debe de ser hora de cambio de turno. Todos nos firma; conocen lo arduo del trabajo desinteresado. Les preguntamos por la Exposición: mucha gente, muchos turistas y mucho calor. Hay momentos muy intensos. “Pero merece la pena” nos dice un joven que muestra con orgullo su acreditación colgada del cuello.

 

Fabiola y Nieves, que han estado recogiendo firmas carpeta en mano, casi enfrente de la Librería General, vuelven con las hojas repletas de firmas. “No es fácil. Hay de todo. Pero es una experiencia muy estimulante” dice Fabiola. “Ahora cuando me pidan firmas por la calle por lo menos me pararé a escuchar. Los esfuerzos merecen recompensa” comenta Nieves (ante el unánime asentimiento) mientras ojea de nuevo los grandes carteles pegados al pilar. “Salvar el Fleta es posible. Justo y necesario” lee; “muy bíblico”. Carlos vuelve también y deja las hojas sobre la mesa “para que las cuente Rosa”.

 

Se acerca Maite para solidarizarse y darnos ánimos. Recoge a Luisa y en esto aparece Belén, animada y descansada, que ayuda a desmontar el tinglado de nuevo para meterlo en su coche hasta la tarde. El hambre aprieta y el Sol de finales de julio deja ya alguna marca en las pieles blancas e inexpertas de aquellos que suelen preferir ir por la sombra.

 

La experiencia de estos días nos permite afirmar en la tarde de este jueves que recoger firmas es algo extraño, entre ingrato y reconfortante. La gente parece “programada” para esquivar el compromiso y evitar enfrentarse a cualquier tipo de problema ciudadano. Así que, a priori, la intención del transeúnte es la de no escuchar la petición que se le hace. Cabezas bajas, casi avergonzadas, gestos displicentes o la simple indiferencia son las respuestas más comunes. Pero es cierto que la fuerza de alguna palabra es capaz de atraer la atención del escurridizo viandante y tornar la indiferencia en interés y la displicencia en condescendencia. En nuestro caso, es la palabra APUDEPA pero, sobre todo, la palabra Fleta, la que consigue que nuestra presencia no caiga en saco roto. “Ah! Si es para el Fleta sí”. “Pensaba que era para otra cosa. Para el Fleta sí que firmo”. La coincidencia es plena también para señalar la vergüenza del caso. “El del Fleta es uno de los episodios más sangrantes de la política aragonesa de la democracia” opina un serio paseante. “Y aquella, de vacaciones por Madrid” apostilla la señora que acompaña a su marido. Y decimos que acompaña a su marido porque entre las personas de mediana edad en adelante quien decide generalmente por ambos si se firma o no se firma es el marido y no la mujer, que se limita a rubricar con un gesto la decisión del “jefe”. Todavía queda mucho por avanzar, no cabe duda. Los jóvenes se muestran mucho más predispuestos a participar, en general, y muchos firman pese a reconocer que no conocen o no recuerdan el Fleta por dentro. “Aunque yo vi allí Jurasic Park”. Como muchos van en grupo, unos animan a los otros y acaban haciendo cola frente a la mesa. Es curioso comprobar también que es mayor la receptividad entre las personas extranjeras, fundamentalmente las iberoamericanas. Por supuesto, también entre los amantes de la cultura. Y también entre las personas vagabundas, que van con menos prisas. Un italiano que pasará esta noche en el albergue apoya sus mochilas en el intradós del pilar de Independencia, se frota sus curtidas manos y toma el bolígrafo: “Por la cultura, lo que sea”.

 

Belén, Ángel V y Carlos han montado la mesa y los carteles. Ángel V toma un espacio hasta ahora inexplorado: el interior de los porches de Independencia. “El público aquí es más receptivo”, porque no pica el Sol y pasa con menos prisa, nos explica haciendo gala de su olfato de jefe de ventas. El caso es que atrae a muchas personas hacia la mesa. También ayuda su apariencia seria, de persona mayor respetable… Es tanta la gente que firma ahora en la mesa que Ángel V saca un nuevo bolígrafo de entre los estuches que ha traído. “Siempre llevo uno por si acaso”.

