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Juan José Vázquez asegura que “el Museo de Zaragoza no va a estar cerrado nunca” con el Museo de Zaragoza cerrado

Juan José Vázquez asegura que “el Museo de Zaragoza no va a estar cerrado nunca” con el Museo de Zaragoza cerrado

Una jornada de puertas abiertas en el Museo de Zaragoza. Sin duda ninguna, la buena suerte que acompaña a la incompetencia en política está desarrollando los innatos instintos de nuestros admirados gobernantes. Es comprensible que, comprobando que negociar con monjas muertas, derruir teatros, arrasar yacimientos, dejar caer palacios y matar museos puede llevarle a uno (a una) a la presidencia de la Diputación General de Aragón, el Viceconsejero de Cultura, Juan José Vázquez, se haya envalentonado para conseguir la política cultural más funesta nunca vista. Y la verdad es que al señor Viceconsejero no hace falta espolearle para que ponga todo su empeño en ello. De aquí a La Moncloa, oigan.

El caso es que tiene el Teatro Fleta bloqueado, sine die, la ampliación del Pablo Serrano atragantada, la nueva Escuela de Artes con ejecución de obra desastrosa, el patrimonio civil aragonés hecho unos zorros, los museos diocesanos de la mano de Dios (nunca mejor dicho) y el mayor Museo de Aragón cerrado durante gran parte de su “mandato” y se atreve a decir que “el Museo de Zaragoza no va a estar cerrado nunca”. Lo dice a sabiendas de que el Museo de Zaragoza está cerrado ya ahora hasta diciembre y que lo único que abrirá en diciembre será el edificio, porque la colección seguirá sin ser mostrada desde que fue inaugurada la exposición Goya e Italia. Es justo recordar que durante la legislatura pasada el Museo estuvo cerrado por obras durante mucho tiempo, para abrirse por un corto periodo hasta el inicio de las magnas exposiciones. Es justo decir también que nadie en Zaragoza parece echar de menos el Museo. ¡Ah! ¿Pero hay un Museo en Zaragoza? El Museo está muerto (no está confirmado que exista, aunque muchos afirman que hay un director y varios responsables) y la única actividad que logra que la plaza de los Sitios sea algo más que una plaza hermosa es una Escuela de Artes lamentablemente moribunda que sigue demostrando su amor por la buena arquitectura de Félix Navarro.

Por si a alguien le quedaba alguna duda: APUDEPA apuesta por Isabel Teruel para la presidencia de la Diputación General. ¿Se la imaginan en una conferencia de presidentes junto al de Cantabria, señor Revilla? Las televisiones se rifaban los derechos. Nada igual desde Tip y Coll.

 

El Museo de Jaca y los planes directores de las catedrales aragonesas

El Museo de Jaca y los planes directores de las catedrales aragonesas

Museo de la Catedral de Jaca. Foto García Omedes, romanicoaragonés. com. Parece incomprensible que un museo como el de la categoría de la catedral de Jaca lleve cerrado 5 años, desde el 2003. Parece ser que ahora el importante museo dedicado en buena medida al románico, y en especial a la pintura mural románica aragonesa, se va a abrir en un año, se desea inaugurar para el año jubilar del 2010, con un gasto presupuestado de 1, 7 millones de euros y la ampliación del espacio de 800 m. a 2.500. Ayer traía esta noticia Heraldo de Aragón (pinchar aquí)

Las catedrales aragonesas han sufrido lo suyo en estos últimos 25 años y eso que la Constitución española de 1978, con el derecho a la cultura, abrió a las catedrales una importancia patrimonial inédita hasta ese momento, luego ratificada en la Ley de Patrimonio Cultural Español de 1985. La catedral de Zaragoza (que estuvo casi 20 años en restauración) y la de Tarazona (todavía en proceso) comenzaron a restaurarse pocos años más tarde pero la metodología empleada empezó a demostrar, también a nivel nacional, que algo estaba fallando de forma generalizada y en consecuencia que hacía falta lo que se ha venido a denominar un Plan Nacional de Catedrales. La complejidad del tema y la complejidad detectada en la práctica lo requería y así se llegó al acuerdo entre la iglesia y el estado en 1997, destacando entre sus características la necesidad de redactar Planes Directores que comprendiese la imprescindible pluridisciplinariedad (pinchar aquí). En consecuencia, el Plan Director de la catedral de Jaca se redactó en 1998-1999 y ahora paralelamente a la obra del Museo se va a concluir con actuaciones en el pórtico, órgano, capilla de San Sebastián y el retablo de San Jerónimo. No debe olvidarse que la declaración de Bien de Intgerés Cultural de un inmueble incluye todos los bienes muebles u objetos litúrgicos en el caso que nos ocupa.

