Chesús Á. Giménez Arbués, La
Pobre muralla oscense ¡quién te ha visto y quién te ve! ¡Qué solitaria te encuentras! ante los desmanes y atropellos a los que te están sometiendo ¡y nadie es capaz de levantar una voz en tu defensa! Hay como digamos una especie de silencio pactado, un sospechoso silencio, donde parece que todos (instituciones con competencia en la materia, defensores del casco antiguo, historiadores, historiadores del arte, huesquetas y no huesquetas, partidos políticos, etc.) han enmudecido de repente; es como si no tuvieras derecho a nada, como si fueras un cobaya en el que están experimentando cosas nuevas ante la total indiferencia.
¡Pobre muralla de Huesca!, sí, hay que decir a grito pelado ¡pobre muralla de Huesca! porque la "restauración" que le están haciendo actualmente no es una "restauración" ES UNA AUTÉNTICA Y VERGONZOSA CHAPUZA, muy especialmente el tramo orientado hacia el norte; vamos que ni los famosos personajes del tebeo Pepe Gotera y Otilio harían semejante irrespetuoso despropósito.
Porque lo que están haciendo en ti, muralla, es eso; una falta de respeto hacia ti y hacia la historia, es una burla claramente manifiesta hacia todos y un ejemplo de cómo se despilfarra el dinero público en actuaciones absurdas que lo único que van a lograr es que seamos el hazmerreir del mundo entero, para vergüenza de quienes han autorizado y están permitiendo este atentado contra ti.
Pero fíjate, muralla, si tienen poco talento quienes dicen velar por ti, que mientras están afanosamente haciéndote las mil y una ignominias, están dejando de lado el Torreón del Amparo; es decir, dicen que quieren dejarte "guapa" (no sé que entenderán por este término) y justamente a tu lado, un torreón del siglo XIV de la época de Pedro IV el Ceremonioso, que forma parte de ti, está abandonado a su suerte, sin restaurar; vamos que vemos fotos de la Huesca de los años 30 ó 40 del pasado siglo XX y el torreón que te acompaña sigue en la misma situación de dejadez y abandono que estaba entonces.
Espero que esta carta, querida muralla, llegue al corazón de quienes tiene que llegar, éste se ablande, si lo tienen de carne y no de piedra, y actúen en ti como es debido actuar, con respeto y sensibilidad hacia ti, la historia y la ciudadanía en general y responsabilidad.
Chesús Á. Giménez Arbués
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Texto de un socio de Apudepa sobre la Muralla de Huesca a raíz de la denuncia de Chesús Giménez recibida en Apudepa y la foto publicada en prensa:
Acabo de ver la foto de las murallas (el texto no lo he visto). En principio y a primera vista es una actuación agresiva, que distorsiona mucho el aspecto. Ni es lo que nos ha llegado a nosotros, ni es lo que hubo cuando era nueva.
Todos los criterios de restauración actual van en la dirección de CONSERVAR más que restaurar, la idea de "MÍNIMA INTERVENCIÓN" siempre en caso de duda es la mejor. En arquitectura se complica la cosa, ya que no solo hablamos de estética, intervienen las estructuras, cargas, riesgo de derrumbe, etc. No obstante esta actuación en la muralla parece más una obra de arte moderno que una restauración, ya que se crean dibujos en relieve, incluso con un ritmo de lectura, que podrían ser hasta interesantes en otro contexto. Pero en este caso fuera de lugar totalmente.
La actuación nunca puede restarle el protagonismo a lo original, tiene que quedar en un segundo término, mejor si es legible y reversible (siempre que sea posible). Esto de la legibilidad siempre entre comillas, ya que es bueno que el experto o el espectador observador pueda distinguir que partes son originales y que partes actuaciones posteriores, pero que a simple vista no llamen la atención, que el conjunto sea armonioso y trasmita claramente que se trata de un edificio o bien cultural, histórico, artístico etc. y cuál fue su uso.
Por otra parte es muy importante el estudio de los materiales originales, y normalmente no se tendrían que utilizar nuevos materiales que sean agresivos con los auténticos, es necesario siempre un estudio del impacto que estos pueden sufrir en contacto con los nuevos. Muchas veces si lo nuevo es mucho más resistente, duro etc. que el original esto provoca un deterioro más rápido todavía.
Creo que desde las instituciones cuando restauran piensan, que "ya está", y no le dedican a ese edificio el mantenimiento adecuado. Las intervenciones más delicadas o respetuosas quizás no tendrían que ser tan agresivas si hubiera un seguimiento periódico, y un estudio para intentar minimizar el origen del deterioro. En estos casos se interviene fuera del Bien, por lo que la actuación no altera directamente el edificio si no que intenta paliar los elementos que le son perjudiciales como la intemperie, humedades, edificios colindantes que le afecten etc. etc. (esto siempre que se haga bien, pues si no puede ser peor ¡claro!).
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Y como colectivo decimos en Apudepa ahora que si todavía están restaurando, paren, por favor, no sigan complicando más el tema de la problemática conservación de la muralla. Cierto es que la piedra arenisca de Huesca usada en la misma es muy débil en contacto con el agua y el aire, proceso de eolización, por lo cual la misma se desintegra de forma muy grave con el transcurso del tiempo. Tuvimos ocasión de comprobarlo y atender las explicaciones de Carlos, profesor de cantería en la Escuela-Taller de la catedral de Huesca.
Y ahora nuestra pregunta, ¿No exigirá esta intervención una des-restauración? Por cierto, redundemos en algo que apunta Giménez, ¿se han fijado Vds. cuánto silencio hay en todo?
APUDEPA 28/5/2009