 

Carlos, algo más relajado que por la mañana, se ha quedado en la mesa ahora que no está Isabel. Belén sigue recogiendo firmas sin descanso en su paso de cebra. Con su gorra y su desparpajo reparte los pasquines que coge de un montón que va menguando progresivamente. Pasa un capitoste del PAR que se dirige a la Diputación (“lo siento, tengo prisa”), y un poco más tarde una joven que aminora la marcha y fija una intensa mirada oscura sobre el cartel del cine. “Recuerdo perfectamente el Teatro Fleta. Es una pena lo que han hecho y es una pena que lo tiren”. Y tras un silencio sostenido: “Soy hija del anterior propietario”. Ciertamente su mirada es penetrante, y melancólica, como de cine. Pasa también Antonio y le damos la enhorabuena por su último artículo en El Periódico de Aragón. Él nos anima a nosotros, firma, y nos desea buena suerte. Más tarde volverá a pasar para interesarse por la marcha de la campaña. Al estar tanto tiempo en un mismo punto de la ciudad nos damos cuenta de que pasan muchas personas en silla de ruedas o con dificultades de movilidad. La ciudad tiene que ser especialmente respetuosa con quienes más se esfuerzan en vivirla. Es algo que no se nos hace presente tanto como debiera. Precisamente ahora aparece Juan Antonio, que viene a darnos apoyo moral con Cecilia. Viene postrado en su silla, convaleciente como está de un grave accidente de circulación, que afortunadamente no tuvo consecuencias más graves. Cecilia se ofrece con cariño a prestarnos su casa, cercana, para lo que podamos necesitar. Nos alegramos mucho de verle y le deseamos ánimos para una pronta recuperación.

 

Pronto viene Rosa. “Os he visto poquicos desde el autobús y me he bajado en la parada. ¿Cuántas hojas llevamos?” Algo más tarde se acerca también Rafa, con el buen humor de siempre. “Mira quién pasa por ahí”. Efectivamente, se trata de una presencia singular. El señor Parra, el propietario del Fleta hasta su venta al Gobierno de Aragón, se desvía por los porches de Independencia. Mira el chiringuito y ve los carteles pero no se acerca. Con las manos cogidas y colocadas en la espalda pasa como si no pasaran por su mente los años de todo tipo de planes para el Fleta.

 

Luis llega con su bicicleta desmontable para relevar a Ángel V. En un tris tras aparca su medio de locomoción y lo repliega sobre sí mismo. “En Europa es muy frecuente. Y en España se impone lentamente”. Rosa reparte folletos entre los paseantes, firmen o no. “Para que sepa por qué va a firmar”. Normalmente no le contestan, pero un señor barbudo se yergue con orgullo. “Sé lo que firmo: soy arquitecto”. Más arquitectos parecen los que opinan  con aire solemne sobre el proceso de reforma del Teatro Fleta. A Carlos le explican que lo que tiene valor de la arquitectura moderna son las fachadas y la del Fleta ya no existe. Carlos discrepa pero además apunta que la fachada del Fleta se conserva (excepto la correspondiente a la caja escénica). Pero el señor jura y perjura que no queda nada de la fachada del Fleta y no le importa que los técnicos del Ayuntamiento digan lo contrario ni que se pueda ver a simple vista pasando por Cesaraugusto. Es evidente que los ciudadanos vemos en muchas ocasiones lo que quieren que veamos. El control se basa en ello y no tiene nada de nuevo.

 

Es uno de los días más calurosos de las últimas semanas, pero el aire atenúa la sensación de sofoco. El paseo se desacelera paulatinamente hacia la hora de la cena. Vuelve a acercarse una pareja de policías locales que nos piden la licencia. Gesto marcial. Se la damos. Parsimoniosamente la leen, miran el reloj, continúan leyendo. “La licencia no dice nada sobre colgar carteles. Pueden perturbar la imagen del paseo”. “¿A qué carteles se refiere? ¿A esos?” pregunta Luis señalando socarronamente las decenas de banderolas de la Expo que copan desde hace meses los arcos de Independencia. “No se preocupen agentes, que los carteles están pegados con celo y es muy fácil retirarlos. No dejaremos ni rastro”. Gesto marcial. “De acuerdo, pero quiten ese papel de la farola, que no está incluido en el espacio de la licencia”. Sumisos, lo retiramos.