Aragón todavía tiene retos importantes que resolver en materia de catedrales y por citar algunas cuestiones claves citaremos:

Ø El plan de catedrales aragonesas debe de darse a conocer a la sociedad aragonesa.

o ¿Existe un plan de la catedral del Pilar? Debe haberlo por las actuaciones que ha habido en estos últimos años pero nos atrevemos a decir que la sociedad nada sabe de ello.

Ø Debe existir un cronograma razonado por prioridades rigurosas.

o Desde 1998 existe un plan director para la catedral de Barbastro pero está sin ejecutarse en el plano estructural lo que revela un desorden en el programa de actuaciones. Tenía como objetivo prioritario la revisión de las cubiertas. Ahora éstas y la actuación en las bajantes de agua son imprescindibles, si bien se ha restaurado el retablo mayor y otros bienes de la catedral (Diario del Alto Aragón).

Ø La restauración de una catedral aragonesa debe alcanzar una dimensión pedagógica, educativa, en la que participe la sociedad, como ahora se hace de forma pública y continuada en la catedral gótica de Vitoria o en la restauración de las vidrieras de la catedral de León

Ø Es necesario publicar la historia de la restauración de las catedrales aragonesas (no sabemos que se haya publicado prácticamente nada de la importante restauración de la Seo de Zaragoza).

Ø Restaurada una catedral, debe existir un plan de seguimiento adecuado a la naturaleza del bien y al plan económica que se estime más acertado (costes) porque sólo el mantenimiento continuado evita los gastos extraordinarios más onerosos.

Ø Finalmente, apuntaremos que es ya inaplazable las restauración de las pinturas murales de Francisco y Ramón Bayeu en el templo del Pilar de Zaragoza (si bien siempre resultaría prioritario una intervención en las estructuras del edificio si fuera necesario).

Cierto es que las catedrales son de propiedad eclesiástica pero por ser bienes culturales tenemos derecho al disfrute y control de las mismas y por tanto a sufragar buena parte de los gastos de intervención tal y como está sucediendo en los últimos años.

El Greco y el Marqués de Vega-Inclán en la exposición de Zaragoza: “El Greco. Toledo 1900”

El Greco y el Marqués de Vega-Inclán en  la exposición  de Zaragoza: “El Greco. Toledo 1900”

Retrato del marqués de Vega-Inclán por W. Turner. La Exposición “El Greco. Toledo 1900” en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza en los meses de septiembre,octubre y noviembre del 2008, nos depara a los aragoneses la oportunidad no solo de comprender mejor la obra excepcional para la época del pintor de Creta (1541-1614), sino que además no sitúa en paralelo en la Toledo de 1900 momento crucial para la recuperación de la figura del pintor a través del historiador del Arte D. Manuel Bartolomé Cossío (1857-1935), del ingeniero y anticuario D. Benigno Vega-Inclán (1858-1942) y el archivo Moreno de fotografía que recreó con sus imágenes el Museo de Santa Cruz en Toledo, entre otros.

En suma una interesante exposición de este original pintor que contiene entre otros el retrato de Sorolla de D. Benigno Vega-Inclán, figura fundamental en la creación del Museo del Greco en Toledo (c.1915) y en otras muchas actividades de anticuario y restaurador porque, aunque ingeniero, Vega-Inclán tiene una visión romántica y conservadora de la arquitectura en cierta manera más vinculada a las corrientes inglesas que a las francesas representadas por Viollet Le Duc. Su figura queda enmarcada en la agestión del turismo como fenómeno de masas moderno pues en 1911 fue nombrado por el rey Alfonso XIII Primer Comisario Regio para el Turismo y las Artes Populares.

Por su interés en la historia de la restauración arquitectónica en España APUDEPA ofrece a los lectores interesados esta reseña significativa de su figura a través de un texto de Isabel Ordieres.

El Marqués de la Vega-Inclán: una nueva sensibilidad en el campo de la restauración*, texto de Isabel Ordieres, Historia de la Restauración Monumental en España (1835-1935), Ministerio de Cultura, 1995, pp. 146-147

La primera voz claramente disidente con las opiniones restauradoras sustentadas por Lampérez, que logrará po­ner en práctica sus criterios, fue Benigno de la Vega-In­clán y Flaquer, Marqués de la Véga-Inclán (1858-1942). Aunque tenía la carrera dé militar y no era arquitecto, su gran inclinación e inquietudes por el mundo artístico le haría sobresalir en el reinado de Alfonso XIII, con quien mantuvo una estrecha relación amistosa, siendo en cier­ta forma su consejero artístico.

Influenciado por el historiador del arte y catedrático de la Institución Libre de Enseñanza, Bartolomé Cossío, a raíz de una lectura que éste hizo en privado de la que llegaría a ser su famosa monografía sobre el Greco, Vega-In­clán realizó su primera intervención en un monumento: concibió en 1905 la idea de recrear el ambiente en que vi­vió el pintor, adquiriendo en Toledo los restos del Palacio antiguo de Villena y una casa aneja que se había levantado donde se creía había vivido el Greco. El Marqués restaurará estas edificaciones, secundado por el arquitecto Eladio Laredo, según criterios muy personales que tu­vieron gran eco en España incluso en Sudamérica y la zona más hispanizada de Estados Unidos. Tuvo el acier­to de saber caracterizar, por medio de una cuidada intervención artesanal, y con gran sobriedad de medios, este edificio del renacimiento toledano, que en aquellos mo­mentos se consideró paradigma de recuperación de un edificio histórico, tarea que completaría al restaurar más adelante otra vivienda aneja para instalar en ella un Mu­seo con cuadros del Greco propiedad del Marqués y bajo patronato presidido por el Rey Alfonso XIII.

Esta labor le valdría ser nombrado, en 1911, un cargo creado a la medida de sus facultades por el Rey: Primer Comisario Regio para el Turismo y las Artes Populares, denominación que no imposibilitó que su campo de acción cultural fuese mucho más amplio. Así, por R.D. de 14 de mayo de 1913 se le nombrará vocal del Patronato de la Alhambra, creado para canalizar y administrar las obras de conservación y restauración del monumento: esta será la causa definitiva para entrar en el debate sobre restaura­ción. Lejos de tomar su puesto en el Patronato de La Alhambra como honorífico, que hubiera sido lo normal, el marqués se personará inmediatamente en Granada para visitar la Alhambra, acompañándole Manuel Gómez-Moreno, decidido conservacionista y vocal también del Pa­tronato; resultado de su reconocimiento sería un informe, elevado al Ministerio de Instrucción Pública, sobre la ac­tuación del entonces director de las obras Modesto Cendoya, que se haría célebre, convirtiéndose en manifiesto pro conservador:

«Nuestros más preciados monumentos que son símbolo viviente y representativo de nuestro arte, de nuestra tradición y de nuestra Historia serán horrados en pocos años y per­derán todo su interés, a no ser que la acción gubernamental no intervenga con tanta energía como discreta orientación. La Alhambra, como todas las construcciones árabes, con sus revestimientos de ataurique y su forro de alizares, alicatados y soleras, se presta casi más que ningún otro arte a la tentadora obra de restauración. No solamente hoy se completan trozos que desaparecieron, sino que además una vez sacados y vaciados en los talleres, se repasan, se liman, se atormentan, se afilan sus aristas y luego se colocan, "plus beau que nature". Claro está, la ruina visible, carcomida y redondeada en su forma por el sol y la acción de muchos siglos no puede resistir "la comparación de los flamantes trozos que la rodean". El restaurador, encariñado con su obra, continúa mejorándolo todo y fatalmente hace desaparecer la ruina que es precisamente lo único que debía conservar- [...] debe limitarse a "consolidar" [...] sin "perturbar ni sustituir, ni agregar elementos extraños" a los que esencialmente aún se conservan, y esa será la mayor gloria para el director que ejecute esta dificilísima obra, que nada tiene que ver con una fábrica de remolacha, de un "restaurante", o de una sala de fiestas, de estilo morisco [...]».

Tras el interés demostrado, el Ministerio de Instrucción y Obras Públicas intentaría nombrarle Presidente de el nuevo organismo, el Patronato de Amigos de la Alhambra, puesto que declinará, para aceptar en cambio en 1914 el encargo del Rey de explorar y consolidar el patio de Yeso del Alcázar de Sevilla, perteneciente al Patrimonio Real utilizándolo corno demostración práctica de las teorías antirrestauradoras por él desarrolladas a propósito de la Alhambra, y exponiéndolo el juicio de la crítica española y extranjera.

El Patio del Yeso estaba en un estado lamentable por habérsele adosado fábricas ajenas que lo habían dañado enormemente. Con ayuda del arquitecto sevillano José Gómez Millán, arquitecto de los Reales Alcázares, sacó la luz, después de limpiar y desescombrar, partes del Palacio desaparecidas, y que Tubino había anteriormente intuido en 1885. Lo que más llamará la atención será la utilización de tabiques de ladrillos allí donde la decoración de los paños de sebka de los arcos descubiertos faltaba.