 

Uno de los mejores momentos de la recogida se produce cuando acuden a la mesa una pareja con sus seis niños. Eso de alterar la rutina del paseo vespertino para participar en algo distinto, lleno de voluntad y de ilusión, les parece maravilloso. Todos quieren firmar, pero los padres les explican que es algo reservado a los mayores. Cogemos entonces uno de los papeles verdes que repartimos con nuestras razones y, girándolo, creamos un espacio específico y especial para ellos. “Ya lo creo que podéis firmar vosotros. Las firmas repletas de ilusión, además, valen doble”. Los niños firman encantados, con brillo en los ojos. Su firma es inocente pero, aunque no contará, es también firme. Es una firma sin miedo, una firma feliz, ansiosa y esperanzadora: una firma libre. Nos convencemos entonces de que firmar no debería ser, en una sociedad madura, un acto dramático (como tantas veces parece). Debería ser un acto festivo, grave si se quiere, pero en ningún caso preocupante.

 

Son ya los últimos momentos y los recogefirmas parecen ahora menos concentrados. Luis está más fresco y sigue a “la caza y captura”. Carlos charla con Rafa y Rosa, que no por ello deja de contar las hojas de firmas ya completas. Belén se ha encontrado a un viejo amigo de la Filarmónica que le comenta algo animadamente. Pasan unos miembros de la Polifónica Fleta que nos muestran su total apoyo. “El Fleta es muy importante para nosotros. Esto es una gran pena para la cultura y una vergüenza para la ciudad. Ojalá lo logréis”. El anochecer llega lentamente, pasadas las 9, a la esquina de Independencia con la plaza de España. Los recogefirmas se apoyan ya sobre el pilar de los carteles y dejan las carpetas sobre la mesa. El airecillo es ahora más intenso. La recogida se da por terminada. Luis desmonta su bicicleta y se despide y Belén va a buscar el coche. En el pilar, Carlos, Rosa y Rafa observan a la gente pasar. Aunque nada dicen ya, un matrimonio se acerca a la mesa. “¿Esto es para lo del Fleta?”. Firman convencidos y nos explican que son vecinos del teatro. “Llevamos años sufriendo las molestias y es vergonzoso que eso esté tanto tiempo parado. Antes aún venía alguien, ahora ni eso. Las ratas campan a sus anchas, y más de una vez nos ha entrado algún murciélago”.

 

La noche va cerrando el día y esta intensa experiencia, nueva para nosotros, va cerrándose también. Estamos contentos de nuestro compromiso urbano, político y ciudadano (en la urbe, desde la polis, con la ciudad). Pero estamos también muy cansados y, por qué no decirlo, con heridas abiertas que conviven con ánimos reconfortados. Ya a la luz de las farolas, con los carteles y la mesa desmontados y en el coche, Rafa, Carlos y Belén prolongan la estancia en esa esquina intensamente vivida, parados y conversando. Belén habla de los espíritus libres y se anima recordando a Jovellanos. Baja la voz y adopta un gesto picarón. “Os voy a contar un cotilleo: en sus escritos describe una cena presidida por Carlos IV en la que osó sentar a lado y lado a su esposa la reina María Luisa y a su conocida amante Pepita Tudó. Hasta Jovellanos lo repudia. Esa es la doble moral permanente del poder”. Belén ríe. Carlos y Rafa también. “El próximo cotilleo, Belén, que sea (por lo menos) del siglo XX”.  

Los Ayuntamientos de Aragón suspenden en transparencia

Los Ayuntamientos de Aragón suspenden en transparencia

 

Caricatura de Fernando Elboj, alcalde de Huesca: http://tipologia-oscense.blogspot.com.

Los consistorios de las capitales de Huesca y Teruel están entre los quince más proclives a la corrupción de toda España. Seguramente ya lo habrán leído pero nosotros lo recogemos también. El tema no es una cuestión baladí. El País y Heraldo de Aragón, entre otros, se hacían eco el pasado día 29 de julio de este importante informe de “Transparency International”. Según el índice de transparencia, Zaragoza ocupa el puesto número 40, Teruel el 88 y Huesca el 97 sobre 100. Teniendo en cuenta que analizaban 100 municipios, Teruel y Huesca han sido catalogados como dos de los Ayuntamientos más opacos de toda España (noticia Heraldo pinchar aquí). Ahí es nada lo que leemos.

Este informe se acredita sobre 100 ciudades de España con más de 50.000 habitantes. La más transparente Bilbao que alcanza 90,6 puntos (seguidas por Gijón, Cartagena y Barcelona) y la menos Orihuela con 12,5, En cuarta posición de las ciudades opacas se sitúa Huesca con 17,5 después de la ya citada de Orihuela, Torrevieja y El Ejido. Vaya suspendo más fenomenal el de Huesca y el de Teruel que se le sitúa próxima.