El criterio seguido lo resumió un arquitecto colaborador del Marqués de la siguiente manera: «Limpiar de añadidos lo existente y sostenerlos procurando no chocar. Nada de piezas nuevas ni tallas, aunque se tenga el modelo de cómo deben ser; sencillez en todo, simplicidad [...] Complemento de las obras son casi siempre una vegetación discreta que en cierto modo ampare, decore y aún oculte los elementos ruinosos». A parte de este arqueologismo a ultranza, que se plasmaría también en la restauración cíe la Sinagoga del Tránsito de Toledo, creemos que esta restauración pintoresquista, con muy marcados tintes nacionalistas, cíe Vega-Inclán estaba más arraigada en él, como demuestra su conocida afición por comprar restos de casas en ruinas o abandonadas para reutilizar sus maderas en algunas de sus «recreaciones ambientales», una de las cuales sería el Barrio de Santa Cruz de Sevilla, por iniciativa de Alfonso XIII propietario de buena parte de esa zona urbana, o la Casa de Cervantes en Valladolid. Este gusto de anticuario fue peculiar de su manera de actuar.

Lampérez comentó sobre lo hecho por el Marqués en el Alcázar, que este tipo de intervenciones «no tiene estilo, es la ortopedia arquitectónica» y Salvador Carreras en sus textos ya comentados, ratificaba su postura constructora parafraseando al Marqués:

“se deben reproducir sin vacilar lo más mínimo, porque esa i la mejor conservación y perfilando, afinando aristas porque ya he dicho y repetido que no se reproduce, no lo me­ce, ni importa para nada la obra del tiempo, sino la obra imaginada por los artistas, y que no salió de su cerebro con s redondeces, desportillos y desperfectos que la desmejoran y destruyen»

Hacia 1915, pues, en España en los polos de la discusión en torno a la restauración monumental se hacían oír dos personalidades, Amos Salvador y Vega-Inclán, que tenían en común un par de características, aparentemente paradójicas, ninguno de ellos era arquitecto y los dos estaban vinculados a las altas esferas del poder político, lo que demostraría entre otras implicaciones ideológicas más complejas de analizar, la relevancia cultural y social que el tema de la restauración había logrado en nuestro país aunque fuese en fecha mucho más tardía que en otros países europeos, pero, sobre todo, que el tratamiento dado a los monumentos sería una carta propagandística que todas ideologías políticas utilizarían el el siglo XIX.

Por otro lado , si en el caso cíe Amos Salvador la balanza se inclinaba por los aspectos propiamente arquitectónicos del diiseño, de hipervaloración del proyecto sobre la ejecución, menospreciando la importancia documental que los métodos constructivos y el nivel del trabajo artesanal cada época puede aportar, recordemos que era ingeniero de caminos, en el caso cíe Vega-Inclán, que había querido ser pintor en su juventud, tendrán decisiva importancia las texturas, pátinas y en fin todos los valores artificiales, en el sentido de valores visuales, sensoria-de un edificio. El biógrafo del Marqués, Vicente Traver, arquitecto, dijo que su teoría era :

en cierto modo pictórica y poco arquitectónica en el sentido restaurador. De difícil aplicación a los casos cíe grandes monumentos, da un resultado excelente en obras de carácter parcial y sobre todo cuando son dirigidos e inspirados por in depurado gusto y gran sensibilidad».

Del Marqués de Vega-Inclán, personaje difícil de conocer en toda su dimensión, pero clave de estos años de monarquía alfonsina, no se puede decir que fuera un seguidor de Ruskin, pero sí que estaba involucrado en la sensibilidad pintoresca y conservacionista inglesa, incluso hubiera podido militar con comodidad en las filas
de la Sociedad «Antirraspaduras» de Morris. Característica
de su rica formación fue su vinculación a la Institución Libre
de Enseñanza, tan ligada a la cultura inglesa y acérrima antirrestauradora. Indudablemente era un personaje más europeísta que la mayoría de sus contemporáneos, y gran parte por ello fue el consejero cultural preferido de Alfnso XIII de reconocida anglofilia cultural, potenciado por ­ su matrimonio.

Entre las críticas favorables al Marqués de Vega-Inclán, está la de otro aristócrata, el Conde de Santibáñez del Río, que dará una conferencia, más tarde publicada por la pro­pia Comisaría Regia para el Turismo en 1918. Santibá­ñez justificaba su intervención, sin ser una autoridad en la materia, por la polémica levantada sobre restauración que, según él, se vivía desde 1914 en la prensa, provoca­da por las destrucciones de lo que sería la Primera Gue­rra Mundial.

Partirá de la observación de que los partidarios de la restauración eran arquitectos y los detractores eran escri­tores, pintores, escultores y críticos del arte. Como afir­mación política, a tono con la época, hablaba de la labor de Vega-Inclán en estos términos:

A España cabe el honor de haber llevado a la práctica, puede que por primera vez en el mundo, las teorías radica­les de los conservadores en uno de sus más genuinos mo­numentos... realizada por el Marqués por encargo del Rey».

Reconocía el magisterio de Ruskin sobre el tema, salía al paso de la última frase del segundo artículo de Salva­dor, publicado también en 1918, que hacía prevalecer la razón sobre el sentimiento en la conservación monu­mental. Él, contrariamente, reivindicaba el sentimiento:

«Las piedras viejas han hablado en idioma inefable y pe­netrante a los hombres de sensibilidad y corazón»...

Santibáñez aporta a su discurso un matiz nacionalista, con resonancias idealistas, llamado a tener gran acepta­ción en ciertos ambientes culturales, transmitiendo un mensaje doble: para él, el verdadero protagonista, el cre­ador del monumento," no es el arquitecto, sino todo un pueblo, y las ruinas tienen el valor de haber sido testigos de las hazañas de nuestra historia. Las ruinas

«fueron testigos mudos de las hazañas y pasiones humanas; ellas sufrieron el sol o el viento y el agua, y la hiedra trepó por sus flancos, agrietando las juntas con el esfuerzo cíe sus raíces; y ellas, y esto es lo más emotivo, son el nervio del pa­trio solar»...

Es pues el papel evocador que la pátina del tiempo deja sobre los edificios lo que se temía destruir con las restau­raciones; enfrentados a tocio ello veía a los arquitectos rugiéndose por otros códigos, tendiendo a destacar y afian­zar los valores arquitectónicos, estilísticos, del monumen­to. Ambas posturas le parecían difícilmente reconciliables.

*Los subrayados en negrita no pertenecen al texto original.

Exponerse

Exponerse

Aragoneses en Bruselas protestando contra el trasvase del Ebro, 2003. Foto Apudepa. Si usted es de los que sigue diariamente este blog –lo cual sería una auténtica proeza- sabrá que en el trasfondo de las acciones y las denuncias de esta Asociación se encuentra la voluntad de participar activamente en la vida pública de nuestro espacio vital. Sabrá también que creemos firmemente que existe un estado de cosas basado en la corrupción moral, cuando no económica o legal de los administradores del poder (resida este donde resida, que no es donde reside nominalmente; perdonen ustedes el trabalenguas).

Observamos en APUDEPA, tras más de 12 años de experiencia, que en los últimos años la actitud de la administración pública, tras la que se parapetan los poderes restantes, es cada vez menos tolerante y más agresiva con todo aquel ciudadano que quiere participar en los asuntos públicos más allá del voto en las elecciones. A los discrepantes, se les intenta callar como sea. Hasta con malas artes.

Saben ustedes que APUDEPA lo ha vivido en sus propias carnes, pues fue incluso denunciada junto a ADEEA por el Gobierno de Aragón ante la Fiscalía del Tribunal Superior acusada de “coacciones y amenazas” por una carta a la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural que, tras no ser admitida la denuncia, fue hecha pública por esta Asociación en este mismo Blog en aras a la mayor transparencia. Fue un intento (más bien desesperado) de presionarnos y meternos miedo. Hay otros más sutiles, ciertamente, relacionados con el trato otorgado por la administración a quienes se significan críticamente en todo aquello hasta lo que llega su larga mano.

Decimos esto porque el hecho de que la sociedad está cada vez más aletargada y tiende cada vez más a darlo todo por bueno, a no plantar cara, a no participar, es la consecuencia de una política continuada por parte de las administraciones públicas de disuasión en la participación en la vida pública. Y no tiene nada que ver con la existencia de planes o direcciones generales de participación ciudadana, que son lo contrario de lo que dicen ser (algo así como la Dirección General de Sostenibilidad de Sacyr-Vallehermoso). Es una acción global (transversal, dirían ellos) que utiliza métodos que pueden llegar a ser muy graves y antidemocráticos. La denuncia infundada a APUDEPA y ADEEA fue un ejemplo. Pero otro ejemplo muy grave lo hemos vivido hoy en España: la Comunidad de Madrid ha emitido una nota de prensa acompañada de un video en que se asegura haber “destapado” (¿pero iban con capuchas?) a las personas que protestaron ante la presidenta regional, Esperanza Aguirre, y el Consejero de Sanidad, por la preocupante privatización de la sanidad madrileña (privatización muy relacionada con el sector de la construcción, pues Florentino Pérez es uno de los mayores beneficiados; con la Construcción hemos topado amigo Sancho). Ese video viene a presentar como delictivos unas protestas públicas e identifica con nombres y apellidos, con el puesto de trabajo y con la afiliación sindical, a las personas que se atreven a protestar. Habrase visto qué descaro: ¡un sindicalista protestando!