Por Comunidades Aragón se coloca la tercera por la cola después de Extremadura y Cantabria. En gestión económica no les contamos porque la opacidad es casi absoluta: Zaragoza sólo consigue 30 puntos sobre 100 (puesto 37), Teruel 10 (puesto 69) y Huesca 5 puntos (puesto 81.

Algo de todo esto ya deja entrever la Fiscalía de Huesca, quien aseguraba que las administraciones no colabo­ran de la manera adecuada en los casos de delitos de urbanismo y de ordenación del territorio, al igual que ocurre en otras provin­cias como Málaga, Valencia, Bur­gos, Murcia, Tarragona, Barcelo­na, Tenerife o León. Así lo recoge la Memoria de la Fiscalía de Me­dio Ambiente y Urbanismo, pre­sentada hace pocos días en Madrid.

Apudepa ve con enorme preocupación estos datos, que ya sospechábamos. En realidad, los alcaldes de Huesca y Teruel deberían dimitir. Parece como si los políticos todavía no se hayan querido enterar que están al servicio de la democracia, son servidores de los ciudadanos, y que por tanto sus hábitos al servicio del electorado deja mucho que desear. El Sr. Elboj, alcalde de Huesca, concejal de Urbanismo y senador (¿quién da más?) debería de dar explicaciones y no escurrir el bulto diciendo que por tratarse de una asociación privada no va a valorar el informe, según dijo a la prensa. ¿Y el informe de la Fiscalía de Medio Ambiente lo va a valorar Elboj? Qué pena de Comunidad. Así no vamos a ningún lado por mucha Expo que se monte.

De paso, aprovechamos para decir nuestro NO rotundo a la concesión de la medalla de la ciudad a los alcaldes democráticos y entre ellos a González Treviño. Una vez más Belloch se ha pasado cuatro pueblos. Pero si González Triviño salió por piernas de Zaragoza cuando el PSOE lo iba a dimitir. En su mandato comenzó una de las operaciones urbanísticas más especuladoras y escandalosas de nuestra ciudad: El Tubo de Zaragoza, uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad, el popular “Zoco de los calamares fritos”. Para alcanzar una enorme rentabilidad económica se acabó montando un parquin en plena plaza de España; terminó con todos los pequeños negocios del escenario; disneificó la antigua muralla romana; hizo ya irreconocible los últimos vestigios de la puerta Cinegia; acartonó un auténtico patio tardo gótico como se puede ver en la actualidad; y se demolieron muchas casas, entre ellas una singular del siglo XVIII y otra donde había habitado Mª Teresa Ballabriga, esposa del infante D. Luis, cuando se quedó viuda y el rey Carlos III la extraditó de Madrid. En conclusión, sobre este caso la prepotencia de Belloch no tiene límites, como no la ha tenido para el azud del Ebro en Zaragoza. Al ex ministro de Justicia más le valdría también profundizar y corregir en su ciudad todos los resultados negativos del informe del Transparency International. En ese supuesto al patrimonio arquitectónico le iría bastante mejor.

 

El lado verde de la ley. Fiscales del Medio Ambiente (II): Agustín Hidalgo de Morillo

El lado verde de la ley.  Fiscales del Medio Ambiente (II): Agustín Hidalgo de Morillo

El mar como basurero, la costa dominada por el ladrillo, el monte quemado, ruidos insoportables. Contra las agresiones a la naturaleza se erige la figura del fiscal del medio ambiente. Poco a poco se logran sentencias condenatorias: más de 700, entre 2006 y 2007.

Publicado en el cuadernillo Tierra en El País, 19/7/2008.

Como ya señalábamos hace pocos días Apudepa irá recogiendo sucesivamente las distintas opiniones de diversos fiscales de medio ambiente. Ver Fiscales del Medio Ambiente (I).

En España, muchos de los casos de corrupción empiezan a investigar a través de un fiscal de Medio Ambiente, que da el primer tirón del hilo para deshacer una made­ja donde los atentados contra la naturaleza son el detonante que provoca el interés judicial.