¡Qué no harán las administraciones en privado, si son capaces de hacer esto en público! Tanto la nota de prensa como el video presentan como aberrante la “liberación” sindical y la pertenencia a sindicatos como CCOO o CGT, “escisión de la anarquista CNT” llegan a decir. Incluso se atreven a insinuar la escasa validez de las protestas por no ser ninguno de los identificados médicos o enfermeros. Hasta allí llega el bochorno. Por cierto, el video difundido por la Comunidad omite la presencia de otras protestas protagonizadas por pacientes y por personal médico (de igual valor), que, por deducción, no debe de tener afiliación sindicial. Los métodos de intimidación son cada vez menos sutiles y más agresivos. Quede constancia desde APUDEPA de nuestra solidaridad con todos los que se exponen a algo tan grave como participar razonablemente en la vida colectiva y con todos los que sufren represalias por ello.

Los que se exponen tienen las de perder cuando vienen mal dadas. Y solamente basta recordar a quienes fueron asesinados durante la desgraciada Guerra Civil no por combatir sino, precisamente, por haberse expuesto anteriormente. Ya fuera como cura o como maestro republicano.

 

Gran exposición “El Dibujo español, del Renacimiento a Goya. La colección de la familia de la reina María Cristina de Borbón” en el Palacio de Sástago y Cajalón

Gran exposición “El Dibujo español, del Renacimiento a Goya. La colección de la familia de la reina María Cristina de Borbón” en el Palacio de Sástago y Cajalón

Zaragoza vive una ilusionante etapa de buenas exposiciones. En septiembre fue clausurada, como informamos en este Blog, la exposición Goya e Italia, organizada por el Gobierno de Aragón y financiada irregularmente mediante subvenciones del propio Gobierno de Aragón, tal y como ha denunciado en reiteradas ocasiones esta Asociación. Fue una exposición de luces y sombras, con resultados de muy diversa índole. El prestigio del comisario Joan Sureda intentó paliar su relativa inexperiencia goyesca con la impresionante lista de contactos que permitió la exhibición en la capital aragonesa de un conjunto igualmente impresionante de grandes obras de arte, de Goya y de otros autores. La exposición trajo a Zaragoza grandes obras que permitieron a un buen número de zaragozanos y visitantes gozar de un panorama general del arte dieciochesco. Nada desdeñable es la buena cifra de visitantes obtenida, que confirma el interés del público por Goya y la pintura. En la parte negativa debe encontrarse el desmantelamiento del Museo de Zaragoza (cuyas colecciones nadie parece haber echado en falta, lo que nos da una medida de la insignificancia en que la apática gestión “vitalicia” lo ha situado). También en el “debe” se encuentra (dejaremos a un lado el nefasto y despótico proyecto para el nuevo Espacio Goya) el confuso discurso expositivo (que a veces brilla por su ausencia), el “totum revolutum”, y las carencias pedagógica de la exposición, de cara al gran público. En el ámbito puramente académico, no parecen muchos los avances respecto a la misteriosa estancia de Goya en Italia, aunque dicha valoración deberá hacerse con un poco más de perspectiva. De risa son las circunstancias de la edición del catálogo en dos tomos inconexos pero dependientes que fueron ofrecidos por turnos (hasta el final de la exposición no pudimos contar con el tomo de estudios).

La exposición “encrucijada de culturas”, organizada por Ibercaja en la Lonja de Zaragoza es, de nuevo, una muestra abrumadora de obras paradigmáticas en su relación con Aragón (viejas conocidas en este caso del público asiduo a las exposiciones) con alguna pieza de excepción como el Vidal Mayor y el retrato de Ventura Rodríguez y alguna otra pieza más desconocida pero muy interesante. Por lo demás, pobre el catálogo y simples las aspiraciones, concluyentes en una acrítica “esperanza de futuro”.

Muy interesantes son las exposiciones monográficas sobre El Greco en el Paraninfo, y sobre el género del bodegón en la Sala Cai Luzán. Es una buena muestra esta última de una política acertada de itinerancia de parte de la impresionante colección del Museo del Prado. Reseñable es la exposición del renacido Camón Aznar, que apunta maneras como uno de los nuevos focos culturales de la ciudad.

Hecho este repaso, anunciamos que hoy se inaugura en el Casino de Zaragoza y en el Palacio de Sástago una interesantísima exposición organizada por la Diputación de Zaragoza y Cajalón sobre el dibujo del “Renacimiento a Goya” con obras inéditas y realmente valiosísimas, no solamente por su carácter artístico propio sino por la luz que arroja sobre los procesos conceptuales e intelectuales de artistas como Goya o Bayeu, entre otros muchos, tal como señala el comisario Arturo Ansón. La exposición, organizada en torno a la impresionante colección de la Reina María Cristina de Borbón, está comisariada por Arturo Ansón, uno de los máximos expertos en pintura barroca, y Ricardo Centellas, académicos ambos de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis (también Joan Sureda, por cierto) y profesores de Historia del Arte. Recomendándoles encarecidamente la visita de esta magna exposición, más silenciosa pero a nuestro juicio más profunda que la última goyesca, les dejamos algunas reseñas aparecidas en los medios de comunicación.

Heraldo de Aragón

El Periódico de Aragón

Aragón Digital

 

Deben de volver a España

Deben de volver a España

Fotografía www.christies.com. Saben ustedes que APUDEPA tiene la firme convicción de que el patrimonio cultural alejado de su contexto debe de regresar, por regla general, al lugar en el que cobra su pleno sentido cultural, es decir, su significado. Mañana se subastan en Londres varias piezas procedentes de algunos de los más importantes monumentos españoles: nada más y nada menos que la Mézquita-Catedral de Córdoba y Medina Azahara. Se trata de 5 vigas del siglo X y de dos capiteles y una basa de columna de los dos emblemáticos lugares andaluces. Las gestiones realizadas por las autoridades civiles y eclesiásticas españolas para evitar la subasta no han surtido efecto, lo que posibilita que tales bienes no regresen y se dispersen. Teniendo presente que no solamente son bienes muebles sino bienes integrantes de bienes inmuebles de altísimo valor cultural, APUDEPA considera que el Gobierno de España, debe, sin dudarlo, adquirir los bienes y depositarlos en los lugares de los que jamás debieron de salir. Una política cultural seria no puede dejar pasar esta ineludible oportunidad de restitución.

 

La Biblioteca Nacional: la huella del robo en los documentos recuperados como valor histórico añadido

La Biblioteca Nacional: la huella del robo en los documentos recuperados como valor histórico añadido

Foto Apudepa, 2007. Aparecía discretamente la noticia en un Breve de Heraldo de Aragón hace pocos días, el 1 de octubre: “La Biblioteca Nacional no borrará las huellas del robo” y El País de ese mismo día también lo recogía en un reportaje de Carolina Ethel, “La huella del expolio como valor añadido. Los mapas recuperados por la Biblioteca Nacional conservarán el rastro dejado por su ladrón” (pinchar aquí), por lo que al valor artístico de las piezas bibliográficas, procedentes de incunables y de la imprenta, hay una firme voluntad de mostrar su historia, incluida la del robo, quién lo hizo, cómo lo hizo y qué astucias perpetró el ciudadano uruguayo nacionalizado español que fue descubierto en el verano del año pasado.

La directora de la Biblioteca Nacional en Madrid, Milagros del Corral, ha tenido a bien consultar a sus compañeros de otros países la solución a tomar lo más correcta posible a tenor de las legislación vigente y de las cartas y recomendaciones que para tal efecto existen a nivel mundial. Huellas, pátinas y otras acciones, como la singular historia que nos ocupa, pertenecen a estos documentos y por tanto a la historia.

El respeto a la historia, independientemente de otros valores (artísticos, arquitectónicos, etnográficos, científicos…) es el principio del que parte la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985 y cartas internacionales sobre criterios en restauración que ICOMOs hace valer en sus foros científicos. Otra cosa es la práctica, porque ahí ya todo se complica mucho, y no digamos nada en este país con respecto a la restauración arquitectónica en que se practica el "totum revolutum", a menudo “aquí hago yo lo que me da la gana”, o casi. En Aragón desde luego, no hace falta nada más que ver la antigua estación internacional de Canfran (Huesca), BIC, en proceso de "rehabilitación" y el maltrecho teatro Fleta, el grandioso Museo Pablo Serrano y la propuesta mediática para la Escuela de Artes, todos ellos en Zaragoza. Intervenir en patrimonio histórico artístico y hacerlo en nuevo y con abundantes brillos es lo que prima. ¿Existen para la administración actual y ciertos profesionales y técnicos la historia, los valores y la pátina del bien a conservar?

Concluiremos con unas palabras de Alois Riegl:

“De aquí el que desde siempre, el valor de novedad haya sido el valor artístico de las grandes masas, de los que poseen poca o ninguna cultura, frente al cual “el valor artístico relativo”, por lo menos desde el comienzo de la Edad Moderna, sólo ha podido ser apreciado por los que tienen formación cultural y cultura estética… A los ojos de las masas, sólo lo nuevo y completo es bello; lo viejo, fragmentario y descolorido es feo” (El culto moderno a los monumentos, 1903).

Por nuestra parte, APUDEPA, se congratula con la decisión tomada por la Biblioteca Nacional y en paralelo recuerda que Aragón tiene pendiente de resolver el grave expolio del Archivo Histórico de Teruel.

Que no sepan que fuimos obreros

Que no sepan que fuimos obreros

¿Por qué permiten que se llegue a estos extremos? La Casa Grande de Sestao. Tendemos a admirar las maravillas arquitectónicas que nos ofrecen los palacios de los grandes reyes europeos, los requiebros estilísticos de las residencias aristocráticas y la serena elegancia de las moradas burguesas. Todo ello es susceptible de una clasificación y de un análisis artístico. Todo ello es admirable por la grandeza de los espacios, la magnitud de las dimensiones y la riqueza de los materiales. Y nos interesa además porque son testimonio y reflejo de un determinado momento, de una sociedad concreta y de un modo de vida que ya no va a regresar y que es bueno conocer.