Los fiscales verdes no tienen el protagonismo en los medios de co­municación que sus colegas anti-corrupción, pero se han convertido en piezas claves para mantener la salud ambiental. Los grupos eco­logistas consideran fundamental su labor para frenar el deterioro de la naturaleza, el paisaje y el pa­trimonio artístico español.

La Ley 10/2006 crea la Fiscalía de Coordinación de Medio Am­biente y Urbanismo, adscrita a la Fiscalía General del Estado; las riendas de este organismo las lle­va Antonio Vercher, miembro de la carrera fiscal desde 1980, con­siderado una eminencia en estos temas y un entusiasta del senderismo. El voluntarismo y la pasión por la naturaleza son una cons­tante en los fiscales entrevistados por Tierra. Vercher afirma que los inicios fueron arduos, pero poco a poco se van consiguiendo senten­cias condenatorias por delitos am­bientales: sólo entre 2006 y 2007, más de setecientas.

Pero la situación es bastante complicada y los fiscales siguen desbordados de trabajo. La frase que Vercher utiliza en sus confe­rencias lo resume: "En España no llegamos a 2.000 fiscales, menos que pilotos de Iberia. Ahora conta­mos con unos cien especializados en medio ambiente, todo un logro si pensamos en la Constitución de 1978, donde lo único que existía respecto a la protección penal de esta materia era el párrafo terce­ro del artículo 45". Los fiscales se han ido especializando en medio ambiente por deseo o por desig­nación de un superior, empujados por los sectores sociales.

El coordinador jurídico de Ecologistas en Acción, Jaime Doreste, asegura que la sensatez llevó a las autoridades a crear la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo. Una de sus críticas es que los fis­cales especializados nombrados por el fiscal jefe de la Audiencia Provincial son en muchos casos personas a quienes no les intere­san estos temas y hacen escaso es­fuerzo por sacar adelante las de­nuncias ecologistas.

Los fiscales medioambientales coinciden en que para ser eficiente es necesario tener una buena orga­nización e infraestructura. "No te pueden comer los papeles", mati­za el fiscal de Galicia, Alvaro Gar­cía Ortiz, uno de los más jóvenes.

García Ortiz precisa que "es fun­damental tener unas instrucciones muy claras, y saber dónde pode­mos llegar y dónde no". "Además, es imprescindible contar con el mayor informador de delitos am­bientales, que es la Administración (autonómica, local o nacional), con sus servicios de inspección, agentes en medios rurales", añade.

En Canarias, los ecologistas re­cuerdan como un héroe al fiscal Juan Pablo Lozano —ahora en Murcia, al frente de otros asuntos—, porque cuando todavía la corrup­ción urbanística no había saltado a la palestra imputó a varios altos políticos canarios por delitos ecoló­gicos y señaló a los ayuntamientos como los principales infractores de la legislación ambiental.

Agustín Hidalgo de Morillo es fiscal medioambiental en Madrid y un apasionado de la bicicleta.

Construcción ilegal

Agustín Hidalgo de Morillo Jimé­nez fue nombrado el pasado año fiscal delegado de Medio Ambien­te de Madrid, en sustitución del veterano Emilio Valerio. Es un con­vencido de la relevancia de esta materia y de la necesidad de darle respuesta penal a los ataques más graves al medio ambiente. Este madrileño de 46 años, apasionado por la bicicleta de montaña, fiscal desde hace más de 18, ejercía sus tareas en la Fiscalía de Barcelona y últimamente en el Juzgado de lo Penal número 29 de la Plaza Casti­lla, en Madrid. En esta comunidad hay seis fiscales especializados, y el mayor número de casos que se instruyen son relativos a construc­ciones ilegales.

La corrupción urbanística es uno de los azotes de la actual socie­dad. Hidalgo de Morillo considena que "con la Administración se debe ser extremadamente exigen­te, porque en ella están obligados a velar por el cumplimiento de la ley". Pero también cree necesario confiar en nuestras instituciones: "Dar por hecho que por ser alcal­de ya se está delinquiendo no es muy democrático", indica. "La peculiaridad de Medio Am­biente es que se deben abordar aspectos ajenos a la labor habitual de un fiscal, puesto que se ha de desentrañar una compleja norma­tiva administrativa, y conocer en determinados casos ordenanzas municipales y regulaciones muy especificas, con lo que nuestra ía-bor a veces no es sólo determinar el posible delito, sino el conoci­miento profundo de una normati­va muy dispersa y extensa".