Igualmente nos interesan los más rudos castillos del pasado, las flamantes catedrales y las ornamentadas iglesias. Nos gustan los museos, los edificios públicos, las grandes avenidas y los amplios jardines.

Hay otro tipo de arquitectura, otro tipo de espacios, otro tipo de relación entre las cosas que obedece a parámetros menos “exquisitos” pero de igual interés. La arquitectura popular o la arquitectura industrial, o la “anodina” arquitectura moderna, ejemplificadas en numerosos tipos, y los espacios de la cotidianeidad o incluso del sufrimiento, merecen el desprecio casi unánime de las administraciones y de la sociedad. Son testimonios históricos de igual valor y merecen en algunos casos la misma admiración “artística”. A veces lo único que hace falta son ojos “sensibles”. Palomares, azucareras, cárceles, hornos, molinos, harineras, casas baratas, torres agrícolas, humildes moradas, acequias, silos, caminos, cañadas, lugares de esparcimiento obrero… generalmente no interesan. Construcciones de ladrillo, de tapial, de adobe, de madera, sufren como de costumbre.

En la Barcelona del diseño, por ejemplo, los testimonios de su pasado industrial han ido progresivamente desapareciendo, precisamente bajo la pompa mediática de la conservación del esplendor burgués del modernismo o del noucentismo. Viejas fábricas, viviendas obreras, plazas de encuentro libertario, salas de teatro alternativas, lugares de reflexión van progresivamente desapareciendo, sustituidos por “dinámicos” barrios de jóvenes “emprendedores” y empresas “tecnológicas” que aportan “valor añadido”. A todo esto lo suelen llamar los promotores y las administraciones “operaciones de saneamiento”, “acciones de rehabilitación”, “planes sectoriales de realojamiento”… Lo cuentan Josep Maria Montaner, Manuel Delgado u Horacio Capell, entre otros.

Debe de ser un objetivo de todas las administraciones, y de la sociedad en general, procurar las mejores condiciones de vida para todos los ciudadanos. Es evidente que hay lugares que no reúnen las condiciones de habitabilidad suficientes y que es necesario emprender acciones que remuevan justamente estos inconvenientes. Pero sucede muchas veces que la rehabilitación real de las viviendas históricas (casas baratas, arquitectura tradicional) es mucho más barata, mucho más apreciada por sus habitantes (que se resisten continuamente a los realojamientos), mucho más respetuosa con el tejido urbanístico y social, y mucho más favorable a los tradicionales moradores que las sustituciones por inmuebles que obedecen a acciones especulativas y afanes constructores. Véase el caso de las casas del Bon Pastor, en Barcelona también.

Y decimos todo esto porque un incendio ha destruido hoy uno de los edificios históricos de Sestao, el único testigo superviviente de la dureza de la vida obrera del área de Simondrogas. Edificio de pisos construido en 1892, la “Casa Grande” era un edificio emblemático de interesantes características constructivas y tipológicas que, de todas maneras, iba a ser derribada este mes de octubre. Afortunadamente, todos los habitantes habían sido ya desalojados y no hay que lamentar daños personales. Todo apunta a que el incendio ha sido intencionado. El inmueble fue habitado desde su construcción por familias humildes trabajadoras, que constituyeron durante décadas el alma de un paisaje que existió aunque algunos pretendan olvidarlo. Posteriormente fue habitado por familias gitanas y la zona (“degradada” lo llaman los políticos) había sido consciente e injustamente abandonada por las administraciones públicas. ¿Por qué? ¿Para qué? Probablemente para forzar, con grandes aplausos, lo que ahora se va a hacer: un “plan de regeneración” que incluye 1350 viviendas, 400 de ellas de precio libre y 950 de protección oficial. Un plan que da al traste con los últimos vestigios de un pasado real aunque para algunos incómodo. Un plan rubricado, paradójicamente, por el presidente de Izquierda Unida (Partido Comunista) en el País Vasco, por el Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco, Javier Madrazo.

Claro que deben de procurarse las mejores condiciones de vida para todos. Pero desde APUDEPA apostamos por una ciudad compacta, de mestizaje entre clases económicas y usos y nos preguntamos si las operaciones de “regeneración” no pueden ser llevadas a cabo sin que medien intereses constructores y con el máximo respeto a los vestigios de un pasado que no debe de ser obstáculo para conseguir para todos unas justas condiciones de vida. El incendio se ha anticipado a la gran celebración por un Sestao “regenerado” y de “diseño”.